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| RESUMEN:
El autor ofrece una reflexión sobre las relaciones manifiestas
entre democracia y libertad, la exclusión de los grupos étnicos
en la política oficial peruana y la necesidad de reconocer
los derechos de estos grupos a partir de la diferencia
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| TEMA:
La democracia como parte de la libertad
pp. 103-104
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Las nociones de libertad y democracia no pueden confundirse.
La democracia es una de las formas de acceder al poder y una forma
de gobernar. Elegir a los gobernantes cada cierto tiempo constituye
un aspecto importante de la libertad política, pero la libertad
es mucho más que la simple cuestión de sufragio. "La
libertad supone democracia, pero una simple forma de llegar al poder
no es toda la libertad".
En el lenguaje político corriente, democracia quiere decir
"gobierno civil" elegido por el voto popular; aparece
también como sinónimo de sociedad cuando se opone
una "sociedad democrática" a otra con dictadura
militar. Pero una elección democrática no es suficiente
para gobernar democráticamente.
La democracia como forma de llegar al gobierno y como forma de
gobernar es parte de un proyecto occidental civilizatorio que trata
de imponer por todo el mundo la modernización. En este proyecto,
la forma de gobierno, junto con la tecnología, el mercado
capitalista, el modo de vivir, pensar y sentir, "forman un
paquete único que debe ser copiado por los grupos étnicos
de todo el mundo para dejar de ser lo que son y convertirse en lo
que occidente quiere que sean". Se trata de homogeneizar, unificar,
borrar las diferencias entre los pueblos. Es una especie de "fundamentalismo
democrático" donde se niega a todo lo que se contraponga
a dicho proyecto.
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| MONTOYA, Rodrigo. LIBERTAD, DEMOCRACIA Y PROBLEMA ETNICO EN EL
PERU. En: Democracia, etnicidad y violencia política en los
países andinos. Lima, IFEA/IEP, 1996, pp. 103-112.
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| TEMA:
La democracia realmente existente en el Perú
pp. 104-108
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"El Perú es una sociedad profundamente antidemocrática.
En los últimos quince años esta sociedad trata de afirmar
una forma democrática de elegir a los gobernantes sin que ninguno
de los gobiernos gobierne democráticamente".
En el momento de la invasión europea, hubo probablemente
un centenar de grupos étnicos. Luego del colapso demográfico
del siglo XVI y la profunda dominación colonial de los siglos
siguientes este número fue reduciéndose significativamente.
"Quedan 58 en los Andes y en la selva, seis de los cuales están
en proceso de extinción irreversible". La República
creada en 1821, excluyó a los grupos étnicos que eran
la mayoría de la población, siguiendo la misma lógica
colonial de la monarquía. La historia de la relación
entre la política peruana y los grupos étnicos es,
por tanto, la historia de la exclusión. Los llamados indios
no tuvieron derechos políticos ni fueron considerados ciudadanos,
fueron tratados, y aún lo son (1991) como desvalidas criaturas
objeto de protección. "La Constitución de 1979
reconoce a los analfabetos (provenientes de diversos grupos étnicos
del Perú) el derecho a elegir, pero no de ser elegidos; en
otras palabras, aunque no existe una prohibición expresa,
se trata de ciudadanos a medias o ciudadanos de segunda categoría".
Al margen del Perú oficial, al interior de las comunidades
campesinas de los Andes y la costa peruana, existe lo que puede
llamarse una tradición de elegir democráticamente
a sus dirigentes y también un modo democrático de
gobernar. "Desde hace siglos, cada primero de enero, las autoridades
comunales elegidas directamente en sus cabildos asumen sus cargos...
Desde 1972 en adelante la elección bianual de dirigentes
de las comunidades nativas de la selva refuerza y extiende este
ejercicio democrático... La posibilidad que todos puedan
ser autoridades, periódica y rotativamente, permite una vigilancia
sobre los elegidos y un cuidado de no abusar sobre aquellos que
también serán autoridades en los períodos siguientes.
El sistema político comunal-local tiene la virtud de no permitir
la condición permanente y asalariada de la autoridad. El
monopolio del poder no puede surgir fácilmente. El salto
de un sistema democrático de gobernar en una esfera demográficamente
pequeña a un universo regional y nacional, es seguramente
muy difícil, pero queda como un desafío a la imaginación
para inventar una forma democrática de gobernar en el Perú"
"Nunca tuvimos en el Perú una sociedad democrática
y tampoco encontramos en el pasado y en el presente los elementos
de lago que podamos llamar una cultura democrática"
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| MONTOYA, Rodrigo. LIBERTAD, DEMOCRACIA Y PROBLEMA ETNICO EN EL
PERU. En: Democracia, etnicidad y violencia política en los
países andinos. Lima, IFEA/IEP, 1996, pp. 103-112.
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| TEMA:
El desafío de pensar la libertad de otra manera
pp. 108-112
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En un país de composición multiétnica
como el Perú, la posibilidad de inventar una libertad supone
ir más allá en la definición de la libertad política.
El derecho de elegir a los gobernantes debe asociarse al derecho a
la diferencia. "No tiene sentido pensar que el progreso es sinónimo
únicamente de modernización capitalista y que ésta
sea la única vía posible. Los múltiples esfuerzos
de modernización a lo largo de este siglo no han servido para
resolver los problemas, Al contrario, han contribuido para que crezca
mucho más la distancia entre pobres y ricos, entre el Perú
oficial y el Perú real".
Respetar el derecho a la diferencia significa asumir plenamente
que los 58 grupos étnicos forman parte del Perú
y que sus hombres y mujeres deben ser ciudadanos y ciudadanas en
igualdad de condiciones que los otros, no sólo para votar.
Como el proyecto civilizatorio occidental trata de eliminar las
diferencias y homogeneizar al país, la diferencia establecida
por la cultura, la lengua y por los rasgos físicos diferentes
es vista como un factor de atraso, lo que va en abierta desventaja
de los grupos étnicos.
Respeto a la diferencia significa cambiar de horizonte, abandonar
la tentación etnocéntrica de imponer al resto del
país una sola vía de desarrollo y progreso. Es un
componente esencial de la libertad y, como tal, las minorías
deben tener derecho a ejercer sus propios derechos.
La negación de los grupos étnicos produce una reacción
visible: la afirmación étnica de su diferencia y personalidad.
"El Congreso Aguaruna-Huambisa de la selva peruana fue el primer
síntoma de esta reacción en los años setenta,
Surgió un liderazgo nuevo, capaz de ir en contra de la tesis
oficial del cambio y la llamada modernización, sin negarse
muchos elementos de la modernidad... El ejemplo se multiplica y,
en la selva, numerosos grupos reivindican sus propios valores. Las
federaciones regionales y nacionales y los grupos que buscan un
desarrollo autónomo son cada vez más numerosos. Están
formándose en este momento intelectuales propiamente indígenas,
hecho que será decisivo en el futuro". Todo esto muestra
el surgimiento de otro sujeto nuevo en la política peruana:
los grupos étnicos con su diferencia, distanciándose
de los partidos tradicionales y reclamando una atención especial
y el derecho a la diferencia.
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| MONTOYA, Rodrigo. LIBERTAD, DEMOCRACIA Y PROBLEMA ETNICO EN EL
PERU. En: Democracia, etnicidad y violencia política en los
países andinos. Lima, IFEA/IEP, 1996, pp. 103-112. |
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