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INDIOS

AUTOR

José Sánchez Parga.

TITULO

Faccionalismo, organización y proyecto étnico en los Andes.

 
EDITOR, LUGAR, AÑO y No. PAGINAS

CAAP, Quito, 1989, 316 pp.

 

RESUMEN:

Los estudios e investigaciones sobre las sociedades indígenas en los Andes privilegian la organización, la reciprocidad y la solidaridad, relegando el fenómeno del faccionalismo andino. Este libro pretende una aproximación a este fenómeno indagando en las matrices tradicionales y las lógicas socio-culturales que caracterizan de manera particular a la comunidad andina como son: la organización del parentesco, sus representaciones y prácticas, su universo simbólico y ritual.

De esta forma el autor demuestra que el faccionalismo andino, lejos de constituir un rasgo contradictorio dentro de las formas de organización y relaciones de reciprocidad y solidaridad, responde a la misma lógica social en las que estas se fundan. Y, al poner de relieve la racionalidad social, económica y política encubierta bajo la apariencia de faccionalismo, descubre más que un fraccionamiento divisor, la continua reproducción de "centralidades étnicas". Interpretación que concuerda con la idea de comunidad y también con la del antiguo ayllu.

 

TEMA:
Formación comunal del parentesco en las sociedades andinas.


pp. 83 - 103


… Lo familiar y lo parental presentan una simbiosis de la misma realidad social sin solución de continuidad, Grupos de parentesco intermediario entre la unidad doméstica y la comunidad pero no institucionalizados ni corporados, a no ser ocasionalmente. Lo parental no posee connotaciones espaciales propias dentro de la comunidad, un poco se disuelve en ella.
Son importantes además de los grupos de filiación, los grupos de afinidad complementando una forma y dinámica asociativa más determinada por las condiciones o situaciones socio-productivas y políticas de los grupos dentro de la comunidad. Hay una fluidez entre el parentesco ampliado y los grupos de afinidad.

La terminología parental abarca "los vínculos consanguíneos y las alianzas matrimoniales, los grupos de afinidad y de parentesco espiritual y los mismos intercambios recíprocos". la familia es entonces más bien una agrupación horizontal que genealógica (a lo más se remontan dos generaciones), además de un agrupamiento de límites muy plásticos y movibles. M<s que la ascendencia o la descendencia importan las relaciones.
Lo comunal est< presente en le parentesco, lo regula y organiza y viceversa.

"La reproducción de la familia a la vez que amplía los roles de intercambio y la solidaridad introduce la ruptura y aún el conflicto en los grupos de parentesco." (93) La nueva familia se integra a la comunidad y es reconocida por ella.
Predomina el modelo endogámico que garantiza un perímetro controlable de la eficacia e intensidad de los intercambios y de la reciprocidad de bienes y servicios. (97)

La centralidad del parentesco es el referente m<s firme y estable de la comunidad tanto en el ordenamiento de las relaciones sociales como en la identidad de los miembros de cada unidad social. Centralidad en constante tensión que oscila entre el recentramiento familiar y un descentramiento que puede extenderse hacia toda la comunidad y aún más allá de ella.

El individuo en la comunidad andina posee una tal inmersión colectiva que la identificación con el grupo familiar parental y comunal condiciona fuertemente su personalidad. Eje de tensión menos entre individuos que entre grupos. Los comportamientos individualistas son asociales.


SANCHEZ PARGA, JosJ, FACCIONALISMO, ORGANIZACI[N Y PROYECTO ITNICO EN LOS ANDES, CAAP, Quito: 1989, 316 pp.

 

TEMA:
Límites de la reciprocidad andina.


pp. 103- 124


… La comunidad en cuanto nivel fundamental de la organización social andina es la base de las dinámicas faccionalistas. Por su estrecha y orgánica cohesión interna ofrece serios impedimentos para entrar en dinámicas o formas asociativas más amplias con otras comunidades y grupos. Si se dan tales asociaciones las diferentes comunas integradas a ellas mantendrán un margen de autonomía, estrategias particulares, frecuentes disensiones e incluso competitividades internas.
Como hipótesis consideramos "que son precisamente los mismos factores y la misma racionalidad socio-organizativa de los grupos indígenas que configuran la comunidad, los que constituyen simultáneamente su lógica faccionalista" (p 104)

Es importante una aproximación a la reciprocidad en tanto es el principio articulador por excelencia de la socio-lógica andina (manejo espacial, modelos de representación, organización del parentesco, religión y ritual, culto a los ancestros son regulados por este principio) y por ello a partir de él será posible despejar el fenómeno del faccionalismo.
Existe un ideal de autosuficiencia económica en el mundo andino, de las unidades domésticas y grupos de parentesco dentro de la comunidad y de cada comuna al interno de una etnia o grupo regional. Se debe producir la totalidad del mínimo necesario para satisfacer todas las necesidades.

La reciprocidad se ubica entre los umbrales límites de disponibilidad de recursos, el de escasez y el de abundancia, más allá de ellos la reciprocidad no es posible.
La reciprocidad conforma una trama de generosidades obligadas y necesarias, solidaridades que se dan por un lado dentro del parentesco (reciprocidad generalizada) espontánea y "obligada" y por otro hallamos las formas de intercambio desigual (reciprocidad negativa) solicitadas e "impuestas". La reciprocidad opera una extensión del parentesco en el caso del compadrazgo. Un don es solicitado para establecer el compromiso de su prestación.
Pero la reciprocidad es también una estrategia productiva, un modo de organización económica, distintas formas de ella se emplean por ejemplo para la cosecha que no podría realizarla cada unidad doméstica por sí sola.
La reciprocidad tiene un carácter coercitivo y calculado y un factor inherente a ello es el problema de la simetría y asimetría en las relaciones de intercambio, y como dice Sahlins: "la desigualdad en materia de beneficio sustenta la alianza social mucho mejor de lo que haría una estricta equivalencia" (p. 121) La asimetría de las prestaciones garantiza la simetría de la operación.

La redistribución por contraposición se refiere a una forma vertical de intercambio (la reciprocidad es horizontal) y supone una relación de centralidad entre las unidades y una unidad más amplia o un centro de autoridad.


SANCHEZ PARGA, JosJ, FACCIONALISMO, ORGANIZACI[N Y PROYECTO ITNICO EN LOS ANDES, CAAP, Quito: 1989, 316 pp.

 

TEMA:
Imaginarios Simbólicos y Representaciones Sociales.


pp. 129 - 148


… El objetivo es demostrar que existe una estrecha relación entre la organización social de los grupos andinos y sus representaciones mítico-religiosas y rituales.
El núcleo de la tradicional religiosidad de los Andes reside en el culto a los antepasados. El ancestro es la expresión simbólica de la temporalidad del grupo y el garante de su unidad y cohesión interna, entonces es el grupo el espacio y la forma del culto a los antepasados. Estos son resumen de la relación entre el orden del parentesco y el orden comunal o étnico y el lugar de articulación o de encuentro del grupo con su pasado. El culto a cerros, piedras y montañas lo es solo en tanto estos representan a los antepasados. Hay por ello una conexión entre mito originario y la detención actual de poder, es competencia (y permanencia) de las autoridades tradicionales la manipulación de los símbolos o del discurso mágico-mítico.
El uku-pacha o mundo inferior, el kai-pacha mundo actual y el janaj-pacha mundo superior establecen la organización de las fuerzas celestiales y la sociedad humana. Los ancestros desempeñan un papel ambivalente, hostil y benéfico, de complementariedades y reciprocidades.
La correspondencia entre organización socio-política y representaciones mágico religiosas, no es una extrapolación de un orden en otro sino que ambos órdenes se influencian y complementan en términos de eficacia simbólica, el de las creencias es garante del ordenamiento social.
No existe pensamiento teologal, ni dios, ni divinidades comunes. La experiencia religiosa es segmentada, estrechamente vinculada a la historia de cada etnia y de cada grupo al interior de ella. No llegó a darse una real centralización religiosa en los Andes pese a algunos intentos incas, cada grupo adoraba su huaca que representaba a su antepasado.
"Los cambios de una cultura adoptan una forma particular y en cierto modo análoga, a la que poseen sus constantes." (p. 140) Si aplicamos este planteamiento al universo simbólico-religioso es porque a) este muestra de manera más visible los estragos de la conquista y la colonia y b) el mismo principio es aplicable al problema del faccionalismo que aunque arraigado en la lógica socio-organizativa tradicional, presenta hoy nuevas modalidades y responde a factores diferentes.

II. DEL FACCIONALISMO A LAS MULTIPLES CENTRALIDADES ETNICAS

Introducción
Intentaremos una explicación de faccionalismo desde las condiciones económicas, políticas y culturales de los indígenas. Demostraremos que el faccionalismo es inherente a la lógica social de las culturas andinas y un aspecto complementario y que no desarticula la estabilidad, organización e identidad étnica sino que representa una dinámica particular de su reproducción bajo la forma de "multiplicidad de centralidades étnicas".


SANCHEZ PARGA, JosJ, FACCIONALISMO, ORGANIZACI[N Y PROYECTO ITNICO EN LOS ANDES, CAAP, Quito: 1989, 316 pp.

 

TEMA:
Razones económicas del faccionalismo.


pp. 149 - 176


… Existen dos niveles de faccionalismo muy distintos: el de la unidad doméstica, grupo de parentesco u otros sectores dentro de la comunidad y el de esta al interior del conjunto étnico. El modelo socio-organizativo andino da identidad, cohesión interna y participación en cuanto a intereses a la comunidad lo que la hace relativamente autónoma y difícilmente asimilable en forma completa a una organización social más amplia. Por ello los faccionalismos al interior de la comunidad tienen un carácter más latente y se manifiestan en forma coyuntural, mientras que la comunidad es facción solamente en sentido lato.
La conflictividad no es esencial a la noción de faccionalismo aunque puede llegar a ser un resultado o un modo de manifestarse del mismo.
No se trata tampoco de estudiar el faccionalismo como un rasgo secundario, ni como función o transgresión de lo que se supone es el rasgo primario (cohesión, solidaridad). Los dos son formas de un mismo modelo socio-cultural, lo que sucede es que la cultura procura maximizar el uno y minimizar el otro. El faccionalismo forma parte de la lógica socio-cultural indígena, no es un fenómeno posterior generado por la dominación. Es, como veremos, una estrategia de resistencia organizativa y política, porque produce un proceso de multiplicación de centralidades étnicas (etnogénesis) aparecen unidades más pequeñas y cohesionadas, con mayor autonomía relativa respecto de aquellos niveles de organización más amplios.

1. Condiciones económico productivas del faccionalismo andino

Cada unidad doméstica funciona como relativamente autónoma aunque el principio de organización comunal y complementariedades de intercambio estructuran el grupo de la comunidad limitando las fuerzas centrífugas que se acentan cuando se constriñen las condiciones de reproducción y cada unidad doméstica se repliega sobre sí misma. En cambio no existe un principio supracomunal capaz de ordenar las relaciones intercomunales.
El faccionalismo nunca cuestiona la forma de organización comunal, en el extremo de que una comunidad se divida, cada parte formará nuevas comunidades. "Son los fundamentos económicos de la comunidad en cuanto una forma de organización socio-productiva de recursos y estrategias, los que permiten explicar el faccionalismo andino." (p. 172) La necesidad de administrar recursos limitados obliga a la comunidad y al grupo familiar a producir la totalidad del mínimo necesario para satisfacer las necesidades de sus miembros, esto permite comprender porque el faccionalismo debe entenderse como resultado de una doble dinámica: de autonomía exterior y de cohesión interna. Se explica así también que el faccionalismo externo frente a otras comunidades no es efecto o prolongación del faccionalismo interno aunque obedezca a las mismas determinantes socio-económicas.


SANCHEZ PARGA, JosJ, FACCIONALISMO, ORGANIZACI[N Y PROYECTO ITNICO EN LOS ANDES, CAAP, Quito: 1989, 316 pp.

 

TEMA:
Faccionalismo y política inter e intra comunal.


pp. 177 - 206


2. Economía política del faccionalismo comunal

El faccionalismo intra-comunal, la posibilidad que tienen distintas unidades sociales de replegarse sobre sí mismas o de desplegar alianzas de grupos o facciones dentro de la comunidad, posee el efecto de descentrar poder, de impedir que determinados individuos o grupos lo acumulen. Y adem?s impide que las solidaridades y cohesiones internas se instauren de manera cohercitiva tascendiendo las din?micas propias de las unidades dom?sticas, grupos familiares y sectores que integran la comunidad.
Un efecto secundario del faccionalismo es la fragilidad de la representaci?n del poder/autoridad. Se reconocen determinadas autoridades, pero ello supone una negociaci?n de los acuerdos y una continua sanci?n del ejercicio del poder/autoridad por parte de toda la comunidad y de los diferentes grupos que la integran.
La dificultad de articulaci?n org?nica entre comunidades se debe a la fuerte cohesi?n interna de cada una de ellas y su ideal de autonom?a.

3. El faccionalismo: entre el conflicto y la división

Los conflictos y divisiones no pueden ser identificados con el faccionalismo ni tampoco deben ser considerados su causa o explicación. Así mismo, no se debe considerar el conflicto y las fisiones como contrarias al modelo de organizaci?n comunal, ya que lo que se encuentra habitualmente es una situación de conflicto latente, pero que solo se manifiesta en momentos críticos.
Se dan conflictos por competitividad entre facciones en rituales, pero tambi?n a prop?sito de riego, pastizales, linderos y caminos. Espacios de una relaci?n dial?ctica de complementariedad y oposici?n, lo mismo pueden ser motivos de conflicto que de alianza.
El conflicto impide que surja y se consolide un poder centralizado que pudiera desconocer los intereses de las bases y tambi?n contribuye a reforzar la cohesi?n interna de las comunidades contrapuestas.
Las dinámicas conflictivas representan un dispositivo estructural, según el que la cohesi?n del todo se funda sobre la diferenciaci?n y a?n el enfrentamiento de las partes.
A nivel intercomunal, el faccionalismo y el conflicto impiden la resoluci?n de las diferencias y oposiciones entre los grupos y por ello son un obst?culo para la formaci?n de una organizaci?n m?s amplia en la que aquellos perder?an su autonom?a o identidad propias.
Las subdivisiones de comunidades se dan por diferentes causas entre las que destacan el peso demográfico, su gran extensi?n espacial y la diversidad de estrategias productivas, pero no atentan contra el modelo de comunidad, sino que lo reproducen en una forma o a una escala más viable.


SANCHEZ PARGA, JosJ, FACCIONALISMO, ORGANIZACION Y PROYECTO ITNICO EN LOS ANDES, CAAP, Quito: 1989, 316 pp.

Importante por implicaciones a nivel organizativo para la implementación de proyectos

 

TEMA:
Actividad política y proyecto étnico.


pp. 207 - 237


a) Del faccionalismo a la "multiplicidad de centralidades étnicas"
Que han representado el modelo comunal de sociedad y el faccionalismo como racionalidad política y estrategia de resistencia de los grupos andinos?. La dispersión y la división han sido signos de resistencia continuada a la hegemonía estatal. Los procesos de fisión llevan a la constitución de múltiples centralidades tnicas que representan un obst?culo para cualquier pol?tica orientada a su integraci?n. Lo cual conlleva una apertura de frentes ?tnicos que complejiza las relaciones con la sociedad nacional, el Estado y con las grandes organizaciones indígenas: se diversifican los conflictos, las reivindicaciones y las negociaciones, lo que lleva al fracaso o fragmentación de cualquier política indígena.
b) El Movimiento Organizativo en el Ecuador: Génesis y Estructura
La hip?tesis es que a nivel de las organizaciones de segundo y tercer grado, el movimiento ind?gena reproduce una lógica social basada en las diferencias y heterogeneidades y en las particulares autonom?as de sus distintos niveles de organización. Luego de la constituci?n de la FEI por el Partido Comunista, los movimientos organizativos de los 50 pretendían incorporar a los indios a la sociedad nacional, influidos por la Iglesia Católica y Misión Andina. El período 1961-74 constituye el de mayor constituci?n de comunas impulsadas por la Reforma Agraria. La primera gran organización: la Federación Shuar surge en 1963 y dos a?os despu?s aparece la FENOC (de origen sindical) que integrí a muchas organizaciones de la Sierra. En la d?cada de los 70 se amplia el movimiento organizativo, acentuándose su especificidad étnica y consolid?ndose las organizaciones regionales y nacionales. La sustituci?n de la Reforma Agraria por los programas de desarrollo, revitaliza el movimiento en tanto los indgenas buscaron no solo ser interlocutores del mismo sino administrarlo. Existen 5 formas jurídicas de organizaci?n campesina muchas de las cuales se superponen en los mismos espacios. En los ochenta surgen las grandes federaciones regionales (Sierra y Oriente) que en muchos casos compiten entre s?. Pese a esto, el n?mero de sectores campesinos incorporados a este proceso no es tan grande. Y, el grado de organicidad suele ser proporcional al car?cter m?s reducido y homog?neo que posee el espacio ?tnico reagrupado por la organización.


SANCHEZ PARGA, José, FACCIONALISMO, ORGANIZACION Y PROYECTO ITNICO EN LOS ANDES, CAAP, Quito: 1989, 316 pp.