| "La ciencia y el mercado uniformalizan los modos de goce, la
tecnología acorta las distancias y modifica la representación
del tiempo introduciendo la inmediatez, la ubicuidad y la instantaneidad,
los medios y la informática borran fronteras y atenúan
los colores locales, el comercio mundial integra los países.
Pero a esta universalización no responden hoy la unidad y la
buena convivencia sino los nacionalismos y las sectas, los movimientos
separatistas y los intentos de recobrar la diferencia. Las ideologías
políticas que eran causa de odios y conflictos dieron paso,
no a los ideales compartidos y a las aspiraciones comunes, sino a
la indiferencia. Derrumbadas las ideologías, el resultado de
la universalización no fue la tolerancia y la convivencia en
paz, sino la aparición de un odio sin objeto y de un rechazo
primordial hacia el otro, una necesidad de rescatar los espacios propios
y oponerse a la indiferencia general".
Se levantan las fronteras entre los países y se erigen vallas
y cercos entre los individuos. A la globalización le sigue
una especie de localismo individual, a la apertura económica
un encierro de los sujetos en sí mismos. "En el camino
de la búsqueda de la revalorización individual lo
que se obtiene no es la emancipación y la elección
de un destino personal, sino la pérdida fundamental de la
alteridad". Ante esta liquidación, es el propio yo el
que pasa a ocupar el lugar de objeto de admiración y seducción,
"está toda esta cuestión de la gimnasia, las
dietas, los elementos desvitalizados, la cirugía estética,
el culto y el cuidado del cuerpo".
"Cada cual entregado a su look, ahuyentando la castración
mediante la búsqueda de la perfección del cuerpo,
la corrección de los defectos físicos... Relación
de amor vuelta hacia el yo.... Declinación de las organizaciones
vecinales, de las asociaciones intermedias, de los clubes de barrio".
El sujeto busca restablecer su lugar en el otro a través
de la única vía posible: lo negativo, el odio y la
violencia sin objeto, la destrucción, la insolidaridad. Como
dice Baudrillard, sociedad victimaria como la forma más fácil
y más trivial de la alteridad. "Resurrección
del otro por el amor se lo recupera por el odio, exploramos la miseria
y la desgracia ajena como una forma negativa de reafirmar nuestra
existencia. La nueva identidad es la víctima"
"El internet y el correo electrónico han venido a minimizar
la voz, la proximidad física con el otro, el trazo de la
escritura, los gestos, los tics, los malentendidos.... Hablamos
con lo virtual. El otro de la conversación y quien en su
habla cotidianamente acusaba recibo de nuestra existencia, ha sido
sustituido en buena parte por la computadora.... No hay ya relación
entre la representación y lo representado"
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