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| RESUMEN:
Realiza una reflexión sobre el papel de la cultura en países
industrializados y de menor desarrollo, destacando la necesidad
de un cambio frente a la ausencia de metodologías capaces
de compatibilizar las dos situaciones (cultura y desarrollo). Plantea
criterios para afrontar y viabilizar la política cultural,
que es la llamada a encarar objetivos de desarrollo.
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| TEMA:
Reflexionar el cambio
pp. 17-18
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En la situación actual, la relación entre
cultura y desarrollo, ha podido cobrar una fuerte apariencia retórica,
e incluso ha sido desestimada por considerarla una alternativa reduccionista
de la cultura con mayúsculas. Ciertamente existen dos posiciones:
- para los países industrializados la cultura es el horizonte
de llegada más razonable en la búsqueda del bienestar.
La obtención de cotas simbólicas es un objetivo
consciente y suficiente.
- para los grupos humanos inmersos en la miseria, la cultura
es el único umbral que no se derrumba. El objetivo es la
alteridad de la cultura respecto a lo útil, sea una deducción
inevitable e inconsciente, así sea poca la voluntad de
cambio.
Los problemas de la cultura y de las políticas culturales,
su oportunidad, sus costes, la aculturación, la libertad
creadora, están situados entre ambos extremos, esto es, entre
el vislumbramiento de exigencias de planificación del sector
y la ignorancia del potencial material de la cultura. De ahí
que las políticas culturales públicas se encuentren
entre: la cultura como retorno del bienestar por un lado, y la cultura
como factor de incorporación a un mayor desarrollo por otro.
La crisis de evolución se expresa en la ausencia de metodologías
capaces de compatibilizar ambos horizontes, de superar el apego
a la estricta dependencia del crecimiento económico. En ambos
casos, la materia a administrar es mayoritariamente la alta cultura
sus productos, símbolos, tradiciones de élite. La
relación de cultura y desarrollo estriba inicialmente en
cambiar el universo de la materia a administrar, ampliar la comprensión
de la cultura para el bienestar y para el desarrollo en gestación.
Lo que implica no sólo como globalidad arquetípica
y especulativa, sino también como sector en el que está
involucrada toda la productividad de una sociedad. El desafío
es ordenar ese sector que es universalizador, y la aproximación
a ese cambio ha partido de la reflexión ante los vacíos
dejados por la industrialización, la desindustrialización,
los procesos de cambio social, la división internacional
del trabajo, la pobreza como elemento del equilibrio mundial. Algunas
políticas culturales incluyen esa reflexión.
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| VIVES, Pedro, y Josefa Vega. CULTURA Y DESARROLLO HOY. En: Síntesis
N° 26. Cultura y desarrollo en América Latina: de la dimensión
cultural del desarrollo a la cooperación cultural. Madrid,
ACRE, julio-diciembre de 1996, pp. 15-26.
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| TEMA:
Las políticas culturales y el desarrollo
pp. 18-19
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Las políticas culturales son las llamadas a encarar,
a incorporar objetivos de desarrollo, como ofrecer o devolver a las
sociedades actuales posibilidades abiertas de acceso al conocimiento,
salvando vacíos de los sistemas educativos causados por carencia
de recursos, desigualdad de oportunidades o por desfase de los sistemas.
Hoy la tecnología de comunicación permite plantear una
divulgación cultural realmente útil a objetivos de desarrollo
que tienen que ver con formación reglada, con diversidad de
información, y con libertar de expresión y creación.
Otro ámbito en que la política cultural atañe
al desarrollo es dar a las personas una información no sólo
cosmopolita sino también útil para mejorar el uso
de los logros materiales, objetivos que relacionan a la cultura
con objetivos de desarrollo sostenible y desarrollo Humano. La necesidad
de valorar y recuperar el legado histórico de cada sociedad,
insertándolo en su capacidad de crecimiento, sigue siendo
una cuenta pendiente del crecimiento económico en el que
la política cultural ha de intervenir. En esa dirección,
el definitivo salto a una concepción estructural del patrimonio,
en la que la escritura, las artesanías ligadas a la vida
material, o las tradiciones alimentarias sean objeto de atención
junto a los grandes resultados históricos, es cada vez más
necesario, no sólo en términos de conservación
y ponderación del pasado o de la cultura popular, sino como
vía de integración social, como una articulación
económica de la actividad cultural en los sistemas productivos.
Las más recientes concepciones de la animación social
cultural apuntan a esa gama de objetivos. A ello cabe añadir
la responsabilidad de las políticas culturales no sólo
en que la cultura sea democrática, sino en garantizar a toda
la generación futura la necesidad de superar cotas de democratización,
de tolerancia, de respeto a la alteridad, de convivencia y solidaridad,
algo que no logra ningún sistema educativo por si solo.
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| VIVES, Pedro, y Josefa Vega. CULTURA Y DESARROLLO HOY. En: Síntesis
N° 26. Cultura y desarrollo en América Latina: de la dimensión
cultural del desarrollo a la cooperación cultural. Madrid,
ACRE, julio-diciembre de 1996, pp. 15-26. |
| TEMA:
La aportación de la cultura al desarrollo
pp. 20-23
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El sector recursos humanos, muestra su impacto en el desarrollo,
una condición básica es contar con agentes, expertos,
evaluadores, y gestores de la cultura propiamente dichos. Lo cierto
es que la gestión cultural de instituciones, asociaciones,
centros, con ser el recurso más inmediato, muestra carencias
lógicas a la hora de esbozar verdaderas actuaciones de cooperación
con objetivos de desarrollo. El sector de la información y
documentación culturales parece también otro de los
planos en que basar un giro real hacia el desarrollo por parte de
la cultura. La fijación e intercambio de datos, superar el
grave vacío en la carencia de registros, censos y catálogos
de bienes culturales, es necesario. Uno de los ámbitos de interrelación
con esquemas estrictamente culturales, representa el de la salud a
escala mundial; el sector cultura cuenta hoy con técnicas y
métodos potenciables en campañas sobre aprovechamiento
de recursos sanitarios, lo mismo que la etnografía y la etnohistoria
pueden estar en condiciones de apoyar el rescate de la medicina tradicional
en campañas sanitarias estructurales. En el terreno de las
infraestructuras y del patrimonio, el diseño y dotación
cultural en programas de revitalización urbana y restauración
arroja resultados más que alentadores, pese al carácter
aislado de las actuaciones llevadas a cabo respecto a las políticas
de planificación. Otra actuación poco explotada es la
asistencia en la confección de inventarios y catálogos
patrimoniales, especialmente en los niveles local y regional que,
debe tener prioridad. Lo que cabe decirles a los responsables culturales
es la necesidad de actuar sobre las industrias culturales, aunque
tendrán que abordarse estudios de oferta y demanda cultural,
o evaluaciones primarias de infraestructuras, circuitos, distribución
o programas de catalogación e identificación de productos
culturales y productos sensibles a la cultura. En un nivel inmediato
el desarrollo puede que estribe en la descentralización de
artesanías subsidiarias en la producción escénica,
musical y audiovisual mediante promoción de microempresas.
Cabe incorporar una cooperación editorial desagregando fases
de producción, sobre la base del alto carácter artesanal
que ha mantenido la industria editorial. Un sector cultural singularmente
sensible de cara al desarrollo es el de las artesanías, si
desde el principio se enuncia como el ámbito de las técnicas
tradicionales aplicadas a la vida material, en especial el sector
sigue pendiente de una estrategia de recuperación y normalización
capaz de estabilizar sus rasgos microempresariales y su impacto en
la producción local, sacándolo de su horizonte turístico
y de las artes decorativas subsidiarias. El sector cultural de artesanías
requiere programas de registro y normalización de sus técnicas
y sus productos, sobretodo para acceder en mejores condiciones a potenciales
aplicaciones industriales. |
| VIVES, Pedro, y Josefa Vega. CULTURA Y DESARROLLO HOY. En: Síntesis
N° 26. Cultura y desarrollo en América Latina: de la dimensión
cultural del desarrollo a la cooperación cultural. Madrid,
ACRE, julio-diciembre de 1996, pp. 15-26.
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| TEMA:
La cultura en el desarrollo
pp. 23-25
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El sector cultural es en sí un factor de desarrollo
que debe ser reflexionado. Otro es el relativo a cuestiones agroalimentarias
en las que el conocimiento antropológico y etno histórico
podría proporcionar mejoras cualitativas. El sector cultura
cuenta con desafíos en cuanto a ordenamiento y estructuración
de microempresas, muchas de las cuales sobreviven a duras penas en
condiciones de marginalidad respecto al mercado y, el sector servicios,
la asistencia y formación a iniciativas de espectáculo
descentralizado [de calle, títeres, fiestas populares, artesanías
efímeras, programación de fiestas públicas] es
una de las tareas apenas iniciada, pero pendiente de encuadramiento
productivo riguroso e integrador. Con más aceptación
pero afectada por subsidiariedad, se encuentra la producción
de video comercial y documental. Condiciones parecidas se dan en las
empresas medias y pequeñas dedicadas a la explotación
de infraestructuras culturales móviles, en las que no es raro
encontrar un grado de informalidad alto. En lo referente a microempresas
de restauración arranstran un alto nivel de indefinición
e informalidad. La descentralización de servicios culturales
es también una cuenta pendiente de cara al desarrollo. En el
plano de la reorientación profesional, el campo de la gestión
cultural está llamado a emplazarse en un contexto estructural
de actuaciones. Las innovaciones en gestión cultural con efectos
de reciclaje profesional, en bolsas de desempleo, en programación
de ocio alternativo, en planes coyunturales y asistencia en iniciativas
de autoconsumo cultural a partir de la animación, son vías
de actuación social, a partir de una concepción distinta
a la promoción. A propósito de la relación cultura
y turismo, una de las actuaciones a ser abordadas es la valoración
de los recursos culturales en o cerca de áreas turísticas,
más que seguir creando exclusivamente zonas culturales como
atractivo turístico. La cooperación debe orientarse
al sector editorial en materia de guías y cartografía
turística. Desde las políticas culturales debe pensarse
que, el turismo es un instrumento más del conocimiento al que,
culturalmente, pueden proporcionársele contenidos. La cultura
y el desarrollo no se encuentran disociados en sus objetivos. La distancia
entre uno y otro paradigma, procede de la inmadurez en la formación
de políticas culturales, el anquilosamiento en la concepción
del desarrollo y de la lenta evolución de la mentalidad industrial.
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| VIVES, Pedro, y Josefa Vega. CULTURA Y DESARROLLO HOY. En: Síntesis
N° 26. Cultura y desarrollo en América Latina: de la dimensión
cultural del desarrollo a la cooperación cultural. Madrid,
ACRE, julio-diciembre de 1996, pp. 15-26. |
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