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RESUMEN:
En el decenio de los 80 el movimiento indígena del Ecuador
atravesó procesos importantes, se constituyen en nuevos actores
políticos en el país y redefinen sus formas de politicidad
en la arena de la sociedad nacional. El libro se ocupa de este fenómeno:
el problema del poder y la política en las culturas indígenas
andinas: La sucesión al cargo de las autoridades étnicas;
Proyecto político étnico y poderes locales; Etnia, poder
y diferencia; Economía y estructura de poder en las comunidades
campesinas; Reforma agraria, cooperativas y poder campesino y, El
protestantismo en las comunidades indígenas de Chimborazo.
En ellos, al tratar las formas de producción y redistribución
del poder de lo político, de la participación y representación
política, de la metabolización del poder en las estrategias
de desarrollo y modernización, de la misma composición
política y su centralidad en la producción de las discursividades
étnicas, los autores descubren esa constante de "diferencia"
que sigue caracterizando la misma politicidad de lo étnico.
"Por eso, el destino e imperativo de la antropología es
interculturalizarse, buscando la intersección cultural de ambas
sociedades, tratando de despejar la lógica que combina o superpone
los procesos socio-culturales diferenciales con aquellos de más
común participación." pp 106 |
TEMA:
Culturas étnicas y Estado nacional.
pp. 95 - 98
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En el Ecuador la sociedad civil se ha desarrollado deficitariamente
en tanto que el Estado ha alcanzado una hipertrofia, de modo que su
modelo y representaciones se vuelven ubicuas de modo que todos los
sectores y organismos societales tienden a mimetizar el modelo del
Estado y sus aparatos. Fenómeno que resulta contradictorio
con los pueblos indígenas que se han reproducido como "sociedades
sin Estado" y cuyas formas comunales han hecho de ellas "sociedades
contra el Estado".
Pero, al constituirse las grandes confederaciones indígenas
a nivel regional y nacional, sus dirigencias se configuran retomando
el modelo estatal lo cual resulta funcional para sus negociaciones
con el Estado. Lo cual tiene como consecuencia que del mismo modo
que el Estado se constituye como un poder/autoridad separado de la
sociedad y a veces contra ella, las organizaciones indígenas
puedan volverse un poder étnico separado de las etnias, y si
nó contra ellas, por lo menos marginadas de las reales dinámicas
de los grupos indígenas. Estos son los presupuestos para abordar
las políticas culturales del Estado hacia los pueblos indígenas.
El Estado no produce cultura, solo las sociedades, los grupos, clases
y sectores sociales son realmente productores de cultura. El Estado
solamente puede socializar ofertas de productos, bienes y servicios
culturales de más fácil circulación al interior
de la sociedad, pero muy difícilmente incidir en aquellos núcleos
de cultura que son las cotidianidades sociales, las mentalidades,
las prácticas, los imaginarios e identidades colectivos.
Las políticas culturales del Estado suelen tener un carácter
nacional y homogeneizador que hace muy difícil el mantener
una práctica estatal culturalmente diversificada de todos sus
aparatos culturales y sociales, esto se agrava por la escasa rentabilidad
política de la cultura.
En este marco, la cuestión étnica es un desafío
para el Estado porque la distancia y autonomía de los pueblos
indígenas frente a él que es un fundamental factor de
identidad étnica, dificulta aún más las formas
de interlocución y relación entre unos y otro.
Los principales planteamientos culturales de los pueblos indígenas,
que por una parte radicalizan el movimiento y proyecto étnico
y por otra evitan la folklorización de las culturas indígenas
son:
! Hacer de las diferencias socio-culturales un eje articulador y el
contenido de todas las reivindicaciones de la comunidad, la
matriz cultural de las sociedades indígenas.
! Desarrollar esta política de las diferencias étnicas
a todos los campos de las realidades indígenas, haciendo de
ellas base para negociar con el Estado lo que debería ser un
fuero étnico para los pueblos indígenas.
! Una consecuencia de ello sería que las culturas indígenas
se conviertan en culturas nacionales con lo que esto supone en materia
de reconocimiento, respeto, salvaguarda y conservación del
patrimonio cultural indígena. |
| SANCHEZ PARGA, JosJ, en SANTANA, Roberto, et.al. ETNIA, PODER Y
DIFERENCIA, ABYA-YALA, FONCULTURA, Quito, 1990, 215 pp.
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