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Uno de los elementos centrales para inducir o disputar la
reforma del Estado desde intereses democráticos, constituyen
los procesos de descentralización. La tendencia preponderante
en América Latina es distribuir y asignar competencias y facultades
para desconcentrar la carga administrativa de obligaciones y demandas
que pesan sobre el aparato central que administra el Estado. "Son
pocas las experiencias donde de descentralizan jurisdicciones, facultades,
prerrogativas y recursos para el ejercicio de poderes locales, regionales,
territoriales o comunitarios".
"El concepto de autonomía no es autónomo, su
carácter y naturaleza define en su relación independiente
de otros contextos y situaciones, su sentido es definido por la
alteridad, por su relación con el otro, con lo otro... Del
mismo modo el concepto de "lo local" solamente existe
en correspondencia con lo regional, lo nacional, lo global, de lo
contrario constituye una abstracción sin base material, territorial
o social concreta". Por tanto, las posibilidades de construir
formas de autonomía, jurisdicción y competencia que
garanticen el desarrollo de formas de democracia a nivel local,
comunitario, étnico o regional, dependen de los adecuados
y viables mecanismos de articulación, complementariedad y
diferencia que se definan para los distintos escenarios e instancias.
Dependen, además de las posibilidades para que los actores
del proceso asuman y asimilen proactivamente sus nuevas facultades
y competencias, de acuerdo a sus ritmos y tiempos y al desarrollo
de aptitudes y capacidades imprescindibles para su ejercicio.
"Las autonomías son una amenaza, cuando son pensadas,
definidas y ejercidas desde intereses y realidades unilaterales,
cuando no logran autoasumir sus límites y se desarticulan
o ensimismas respecto de contextos regionales o nacionales que son
las que definen su sentido... Son una oportunidad cuando son incluyentes,
es decir, logran articular los intereses y necesidades específicas
y particulares (nivel regional, local, comunitario o territorial)
con los contextos nacionales y globales que requieren incorporar
el valor de su diferencia en una visión más totalizadora.
La oportunidad de las autonomías permite valorar y significar
la existencia y presencia ´del otro´ o ´de lo
otro´".
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