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RESUMEN:
El libro busca explicar y hacer más comprensible la cuestión
étnica en el Ecuador, la situación de los pueblos indígenas.
Este es el sector de mayor marginalidad, mayor índice de pobreza
y por ello en teoría los principales destinatarios de las políticas
sociales del Estado. Pero el proyecto de nación vigente se
basa en la exclusión del indio. La cuestión étnica
pone en tela de juicio entonces, el modelo de desarrollo económico
nacional, el sistema político excluyente y los mismos procesos
de cultura que dualizan la sociedad ecuatoriana.
La actual situación de los pueblos indígenas es resumida
en tres enclaves problemáticos: el horizonte crítico
de sus condiciones económico-productivas; su participación
socio-política en el futuro democrático del país
que encierra serias potencialidades de conflicto, y su lenta y azarosa
integración socio-cultural, que comporta a su vez un cambio
profundo en las relaciones de la sociedad blanco-mestiza con la
población indígena. Se analizan el movimiento indígena
y sus precedentes, el levantamiento de 1990 y proyecciones sobre
futuros escenarios políticos para los indígenas y
porvenir de sus comunidades.
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TEMA:
Movimiento Indígena en el Ecuador.
pp. 9 - 15
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I. PRECEDENTES DEL ACTUAL MOVIMIENTO INDQGENA
1.- Precedentes legales y proceso de organización
La Ley de Comunas expedida en 1937 a pesar de tener como objetivo
principal la sujeción de los sectores poblacionales dispersos
a las jurisdicciones parroquiales tuvo el efecto de reconocer y
legitimar implícitamente la más originaria y tradicional
forma de organización de los sectores campesinos indígenas
de los Andes, institución étnica anterior que la misma
constitución del Estado Nacional. Significó además
el punto de partida para un lento pero sostenido proceso de organización
indígena.
Aunque la primera organización indígena (Federación
Ecuatoriana de Indios) se crea en 1944 por iniciativa del Partido
Comunista para impulsar el sindicalismo campesino, no es sino hasta
1964 que se crea la primera gran organización étnica
del Ecuador, la Federación de Centros Shuar bajo patrocinio
de la iglesia, para 1969 se crea la FEPOCAN, ahora FOIN Federación
de Organizaciones Indígenas del Napo.
2.- Ampliación del proceso organizativo
La década de los 70 resulta decisiva en la conformación
del movimiento indígena porque las organizaciones se amplían
en federaciones regionales, el movimiento empieza a definir su especificidad
étnica y a elaborar un discurso indígena con planteamientos
y proyectos específicamente étnicos, y la nueva dirigencia
de las organizaciones se revela como una "inteligentsia india".
Surge en 1972 ECUARUNARI con el apoyo de sectores progresistas de
la iglesia y su influjo se ejerce por toda la sierra centro-norte.
También se crean organizaciones regionales en Bolívar,
Imbabura, Cotopaxi, Pichincha, Pastaza, Napo, Chimborazo, Azuay,
Cañar, Loja y Tungurahua y la CONFENIAE que cubre toda la
Amazonia Ecuatoriana.
Existía entonces ya la necesidad de articular nuevos mecanismos
administrativos, legales y políticos que regulen la presencia
de los indígenas en el escenario nacional, pero los gobiernos
democráticos se han limitado a enunciar reconocimientos culturalistas,
integrar en ciertos ámbitos administrativos la cuestión
étnica y negociar problemas y coyunturas críticos
puntuales.
La doble fase del movimiento indígena, primero comunalización
para pasar luego a formar federaciones marca un corte en dicho movimiento
debido a que las organizaciones regionales orientan su gestión
a establecer relación con los gobiernos locales y centrales
y no a consolidar los proyectos de sus bases comunales o hacer presencia
en los centros parroquiales. Este desfase persiste y es un reto
para la participación y representación.
3.- Transformaciones agrarias y rurales
Además de las dinámicas internas de los pueblos indios
han existido otros factores externos que han contribuido al proceso
que acabamos de señalar.
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| SANCHEZ PARGA, JosJ, PRESENTE Y FUTURO DE LOS PUEBLOS INDQGENAS.
Análisis y propuestas, ABYA-YALA, Quito, 1992, 97 pp. |
TEMA:
Modernización del agro. Desarrollo rural.
pp. 16 - 26
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Se engloban en las nociones de modernización e integración
de la nación pero para el caso específico que nos ocupa
podrían desglosarse así: modernización del agro,
reformas agrarias y desarrollo rural.
Las reformas agrarias liberaron al indígena de las relaciones
de sujeción, lo convirtieron en propietario de sus tierras
y de su fuerza de trabajo permitiendo su incorporación al mercado
de productos agrícolas y fuerza de trabajo, lo cual contribuyó
a su mayor integración a la sociedad nacional y a los servicios
del Estado, sobre todo educación y salud.
El desarrollo rural impulsado por el Estado, la iglesia y las ONGs,
fomenta las demandas por servicios y por un real desarrollo de estos
sectores. Pero los efectos de estos programas son modestos y desiguales.
Propiciaron una diferenciación campesina, pues fueron los sectores
con mejores bases productivas los que se beneficiaron del riego, crédito
y cambios tecnológicos, los sectores más numerosos por
su precariedad ecológica, tradicional sistema de cultivos y
factores socioculturales, encontraron serias limitaciones para modernizar
su agricultura y economía. El fracaso de todos estos programas
se debió sobre todo a que se planificó y programó
al margen de las organizaciones, se excluyó la participación
campesina e indígena, las nociones autogestionarias y no se
constituyó espacios donde las organizaciones y sus dirigencias
se hallaran realmente comprometidas.
A consecuencia de ello desde mediados de los 80, las mismas organizaciones
indígenas empiezan a formular sus propios proyectos y a captar
financiamiento para manejarlos en forma autónoma.
Como efectos positivos de estos programas de desarrollo, pueden señalar
que generaron conciencia en los sectores a los que fueron dirigidos
de su condición marginal y necesidades, y nuevos comportamientos
y mentalidades en lo que se refiere a su economía, cultura
y participación política.
II PUEBLOS INDIGENAS Y NUEVOS ESCENARIOS POLITICOS
1. Poder y autoridad entre la tradición y la modernidad
En las dos últimas décadas en parte por la mayor escolarización
y en parte por la migración, ha surgido una joven dirigencia
indígena bilingüe y con mayor experiencia en los ambientes
urbanos. Esto se debe no solo a una cuestión generacional
sino a las nuevas necesidades de las comunidades vinculadas más
hacia el espacio extracomunal y las relaciones con el Estado, los
poderes locales y las instituciones privadas.
2. Campesinado indígena y política electoral
Los indígenas acceden a la participación en elecciones
desde 1978 y ello marca un desarrollo de su conciencia ciudadana
por un lado y su visibilización como actores políticos
en la sociedad nacional por otro.
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| SANCHEZ PARGA, José, PRESENTE Y FUTURO DE LOS
PUEBLOS INDIGENAS. Análisis y propuestas, ABYA-YALA, Quito,
1992, 97 pp. |
TEMA:
Participación política de los indígenas.
pp. 27 - 38
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Su participación sin embargo ha sido marginal con
altos índices de abstencionismo y votos nulos y blancos, dentro
del sector que vota, predomina la tendencia hacia la centroizquierda
y la izquierda.
Ante los poderes locales el comportamiento de los indígenas
tiene dos vertientes: la una reflejo de lo señalado, relaciones
con el Estado y la sociedad blanco-mestiza con el único objetivo
de negociar espacios autónomos, pero no compartir el poder
ni participar en los espacios políticos, reproducir su cultura
al margen; y la otra, que pretende la articulación del movimiento
indígena con otros sectores populares para una reorganización
del poder socio-económico y político y una reforma del
Estado nacional. Opciones no excluyentes y que han sido combinadas
a veces.
3. Entre clientela y compromiso político
La participación política de personas y organizaciones
indígenas se halla todavía condicionada por comportamientos
coyunturales y clientelares más que por un proyecto a largo
plazo basado en amplios consensos. Ello genera a veces rupturas entre
la dirigencia y las bases y resta eficacia al movimiento indígena
en la medida de que estas alianzas no responden a sus intereses y
proyectos.
4. Pueblos indígenas y gobierno nacional
El Estado buscó siempre la integración de los sectores
indígenas sin tomar en cuenta sus particularidades, pero en
los últimos años poco a poco se ha vuelto más
permeable a ellas. Se han reconocido las organizaciones indígenas,
se creo la Oficina Nacional de Asuntos Indígenas, se ha implementado
el programa de Educación Bilingüe Intercultural y como
hito importante destaca el encuentro celebrado en 1984: Políticas
estatales y pueblos indígenas. Ello marca la nueva posibilidad
de interlocución directa entre las organizaciones indígenas
y el Estado que incluso ha permitido el reconocimiento de la sociedad
ecuatoriana como multiétnica y pluricultural.
5. Pueblos indígenas y sociedad civil
Algunos elementos que marcan los cambios a este respecto son: el movimiento
indígena en los 80 se independiza del movimiento sindical y
establece con el una relación de igual a igual; desde la misma
época los indígenas asumen que son solo ellos los actores
e intérpretes de sus procesos culturales, ya no los intelectuales;
aunque los largos años en que estos tuvieron este papel han
dejado como herencia un indigenismo politizado con categorías
de izquierda que todavía no despeja bien la politicidad propia
del paradigma étnico. Finalmente, los medios de comunicación
han tomado una actitud de mucho mayor acercamiento a la problemática
indígena.
III. PROCESOS DE CULTURA EN EL MEDIO INDIGENA
La necesidad de la sociedad nacional de arraigarse en la tradición
la obligó a reconocer los pueblos aborígenes con quienes
compartía un pasado y darle así densidad histórica
a la cultura nacional.
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| SANCHEZ PARGA, JosJ, PRESENTE Y FUTURO DE LOS PUEBLOS INDQGENAS.
Análisis y propuestas, ABYA-YALA, Quito, 1992, 97 pp. |
TEMA:
Levantamiento indígena de 1990.
pp. 39 - 56
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Esto redundó en un interés renovado por las
manifestaciones culturales indígenas reflejado en la participación
mayor de la sociedad blanco-mestiza en sus fiestas y rituales y la
producción de literatura sobre el tema.
Por otro lado tenemos que aún los índices más
altos de analfabetismo se dan entre la población indígena,
la escolarización es muy baja y la escuela de pésima
calidad. Respecto a la lengua tenemos que se ha pasado de una población
mayoritariamente monolingüe en quichua a una población
mayoritariamente bilingüe, ha aumentado así mismo la población
virtualmente monolingüe en castellano. Hay una diferencia marcada
en estos aspectos entre hombres y mujeres, estas presentan mayor porcentaje
de analfabetismo, menor instrucción y mayores niveles de monolingüismo.
SEGUNDA PARTE
I. EL LEVANTAMIENTO DE 1990: HITO HISTORICO Y GOZNE TEMPORAL
Es la primera vez que una sublevación indígena rebasa
los marcos provinciales, pero sobre todo, la primera vez que logra
captar el apoyo de tantos sectores de la sociedad y tener tanto
éxito en la negociación de sus reivindicaciones.
Dentro del mismo fenómeno, sin embargo, se debe distinguir
el levantamiento étnico del movimiento de pobreza campesina.
Entre los factores que lo explican destacan: la necesidad de tierra,
el empobrecimiento de los indígenas, el deterioro de la productividad,
la frustración frente a una década de desarrollo rural
fallida, la dinámica organizativa del movimiento indígena
y su joven dirigencia, y un ambiente propicio a nivel del gobierno
y de la sociedad.
Las reivindicaciones del levantamiento fueron: entrega y legalización
de tierras a las nacionalidades indígenas, solución
a los problemas del agua y de preservación del medio ambiente,
no pago al predio rústico, cumplimiento de los acuerdos de
Sarayacu, partidas presupuestarias para la educación bilingüe,
condonación de deudas, reforma de la Constitución,
declarando al Estado plurinacional, entrega de fondos a las comunidades
través de la CONAIE, congelamiento de precios de productos
industrializados de primera necesidad, terminar y realizar obras
prioritarias en las comunidades, respeto a las organizaciones de
mujeres, presupuesto para la CONAIE, respeto a los derechos de los
niños, legalización y apoyo del Estado a la medicina
indígena.
Los obstáculos a las negociaciones se presentan por la falta
de encauzamiento de las peticiones en un programa global y mejor
articulado y por que no ha existido un involucramiento de otros
sectores de la sociedad como el congreso y la sociedad civil que
podría ayudar a cambios definitivos. El Estado ha optado
por diferir las peticiones.
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| SANCHEZ PARGA, JosJ, PRESENTE Y FUTURO DE LOS PUEBLOS INDIGENAS.
Análisis y propuestas, ABYA-YALA, Quito, 1992, 97 pp. |
TEMA:
Futuro de los pueblos indios.
pp. 57 - 76
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II. LA PRODUCCION Y REPRODUCCION DE LOS PUEBLOS INDIGENAS
Entre el campesinado de la Sierra hay dos tendencias: los que por
condiciones ecológicas y socio-culturales serán capaces
de un desarrollo sostenido (cuentan con tierra productiva o se dedican
con éxito a la producción artesanal) y los más
numerosos que se hallan en proceso de pauperización (viven
en el campo pero tienen muy poca tierra y subsisten en su mayoría
de la migración), entre estos dos polos existen por supuesto
situaciones intermedias.
Como propuestas de desarrollo se debe tomar en cuenta que la exigencia
actual por territorio y no solo por tierra, esta, más allá
de ser el recurso que permite sobrevivir a los indígenas, es
el espacio donde reproducen su cultura y su identidad. El territorio
tiene pues el sentido integrado de conjunto de recursos y ámbito
de dominio y autodeterminación. Las políticas estatales
deberían entonces propender a consolidar un territorio étnico
que abarque por ejemplo sobre los 3.000 m, lo cual contribuiría
no solo a permitir la subsistencia de los indígenas en cuanto
tales, sino a un mejor aprovechamiento de los recursos y manejo del
medio ambiente, sin por ello crear reservas o una nueva división
política del país. Debería implantarse también
un nuevo modelo de desarrollo rural que tenga como actores a los campesinos
y que se adecue a las diversas realidades y procesos en que cada región
se halla inmersa, que mantenga producción para el autoconsumo
y para la comercialización.
Los indígenas de las etnias amazónicas también
están amenazados en su reproducción y los problemas
principales que abordan son la explotación petrolera, la deforestación
por parte de madereras y los colonos que surgen a la vera de estas
dos actividades. Las políticas generales deberían tender
a controlar la explotación indiscriminada del medio ambiente
que se realiza pues el ecosistema amazónico es muy frágil,
evitar que los territorios indígenas y reservas ecológicas
que ya están demarcados sean invadidos y propiciar formas de
desarrollo sostenible.
III. FUTUROS ESCENARIOS POLITICOS
1. Porvenir del movimiento indígena
Los retos a futuro son fortalecer los vínculos y el trabajo
mancomunado entre las comunidades y las federaciones regionales
y la CONAIE; por otro lado vincularse a otros sectores de la sociedad
como partidos, centrales sindicales, ONGs, etc., evitar el desgaste
político y sobre todo, no permitir que se abra una brecha
entre la dirigencia y los pueblos indígenas
2. Las actuaciones del Estado
La ausencia de un proyecto nacional sumada a un sistema político
en crisis resultarán en un ejercicio del poder cada vez más
autoritario por ello los indígenas deberán multiplicar
alianzas e interlocutores para impedir que sus reivindicaciones
sean relegadas o mal solucionadas.
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| SANCHEZ PARGA, JosJ, PRESENTE Y FUTURO DE LOS PUEBLOS INDIGENAS.
Análisis y propuestas, ABYA-YALA, Quito, 1992, 97 pp. |
TEMA:
Futuro de los pueblos indios.
pp. 77 - 96
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3. Apuestas políticas ulteriores
Propender hacia la creación de una legislación indígena
como la que ya existe en otros países de América que
considere precisas jurisdicciones especiales para los pueblos indios
y reconozca sus derechos consuetudinarios. Además, el movimiento
indígena deberá buscar una mayor participación
en la vida política del país, a nivel de Congreso
y de organismos seccionales, porque ello -dada la presencia ya alcanzada
en el escenario nacional- les permitir< una resistencia y lucha
más efectivas.
4. Del problema étnico a la cuestión nacional
La construcción de la nación, seguirá siendo
la tarea pendiente en el Ecuador en tanto no se incorpore a ella
a los pueblos indios. No se puede separar la cuestión étnica
de la necesaria transformación del Estado para el desarrollo
y democratización del país.
IV. PORVENIR DE LAS CULTURAS INDIGENAS
La modernidad se refleja en el medio indígena en una cada
vez mayor diferenciación social y económica en su
interior; en la combinación de aspectos modernos con otros
muy tradicionales en un mismo campo de prácticas y comportamientos
y en la modificación de los referentes de la cultura que
está progresivamente menos marcada por las tradiciones, la
producción de identidades tiende a abandonar la referencia
a lo que han sido en favor de lo que quieren ser en el futuro.
En cuanto a otros aspectos cabe destacar que el futuro de la escolarización
es muy incierto: en las zonas más marginales la matrícula
tiende a bajar, la deserción y la repitencia crecen, la matrícula
femenina crece en términos relativos pero debido a la necesidad
de una incorporación más temprana de los varones al
mercado laboral. En ello incide la pobreza y la falta casi total
de calidad de la educación.
Finalmente, respecto al sistema de ideas, creencias, comportamientos,
prácticas e instituciones sociales que diferencian los pueblos
indígenas de la sociedad nacional hay que señalar
que tienden a desaparecer. La minga, las diversas formas de reciprocidad
e intercambio, el compadrazgo, las asambleas son cada vez menos
frecuentes a medida que se privatizan las estrategias de supervivencia.
Los núcleos de ritualidad sobre la vida y la muerte son los
que se presentan más fuertes en tanto representan en forma
condensada y profunda la pertenencia a la comunidad y la cohesión
de sus miembros.
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| SANCHEZ PARGA, JosJ, PRESENTE Y FUTURO DE LOS PUEBLOS INDIGENAS.
Análisis y propuestas, ABYA-YALA, Quito, 1992, 97 pp. |
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