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INDIGENISMO

AUTOR

Gunther Dietz

TITULO

Teoría y práctica del indigenismo.

 
EDITOR, LUGAR, AÑO y No. PAGINAS

Abya Yala, Quito, 1995, 409 pp.

 

RESUMEN:

Estudio de las repercusiones empíricas que los programas de desarrollo han causado y siguen causando en las comunidades indígenas de la región de los phurhrépechas de Michoacán: )Qué impacto han tenido? )Quiénes son los verdaderos beneficiarios del indigenismo y quiénes sus víctimas? Las respuestas a las preguntas vinculan la teoría indigenista, en el ámbito general, con su puesta en práctica en un caso concreto.

El autor sostiene que para el caso mexicano, toda estrategia de desarrollo rural llevada a cabo en regiones consideradas indígenas se inserta en el marco teórico y programático del indigenismo. Surgido en la época colonial, pero reformulado en forma explícita luego de la Revolución Mexicana, este concepto aglutina hasta la actualidad los esfuerzos que de índole diversa y a menudo contradictoria vienen desarrollando distintas dependencias del Estado mexicano en el medio indígena.

 

TEMA:
Indigenismo mexicano.


pp. 19 - 56


… Define indigenismo en sentido amplio como todas las acciones que el Estado nacional despliega específicamente frente a la parte de su población catalogada como indígena con el objetivo -implícito o explícito- de inducir a través de políticas de desarrollo cambios de diversa índole.
La primera etapa del indigenismo es la que corresponde al período entre 1917 y 1940. El estado que surge de la revolución se identifica ideológicamente con la naciente sociedad mestiza, lo mestizo sería el núcleo y prototipo cultural de la mexicanidad, punto de partida para una nación étnicamente homogénea, se fomenta el mestizaje biológico y cultural, el indio debe dejar de serlo para integrarse al nuevo proyecto de estado-nación. Políticas educativas y de asimilación facilitarían la integración, las ciencias y en especial la antropología social aplicada deben respaldar y guiar estas acciones por lo cual se fomentan las investigaciones en este campo. Movida por el paradigma evolucionista, esta corriente considera que las culturas indígenas son "survivals" de una etapa evolutiva inferior, la sociedad mestiza se halla en una etapa superior.
La siguiente fase 1940-1970 puede denominarse institucionalizada. El presidente Cárdenas realiza el primer Congreso Indigenista Americano que además de imponer el integracionismo como ideología dominante de la política indigenista a nivel continental, crea el Instituto Indigenista Interamericano, los gobiernos deberán fundar institutos nacionales filiales de este. El III fue dirigido desde su fundación y hasta 1970 por insignes antropólogos mexicanos no logró modelar las políticas indigenistas, no pasó de ser asesor y emisor de recomendaciones, participó en proyectos piloto de integración indígena y en la formación de personal indigenista. Se crea en México el INI cuya labor consiste en canalizar y coordinar todas las actividades del Estado en relación con los indígenas. Se manejó entre dos modelos, al principio el relativismo cultural y el programa de desarrollo de la comunidad y luego la teoría de las regiones de refugio y el programa de integración regional aplicado a través de Centros Coordinadores locales.
El tercer período 1970-1976 corresponde a una fase de ruptura y transición. Tras la masacre de Tlatelolco en 1968 el modelo de nación es cuestionado, lo cual sumado a la tesis del colonialismo interno aplicada al problema indígena resulta en que la antropología hasta entonces al servicio del
indigenismo estatal rompe con él y crea un innovador discurso académico de 2 vertientes: la clasista, influenciada por el marxismo y la teoría de la dependencia que apunta a la "proletarización" del indio y evitar soluciones parciales (solo para los grupos étnicos); y, la étnica, que critica al indigenismo paternalista y etnocida, señala que la noción de clase no puede sintetizar la complejidad de la problemática política indígena y diferencia entre la conciencia de clase y la conciencia étnica, la primera responde a la lógica del capital mientras que la segunda se refiere a la noción de pertenencia a un grupo con el que se comparte un código cultural común.

DIETZ, Gunther, TEORÍA Y PRÁCTICA DEL INDIGENISMO, ABYA-YALA, Quito, 1995, 409 pp.

 

TEMA:
Indigenismo mexicano.


pp. 56 - 83


… La transición se realiza de forma muy lenta ya que el nuevo director del INI es Aguirre Beltrán defensor a ultranza del indigenismo integracionista. En principio solo se logra aumentar el presupuesto e incrementar la formación de promotores y maestros indígenas. Los nuevos antropólogos por ser críticos pierden acceso al INI que se llena de técnicos y políticos. Estos antropólogos crean centros independientes en los cuales ponen en práctica sus teorías y establecen vínculos con las organizaciones indígenas independientes o acceden a instituciones como la Secretaría de Educación Pública que compite con el INI y desde donde ejecutan proyectos alternativos.

Desde 1976 surge el indigenismo participativo que tiene al discurso etnicista (que se impone sobre el integracionista y el clasista) como marco teórico; pero la brecha entre la teoría y la práctica del indigenismo crece mucho debido al persistente conflicto entre una teoría emancipatoria y una acción cada vez más sometida a condicionantes externos de carácter económico, se pierde continuidad tanto teórica como programática.
El principal ideólogo de la primera fase de esta nueva corriente del indigenismo fue G. Bonfil Batalla quien recurre al concepto de control cultural para explicar la lucha de los grupos étnicos expuestos al colonialismo interno. El control cultural lo determina la capacidad de un grupo étnico para decidir sobre los recursos culturales que tiene a su disposición, distinguiendo entre recursos culturales propios y ajenos así como decisiones propias y ajenas.

De ello, el paso decisivo para analizar y resolver la llamada cuestión indígena del país consiste en determinar el agente del control cultural ya que el principal problema indígena es la falta de autonomía cultural, entonces, el Estado debe acompañar con las correspondientes políticas culturales la reafirmación étnica de los indígenas y la aceptación de este hecho por la sociedad mayoritaria, los protagonistas de este proceso deben ser los indígenas y no los mestizos y sus instituciones. El nuevo rol del Estado será promover explícitamente la emancipación cultural indígena renunciando al mestizaje como objetivo rector y reconociendo el carácter pluriétnico del país.

Pero en la práctica no se implementan los mecanismos necesarios para lograr estos objetivos (traducidos para el decenio de los 80 en los términos etnodesarrollo y autogestión), los cauces para la participación indígena son pocos y a nivel de consultoría y asesoramiento, no de toma de decisiones o gestión.


DIETZ, Gunther, TEORÍA Y PRÁCTICA DEL INDIGENISMO, ABYA-YALA, Quito, 1995, 409 pp.

 

TEMA:
Artesanías


pp. 290 - 366


… Las artesanías tienen en sí valores étnicos y culturales, pero:
...el criterio para valorar la cultura popular y elegir cual merece apoyo no puede seguir siendo el muy resbaladizo de la 'autenticidad', sino el de la representatividad sociocultural: no importan tanto los objetos, músicas y hábitos tradicionales por su capacidad de permanecer 'puros', iguales a sí mismos, como porque representan el modo de concebir y vivir de quienes los producen y usan (García Canclini: Las artes populares en la época de la industria cultural, México Indígena año 3 no. 19: 3-8)

Los estilos típicos se crean y difunden gracias a la adjudicación diferenciada de técnicas decorativas a los pueblos alfareros. La diversificación estilística se logra arraigar en las distintas comunidades cuando los organismos de fomento declaran a las técnicas introducidas como 'auténticas', tradicionales y, por último, típicas de su pueblo. Los organismos oficiales al hacer esto marginan a la parte de la población que no trabaja el estilo típico. p. 290

Alternativas: el desarrollo autogestionario y su fomento
"Toda actuación de fomento a la autogestión tendrá que basarse en el reconocimiento explícito de la autodeterminación y plena soberanía del grupo étnico a nivel regional y de la comunidad a nivel local". Reconocimiento que no puede limitarse a los campos culturales sino que se extiende a todos los recursos, tanto simbólicos como materiales, serán los propios interesados quienes decidan sobre la conservación y transformación de su cultura y su economía.
Pero la autogestión requiere en su primera fase de cierta asesoría institucional que confiera a las comunidades una base tanto organizativa como económica. Los organismos de fomento deberán ser meras oficinas de asesoría que ofrezcan capacitación, apoyo administrativo y orientación jurídica a cualquier organización de base que acuda a ellas.
Para que los recursos se incrementen en forma igualitaria en todas las familias artesanas es preciso procurar que cada comunidad u organización disponga de lugares de venta propios, cuya administración requerirá capacitar a los artesanos en técnicas de contabilidad y mercadeo.
Se debe procurar dotar a los artesanos de una base financiera propia en la forma de fondos comunitarios lo cual junto a los locales de venta propios ayuda a recuperar y fortalecer sus estructuras comunales de organización.
Cuando se propongan innovaciones tecnológicas se debe tomar en cuenta uno, su impacto ambiental y su contribución a la recuperación ecológica de la región y dos, sus repercusiones en la "cultura de la producción artesanal" (por ejemplo no quitar el protagonismo a las mujeres sí fuera el caso).
Las mujeres, cuya subordinación económica es notoria deben ser atendidas en forma preferencial, haciéndolas partícipes de las asociaciones, las estrategias de venta y los recursos financieros. pp 366-371



DIETZ, Gunther, TEORÍA Y PRÁCTICA DEL INDIGENISMO, ABYA-YALA, Quito, 1995, 409 pp.