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| RESUMEN:
Se define y caracteriza el fenómeno del racismo en general,
para luego ubicarlo en el proceso mismo de construcción nacional
del Ecuador contemporáneo. Se considera que, aún cuando
en el Ecuador no hay una política oficial discriminante,
la mayoría de los ciudadanos excluye y rechaza a aquellos
que exhiben rasgos físicos pretéridos. El racismo,
se dice, es un fenómeno constitutivo de la nacionalidad ecuatoriana,
siendo las esferas oficiales las que, desde el siglo pasado, han
dado un énfasis en la raza para adjudicar la culpabilidad
del "retroceso" del país, a los indios, cholos
y negros.-
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| TEMA:
¿Qué es el racismo?
pp. 57-60
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El racismo, como fénomeno identitario, forma parte
de una problemática amplia y antigua: el (mal) trato y (des)
valorización con que todo grupo referencial enfrenta al otro
física o culturalmente diferente. La diversidad sociocultural
ha propiciado que cada grupo valore y clasifique al diferente a partir
de una escala que coloca a lo propio como "normal" y al
resto circundante como una corrupción, alteración o
disonancia de lo habitual. Este comportamiento social, calificado
como "etnocentrismo", es extendido en la humanidad; prácticamente,
no existe grupo humano que en situación de contraste sociocultural,
no recurra a tal modelo de percepción y comportamiento frente
al "otro". Sin embargo, el problema cambia de cariz cuando
la percepción de la diferencia se convierte en intolerancia
al "extraño" y cuando se intenta exterminarlo por
ser portador de signos connotados como repugnantes o nocivos.
¿En qué momento se puede hablar de una práctica
racista? El asunto se aclara cuando nos remitimos a la definición
del conjunto categorial que supuestamente la origina: la existencia
de razas humanas. Luego de polémicas, la antropología
contemporánea y la mayoría de biólogos modernos
han desechado tal concepto en su aplicación a la especie
humana: la "raza" es una categoría clasificatoria
que sirve para delimitar subgrupos de una especie biológica
sólo a través de indicadores morfológicos;
por tanto, no es suficiente para medir la variabilidad e intensidad
de la experiencia de la especie humana. Toda agrupación humana,
más allá de su constitución biológica
hereditaria, tiene por igual la capacidad de reproducirse, adaptarse
a su medio y desarrollar un sistema sociocultural solvente para
mantener la continuidad de su grupo y de la especie. ¿Cómo
es entonces que una categoría tan sospechosa e inconsistente
(raza) haya dado origen a un fenómeno tan contundente y real
(racismo)?
El racismo aparece como una ideología contemporánea
creada por y para las potencias mundiales, ávidas de argumentos
científicos para justificar la desigualdad social en que
ha caído la humanidad gracias a su intervención. La
biología le ha proporcionado un ropaje conceptual "moderno"
según el cual, la desigualdad sociocultural entre grupos
no sería ni histórica ni social ni divinamente generada,
sino más bien efecto de las diferencias orgánicas
hereditarias. Son los seres inferiores, en suma, los responsables
de su propia desgracia. El racismo, en consecuencia, aparece como
una hábil operación conceptual y práctica tendiente
a naturalizar la diferencia y la desigualdad socioculturales, dejando
libres de responsabilidad a los grupos humanos responsables de tal
situación. La causalidad histórica del dominio de
un pueblo o una clase social sobre un "resto" es omitida
en favor de una incuestionable razón superior: la fuerza
de "natura" .
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| ALMEIDA VINUEZA, José. FUNDAMENTOS DEL RACISMO ECUATORIANO.
Ecuador Debate N° 38. Quito, CAAP, agosto de 1996, pp. 55-71. |
| TEMA:
Identidad y racismo
pp. 61-63
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En el proceso identitario, no es suficiente constatar el
contraste de una persona con los demás y tomar conciencia de
sí: implica también definir sus prerrogativas ante los
"otros" y apuntalar derechos sobre recursos en disputa.
"La identidad, no sólo es conciencia de sí, sino
también localización fáctica de un individuo
en el plexo social y con ello, la posibilidad de abrirse un sitio
dentro de la complejidad social para acceder a bienes, recursos y
servicios, ya sean éstos materiales o simbólicos".
Cada identidad grupal se construye, afirma y reconstruye en función
de las oposiciones concretas que el grupo que la porta mantiene con
otros grupos igualmente ávidos de acceder a los recursos que
están bajo su interés. La identidad social no es comprensible
si no es en su perspectiva relacional, es decir, en cuanto constituye
un proceso de construcción subjetiva dentro de una confrontación
objetiva con la alteridad. Para un grupo es importante no tan sólo
definir el objeto de disputa, sino también el sustrato subjetivo
desde el cual se afirma su derecho sobre tal.
Dentro de situaciones de choque entre entidades socioculturales,
aquella que capta a su favor recursos fundamentales en detrimento
de los "otros", tiende necesariamente a implementar mecanismos
justificativos para mantener su privilegiada posición ante
ellos. A partir de ese instante, la verdad del poderoso se erige
como única verdad; la de los dominados se queda silenciada
y desvalorizada. Pero la segregación del racialmente diferente
no solo es ocasionada por la necesidad de excluirlo de determinados
beneficios y de este modo obligarlo a depender de su favor, sino
también por el imperativo de dotar de un sentido existencial
y teleológico a un grupo supuestamente predestinado a controlar
y administrar un territorio o una sociedad por su simple pertenencia
racial.
Es en Europa central del primer tercio del presente siglo donde
el "llamado de la raza" cobró mayor fuerza doctrinaria
y cristalizó en un régimen explícitamente encaminado
a constituir y ejercer la "supremacía blanca" a
nivel mundial. La idea de ser una "raza" superior y predestinada
había sido forjada dentro de una tradición estética
e intelectual, e interiorizada por la población y sus instituciones
como algo "natural". ¿De qué modo se puede
extraer elementos de este enfoque para apreciar lo ocurrido en el
Ecuador, un país que no se orgullece precisamente de pertenecer
a una "raza superior"? ¿En qué sentido este
concepto se ha erigido en un elemento importante de su construcción
nacional?.
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| ALMEIDA VINUEZA, José. FUNDAMENTOS DEL RACISMO ECUATORIANO.
Ecuador Debate N° 38. Quito, CAAP, agosto de 1996, pp. 55-71.
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| TEMA:
El fundamento racista de la nación ecuatoriana
pp. 63-69
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En la modernidad, los sectores dominantes de una sociedad
buscan construir la institucionalidad estatal a su favor, con una
oferta que conjuga la integración económica con la centralización
política y la homogeneización cultural. Aquellos grupos
que, por razones de clase, etnicidad y género, no se adecuan
a tal racionalidad, son simplemente excluidos del modelo y juzgados
como expresiones de "irracionalidad". A nombre del "progreso"
o la "patria" se busca romper las particularidades socio-económicas
y culturales de grupos humanos que, para sobrevivir en el sistema,
insisten en hacer prevalecer sus pautas de autosubsistencia económica.
En el Ecuador, tal proceso ha sido una constante desde sus orígenes
como país.
En la colonia, el pensamiento oficial se sustentó en la
Escolástica y el Humanismo para justificar la explotación
servil y esclava de la mano de obra, aspecto que fue roturado sólo
en la etapa republicana, con formas de pensamiento liberal que enunciaban
a la ciencia como paradigma de conocimiento social. Durante el último
tercio del siglo XIX, las fuerzas progresistas buscaron en la ciencia
positiva el sustrato ideológico para confrontar el predominio
de las ideas escolásticas y románticas que sustentaban
al poder terrateniente. Al finalizar el siglo, la población
indígena serrana se hallaba todavía bajo un régimen
que Guerrero llama "administración étnica privada"
que, al encapsular a la población indígena en estructuras
microregionales, impedía su libre circulación hacia
los nuevos centros laborales y comerciales de la costa, y sustraía
al Estado de sus responsabilidades sobre tal masa social. Este es
el momento en que el pensamiento liberal genera una versión
de la sociedad que "recarga tintas" tanto sobre el sistema
terrateniente como sobre la situación de la "pobre raza
indígena", con lo que se instaura una nueva visión
de la ecuatorianeidad. El asunto era conferir un estatuto humano
al indio, sobretodo en cuanto "trabajador libre"; había
que adscribirlo a los parámetros del "progreso material"
y civilizatorio. En esta perspectiva, el Ecuador aparecía
como profundamente estamentado por el clivaje racial. Los grupos
indio y negro, aparecían como "abyectos" y aletargados
a causa del dominio "blanco", con una secuela radical:
un mestizaje degenerativo, ocasionado por el fuerte predominio indio
en la composición de la masa popular. La solución:
abolir los vínculos laborales que habían colocado
al indio en tal situación e impulsar la "recuperación
biológica" del ecuatoriano, no con un retorno a las
raíces puras, sino con su disolución mediante un mestizaje
que no era sino un incentivo hacia el "blanqueamiento"
racial. Luego de su independencia en el Ecuador, el problema no
radicaba en discutir si tales individuos tenían o no una
cultura, o si les asistía o no derechos como seres humanos,
el interés se desplazaba hacia la concepción de la
sociedad como una externalidad física gobernada por leyes
universales. Los conflictos sociales eran reducidos a procesos de
adaptación biológica individualizada.
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| ALMEIDA VINUEZA, José. FUNDAMENTOS DEL RACISMO ECUATORIANO.
Ecuador Debate N° 38. Quito, CAAP, agosto de 1996, pp. 55-71.
- Desde un punto de vista institucional (racista), la sociedad
es concebida tan sólo como una interconexión de individuos
o grupos en clara competencia biológica
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| TEMA:
El Estado y el cuerpo social enfermo
pp. 69-71
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El Ecuador aparece iluminado bajo la inquietante metáfora
biológica del orden social a partir de la cual se habría
de delinear la intervención estatal modernizante. La alternativa
era la difuminación del indio y el negro mediante la inyección
de un mestizaje de corte blanqueador. Quienes se encargaron de levantar
la institucionalidad estatal del Ecuador liberal lo hicieron bajo
un encadenamiento argumental: a) la sociedad es un organismo vivo,
b) que tiene partes contaminadas o enfermas que aletargan su desarrollo,
c) que hay que extirpar y disolver. Secuela práctica de ello,
fue la de implementar una amplia gama de medidas higiénicas
y quirúrgicas encaminadas a disciplinar la fuerza de trabajo,
activar y normar el uso de recursos detentados por las manos "muertas"
y controlar los excesos que llevan a la desinteración de la
familia. Pero el empeño fundamental estaba encaminado a eliminar
todas aquellas formas culturales tradicionales. La institucionalidad
creada para el efecto, tomó como referente el ideal "blanco"
y hacia allá encaminó la forja de la subjetividad de
los ecuatorianos en el entendido de que su "blanqueamiento",
es decir, el repudio a todo lo indio y lo negro conduciría
a la sociedad ecuatoriana hacia la "civilización".
En el Ecuador, no cabe duda de que el componente mayor es de raigambre
indígena y su inicidencia en la configuración fenotípica
de los ecuatorianos es algo difícil de detener o paliar. Según
Manuel Espinoza, el mestizaje ecuatoriano, si cabe defenderlo desde
la perspectiva "génica" guarda especificidad en tanto
que es netamente de predominio indio, cuestión que más
bien nos debería honrar. Lamentablemente el ecuatoriano medio
se educa como intolerante a lo diverso y escindido en su interior,
potenciándose con ello una práctica social que puede
llegar a la violencia racial en momento en que los recursos vitales
empiecen a escasear para el conjunto de la población. Es cosa
conocida que los esquemas y elementos de la dominación pueden
ser procesados por sujetos con capacidad creativa, al punto de generar
posturas de contradominación. El propio concepto de "raza"
puede alcanzar un sitial de dignidad y viabilidad, llevando a los
estigmatizadores hacia caminos alternativos de liberación de
la opresión. Esto podría ser concebido como una suerte
de "racismo al revés". Pero, ¿es adecuado
quedarse en la inversión del problema?
Si se quiere acometer con soluciones al problema de la incomprensión
y la intolerancia de lo múltiple y lo diverso, no hay mejor
camino que incursionar en políticas de reconocimiento pleno
de derecho a la diversidad. Reconocer al "otro" no sólo
afuera sino en uno mismo. "No podría dejar de mencionar
al menos las siguientes tareas en la dirección: a) demoler
los focos de sobreexplotación fundante de la desigualdad,
b) atacar focos ideológicos que reproducen esquemas de dominación,
y c) restaurar el respeto a la diferencia, incluso con políticas
diferenciadoras en favor de los excluidos, para recuperarlos
"
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| ALMEIDA VINUEZA, José. FUNDAMENTOS DEL RACISMO ECUATORIANO.
Ecuador Debate N° 38. Quito, CAAP, agosto de 1996, pp. 55-71.
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