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| RESUMEN:
Estudio de las repercusiones empíricas que los programas
de desarrollo han causado y siguen causando en las comunidades indígenas
de la región de los phurhrépechas de Michoacán:
)Qué impacto han tenido? )Quiénes son los verdaderos
beneficiarios del indigenismo y quiénes sus víctimas?
Las respuestas a las preguntas vinculan la teoría indigenista,
en el ámbito general, con su puesta en práctica en
un caso concreto.
El autor sostiene que para el caso mexicano, toda estrategia de
desarrollo rural llevada a cabo en regiones consideradas indígenas
se inserta en el marco teórico y programático del
indigenismo. Surgido en la época colonial, pero reformulado
en forma explícita luego de la Revolución Mexicana,
este concepto aglutina hasta la actualidad los esfuerzos que de
índole diversa y a menudo contradictoria vienen desarrollando
distintas dependencias del Estado mexicano en el medio indígena.
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TEMA:
Indigenismo mexicano.
pp. 19 - 56
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Define indigenismo en sentido amplio como todas las acciones
que el Estado nacional despliega específicamente frente a la
parte de su población catalogada como indígena con el
objetivo -implícito o explícito- de inducir a través
de políticas de desarrollo cambios de diversa índole.
La primera etapa del indigenismo es la que corresponde al período
entre 1917 y 1940. El estado que surge de la revolución se
identifica ideológicamente con la naciente sociedad mestiza,
lo mestizo sería el núcleo y prototipo cultural de la
mexicanidad, punto de partida para una nación étnicamente
homogénea, se fomenta el mestizaje biológico y cultural,
el indio debe dejar de serlo para integrarse al nuevo proyecto de
estado-nación. Políticas educativas y de asimilación
facilitarían la integración, las ciencias y en especial
la antropología social aplicada deben respaldar y guiar estas
acciones por lo cual se fomentan las investigaciones en este campo.
Movida por el paradigma evolucionista, esta corriente considera que
las culturas indígenas son "survivals" de una etapa
evolutiva inferior, la sociedad mestiza se halla en una etapa superior.
La siguiente fase 1940-1970 puede denominarse institucionalizada.
El presidente Cárdenas realiza el primer Congreso Indigenista
Americano que además de imponer el integracionismo como ideología
dominante de la política indigenista a nivel continental, crea
el Instituto Indigenista Interamericano, los gobiernos deberán
fundar institutos nacionales filiales de este. El III fue dirigido
desde su fundación y hasta 1970 por insignes antropólogos
mexicanos no logró modelar las políticas indigenistas,
no pasó de ser asesor y emisor de recomendaciones, participó
en proyectos piloto de integración indígena y en la
formación de personal indigenista. Se crea en México
el INI cuya labor consiste en canalizar y coordinar todas las actividades
del Estado en relación con los indígenas. Se manejó
entre dos modelos, al principio el relativismo cultural y el programa
de desarrollo de la comunidad y luego la teoría de las regiones
de refugio y el programa de integración regional aplicado a
través de Centros Coordinadores locales.
El tercer período 1970-1976 corresponde a una fase de ruptura
y transición. Tras la masacre de Tlatelolco en 1968 el modelo
de nación es cuestionado, lo cual sumado a la tesis del colonialismo
interno aplicada al problema indígena resulta en que la antropología
hasta entonces al servicio del
indigenismo estatal rompe con él y crea un innovador discurso
académico de 2 vertientes: la clasista, influenciada por el
marxismo y la teoría de la dependencia que apunta a la "proletarización"
del indio y evitar soluciones parciales (solo para los grupos étnicos);
y, la étnica, que critica al indigenismo paternalista y etnocida,
señala que la noción de clase no puede sintetizar la
complejidad de la problemática política indígena
y diferencia entre la conciencia de clase y la conciencia étnica,
la primera responde a la lógica del capital mientras que la
segunda se refiere a la noción de pertenencia a un grupo con
el que se comparte un código cultural común.
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| DIETZ, Gunther, TEORÍA Y PRÁCTICA DEL INDIGENISMO,
ABYA-YALA, Quito, 1995, 409 pp. |
TEMA:
Indigenismo mexicano.
pp. 56 - 83
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La transición se realiza de forma muy lenta ya que
el nuevo director del INI es Aguirre Beltrán defensor a ultranza
del indigenismo integracionista. En principio solo se logra aumentar
el presupuesto e incrementar la formación de promotores y maestros
indígenas. Los nuevos antropólogos por ser críticos
pierden acceso al INI que se llena de técnicos y políticos.
Estos antropólogos crean centros independientes en los cuales
ponen en práctica sus teorías y establecen vínculos
con las organizaciones indígenas independientes o acceden a
instituciones como la Secretaría de Educación Pública
que compite con el INI y desde donde ejecutan proyectos alternativos.
Desde 1976 surge el indigenismo participativo que tiene al discurso
etnicista (que se impone sobre el integracionista y el clasista)
como marco teórico; pero la brecha entre la teoría
y la práctica del indigenismo crece mucho debido al persistente
conflicto entre una teoría emancipatoria y una acción
cada vez más sometida a condicionantes externos de carácter
económico, se pierde continuidad tanto teórica como
programática.
El principal ideólogo de la primera fase de esta nueva corriente
del indigenismo fue G. Bonfil Batalla quien recurre al concepto
de control cultural para explicar la lucha de los grupos étnicos
expuestos al colonialismo interno. El control cultural lo determina
la capacidad de un grupo étnico para decidir sobre los recursos
culturales que tiene a su disposición, distinguiendo entre
recursos culturales propios y ajenos así como decisiones
propias y ajenas.
De ello, el paso decisivo para analizar y resolver la llamada cuestión
indígena del país consiste en determinar el agente
del control cultural ya que el principal problema indígena
es la falta de autonomía cultural, entonces, el Estado debe
acompañar con las correspondientes políticas culturales
la reafirmación étnica de los indígenas y la
aceptación de este hecho por la sociedad mayoritaria, los
protagonistas de este proceso deben ser los indígenas y no
los mestizos y sus instituciones. El nuevo rol del Estado será
promover explícitamente la emancipación cultural indígena
renunciando al mestizaje como objetivo rector y reconociendo el
carácter pluriétnico del país.
Pero en la práctica no se implementan los mecanismos necesarios
para lograr estos objetivos (traducidos para el decenio de los 80
en los términos etnodesarrollo y autogestión), los
cauces para la participación indígena son pocos y
a nivel de consultoría y asesoramiento, no de toma de decisiones
o gestión.
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| DIETZ, Gunther, TEORÍA Y PRÁCTICA DEL INDIGENISMO,
ABYA-YALA, Quito, 1995, 409 pp. |
TEMA:
Artesanías
pp. 290 - 366
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Las artesanías tienen en sí valores étnicos
y culturales, pero:
...el criterio para valorar la cultura popular y elegir cual merece
apoyo no puede seguir siendo el muy resbaladizo de la 'autenticidad',
sino el de la representatividad sociocultural: no importan tanto los
objetos, músicas y hábitos tradicionales por su capacidad
de permanecer 'puros', iguales a sí mismos, como porque representan
el modo de concebir y vivir de quienes los producen y usan (García
Canclini: Las artes populares en la época de la industria cultural,
México Indígena año 3 no. 19: 3-8)
Los estilos típicos se crean y difunden gracias a la adjudicación
diferenciada de técnicas decorativas a los pueblos alfareros.
La diversificación estilística se logra arraigar en
las distintas comunidades cuando los organismos de fomento declaran
a las técnicas introducidas como 'auténticas', tradicionales
y, por último, típicas de su pueblo. Los organismos
oficiales al hacer esto marginan a la parte de la población
que no trabaja el estilo típico. p. 290
Alternativas: el desarrollo autogestionario y su fomento
"Toda actuación de fomento a la autogestión tendrá
que basarse en el reconocimiento explícito de la autodeterminación
y plena soberanía del grupo étnico a nivel regional
y de la comunidad a nivel local". Reconocimiento que no puede
limitarse a los campos culturales sino que se extiende a todos los
recursos, tanto simbólicos como materiales, serán
los propios interesados quienes decidan sobre la conservación
y transformación de su cultura y su economía.
Pero la autogestión requiere en su primera fase de cierta
asesoría institucional que confiera a las comunidades una
base tanto organizativa como económica. Los organismos de
fomento deberán ser meras oficinas de asesoría que
ofrezcan capacitación, apoyo administrativo y orientación
jurídica a cualquier organización de base que acuda
a ellas.
Para que los recursos se incrementen en forma igualitaria en todas
las familias artesanas es preciso procurar que cada comunidad u
organización disponga de lugares de venta propios, cuya administración
requerirá capacitar a los artesanos en técnicas de
contabilidad y mercadeo.
Se debe procurar dotar a los artesanos de una base financiera propia
en la forma de fondos comunitarios lo cual junto a los locales de
venta propios ayuda a recuperar y fortalecer sus estructuras comunales
de organización.
Cuando se propongan innovaciones tecnológicas se debe tomar
en cuenta uno, su impacto ambiental y su contribución a la
recuperación ecológica de la región y dos,
sus repercusiones en la "cultura de la producción artesanal"
(por ejemplo no quitar el protagonismo a las mujeres sí fuera
el caso).
Las mujeres, cuya subordinación económica es notoria
deben ser atendidas en forma preferencial, haciéndolas partícipes
de las asociaciones, las estrategias de venta y los recursos financieros.
pp 366-371
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DIETZ, Gunther, TEORÍA Y PRÁCTICA DEL INDIGENISMO, ABYA-YALA,
Quito, 1995, 409 pp. |
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