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| RESUMEN:
La autora, tomando como ejemplo el caso de Quito, reflexiona en
torno a la construcción de una cultura ciudadana, destacando
la necesidad de propiciar una confluencia comunicacional que posibilite
la apropiación de la historia, los espacios ciudadanos y
sus valores arquitectónicos. Sobre el rol de los mediadores
culturales cuestiona si debemos buscar hacer explícitos los
imaginarios sociales, para la construcción de nuevos referentes
que permitan nuestro reconocimiento como parte activa e interactuante
de la dinámica social. -
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| TEMA:
Quito: una ciudad pluricultural que cotidianamente construye su
sentido
pp. 49-50
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. Se vive una época de procesos culturales múltiples
donde constantemente se emiten y perciben mensajes. Pese a ello la
cultura parece que ha perdido sentido por no lograr articularse a
las nuevas propuestas de desarrollo social; aparenta ser un sector
en crisis que no logra obtener propuestas claras, sistemáticas,
ni metodológicas de trabajo acordes a los nuevos desafíos
que exige el desarrollo.
Las ciudades son espacios pluriculturales en que se van consolidando
redes de relaciones sociales muchas veces contradictorias y complejas,
pero a través de las cuales se construyen las identidades colectivas.
Quito, es una ciudad en la que confluyen y cohabitan diferentes grupos
poblacionales, con un ritmo de crecimiento acelerado y en constante
proceso de expansión, donde se ha ido tejiendo una intrincada
trama de relaciones sociales, fundamentada en el uso cotidiano del
espacio y en la consolidación de diversos ritmos, rutinas y
hábitos que van construyendo sentido e identidad para los distintos
conglomerados sociales que en ella residen.
En la ciudad, cada individuo, familia o grupo social busca dotar de
sentido a su vida, a partir de una selección más o menos
consciente de la oferta existente en cuanto a condiciones de empleo,
salud, bienestar y con base en un calculado análisis económico
de las propias posibilidades. Así se han ido configurando redes
de relaciones diversas, basadas en situaciones sociales y económicas
fuertemente diferenciadas, mientras existe una enorme franja de la
población que ha tenido que desarrollar estrategias creativas
de sobrevivencia para asegurar a su familia condiciones mínimas
de existencia.
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| DAVILA, Gloria. LA COMUNICACIÓN EN LA CONSTRUCCION DE UNA
CULTURA CIUDADANA. En: Contando, tejiendo y construyendo identidades.
Quito: HABIT-COM, 1998, pp. 49-55. |
| TEMA:
Quito, un Patrimonio del Futuro
pp. 50-51
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El Centro Histórico de Quito fue declarado en 1978
por la UNESCO como Patrimonio de la Humanidad, como una medida para
precautelar los grandes valores arquitectónicos, artísticos
y culturales que en ella se esconden. Sin embargo, presenciamos una
ausencia de estrategias de comunicación educativa orientadas
a sensibilizar a los pobladores sobre el valor de estos monumentos,
y a incorporarlas en su vida cotidiana. Existen acciones aisladas,
o esporádicas de baja cobertura, por lo que su impacto en la
población ha sido restringido.
Para forjar una cultura ciudadana que realmente valore, defienda
y precautele los bienes arquitectónicos de la ciudad, y propicie
el establecimiento de nuevas relaciones de los sujetos, tanto con
el entorno, como con los demás pobladores que construyen
la ciudad, se requiere de estrategias comunicacionales y de acciones
educativas e informativas permanentes, emanadas desde diferentes
ángulos del quehacer cotidiano y con distintos portavoces
que, desarrollando una acción educativa complementaria, coadyuven
en la promoción de una cultura que revalorice estos bienes
patrimoniales. Solamente una acción concatenada entre los
distintos actores involucrados en la propuesta cultural, aseguran
una confluencia comunicacional que posibilite que los distintos
pobladores comiencen a hacer suyos estos espacios u objetos, y apropiándose
de la historia, de los espacios ciudadanos y de sus valores aquitectónicos,
puedan lograr que el pasado cohabite en el presente y se proyecte
creativamente hacia el futuro.
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| DAVILA, Gloria. LA COMUNICACIÓN EN LA CONSTRUCCION DE UNA
CULTURA CIUDADANA. En: Contando, tejiendo y construyendo identidades.
Quito: HABIT-COM, 1998, pp. 49-55.
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| TEMA:
Rol de los mediadores culturales en la construcción de
una Cultura Ciudadana
pp. 52-54
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Si bien la ciudad es un espacio constante de producción
de significantes y de construcción de nuevos sentidos, en función
de las distintas experiencias que cada uno de los ciudadanos van tejiendo
en un diario transitar por los múltiples espacios que la conforman,
así como en razón al contacto cotidiano con el otro
o con los otros, se hace indispensable el contribuir desde las distintas
actividades del quehacer social, en la construcción de una
cultura solidaria y equitativa que nos ayude a ser mejores ciudadanos.
Sobre Quito, pese a que los indicadores de pobreza en la ciudad están
en ascenso, no registran aún los problemas de convivencia social
o de violencia que lamentablemente son ya tan comunes en otras capitales
de países vecinos. Ello nos obliga a una seria reflexión
sobre el rol de la cultura y la comunicación en la consolidación
de nuestra identidad, como país y como ciudadanos. Si bien
en Quito todavía sus conflictos no han llegado a agudizarse
al punto de generar la violencia que hoy son comunes en otras capitales
latinoamericanas, los comunicadores y especialistas de la cultura
debemos desarrollar acciones mancomunadas tanto en relación
con la construcción de una visión unificada respecto
a la ciudad en que vivimos y la ciudad que queremos, como en lo que
corresponde al tipo de relaciones que quisiéramos desarrollar
entre nuestros semejantes.
El desarrollo de pocas acciones de concertación social en
la ciudad de Quito, obedece a que los conflictos sociales no han
llegado a agudizarse tanto todavía. Cada uno cohabita la
ciudad en forma aislada, desarticulada y sin referentes que lo liguen
con el pasado y o lo proyecten hacia el futuro. Vale preguntarse
si debemos constituirnos en testigos pasivos de una cotidianidad
caracterizada por el desencuentro y la fragmentación, si
continuamos actuando como una suma de identidades aisladas, escindidas
e incomunicadas ubicadas en un espacio común, o debemos buscar
hacer explícitos los imaginarios sociales y las nuevas propuestas
para la construcción de nuevos referentes que nos permitan
reconocernos como parte activa e interactuante de la dinámica
social y en el entorno paisajístico y arquitectónico
que nos rodea. Como mediadores, debemos jugar un rol protagónico
en la construcción de una cultura ciudadana, que afirmando
la identidad, busque al mismo tiempo, dar respuestas adecuadas a
la diversidad cultural.
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| DAVILA, Gloria. LA COMUNICACIÓN EN LA CONSTRUCCION DE UNA
CULTURA CIUDADANA. En: Contando, tejiendo y construyendo identidades.
Quito: HABIT-COM, 1998, pp. 49-55.
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