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CIUDADANIA

AUTOR

Mónica Lacarrieu, y Liliana Raggio

TITULO

Ciudadanía simbólica en el marco de la globalización

 
EN

Cuadernos del Instituto Nacional de Antropología y Pensamiento Latinoamericano N° 16

 

EDITOR, LUGAR, AÑO y No. PAGINAS

Secretaría de Cultura/Presidencia de la Nación, Buenos Aires, 1995, pp. 71-102

 

RESUMEN:

Las autoras elaboran un debate acerca del modelo ideal de ciudadanía y las diversas modalidades que ésta reviste en el proceso de globalización. Para ello, desarrollan las siguientes cuestiones: a) las dimensiones analíticas de la globalización, sobretodo en lo referente a la inescindibilidad entre lo material y lo simbólico; b) los ejes asociados a dicho proceso (Estado-nación y región); y c) el problema de las identidades sociales como un desafío de las "relaciones de continuidad, ruptura e hibridación entre sistemas globales y locales, tradicionales y ultramodernos". -

 

TEMA:

La inescindibilidad de lo material y lo simbólico

pp. 63-68


… Una de las cuestiones fundamentales a plantear es la problematización del proceso de globalización considerando la indisolubilidad de lo económico y lo simbólico, de lo material y lo cultural. Por mucho tiempo, la estructura económica iba por un camino, mientras la cultura era el conjunto de fenómenos espirituales desligados de aquella, de tal modo que, era la primera la que determinada a la cultura o bien ésta se configuraba como una entidad supraorgánica. "Sin suda, existe cierta relación entre la esfera de lo económico y de lo cultural, cuando esta articulación es visualizada como proceso de producción de fenómenos, relegada a su condición de producto, por ende de comercio de bienes culturales y simbólicos y a las industrias culturales". Pero la cultura no es sólo eso.

La cultura remite al "proceso de producción de fenómenos que contribuyen, mediante la representación o reelaboración simbólica de las estructuras materiales, a comprender, reproducir o transformar el sistema social" (García Canclini); en consecuencia, se asimila cultura a procesos simbólicos, constituyéndose "como un lugar donde se representan los sujetos lo que sucede en la sociedad; y también como instrumento para la reproducción (y transformación) del sistema social" (García Canclini).

La dimensión simbólica, nuclear dentro de la cultura, se constituye en el ámbito por excelencia para tratar el problema de la globalización, si bien en franca relación con su costado material. Así, "si entendemos a la globalización como un conjunto de procesos gestado al interior del espacio social, lugar de constitución de los sujetos de acuerdo a posiciones sociales determinadas, el mismo, al igual que la percepción del mundo social, es el producto de una doble estructuración: objetiva y subjetiva (Bourdieu) o bien de la inescindibilidad de sus dos dimensiones: lo material y lo simbólico)".


LACARRIEU, Mónica; y Liliana Raggio. CIUDADANIA SIMBOLICA EN EL MARCO DE LA GLOBALIZACION. En: Cuadernos del Instituto Nacional de Antropología y Pensamiento Latinoamericano N° 16. Buenos Aires, Secretaría de Cultura/Presidencia de la Nación, 1995, pp. 71-102.

 

TEMA:

Definiendo a la globalización

pp. 75-77


… Las transformaciones que se están operando en el mundo son, en principio, económicas y políticas. En este sentido, "el concepto de globalización remite en una primera instancia a la integración de los mercados y decisiones de los estados en términos de alianzas de diverso carácter. Una visión que enfatice la globalización económica pondrá la mirada en diversos asuntos que les son propios: la sustitución de una economía verticalizada por una horizontalizada, la creciente integración de las economías nacionales a los mercados globales, el fin de la bipolaridad capitalismo-socialismo, entre otro. Los cuales se verán articulados al pasaje del Estado-nación a la configuración de un ´Estado Internacional´".

Pero estas transformaciones son también culturales, dado que esta "integración" mundial debe ser contenida o explicada por nuevas pautas que vinculen en la cotidianeidad de los sujetos su pertenencia a ´un solo mundo´ que trasciende las fronteras en las que han sido construidos como ciudadanos de estados-naciones o patrias, delimitadas históricamente en conflicto con otros estados-naciones. "Pues, en sintonía con esta óptica, es la desterritorialización una de las condiciones necesarias para la constitución de ese mundo".

La formación del Estado nacional según Oszlak, "es el resultado de un proceso convergente, aunque no unívoco, de constitución de un sistema de dominación. La constitución de la nación supone, en un plano material, el surgimiento y desarrollo dentro de un ámbito territorialmente delimitado, de intereses diferenciados generadores de relaciones sociales capitalistas, y en un plano ideal, la creación de símbolos y valores generadores de sentimientos de pertenencia que... tienden un arco de solidaridades por encima de los variados y antagónicos intereses de la sociedad civil enmarcada por la nación". Esta creación de símbolos y valores, opera a través de procesos de hegemonía que pueden ser conceptualizados no sólo como dominación política sino como dirección ideológico-cultural.

Se vuelve difícil pensar la cuestión cultural de la globalización en los mismo términos que la economía; mientras en este terreno la globalización se vuelve aparentemente un camino inexorable que conlleva una serie de cambios ineludibles, "en el de la cultura puede hablarse de un "patrón" desde el cual la misma se mundializa y se mete entre las redes de la cotidianidad, sin embargo, no de una manifestación uniformada sino indiferenciada y desigual"


LACARRIEU, Mónica; y Liliana Raggio. CIUDADANIA SIMBOLICA EN EL MARCO DE LA GLOBALIZACION. En: Cuadernos del Instituto Nacional de Antropología y Pensamiento Latinoamericano N° 16. Buenos Aires, Secretaría de Cultura/Presidencia de la Nación, 1995, pp. 71-102.

 

TEMA:

El Estado-nación en el marco de la globalización

pp. 77-78


Según Grimson, "la transnacionalización económica, política y cultural implica un desdibujamiento de los estados nacionales, un proceso de desterritorialización, el esbozo de una sociedad civil global, el desplazamiento en el plano simbólico de lo nacional-popular a lo internacional popular, un acrecentamiento de la concentración y centralización económica-política".

Desde esta perspectiva, los "globalizadores" postulan el fin del Estado-nación como un proceso ineludible y acelerado de la globalización. Se postula la presencia nueva de un Estado Internacional o de la "internacionalización del Estado" en tanto "la globalización reduce los ámbitos para las maniobras del Estado, mientras que se desarrollan y fortalecen las instituciones internacionales, las transacciones transnacionales, la cooperación regional...".

Sin embargo, surge la cuestión de la imposibilidad de predicar la homogeneidad o la existencia misma de un campo nacional popular y, consecuentemente, la suposición de su desplazamiento a lo internacional popular o regional popular. "El resurgimiento de minorías parece constituirse en la señal de que las diversidades existen, en consecuencia la fragmentación, y que las mismas se transforman en desigualdades lanzadas a escala mundial, en tanto el Estado-nación permanece, aunque debilitado.... Ni la sociedad civil de cada uno de los estados es homogénea, ni las identidades que se constituyen a partir del proceso de mundialización -e incluso del de regionalización- aparecerían como globales, sino más bien como fragmentadas y diferenciadas". Sin embargo, la fragmentación de identidades debe ser entendida en el contexto de un flujo acelerado y multifacético en permanente cambio.


LACARRIEU, Mónica; y Liliana Raggio. CIUDADANIA SIMBOLICA EN EL MARCO DE LA GLOBALIZACION. En: Cuadernos del Instituto Nacional de Antropología y Pensamiento Latinoamericano N° 16. Buenos Aires, Secretaría de Cultura/Presidencia de la Nación, 1995, pp. 71-102.

 

TEMA:

De la ciudadanía del mundo a la ciudadanía fragmentada

pp. 79-80


Si la globalización parte de la articulación de regiones y naciones promoviendo desterritorialización y mundialización de la economía, la política y la producción cultural, comienza una aparente declinación de los Estados nación, y de una "inventada" identidad nacional esencialista. Se instituiría, consecuentemente, la denominada "ciudadanía del mundo" que "encontraría su mejor exponente en el shopping urbano, representante fiel de la extraterritorialidad". Visualizada en sus contenidos simbólicos, dicha ciudadanía se asentaría en la fluidez de identidades flexibles y transterritoriales. Pero además, "su construcción se apoyaría en la experiencia simbólica acerca de los procesos actuales, que en los actores sociales se evidencia en la percepción sobre un ´aniquilamiento del espacio a través del tiempo´, lo que llevaría a los mismos a observar como si el mundo hubiese empequeñecido como si las realidades universales se transformasen en realidades de ´todos´".

Ser ciudadano del mundo se constituiría en una categorización que apela a su naturalización y universalización por pertenencia al mundo global. Pero, como señala Da Matta, la ciudadanía del mundo pretende excluir toda emergencia de características diferenciales propias del ser personas y del pertenecer a determinados grupos sociales.

La faz que hace a lo global, no puede ser mirada sin su contracara, la que hace a lo local. La globalización se instala sobre un contexto plural, fragmentado y diferenciado, el mismo que relativiza la supuesta homogeneización y la muerte de las costumbres locales. Como señala Safa, "el estudio de lo local... es un problema sobre las diferentes caras de la modernidad indispensable para entender la diversidad que la caracteriza". Pero el proceso de globalización-localización, se asienta sobre una creciente desigualdad que conlleva apropiaciones diferenciales materiales y simbólicas; asimismo, es el terreno de lo local en que se genera un espacio de negociación de identidades y estatus como parte de un contexto de fuertes desigualdades y diferenciaciones sociales característico de las sociedades contemporáneas.

Desde esta perspectiva, los contenidos de ciudadanía parecen redimensionarse. Entra a jugar una "ciudadanía fragmentada" que, en oposición a la "ciudadanía del mundo", se configura a partir de la diversidad, las relaciones de poder involucradas, las apropiaciones desiguales y sus efectos en las nuevas territorializaciones. "En un símil del proceso de globalización-localización... se presenta el proceso de constitución de ´ciudadanía del mundo´- ´ciudadanía fragmentada´, si bien no linealmente, sino en una extraña complejidad en la cual ´la gente quiere acentuar sus valores locales al mismo tiempo que compartir los estilos y valores globales".


LACARRIEU, Mónica; y Liliana Raggio. CIUDADANIA SIMBOLICA EN EL MARCO DE LA GLOBALIZACION. En: Cuadernos del Instituto Nacional de Antropología y Pensamiento Latinoamericano N° 16. Buenos Aires, Secretaría de Cultura/Presidencia de la Nación, 1995, pp. 71-102.

 

TEMA:

De la ciudadanía estatizante a la ciudadanía simbólica

pp. 79-80


… La creciente marginalidad existente en nuestras sociedades, planteaba el problema de la ciudadanía constituida desde su contenido cívico-político-social: la universalidad de la ciudadanía que coloca a todos los individuos en pie de igualdad ante la Constitución Nacional. Esta categorización, que puede equipararse a una "ciudadanía estatizante" se define por ausencia de ciudadanía para determinados "otros" discriminados quienes para acceder a la misma deben reivindicar al Estado sus derechos sociales en materia de vivienda, salud, educación, entre otros. "En un símil del paradigma evolucionista para el cual el progreso es la meta, la ciudadanía a la que todos debieran acceder se funda en la propiedad y la legalidad social".

Ahora bien. El proceso de globalización vigente aporta indicios para preguntarse acerca del fin del Estado-nación, en consecuencia acerca del declive de este tipo de ciudadanía. Pero existe una nueva posibilidad que nos adentra en un terreno crítico: los procesos de multiculturalismo. La ciudadanía ligada al Estado-nación tendió a una integración universal bajo la condición de igualdad y membresía a cierta comunidad, en consecuencia, a un enfoque esencialmente político de la cuestión. La "ciudadanía cultural" supone un proceso de extensión del set de derechos antes reconocidos y reclamados, más allá del Estado-nación.

Es desde los años 80´s, sobretodo en países europeos, donde los individuos "se recortan" a sí mismos partir de sus características esenciales, enfatizando el reconocimiento a la diferencia y envolviendo la propagación de identidades esenciales e inmutables. Esta concepción tiende al rompimiento de la ciudadanía universalizante y a una "desustancialización del concepto de ciudadanía: más que como valores abstractos, los derechos importan como algo que se construye y cambia en relación con prácticas y discursos" (García Canclini). Esta ciudadanía cultural se constituye sobre la base de un común denominador con énfasis en la "esfera simbólica e ideacional" en tanto es vista "no como el lugar de lo legal, lo político y lo socioeconómico sino como materia de la representación simbólica, del reconocimiento del estatus cultural y de la promoción cultural".
"Hablamos de cierto tipo de ciudadanía que se construye desde las diferentes prácticas sociales y culturales que dan sentido de pertenencia y hacen sentir diferentes a los diversos actores sociales... Aquella ya no se constituye, aunque sí se ejerce en los partidos, sindicatos u organismos similares... La ciudadanía se conformaría más allá del Estado aunque en relación con el mismo, pero principalmente en vínculo con grupos sociales de pertenencia, como pueden ser las diversas minorías existentes en los países".


LACARRIEU, Mónica; y Liliana Raggio. CIUDADANIA SIMBOLICA EN EL MARCO DE LA GLOBALIZACION. En: Cuadernos del Instituto Nacional de Antropología y Pensamiento Latinoamericano N° 16. Buenos Aires, Secretaría de Cultura/Presidencia de la Nación, 1995, pp. 71-102.