Volver a fichas bibliográficas
CULTURA POPULAR

AUTOR

Renato Ortiz

TITULO

El viaje, lo popular y el otro

 
EN

Otro territorio. Ensayos sobre el mundo contemporáneo

 

EDITOR, LUGAR, AÑO y No. PAGINAS

Convenio Andrés Bello, Bogotá, 1998, pp. 1-20

 

RESUMEN:

Partiendo de una metáfora en torno al "viaje" -desplazamiento del espacio- como referente de la discusión del "otro", el autor desarrolla el tema de la cultura popular, destacando las concepciones clásicas que aludían un cierto aislamiento de los universos populares caracterizados por una dinámica cultural propia, y enfrenta dichas posiciones en el contexto actual de la modernidad-mundo, haciendo hincapié en la dificultad de identificar un "otro" ajeno a tal proceso.

 

TEMA:

El viaje, lo popular y el otro

pp. 1-20


… "El viaje... es un desplazamiento en el espacio... Implica la separación del individuo de su medio familiar; después una estadía prolongada... y por último, la reintegración a la propia casa, la tierra de origen". Pero no se trata de cualquier espacio. "Posee una peculiaridad: su discontinuidad. Cada sitio, cada cultura constituye un territorio particular".

El tema del viaje se abre para la discusión del otro. Desplazarse significa tomar conocimiento de aquellos que difieren de "nosotros". Más allá de cómo el otro es aprehendido -sea como fuente de inspiración o como materia de dominación-, él preexiste como diferencia. Pero, ¿cuál es la relación entre el viaje y la problemática de la cultura popular?. Basta mirar la literatura sobre las manifestaciones de la cultura popular para discernir algunos trazos comunes, sobretodo el tema del "aislamiento". Cuando los folkloristas estudian las baladas, los proverbios, las creencias mágico religiosas atribuyen una cualidad específica a este material: proviene de una región lejana, en general de las pequeñas comunidades campesinas y expresa la autenticidad de una antigua memoria tradicional. El folklorista supone la existencia de universos estancos, de límites en cuyo interior evolucionan de forma necesaria las manifestaciones populares. Porque se enucentran "aisladas" de la dinámica social, estas manifestaciones representan un tipo de formación cultural reveladora del pasado; su autenticidad está asegurada por la distancia que las separa de las imposiciones de la vida actual. "El folklorista razona como un geólogo. En la superficie de la sociedad existen fenómenos diversos, la cultura letrada, la política, las instituciones; debajo, una realidad encubierta por las edades históricas". Cada aldea o núcleo de población constituye un universo seguro. Su aislamiento encierra las experiencias del conjunto de sus habitantes.

Este énfasis en la segmentación, prevalece también en los estudios de comunidad. La investigación de Robert Redfield sobre la cultura folk en Yucatán es un ejemplo; él compara cuatro unidades espaciales diferentes: la tribu indígena, la aldea campesina, la villa y la ciudad. Dentro de cada una de estas regiones, el autor busca entender las cuestiones relativas al cambio social: individualización, secularización, declinación de la solidaridad, etc., y concluye: el avance de la división de trabajo de la economía de mercado, de la heterogeneidad cultural, se da en función de la distancia existente entre esas órdenes geoculturales. El aislamiento de la tribu en relación con la aldea campesina, de la villa con la ciudad, determina la conservación o la dinámica de la tradición. Idealmente, la cultura florece dentro de determinados límites. Cuando más lejos de los centros urbanos y de los cánones de civilización, mayores serán su integridad y complejidad.


ORTIZ, Renato. EL VIAJE, LO POPULAR Y EL OTRO. En: Otro territorio. Ensayos sobre el mundo contemporáneo. Bogotá, Convenio Andrés Bello, 1998, pp. 1-20.

 

TEMA:

El viaje, lo popular y el otro

pp. 1-20


… "No debemos imaginar que el aislamiento postulado por algunos análisis... es en verdad tan radical. El tránsito entre las culturas existió siempre, sería insensato hablar de incomunicabilidad". Sin embargo, vale la pena retener que la discusión sobre la cultura popular refuerza una dimensión: la separación. Las manifestaciones de la cultura popular generalmente se estudian en contraposición con la cultura de élite, la cultura dominante, el arte culto y no sólo con la modernidad. "La imaginación de los intelectuales presupone la cultura popular como un elemento de alteridad. Ella es el espejo en el que se refleja un ser totalmente otro. Pueblo no significa así una categoría histórica concreta, atravesada por los conflictos y las contradicciones sociales, sino que se trata de un ideal, una dimensión olvidada pero que se mantiene incólume al mundo de las letras y de la razón. Viajar por la cultura popular sería una forma de ´encantamiento del mundo´, y no propiamente un conocimiento científico de la realidad... Creo que esta búsqueda de alteridad es el trazo de unión entre cultura popular y nación".

La valoración de lo popular se lleva a cabo en la medida en que la nación es una utopía, un proyecto. Se trata de una dimensión inherente a la relación entre lo popular y la constitución de la nación que se manifiesta en diversos países y contextos. "El caso de América Latina es ejemplar. Durante el siglo XIX y parte del XX, tal relación anima a los intelectuales, los políticos y los movimientos culturales (cine, literatura, pintura, etc). De los muralistas mexicanos a los modernistas brasileños encontramos la presencia de un ideal constante: la nación. Pero es necesario aclarar que esta entidad siempre es algo incompleto. Este es su secreto. Por se utopía, desfasada en el tiempo, su construcción galvaniza la imaginación de todos. Frente a los sinsabores del presente, los impasses, las dificultades (pobreza, subdesarrollo, atraso tecnológico), la nación cristaliza un sueño aún no materializado. Cada país busca... los elementos de esta autenticidad ansiada en las raíces de sus expresiones populares. La cultura popular actúa como sustancia simbólica que articula una alteridad posible, encierra, en la mente de los hombres, las potencialidades de un ´mundo diferente´".

Ahora bien. Los principios del "viaje" y la cultura popular, poseen la misma validez en el contexto de las sociedades contemporáneas?, ¿el proceso de globalización no nos obliga a repensar nuestra relación con el otro?. Hay una quiebra de fronteras. La revolución tecnológica, que envuelve las organizaciones empresariales, los medios de comunicación, los lugares de trabajo, los contactos individuales y colectivos, demuestra este cambio. ...


ORTIZ, Renato. EL VIAJE, LO POPULAR Y EL OTRO. En: Otro territorio. Ensayos sobre el mundo contemporáneo. Bogotá, Convenio Andrés Bello, 1998, pp. 1-20.

 

TEMA:

El viaje, lo popular y el otro

pp. 1-20


… Los satélites, fax, computadoras, multimedia, fibras ópticas, surgen como determinantes causales de la ampliación de los límites geográficos, de la posibilidad de comunicación plena en el seno de una "aldea global". La disolución de los límites o la desterritorialización de las culturas surge con la modernidad. La peculiaridad del momento actual es que su expansión, contrariamente al siglo XIX, ya no se confina a algunos países, sino que se torna planetaria. Estamos penetrados por la modernidad-mundo, ella nos acompaña en todos los lugares. Antes, en los viejos álbumes compuestos por los folcloristas, el lector obtenía una visión de la diversidad humana: cada pueblo, con sus hábitos alimentarios y sus vestimentas. "Hoy nos encontramos con una singularidad de costumbres: jeans, zapatos, zapatillas, camperas, sacos, fast-food, bebidas, comida industrial, denotan la inmanencia de un patrón civilizatorio mundializado. Los diversos grupos sociales comparten incluso un imaginario colectivo común, compuesto por signos comerciales, imágenes de cine y televisión, afiches de artistas, cantantes de música pop, étcetera".

En este sentido, la noción de viaje se encuentra comprometida. "Desplazarse en el espacio deja de ser una ´aventura´. Lo desconocido, en el pasado sinónimo de distante, se torna habitual, y no apenas desde el punto de vista de aquellos que organizan el traslado, sino también de quienes lo experimentan. La modernidad-mundo, posee su propio mobiliario, sus artefactos rodean a los individuos en cualquier parte del planeta". Sin embargo, es posible afirmar que los cambios recientes inciden también en la idea de fijeza. "La modernidad-mundo no significa apenas desterritorialización. Este es un primer paso que debe recorrer, pero, para existir como tal, sus objetos se deben reterritorializar. Una cultura mundializada solo tiene sentido si está arraigada en nuestros hábitos más prosaicos. Necesita localizarse, en este o en aquel lugar; realizarse, de esta o de aquella forma...Somos ciudadanos mundiales porque el mundo penetró en la vida cotidiana".

Las transformaciones espaciales tienen una incidencia directa sobre las culturas populares. Durante el siglo XIX, la preocupación central de los folcloristas europeos fue comprender la relación interactiva y conflictiva entre ellas y la modernidad. A partir de la entrada del siglo XX, el ritmo de cambio se acelera. El desarrollo de los medios de comunicación debilita aún más las fronteras entre las culturas populares y la realidad circundante. "Creo que la cultura popular, en el inicio del siglo XXI, no disfruta más del aura que la envolvía. Marcada por el signo de la familiaridad, sufre una crisis de desencantamiento... En el mundo globalizado en que vivimos, atravesado por una cultura internacional-popular, el proyecto de construcción nacional toma otros rumbos...Ni la nación icompleta ni lo popular, auténtico o radical, tienen fuerzas para constituirse en signos de alteridad.


ORTIZ, Renato. EL VIAJE, LO POPULAR Y EL OTRO. En: Otro territorio. Ensayos sobre el mundo contemporáneo. Bogotá, Convenio Andrés Bello, 1998, pp. 1-20.