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| RESUMEN:
El tema sobre problemática étnica ha cobrado especial
importancia en los últimos años en América
Latina, dada la heterogeneidad de nuestras estructuras sociales
y de nuestra pluralidad, pero además por las dificultades
que ha planteado el modelo de estado nación, heredado para
legitimarse e integrar en una nueva racionalidad las diferentes
expresiones de esa heterogeneidad.
El documento pretende examinar, a la luz de la experiencia nicaragüense,
la relación entre problemática étnica, región
y autonomía en el contexto de América Latina. Desarrolla
puntualmente las regularidades del problema étnico y su relación
con la autonomía regional, así como las características
y principios que guían el régimen autonómico
definido para los pueblos y comunidades de la Región Atlántica.
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| TEMA:
La perspectiva histórica.
pp. 5-7
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La pluralidad étnica latinoamericana es un hecho antiguo.
Sin embargo, es hasta épocas recientes que su fuerza y vitalidad
ha obligado a su reconocimiento, al interior de los estados nacionales.
Esta fuerza se ha hecho presente y visible en todo el proceso de auge
de los movimientos étnicos del continente, uno de cuyos momentos
más destacados fueron las jornadas de 1992, cuando la consigna
del 3er. Encuentro Continental Indígena, Negro y Popular rezaba:
A 500 años, aquí estamos. Lo que contradice el análisis
tradicional latinoamericano que había tendido a identificar
el proceso de conquista y colonización europeas como un momento
decisivo en la reformulación de una nueva y única realidad
étnica homogénea conocida como el mestizaje, el que
no puede llevar a perder de vista que ese mismo proceso histórico
trajo también como resultado la conformación de una
nueva pluralidad étnica agrupada en los estados nacionales
surgidos del proceso colonial. Estos procesos, típicos de larga
duración y que han incluido etnización, desetnización,
reetnización o reconstitución étnica, reformularon
y reconformaron la pluralidad étnica del continente.
La pluralidad latinoamericana arranca desde la etapa prehispánica
y tiene relación con tres aluviones culturales importantes:
los primeros colonizadores asiáticos con las culturas indígenas,
las culturas colonizadoras europeas y los inmigrantes forzados [esclavos
africanos negros y otros braceros] de Asia y Africa. Pero la llegada
de la conquista europea significó en el orden de las representaciones
un enorme esfuerzo de homogenización, así el término
indio aplicado por la racionalidad colonizadora a nuestras
poblaciones autóctonas escondió la pluralidad extraordinaria
de pueblos, culturas y lenguas que existían en el continente
a la llegada de la colonización europea. Este proceso de desconocimiento
o reconocimiento de la pluralidad étnica no es un hecho inocente,
esconde en realidad complejos procesos de dominación, explotación
y opresión no siempre directamente visibles. El problema de
la integración de los Estados nacionales ha topado siempre
con este problema de la pluralidad, independientemente que los Estados
reconocieran o no dicha diversidad. Como tendencia general, la integración
a la nación se proponía o imponía bajo el supuesto
y la condición de que las etnias abandonaran sus propias características
y su identidad particular, para adquirir la identidad mayoritaria.
Fue, bajo distintas modalidades la asimilación como política
étnica.
En resumen, el proceso histórico latinoamericano permite establecer
que la problemática étnica latinoamericana tenga dos
aspectos: uno externo y otro interno, el primero tiene que ver con
las relaciones de vasallaje y dominación colonial y neocolonial
que ha sufrido nuestro continente hasta el presente; el segundo hace
referencia al proceso de constitución de las naciones del continente
y la relaciones asimétricas que se crean entre las etnias dominantes
y las etnias subordinadas al interior de los estados nacionales. |
| ORTEGA HEGG, Miguel. PROBLEMÁTICA ETNICA, REGION Y AUTONOMIA.
En: Boletín de Antropología Americana N° 30. México,
Instituto Panamericano de Geografía e Historia, diciembre de
1994, pp. 5-20. |
| TEMA:
Las regularidades del problema étnico
pp. 7-8
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La llamada cuestión étnica ha estado marcada
por una serie de regularidades perfectamente identificables, a pesar
de los diferentes procesos históricos y las modalidades específicas
que la misma puede asumir en los diferentes contextos. La problemática
étnica en todos los casos hace referencia al menos a tres
tipos de fenómenos:
1. al fenómeno de la desigualdad en el acceso al proceso
de toma de decisiones nacionales que les afecta, [autodeterminación]
y a la distribución de los bienes económicos
2. al fenómeno de la opresión, que se manifiesta
en una minusvalorización en el ejercicio de sus derechos,
por el hecho de ser miembros de una etnia sociológicamente
minoritaria, y
3. el problema de identidad, de mantener su propia especificidad
cultural en el seno de la nación.
Estos fenómenos suelen estar íntimamente vinculados
entre sí y adquirir distinto peso y significación
en la diferentes situaciones específicas. Las relaciones
desiguales y subordinadas han obligado a las etnias a reafirmarse
contra el estado nación, resistiendo los procesos de asimilación
impulsados desde éste, y llegando a asumir diversos niveles
de conflictividad, según las situaciones; en otros casos,
estas relaciones han llevado a las etnias a someterse a los procesos
de asimilación, con el fin de sobrevivir.
Las regularidades del problema étnico aparecen identificadas
en las conclusiones del Estudio de Problema de la Discriminación
Contra las Poblaciones Indígenas, organizado por la Subcomisión
de Prevención de Discriminaciones y Protección a las
Minorías de Naciones Unidas en 1970 y cuyos resultados se
obtuvieron en 1984. Se observó que las conclusiones del estudio
demostraban claramente que el clima social en que vivía la
gran mayoría de las poblaciones indígenas era propicio
a los tipos concretos de discriminación, opresión
y explotación en diversas esferas descritos en el estudio.
En muchos países, dichas poblaciones ocupaban el escalón
inferior de toda la estratificación socioeconómica.
No tenían las mismas oportunidades de empleo ni igual acceso
que los otros grupos a los servicios públicos y/o a la protección
en las esferas de la salud, las condiciones de vivienda, la cultura,
la religión y la administración de justicia. No podían
participar significativamente en la vida política. Durante
mucho tiempo, las poblaciones indígenas se habían
resignado a esta situación o, lo que era más lamentable
aún, en muchos casos se habían esforzado por asimilar
la cultura no indígena como única forma para lograr
vivir en mejores condiciones. En sus observaciones finales a la
Subcomisión, el se declaró que el informe debía
estimarse como un llamamiento a la comunidad internacional para
que prestase atención a la dolorosa discriminación
que se practicaba contra las poblaciones indígenas, uno de
los sectores más grandes, pero más débiles
de la población mundial. Es evidente que a más de
diez años de presentado este informe mantiene su vigencia,
particularmente en el caso de las poblaciones indígenas de
nuestro continente, donde en muchos casos la situación de
opresión, exclusión y explotación se ha agravado.
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| ORTEGA HEGG, Miguel. PROBLEMÁTICA ETNICA, REGION Y AUTONOMIA.
En: Boletín de Antropología Americana N° 30. México,
Instituto Panamericano de Geografía e Historia, diciembre de
1994, pp. 5-20.
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| TEMA:
La problemática étnica en América Latina.
pp. 8-10
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La problemática étnica de nuestro continente
tiene que ver con la existencia real de una pluralidad étnica
que subsiste y pervive en condiciones de relaciones asimétricas
al interior de la estructura social, política y económica
de los Estado nacionales tradicionales. La asimetría tiene
que ver con relaciones de desigualdad en el ejercicio de derechos
que las etnias consideran imprescindibles para su supervivencia como
tales. La problemática étnica, siendo integral, es un
problema político y hace referencia a los derechos de los grupos
étnicos diferenciados en el contexto de sus respectivos estados
nacionales. De ahí la importancia que algunos autores dan a
la problemática de las relaciones estructurales estatales con
la cuestión étnica, como Héctor Díaz Polanco,
quien afirma que se evaden los puntos centrales que giran en torno
a una cuestión fundamental: la creación de una esfera
espacial en la organización sociopolítica del Estado
nacional en la que cobren vida institucional y práctica las
aspiraciones de un sector de la población que, en cuanto tal,
se ha mantenido subordinado social y culturalmente y marginado de
los asuntos de las res pública.
La doctrina nacionalista tradicional establece que toda nación
requiere su propio estado y cada estado necesita una nación.
Las regularidades de la cuestión étnica parecen indicar
que la solución de la problemática debe incluir:
a. políticas orientadas a la liquidación de cualquier
tipo de opresión étnica.
b. establecer la igualdad real para resolver el problema de los
antagonismos étnico nacionales.
c. crear condiciones para el libre desarrollo de las identidades
étnicas, entre ellas, los espacios políticos necesarios
para incidir y decidir sobre los asuntos que les afectan,
d. establecer el principio de la discriminación positiva
para las etnias que han sufrido los mayores problemas de desigualdad
y opresión.
e. mantener una revisión permanente del problema y la socialización
continua del conjunto social sobre las implicaciones de igualdad
y no discriminación de las etnias al interior de los estados
nacionales.
Aparte del proceso independentista latinoamericano que primero
originó los estados y sólo posteriormente se han venido
constituyendo las naciones, en un proceso que aún no ha terminado,
ahora es posible establecer otra no correspondencia: aquella que
se da entre la heterogeneidad de la estructura social latinoamericana,
diversa en su composición étnica, organizativa y en
otras dimensiones sociales, y sin embargo monoétnica y singular
en la representatividad y en la expresión del estado nacional.
De ahí por qué la problemática étnica
conlleva en las actuales condiciones una problemática de
estatalidad o de formas de estatalidad.
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| ORTEGA HEGG, Miguel. PROBLEMÁTICA ETNICA, REGION Y AUTONOMIA.
En: Boletín de Antropología Americana N° 30. México,
Instituto Panamericano de Geografía e Historia, diciembre de
1994, pp. 5-20. |
| TEMA:
La problemática étnica y lo regional.
pp. 10-11
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La problemática étnica como problemática
estatal tiene estrecha relación con la cuestión regional.
La importancia de este factor es tal que algunos autores como Stavenhagen
lo consideran como la base de las estructuras económicas y
políticas que constituyen las unidades fundamentales de la
vida de las etnias y de las naciones agrega. La mayoría de
los miles de grupos étnicos en el mundo están identificados
con algún territorio que no sólo es entorno vital sino
también origen real y mítico, algunas veces imbuido
de significado sagrado. Las etnias con base territorial generalmente
tienen más fundamentos para reclamar y conservar su identidad
que los que carecen de esta base. El territorio se convierte así
en un espacio de referencia de las relaciones económicas, sociales
y culturales de las etnias, pero también de las relaciones
de poder en general y de las relaciones institucionales de poder en
particular.
Según Héctor Díaz Polanco, los estados nacionales
nunca han considerado la variable étnica para la organización
territorial. La organización político territorial
es relevante en tanto que expresa, en principio, la retícula
sobre la cual se reconocen legítimas porciones sociales de
la nación y se define una distribución vertical del
poder. A lo largo de la vida independiente de los países
del continente, particularmente de aquellos donde los pueblos indígenas
son la mayoría o una proporción considerable de la
población, es una constante que se acepten divisiones territoriales,
sin tomar en cuenta las identidades regionales que se fundan en
la cohesión socioétnica. Las distintas divisiones
territoriales expresan los intereses de las fuerzas o los grupos
locales [criollos, mestizos o ladinos], dando lugar a entidades
federativas, provincias, departamentos, cantones, etc.; pero ninguna
de estas entidades está concebida para reflejar o acoger
la pluralidad sociocultural del conglomerado nacional de que se
trata. Para los fines de la organización político
territorial de los estados nacionales de América Latina,
los grupos étnicos han sido una población invisible.
Lo anterior nos permite entender por qué las reivindicaciones
étnicas en nuestro continente asumen cada vez más
la forma de un reclamo de autodeterminación, en la forma
de autonomía regional, la que es considerada una forma de
estatalidad que permite la integración de las etnias a la
nación, sin suponer la desaparición de sus identidades
diferenciadas.
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| ORTEGA HEGG, Miguel. PROBLEMÁTICA ETNICA, REGION Y AUTONOMIA.
En: Boletín de Antropología Americana N° 30. México,
Instituto Panamericano de Geografía e Historia, diciembre de
1994, pp. 5-20. |
| TEMA:
La autonomía regional
pp. 11-14
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El régimen de autonomía regional lo define
Héctor Díaz Polanco como un régimen especial
que configura un gobierno propio [autogobierno] para ciertas comunidades
integrantes, las cuales escogen así autoridades que son parte
de la colectividad, ejercen competencias legalmente atribuidas y tienen
facultades mínimas para legislar acerca de su vida interna
y para la administración de sus asuntos. La autonomía
regional se ejerce en un espacio determinado, este régimen
jurídico político se facilita en los casos de concentración
étnica en territorios definidos del espacio nacional global.
El régimen autonómico se constituye con base en una
ley y no en decisiones administrativas de los gobiernos, por lo que,
aunque suponen la descentralización administrativa, su naturaleza
es fundamentalmente política, pues suponen un ámbito
propio de decisiones y recursos establecidos por la misma ley; este
ámbito de competencias sólo está sujeto a controles
de legalidad por parte de las autoridades centrales. La mayor o menor
amplitud del campo propio de competencias y funciones determina el
mayor o menor grado de autonomía de estos entes, las competencias
hacen relación a los derechos colectivos reconocidos jurídicamente
por el Estado, el régimen autonómico tiene la particularidad
de reconocer derechos integrales a las etnias, comenzando por el derecho
al autogobierno. Las autoridades del gobierno autónomo son
de elección directa, de ahí que tengan legitimidad propia
de origen, la rendición de cuentas a su electorado y los mecanismos
de control de gestión que establecen los estatutos les suponen
una presión permanente para un ejercicio legítimo de
gobierno.
La autonomía regional como forma de estatalidad dentro de
un estado unitario ha sido experimentada en diversos países
de distintos continentes, como Europa, Asia y América. Un
antecedente inevitable de la autonomía como régimen
jurídico político tiene que ver con la variedad de
formas de Estado que se crearon bajo el principio nacional territorial
en la desaparecida URSS desde la década de los años
veinte del presente siglo, donde existían las Repúblicas
soviéticas federadas, las Repúblicas autónomas,
las Regiones Autónomas, las Comarcas autónomas y los
territorios autónomos; no obstante lo extendido de esta experiencia,
el régimen de autonomía despierta aún en nuestros
países serias dudas y temores como el peligro de fracturar
la unidad nacional de nuestros países. Uno de los principios
del régimen autonómico regional es el abrir espacios
reales de afirmación y desarrollo a las identidades étnicas
diferenciadas en el seno de la nación, de tal manera que
estas condiciones permitan romper la asimetría de las relaciones
interétnicas que obligan a las etnias a afirmarse en contra
del estado nacional global. Muchos conflictos de separatismo se
evitarían con la apertura de espacios jurídico políticos
en el seno del Estado nacional para la incidencia directa e indirecta
de las etnias en las decisiones que les afectan y aún en
otras de interés del conjunto nacional. ...
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| ORTEGA HEGG, Miguel. PROBLEMÁTICA ETNICA, REGION Y AUTONOMIA.
En: Boletín de Antropología Americana N° 30. México,
Instituto Panamericano de Geografía e Historia, diciembre de
1994, pp. 5-20.
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| TEMA:
La autonomía regional
pp. 11-14
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La importancia de la experiencia de la autonomía
en los casos señalados es que, aquella muestra que no hay contradicción
entre la autonomía como forma de autodeterminación en
el seno de un estado único y la forma extrema en que puede
concretarse el principio de autodeterminación [constituir un
estado propio], que es ejercido por el conjunto nacional frente a
los otros estados. En el caso nicaragüense, dado el hecho de
que la autonomía se debatió en medio de la guerra de
agresión financiada y dirigida por los Estados Unidos y que
el problema étnico fue utilizado como parte de la estrategia
para el dorrocamiento militar de la revolución, el problema
del grado de autodeterminación de las etnias fue un punto particularmente
sensible y delicado, actualmente, todas las fuerzas y liderazgos étnicos
mantienen su apoyo al proyecto autonómico, independientemente
de las dificultades de su implementación. Otro temor frecuente
está relacionado con la concepción por parte del resto
de los nacionales de quedar excluidos en la regiones autónomas
de derechos que les corresponden como ciudadanos, cabe señalar
que el derecho de ciudadanía, del cual hace uso todo nacional
de acuerdo a la ley, es general para todos. En nuestros estados nacionales,
con frecuencia la mayoría de nuestras regiones étnicas
son plurales, lo que implica el diseño de formas autonómicas
que garanticen igualdad a todos y no sólo a los miembros de
una etnia. Otro elemento a tomar en cuenta es que la autonomía
no resuelve de inmediato los problemas acumulados por siglos y las
relaciones asimétricas que se han articulado y pervivido en
los contextos nacionales. El marco jurídico político
de este régimen garantiza bases nuevas en las relaciones multiétnicas
y con el Estado nacional, de ahí por qué, con la autonomía,
la problemática étnica es por vez primera asumida como
un problema de todo el conjunto nacional y no sólo como un
problema de ciertos grupos ubicados en ciertas regiones del país.
La institucionalización de estas realidades y de las nuevas
relaciones que ellas comportan deben impactar todos los aparatos de
socialización, para internalizarlas y convertirlas en comportamientos
cotidianos. |
| ORTEGA HEGG, Miguel. PROBLEMÁTICA ETNICA, REGION Y AUTONOMIA.
En: Boletín de Antropología Americana N° 30. México,
Instituto Panamericano de Geografía e Historia, diciembre de
1994, pp. 5-20. |
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