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| RESUMEN:
Se realiza una revisión de los enfoques de la antropología
cultural y la filosofía latinoamericana en torno a la identidad.
Se critica estos lineamientos extremos que ven esta categoría
o bien como un proceso subjetivo, o bien como un hecho objetivo,
y se propone entenderla como la propiedad por la cual un grupo se
constituye como unidad cultural específica en sí y
para sí. Frente a este planteamiento se realiza una reflexión
de la problemática identitaria de los mestizos ecuatorianos
en tanto éstos viven un doble sistema de normas de comportamiento:
en el ámbito privado (vigencia de una cultura de rasgos indígenas)
y en el ámbito público (simulacro cultural de formas
occidentales).
Finalmente, se analiza el mestizaje como proceso aculturativo de
occidentalización desde el siglo XVI hasta la actualidad.
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| TEMA:
La categoría de identidad cultural
pp. 11-15
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La categoría identidad, tiene dos enfoques: a) el
de la antropología cultural, y b) el de la filosofía
latinoamericana. En el primer enfoque, se define la identidad colectiva
o social como el proceso de subjetivación por el cual los miembros
de un grupo determinado toman conciencia de sus diferencias con respecto
a los atributos de otro grupo. Se trata del autoreconocimiento que
hace un grupo de su especificidad, lo que implica la formación
del yo grupal. El empleo de esta definición predomina en las
investigaciones sobre la cultura en América Latina. Por ello,
la identidad nacional se ha definido como la conciencia compartida
de los miembros de una sociedad respecto a la integración y
pertenencia a una comunidad social específica. Asimismo, se
ha interpretado la identidad de una nación como un sistema
de representaciones y referencias, resultado de una construcción
intelectiva llevada a cabo por los intelectuales o las clases dominantes.
"Es decir, la llamada identidad nacional es asumida como una
especie de ideología oficial sobre la nación, siendo
analizada y enfocada como un fenómeno ideológico".
La filosofía latinoamericana, piensa la identidad como un hecho
objetivo por cuanto la relaciona con el modo propio de ser. Implica
una objetividad y una objetivación singular irrepetible, por
lo que se vincula directamente con el problema de la unicidad o especificidad.
Es evidente que la noción de identidad social sólo
tiene sentido en contextos de diversidad y en situaciones de contraste
o confrontación entre grupos diversos. Por tanto, la noción
de identidad presupone diferencias socioculturales objetivas, remitiendo
en primer lugar a éstas, las mismas que existen antes e independientemente
que haya o no conciencia sobre ellas. Las especificidades socioculturales
objetivas definen la diferencia y conforman el bagaje cultural genuino
de un grupo. Pero, asimismo, es indiscutible que la idea de identidad
remite a la existencia de un yo grupal, formado a partir del autoreconocimiento
que realizan los miembros de una colectividad de su bagaje cultural.
La identidad cultural, entonces, no puede ser planteada como un
proceso subjetivo o como un hecho objetivo. Es evidente que los
contenidos del fenómeno identitario son tanto de orden subjetivo
como objetivo. Los elementos objetivos (peculiaridades lingüísticas,
cosmovisión, tradiciones culturales y productos artísticos)
junto a los de orden subjetivo que constituyen el yo grupal (gentilicio
del grupo, ideas acerca de los atributos del grupo y memoria colectiva)
de mayor ritmo evolutivo que los primero, constituyen las señas
de identidad cultural. La identidad cultural, entonces, es la propiedad
por la cual un grupo se constituye como unidad cultural específica
en sí y para sí.
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ESPINOZA APOLO, Manuel. PARA UNA TEORIA SOBRE LA IDENTIDAD CULTURAL
DE LOS MESTIZOS ECUATORIANOS. Los mestizos ecuatorianos y las señas
de identidad cultural. Quito, TRAMASOCIAL, s.f. , pp. 11-30. |
| TEMA:
Los mestizos ecuatorianos y la problemática identitaria
pp. 15-19
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Los mestizos constituyen un conjunto sumamente heterogéneo
tanto en términos culturales como raciales. A dichos grupos
se adscriben hombres de descendencia indígena, española,
e hijos de inmigrantes recientes, así como individuos de raza
blanca, amerindia y mixta. Pero el grueso numérico de la población
mestiza y el más representativo en términos culturales
lo constituyen los mestizos de ascendencia indígena quichua,
entre los cuales destacan prototipos de mestizaje nacional como el
chagra, la chola cuencana o el chulla quiteño.
A pesar de esta realidad, los mestizos, en el ámbito público,
niegan u ocultan su procedencia indígena, con el fin de diferenciarse
y marcar un contraste con los indios. Debido a esta actitud, los
mestizos, por autodefinición, han sido catalogados por la
antropología empírica como un grupo contrastivo y
confrontativo con respecto a los grupos indígenas, siendo
ubicados junto con los blancos y etiquetados como "blanco-mestizos".
Esta catalogación esquemática obedece a una óptica
exógena, producto de experiencias personales de los antropólogos
como miembros de sociedades segregacionistas y, además, al
predominio de ciertos criterios teórico-metodológicos
basados en una preeminencia del análisis situacional por
sobre el análisis procesual.
La no aceptación de la procedencia indígena por la
mayoría de los mestizos evidencia la problemática
fundamental de su identidad cultural: la ruptura en la correspondencia
entre el ser cultural y su conciencia. El yo grupal de los mestizos
oculta y niega el bagaje cultural genuino del grupo. Al negar este
bagaje, los mestizos renuncian a su autoestima, evidenciando una
identidad étnica negativa. Para ello, el mestizo construye
una imagen pública en base a un repertorio cultural simbólico
seleccionado, que permite reafirmar su diferencia con respecto a
los indígenas y aproximarse a españoles y criollos.
Los elementos básicos de este repertorio corresponden a los
rasgos externos de identificación como el idioma castellano,
la indumentaria occidental y antroponimia hispánica; elementos
que se utilizan para simbolizar la distintividad con respecto a
los indios.
La imagen grupal construida por los mestizos, entra en franca contradicción
con su ser cultural auténtico al que suplanta en el ámbito
público pero no en el ámbito privado, cotidiano. Los
mestizos viven un doble sistema de normas de comportamiento: en
el ámbito privado se expresa la vigencia de una cultura de
rasgos indígenas, mientras que en el ámbito público
los mestizos asumen formas culturales occidentales dando lugar a
un simulacro cultural.
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| ESPINOZA APOLO, Manuel. PARA UNA TEORIA SOBRE LA IDENTIDAD CULTURAL
DE LOS MESTIZOS ECUATORIANOS. Los mestizos ecuatorianos y las señas
de identidad cultural. Quito, TRAMASOCIAL, s.f. , pp. 11-30. |
| TEMA:
El mestizaje como aculturación
pp. 20-30
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| El simulacro cultural supondría la existencia de un formalismo
cultural: antes que los contenidos o los significados, se adoptan
las formas o los significantes. En los mestizos ecuatorianos es fácilmente
reconocible la adopción y apropiación de formas culturales
hispánicas que aparecen recubriendo un fondo cultural vernacular.
Asistimos a un proceso aculturativo especial, en donde las formas
culturales adoptadas y apropiadas no anulan o extinguen un contenido
cultural considerado genuino. El simulacro cultural equivale al proceso
de hispanización del indígena desde la venida de los
españoles. Este fenómeno se lleva bajo dos modalidades:
una premeditada-espontánea y otra forzada-compulsiva. La primera
modalidad arranca en el siglo XVI con el fenómeno de la peinadillización,
continúa en el siglo XVIII con el forasterismo y concluye en
los siglos XIX y XX bajo la denominación de cholaje o cholificación.
Los indios llamados peinadillos y forasteros son indios que se
autodespojan premeditadamente de los signos externos de la identidad
india: idioma, vestimenta, antroponimia, reemplazándolos
por signos hispánicos, a la vez que pasan a desempeñar
oficios y labores no prescritos para los "indios". Estas
acciones resultan actos ilegales, ya que se llevan a cabo con el
propósito de evadir la mita y el tributo a la que estaban
jurídicamente obligados como "indios llactayos".
A partir de este proceso hispanizante se configura el grupo mestizo
como un grupo cultural transitorio o de paso, hacia una hispanización,
pretendida por los indios tránsfugas.
El fenómeno de la cholificación se suscita una vez
que el grupo mestizo se ha convertido en meta del ascenso sociocultural
en reemplazo del grupo hispano criollo. La cholificación
alude a la continuación de forma extensa e intensa de la
hispanización indígena. A través de la cholificación,
los indios adquieren los rasgos exteriores de la identidad mestiza,
facilitados por los desplazamientos geográficos que los conducen
a otros espacios urbanos y rurales.
La peinadillización, el foraterismo y la cholificación,
expresiones de un mismo proceso de occidentalización, resultan
hechos premeditados y voluntarios en tanto estrategias asumidas
para mejorar las condiciones sociales de vida (desde la colonia,
el satus étnico del indio queda asociado con pobreza y marginalidad,
mientras que el de español, criollo o posteriormente blanco,
se asocia con la riqueza e influencia política, constituyéndose
en meta de todo movimiento y cambio social. *
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| ESPINOZA APOLO, Manuel. PARA UNA TEORIA SOBRE LA IDENTIDAD CULTURAL
DE LOS MESTIZOS ECUATORIANOS. Los mestizos ecuatorianos y las señas
de identidad cultural. Quito, TRAMASOCIAL, s.f. , pp. 11-30.
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| TEMA:
El mestizaje como aculturación
pp. 20-30
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Concomitante al ascenso social, se produce un proceso aculturativo
que implicará, además, mezcla racial en pos de enblanquecimiento.
Los índices sociales y culturales y las características
físicas del estrato social superior se convierten en metas
de conquistar para los estratos inferiores, por tanto, los movimientos
y cambios sociales incentivarán la mezcla racial. Sin embargo,
aunque en nuestro medio la mezcla racial es intensa, ésta a
la larga no conduce a su pretendido objetivo: el emblanquecimiento
de la población indígena.
En el contexto andino ecuatorial, el proceso de hispanización
no sólo es el resultado de un plan premeditado y voluntario,
sino que es consecuencia de un hecho compulsivo que sufren aquellos
descendientes de las culturas nativas que se mantienen en el status
étnico de los "indios", los mismos que viven la aculturación
como una estrategia de supervivencia antes que de ascenso social,
ya que se ven forzados a adoptar ciertas formas culturales del modelo
de sus dominadores: desde la religión católica a categorías
de organización jurídica, para ser reconocidos como
hombres. Para los indios de cultura quichua y para los del litoral
costeño, este proceso no los condice a un mismo resultado.
En los últimos, se produce la extinción de su sistema
cultural; la hispanización adquiere los rasgos clásicos
del fenómeno aculturativo, es decir, la pérdida o incapacidad
de retención de las características culturales propias,
una vez que han adquirido los elementos culturales exógenos.
Los grupos étnicos quichuanizaos en la sierra, lograrán
retener sus características culturales pese a la hispanización,
pues, al no ser asumida ésta de forma libre, incorporan menor
cantidad de elementos de la cultura hispana, a la par con una insignificante
o inexistente mezcla racial.
La hispanización de los indígenas en el contexto andino,
como lo ha destacado Natan Watchel, implica un proceso aculturativo
atípico, en tanto la adopción de las formas culturales
hispánicas no implica deculturación o extinción
cultural, sino que resulta más bien un reordenar de los elementos
de la cultura del dominador en beneficio de la cultura vernacular,
con el objetivo de actualizarla. Gracias a ello, la cultura vernacular
se revitaliza perviviendo modificada, lo que significa la innovación
de algunos elementos autóctonos y la pérdida de otros.
El mestizaje como proceso aculturativo de occidentalización,
no termina con la adopción de formas culturales hispánicas,
continúa en los mestizos con la adopción de otras formas
culturales occidentales como efecto de una urbanización violenta
y súbdita (deserranización, por ejemplo) |
| ESPINOZA APOLO, Manuel. PARA UNA TEORIA SOBRE LA IDENTIDAD CULTURAL
DE LOS MESTIZOS ECUATORIANOS. Los mestizos ecuatorianos y las señas
de identidad cultural. Quito, TRAMASOCIAL, s.f. , pp. 11-30.
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