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| RESUMEN:
Se interrogan ciertas claves básicas para entender por qué
se produce determinada imagen sobre el indio en los intelectuales
criollos y qué papel busca cumplir. Se ubica esta problemática
en dos períodos: los años que comprendieron la separación
de la metrópoli española y las dos primeras décadas
del siglo XX. El interés consiste en encontrar cómo,
a pesar de transcurrir cien años, persisten ciertas imágenes,
una determinada manera de ver al indio, a través no de los
procesos -que de hecho, son tomados en cuenta- sino de los discursos
que se elaboran.
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| TEMA:
El nacionalismo criollo
pp. 105-107
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El término "criollo" ha experimentado cambios,
en relación a los procesos históricos. Así, en
los siglos iniciales de la Colonia, criollo aludía a los primeros
españoles llegados a América; luego en el siglo XVII
designaba a los españoles americanos; en el siglo XVIII adquiría
sinonimia con descontento y resentimiento, mientras que en los años
finales del XIX e iniciales del XX se identificaba con lo "nacional"
(lo peruano, lo mexicano, etc). Por último, en la parte final
de este siglo lo criollo es sinónimo de lo opuesto, lo extranjerizante,
lo foráneo, lo alienado, especialmente en los países
de mayor densidad poblacional indígena o mestiza (Bolivia,
Perú, Ecuador, Guatemala, etc.).
La conciencia de los criollos como integrantes de una colectividad
distinta a la de los españoles es un proceso que empieza
desde el siglo XV con Torquemada que escribe Monarquía indiana.
Lo precolombino empieza a ser visto como parte integral de la historia
patria de los países coloniales. Los criollos experimentaban
un doble proceso, de distanciamiento con respecto de los conquistadores
y de acercamiento y simpatía por los indios. Luis Villoro,
con respecto al nacionalismo criollo, expresa que sólo se
puede reivindicar el pasado cuando lo cercano se vuelve lejano,
esto es, inofensivo. El tal alejamiento es lo que hace posible la
reivindicación del indio. Y esta reivindicación es
lo que lleva a los intelectuales a buscar una sustancia propia,
que no sea simple reflejo de Europa, es decir, una realidad original.
En este propósito, el indio real proporciona la materia opaca;
el criollo se encarga de revestir e informar esa materia con la
proyección de sus propias posibilidades. Se puede mencionar
algunas claves de la imagen que del indio se habían formado
los intelectuales criollos: el recordatorio de sus vestigios y monumentos
nos informa de que el indio pertenece al pasado, que carece de actualidad,
lo grandioso que pudieron hacer es sólo un recuerdo que hay
que exaltar por motivos de orgullo patriótico pero que su
civilización ya no tiene vigencia en una sociedad instalada
en la filosofía de las luces. El indio no es un sujeto que
pueda autodeterminarse sin contar con la presencia del elemento
criollo considerado como lo racional, como la conducción
y depositario del saber.
"La identidad criolla construye su ser imaginando la alteridad
de los otros, de los indios. La imagen de los criollos sobre el
indio es el alto de su mente entre las dos incertidumbres que representan
lo europeo dominante y los Andes sojuzgados".
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| GONZALES, Osmar. EL INDIO EN LA MENTE DE LOS INTELECTUALES CRIOLLOS.
Ecuador Debate N° 38. Quito, CAAP, agosto de 1996, pp. 100-115.
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| TEMA:
Interludio
pp. 107-108
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Conseguido el objetivo de la separación de España,
los criollos evidencian un distanciamiento con respecto al tema indígena,
en la medida que ya no le resultaba funcional la apelación
al indio una vez cumplida la tarea emancipadora. Por el contrario,
el orden republicano y la permanencia de los criollos en el poder
se sustentaba en una vieja institución colonial, cual era el
tributo indígena. Por ello, la conciencia criolla se desarrollará
en oposición y diferencia con respecto a lo indio, visto como
representante de lo arcaico, opuesto a la modernización identificada
con los criollos.
El mestizaje se interioriza como una "herida psíquica";
por ello, desde 1860 se empieza a proponer las inmigraciones como
manera de detener la fusión con las razas inferiores. La
utopía es "blanquear" el país. Esto explica
por qué la literatura social, por ejemplo, tiene como un
tema recurrente el incesto. La tentación endogámica
del incesto podría relacionarse con la fantasía criolla
de un Perú exclusivamente blanco. La alternativa es el encuentro
con el otro, pero la violencia original de la conquista y su repetición
patológica arrastra ese esfuerzo hacia formas encubiertas
del tabú. Así, desembocan en tragedia los intentos
por instaurar un nuevo orden simbólico, una nueva e híbrida
legitimidad.
En este momento de fracaso, aparece un grupo de intelectuales dispuestos
a otorgar el nuevo proyecto a la nación, en el que los indios
cumplirían su papel, al menos en la imaginación de
aquellos.
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| GONZALES, Osmar. EL INDIO EN LA MENTE DE LOS INTELECTUALES CRIOLLOS.
Ecuador Debate N° 38. Quito, CAAP, agosto de 1996, pp. 100-115. |
| TEMA:
La república aristocrática
pp. 107-108
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Se trata de una época más consolidada y modernizante
de la oligarquía peruana. "La metáfora que ayuda
a entender el orden oligárquico es la de un edificio en donde
están perfectamente diferenciados sus pisos: cada uno en su
lugar sin posibilidad de confusiones. Traducido al orden social quiere
decir que, tanto las clases como las razas, ocupan un lugar específico.
Las razas y las clases "superiores" arriba en los puestos
de conducción; las razas y clases "inferiores" abajo,
en los lugares de obediencia. Se trata de un esquema de desigualdad
étnica que se produce en todo el ámbito social".
¿Cómo construir la nación, más aún,
un Estado nacional, según este modelo?. Específicamente,
los contingentes indígenas no habían mostrado ninguna
identificación con la "patria". Más aún,
el aumento de los latifundios en las serranías creaba un ambiente
de malestar que constituía un terreno favorable para acciones
levantísticas. Por ello, las primeras décadas del siglo
están preñadas de rebeliones indígenas contra
la expoliación y el abuso. El asunto de cómo incorporar
a los indios se volvía un asunto central.
La necesidad de formular un proyecto de Estado nacional hay que
entenderla en la necesidad de encontrar raíces propias, una
identidad común, tema acuciante para algunos intelectuales
que veían en la creciente influencia de la cultura francesa
un peligro que desestabilizará la herencia hispánica.
Mientras que a inicios del siglo XIX lo hispano era percibido como
atrasado, a fines del mismo siglo y a inicios del actual la herencia
cultural española es revalorada y se vuelve en una fuente
de identidad para los intelectuales criollos. Pero lo que hay que
relievar es el esfuerzo de este grupo de intelectuales por incorporar
al indígena en un proyecto nacional. Trataron de ser los
"intelectuales orgánicos" de la oligarquía,
los asesores del "príncipe" buscando presionar
a éste para efectuar reformas a nivel político y social.
Sin embargo esta voluntad se estancó al terminar exlcluidos
del poder o incorporarse a él arriando toda bandera reformista.
Posteriormente, la aparición de nuevos sectores sociales
(la clase obrera) e ideologías (socialis-mo) convulsionaron
el ritmo de la vida oligárquica siendo rebasados por un aceleramiento
de la vida social que entraba en una etapa de conflictos violentos
por la lucha del poder.
En este contexto, los intelectuales criollos veían al indio
como parte de la naturaleza, con un ámbito específico
para ser: los Andes, salir de ellos acarrearía su destrucción.
Por otro lado, reaparece la visión del indígena como
un ser infantil, cuya alma se refleja en sus expresiones culturales.
El indio es, en esta visión, adecuado como fuerza de trabajo,
como cuerpo, pero no es reivindicado como intelecto ni como fuente
moral. Finalmente, resurge la idea de que "todo indio pasado
fue mejor", el del presente es decadente, muy distinto a sus
padres y antecesores que fueron capaces de crear una gran civilización.
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| GONZALES, Osmar. EL INDIO EN LA MENTE DE LOS INTELECTUALES CRIOLLOS.
Ecuador Debate N° 38. Quito, CAAP, agosto de 1996, pp. 100-115. |
| TEMA:
Asuntos de piel
pp. 111-115
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A pesar de la distancia temporal que separa a los ideólogos
de la emancipación de los intelectuales de principios de siglo,
existen claves comunes en la forma de interpretar o acercarse al mundo
indígena. Es decir, las imágenes que se forman sobre
el indio unos u otros intelectuales nos muestran una continuidad mental
que los emparenta. ¿Por qué?
Como señala S. Alberro, el mismo término de historia
de las mentalidades es ambiguo, pero no por ello deja de ofrecer
una definición del campo en el que opera que nos puede ser
de utilidad. La historia de las mentalidades "actúa
siempre en campos de interés dominados por la sensibilidad
en oposición a los que son regidos por la conciencia. Así,
lo psicológico prevalece sobre lo intelectual, y lo automático
e inconsciente sobre los que procede de operaciones mentales deliberadas".
En este sentido, la historia de las mentalidades focaliza los procesos
más perdurables, lo sedimentado en la conciencia de los hombres
subyaciendo por debajo de las ideologías, credos políticos
o visiones científicas.
Así, el papel de los intelectuales criollos ha sido el de
enriquecer las "vastas y poderosas corrientes que, verdaderas
o erróneas, impulsan la acción humana". El discurso
que se elabora tiene pretensiones de legitimidad y aceptación
social, se proyecta a todos los individuos permeándolos,
constituyendo lo que Alain Boeau llama "hombre medio".
Los intelectuales criollos elaboraron una imagen del indio con el
propósito de proveerse de una tradición (el glorioso
asado incaico) como para otorgarse legitimidad (sea para la separación
de la metrópoli española, sea para consolidarse como
directores del progreso nacional). En este sentido, se expresaba
un doble juego: a) confinaba al indio a una situación de
marginalidad por cuanto no le confería legitimidad para constituirse
en un sujeto "autónomo": la realización
del indígena estaba subordinada a la proyección que
sobre él hacían los criollos; b) por otro lado, lo
integraba, incorporándolo, subordinada y segmentariamente,
a la nacionalidad. Ni lo excluía totalmente ni lo integraba
de manera completa.
En ello también incide la tradición cultural y filosófica.
La influencia de las teorías biologistas en las ciencias
sociales abre paso al "racismo científico" basado
en la teoría de la sobrevivencia de las especies de Charles
Darwin. Es cuando surge la idea de "razas superiores"
e "inferiores", donde opera un prejuicio racial que actúa
como barrera interiorizada para establecer los límites y
las reglas de relación interétnica, descalificando
a la otra etnia sobre valores fijados etnocéntricamente.
Es el punto de apoyo que justifica y legitima la oposición
étnica.
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| GONZALES, Osmar. EL INDIO EN LA MENTE DE LOS INTELECTUALES CRIOLLOS.
Ecuador Debate N° 38. Quito, CAAP, agosto de 1996, pp. 100-115.
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