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| RESUMEN:
Desde una revisión crítica del concepto de cultura,
y la caracterización de lo popular como el modo de expresión
de los grupos dominados o las clases subalternas, históricamente
constituidos, la autora se inserta en el ámbito de la Historia
y la Antropología para comprender el problema del tiempo
y el espacio en las culturas populares andinas.
La cultura popular y sus manifestaciones, son productos procesuales
que se dan en el presente pero que solo se entienden en su conformación
a través del tiempo, en las continuidades y las rupturas
que abarca una historia grande y las múltiples historias
de los grupos y aún de los actores como tales.
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| TEMA:
Hacia una definición de cultura popular
pp. 13-21
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Hoy se reconocen tres categorías de uso de la cultura:
1. como proceso general de desarrollo intelectual, espiritual y estético,
2. como un particular modo de vida, sea de un pueblo, un período,
un grupo o de la humanidad en general, y 3. como los trabajos y prácticas
de la actividad intelectual y artística. Desde el punto de
vista de la antropología deben ser tomados en cuenta los aportes
de varias escuelas, empezando por aquellas que buscaban trazar el
desarrollo de la humanidad desde el salvajismo a la libertad, pasando
por los que querían definir la cultura por la satisfacción
de sus necesidades inmediatas, hasta los que trataron de hacer de
la cultura un puro objeto ideal identificando a veces con creencias,
representaciones inconscientes o superestructuras.
La cultura podría entenderse básicamente como un proceso
en permanente redefinición e incluso reinvención, lejos
de un acto acabado e inmutable, de la sola norma o la determinación,
o de ser el mero reflejo de los procesos materiales. Un proceso de
producción que provee la capacidad para la reproducción
social, que le otorga el sentido, la identidad y la racionalidad final
a un grupo dado. La cultura, sin embargo, solo puede pensarse como
totalidad. Disgréguese su religión, su ordenamiento
político, su base de reproducción económica,
los contenidos de sus formas rituales, y se accederá a una
nueva realidad, donde la producción y la reproducción
se verán afectadas y darán paso a fenómenos nuevos,
pero desprovistos de su sentido original.
Las culturas, como los seres sociales, se construyen como tales en
tiempos y espacios diversos, lo espacial está implicado en
la gestión y en la comprensión de lo social. En el estudio
de las culturas segmentar el acercamiento espacial del temporal solo
podrá darnos resultados parciales y engañosos. Pero
¿qué es lo popular, cómo se constituye y cómo
se define hoy?. Nuestro país es una superposición de
realidades que no alcanzan a cuajar en una única determinación
social, mutuamente condicionadas y explicativas: las clases, las etnias,
los géneros. Lo popular en un sentido muy general, viene a
ser el modo de expresión de los grupos dominados, de las etnias
subyugadas, de las clases subalternas, históricamente constituidos.
La hegemonía es más bien un complejo entrelazamiento
de fuerzas políticas, sociales y culturales y siempre un proceso,
debe ser constantemente renovada, recreada, defendida y modificada,
así también es continuamente resistida, limitada, alterada,
desafiada. Pero en medio de lo popular y lo hegemónico hay
integración, interpenetración, encubrimiento, disimulación
y amortiguamiento de las contradicciones, o legitimación, consenso
y aceptación. La cultura popular se constituye en un proceso
histórico, por lo tanto su delineamiento es constante y permanente
y sus elementos no pueden ser segregados arbitrariamente y clasificados
dejando de lado el contexto, no tiene sentido mirar solo una parte,
cuando la riqueza de su expresión se encuentra en el todo.
Los procesos populares están en un proceso continuo de resignificación
y refuncionalización de aquello que adaptan o que se les impone.
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| VACA BUCHELI, Rocío. PROBLEMA DE TIEMPO Y EL ESPACIO EN
EL ESTUDIO DE LAS CULTURAS POPULARES ANDINAS. En: Sarance N° 16.
Otavalo, IOA, agosto de 1992, pp. 11-30.
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| TEMA:
Nuestro tiempo, nuestro espacio, nuestro otro
pp. 21-25
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Nuestra sociedad está cruzada por el racismo, el recelo,
el miedo del uno por el otro. Nuestro proyecto de construcción
de una nación pasa por la asunción de la pluralidad,
de la diferencia, del conflicto, y siempre ello resulta demasiado
duro, difícil y doloroso. Nuestro tiempo es el tiempo de un
presente preñado de pasado que no alcanza a vislumbrar el futuro,
nuestro espacio confunde el Uno y el Otro sin cesar, sin dar oportunidad
para objetivizarlo, formalizarlo, descarnarlo, abstraerlo o teorizarlo.
Compartimos un tiempo y un espacio únicos, ése es el
escenario de nuestra cotidianidad. Nuestra Antropología está
incrustada sin remedio en el objeto de estudio, un objeto que es un
sujeto que de muchas maneras hace parte de nosotros, un objeto que
nos cuestiona, que nos llega y que nos hiere, el Uno es el Otro y
el Otro es Uno.
¿Dónde corren los límites que nos separan?.
No podemos entendernos como una sociedad fría y otra caliente
en convivencia, o cada cual viviendo bajo su propia lógica.
Johannes Fabian: acusa a varias escuelas antropológicas,
entre ellas al relativismo y estructuralismo de una destemporalización
que deviene en el ignorar el tiempo y las relaciones temporales
en cuanto afectan las relaciones prácticas entre las culturas.
La Antropología ha construido su objeto en el Otro empleando
varias estratagemas de distanciamiento temporal, negando la existencia
coetánea del objeto y el sujeto de su discurso.
Lévi Strauss: desdeña buscar conexiones entre
las islas culturales y la realidad de fuera, como una ciencia de
la cultura, la Antropología es para él el estudio
de las relaciones en las islas culturales y de las reglas o leyes
que gobiernan esas relaciones, por lo tanto la historia queda excluida.
Para él la historia y el tiempo se reducen a una diacronía
que no se refiere a un modo temporal de existencia sino a una mera
sucesión de sistemas semiológicos uno sobre el otro;
si el estructuralismo plantea la separación espacio temporal
y el alejamiento y la distancia como prerrequisitos para estudiar
otras culturas, en nuestra realidad su pretensión es deslegitimada.
Orin Starn: propone que la identidad debe verse no como el
resultado de la distancia y la separación construida en una
historia de conexiones continuas y múltiples, que se debe
parar de representar la identidad moderna andina como un asunto
de continuidad con el pasado indígena, presentar una tradición
cultural contemporánea como si fuera un artefacto de una
era más temprana, mostrar a las culturas populares como expresiones
tradicionales, hacer de las comunidades indígenas un equivalente
de los primitivos antropológicos, para que calcen en nuestras
teorizaciones. Todo eso tiene que ser removido para que la Antropología
pueda ser un arte de seres humanos para seres humanos.
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| VACA BUCHELI, Rocío. PROBLEMA DE TIEMPO Y EL ESPACIO EN
EL ESTUDIO DE LAS CULTURAS POPULARES ANDINAS. En: Sarance N° 16.
Otavalo, IOA, agosto de 1992, pp. 11-30.
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| TEMA:
El eterno retorno: Antropología e historia
pp. 25-29
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La Antropología y la Historia buscan la comprensión
de las actividades humanas, del sentido, la lógica y la racionalidad
que las funden. Los reduccionismos a que se ha visto sujeta la Antropología
deben ser desterrados, pero la vuelta hacia la historia no puede ser
incondicional. No se puede restituir una Antropología fría,
formal, inconmovible que imponga una distancia y un orden como condición
necesaria del conocimiento. La Antropología debe buscar su
sendero por el lado de la hermenéutica y la interpretación,
quizá también por el lado de la creación y la
imaginación, de construir la formalidad es reencontrarse con
la humanidad y hacer de la Antropología, también, una
forma de percepción, un diálogo continuo, un modo de
entender el mundo y que desde allí se reintegre con la historia,
la literatura, el arte, volver a la metáfora y a la imagen
como formas de conocimiento. Construir con P. Rabinow la antropologización
de Occidente [la indigenización de nuestra propia sociedad],
mostrar lo exótico de la construcción de nuestra realidad,
demostrar lo históricamente peculiar de cada dominio universal,
pluralizar y diversificar nuestras aproximaciones. Encuentra coincidencias
con la antropología interpretativa. Señala que concebir
a la antropología como interpretación supone formular
la existencia previa del mundo común de significaciones en
donde se constituyen los sujetos del discurso, volver al mundo objetivo,
a las significaciones en las que nos encontramos y de las que no podemos
abstraernos. La antropología no es necesariamente una disciplina
sincrónica ya que puede o debe incluir el pasado, el proceso
y el contexto en su acercamiento metodológico primario, antropología
e historia no son dos campos separados o complementarios, son dos
fases de una misma metodología que propugna entender la totalidad
de la realidad. La antropología se acerca más a la Historia
de las Mentalidades desarrollada en Francia, la cual de acuerdo con
Vovelle, uno de sus representantes, se vuelca haca las actitudes,
los comportamientos y las representaciones colectivas inconscientes
el estudio de las meditaciones y de la relación dialéctica
entre las condiciones objetivas de la vida de los hombres y la manera
en que la cuentan y aún en la que viven. Esta escuela propugna
ir más allá del análisis de las estructuras sociales,
a la explicación de las opciones, de las actitudes y de los
comportamientos colectivos, a insertarse en el imaginario colectivo,
el recuerdo, la memoria, incluso intentar el análisis desde
dentro de los marginados y de los desviados. Encuentra que al final
del camino, la historia de las mentalidades se encuentra con la etnografía
histórica. Propone que la etnografía y la historia así
consideradas son el modo de entender la realidad en la que estamos
inmersos, con ellas podemos afrontar la realidad de manera más
directa, en toda su complejidad. La cultura popular, sus manifestaciones,
son productos procesuales, que se dan en el presente pero que solo
se entienden en su conformación a través del tiempo,
en las continuidades y las rupturas que abarca una historia grande
y las múltiples historias de los grupos y aún de los
actores como tales. |
| VACA BUCHELI, Rocío. PROBLEMA DE TIEMPO Y EL ESPACIO EN
EL ESTUDIO DE LAS CULTURAS POPULARES ANDINAS. En: Sarance N° 16.
Otavalo, IOA, agosto de 1992, pp. 11-30. |
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