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NACION

AUTOR

Humberto García Ortiz

TITULO

El Ecuador como forma cultural: nación.

 
EN

Teoría de la Cultura Nacional.

 

EDITOR, LUGAR, AÑO y No. PAGINAS

BCE-CEN, Quito, 1986, pp. 197-238.

 


RESUMEN:

Se establecen lineamientos conceptuales para a comprensión de la Nación ecuatoriana en tanto "forma cultural". El principal referente consiste en trazar un límite diferencial entre el concepto de cultura y la idea de cultura. Esta última, se concentra en el ideal de libertad como proceso que define el devenir histórico de la nación.

Con este enfoque, se examina el cuadro de nuestra experiencia histórica en cuanto contenido de una posible forma cultural ecuatoriana (nación), en las "etapas" de la cultura incaica, colonial y republicana. Finalmente, se cierra el discurso con una reflexión sobre los enfoques que podrían revestir la futura realidad de una nación ecuatoriana, destacándose, como mecanismo idóneo, la lucha por la libertad.

 

TEMA:

El Ecuador como forma cultural: nación

pp. 197-229


La Nación, como forma cultural, comprende "un conjunto sistemático de procesos relacionistas cuya última y específica característica está constituida por las relaciones entre los hombres, en cuanto creadoras y mantenedoras de cultura, esto es, realizadoras de historia como contenido cultural" (p. 197).

Es posible trazar un límite diferencial entre el concepto de cultura y la idea de cultura, esto es, una diferencia más o menos semejante a la que media entre historia como realidad empírica e historia como devenir cultural de la humanidad. Como concepto, la cultura, ha de entenderse no sólo el conjunto de afanes, aspiraciones y obras de una determinada comunidad, sino que debe conceptuarse como tal, independientemente del criterio valorativo, todo cuanto un pueblo ha sido capaz de crear. Si la cultura es obra del hombre, quiere decir que ella habrá de justificarse en tanto contribuya a elevar la dignidad del ser humano, y facilite al individuo desenvolverse racionalmente y progresar en continua línea de autosuperación. "Y si el hombre sólo puede considerarse en progreso cuanto más vaya ensanchándose la esfera de la libertad, pues la razón se resuelve en libertad, aparece que la suprema idea justificativa de la cultura y la que le infunde una esencia valiosa, sólo puede ser la idea de la libertad". El ideal de la libertad no se refiere a la libertad como ideal inasequible y fijo, como meta inalcanzable, sino a la libertad como ideal siempre alcanzado y aspirado. Tampoco la libertad es la libertad concreta del hombre empírico, sino la libertad como noción abstracto-formal, inherente a todo sujeto racional, a todo ser pensante. "La libertad que propugnamos es, pues, la libertad del género humano todo… de todos"

Si bien el devenir cultural de la humanidad es un proceso unitario, se cumple, históricamente, no sólo a través de los momentos individuales -los seres humanos concretos- sino, además, a través de momentos sociales -organizaciones, colectividades, etc.- entre las cuales descuella la forma social de la nación. Esta forma, la nación, resulta ser aquella que tiene por función típica, peculiar y justificativa la de mantener la "unidad de fines culturales" de una sociedad dada, siendo su contenido aquello que suele denominarse "cultura nacional". Es a la luz de estos principios que es posible examinar el cuadro de nuestra experiencia histórica, en cuanto contenido de una posible forma cultural ecuatoriana, de una nación ecuatoriana. *…

GARCIA, Humberto. EL ECUADOR COMO FORMA CULTURAL: NACION. En: Teoría de la Cultura Nacional. Quito, BCE-CEN, pp. 197-238.

 

TEMA:

El Ecuador como forma cultural: nación

pp. 197-229



… El panorama de la historia ecuatoriana, suele presentarse dividida en dos grandes períodos; el primero, históricamente superado, alcanza hasta el año de 1534; y el segundo, aún en pleno desenvolvimiento, inicia en esta fecha. El contraste que ofrecen los dos períodos es no sólo un contraste de etapas de cultura, sino un auténtico contraste de dos círculos de cultura completamente extraños.

Toda cultura histórica -manifestación concreta del devenir cultural- puede ser contemplada, o desde el puro concepto de cultura, o desde la idea de cultura. Es posible afirmar que la cultura incaica, como cultura primaria, encuadra perfectamente como objeto de una investigación realista (concepto de cultura). Si se recorre el cuadro fáctico de la cultura incásica, encontramos notables creaciones; expresiones históricas atractivas, tanto por la originalidad de sus construcciones como por su capacidad de expansión por los pueblos colindantes. Dicha cultura puede jactarse de ser la cultura prócera del hombre americano. Pero si contemplamos la cultura incaica a través del prisma del ideal supremo de todo movimiento cultural, ¿no queda flotando el gran vacío que se halla en toda cultura, la de la necesidad de sostener las nuevas creaciones a través del sacrificio de la libertad del mayor número?. En la cultura incaica es posible encontrar la magnificencia de audaces creaciones en los diversos campos; pero éstas no justifican la esclavitud de los hombres. Si únicamente se tratara de contemplar el cuadro de esta cultura, desde el aspecto realista-empírico se ponderaría en su justo valor el hacer cultura de nuestros aborígenes. Pero es necesario observarla desde el ángulo visual del ideal supremo de su devenir, el ideal de libertad. Y al hacer esto, tenemos que convenir en que la cultura aborigen estaba situada a alguna distancia de su ideal, siendo poco apreciable el grado de realización de éste y, por ende, no muy grande su valor como proceso del devenir universal de la cultura.

No cabe desconocer que la cultura incaica, a causa de su matiz religioso-místico, realizaba una coordinación de todos los elementos componentes de la colectividad, dando la impresión de ser el contenido exacto de una forma nacional integral. Sin embargo, que un pueblo tenga "unidad de cultura" no significa siempre que todos aquellos que lo componen han de hallarse bajo un mismo estilo cultural, sino, que un tipo de cultura ha de ser el predominante sobre toda otra caracterización cultural retrasada o futurista. Así, la restricción que sufre el concepto de unidad cultural, se ve acompañada de este otro tipo de restricción, según el cual, el tipo dominante de cultura se encuentra siempre limitada, al lado de otros tipos, caracteres y elementos culturales. *…


GARCIA, Humberto. EL ECUADOR COMO FORMA CULTURAL: NACION. En: Teoría de la Cultura Nacional. Quito, BCE-CEN, pp. 197-238.

 

TEMA:

El Ecuador como forma cultural: nación

pp. 197-229


… La etapa de la conquista española se encuentra cortada por un hecho histórico importante: la independencia. Si desde el punto de vista formal, este hecho tuvo resonancia, en la más profunda contextura material de la sociedad ecuatoriana apenas produjo levísimas repercusiones, sobretodo desde el aspecto cultural.

Las condiciones materiales del sistema económico-social de la colonia, denuncian la vivencia de un sistema económico no feudal, sino feudaloide o, quizá mejor, esclavista; es un régimen dentro del cual, la pervivencia de determinados elementos de un tipo asiático de economía, mal extinto aún, acaba de producir en él un hibridismo extraño. La desorientación caótica de la realidad material encuentra su correlato en la incertidumbre jurídica de la legislación colonial que entraña una contradicción inmanente: si bien es cierto que se reconocieron ciertas calidades jurídicas subjetivas al indio -por cierto, más por un principio religioso-moral que por un criterio estrictamente jurídico-, también lo es que se crearon instituciones como hechas ad hoc para reducir a nada aquella vascilante personalidad jurídica del conquistado. Así, la mita, el servicio personal, el yanaconazgo, en la época colonial, y el concertaje, en la mitad de la República-, negaron la personalidad jurídica del sometido. "Cansados estamos de oír que España nos ha dado su sangre, su religión, su idioma, y que, trueque de esto, bien puede justificarse toda la serie de atropellos de la Conquista y la Colonia… Lo que importa profundamente, esencial e íntimamente no es tener tal o cual idioma, sino ser libres y poder cantar esa libertad en cualquier lengua" (p. 217). La historia como proceso empírico no puede justificarse igualmente dentro de la misma órbita; necesita siempre ser contrastada a la luz de un principio teleológico supremo, de una idea absoluta e inmanente, y sólo desde este momento la historia de la humanidad, se transforma en una marcha ascendente. El período colonial, en cuanto momento del devenir cultural ecuatoriano es un momento que recibe, es cierto, su justificación objetiva del ideal supremo, pero una justificación que es negativa, es decir, en términos más claros, que lo que podría llamarse "cultura colonial" se encuentra apreciablemente lejos de la idea suprema y que, por ende, su valor, como fase de una evolución nacional, es todavía inseguro y vascilante.

La República, por su parte, ha implicado un vago esfuerzo y un impreciso sentido de mejoramiento y avance cultural, que se hacen patentes en las lentas demoliciones de viejos institutos jurídicos y políticos (como la abolición de la esclavitud de los negros, la exención del tributo indígena y la abolición del concertaje de los mismos) pero que también se han concretado en determinadas creaciones de otros nuevos, de índole amparadora y benéfica. La forma cultural, osea, la forma nacional ecuatoriana no es algo dado todavía. 3


GARCIA, Humberto. EL ECUADOR COMO FORMA CULTURAL: NACION. En: Teoría de la Cultura Nacional. Quito, BCE-CEN, pp. 197-238.

 

TEMA:

Conclusiones

pp. 229-238


… Es posible observar unas cuantas conformaciones que podría revestir la futura realidad de una Nación ecuatoriana. De ellas, son tres las que cuentan con un mayor número de condiciones favorables para su realización. Podría, en primer término, imaginarse que la Nación ecuatoriana, como parece más natural, llegue a tener su realización cabal, como forma cuyo contenido sea la misma realidad histórica, geográfica y etnográfica que hasta el momento presente ha constituido y constituye lo que denominamos Ecuador o pueblo ecuatoriano. En esta hipótesis bien intencionada, podría sustentarse aquella, en cuya virtud las formas nacionales en América del Sur, reanudando una tradición histórica milenaria, habrán de aparecer en sus modalidades histórico-concretas, como unidades abarcadoras de grandes conglomerados humanos. Tales hipótesis "extraen su jugo del fértil suelo de un americanismo o indigenismo emocional que encierran el encanto del pasado y de la tradición", pero no por eso dejan de sufrir sus efectos como doctrinas mesiánicas que impelan a los pueblos por derroteros escabrosos.

Los teóricos del idioma suponen que una tercera hipótesis es aquella que ve en la "unidad del idioma" un fundamento decisivo para el establecimiento de una sola unidad nacional hispano-americana. Pero esta "unidad" nacional, sobre la base del idioma, "es una fórmula altisonante para ser tomada en serio" (p. 232). Las relaciones entre nuestros pueblos son convenientes, inevitables no sólo por el reclamo del idioma, sino por el de la misma geografía. Pero de esto a pretender hallar en tales relaciones el contenido de una gran Nación, existe una gran distancia. Una nación, "es una forma sociológico-cultural, es una forma de cultura, y ya sabemos cual es la esencia de toda cultura y la cultura en sí. El idioma, por mucho que sea un sector importante de ella, que signifique un aspecto vital de una cultura, no es de ningún modo. No puede ser la cultura. En consecuencia, hacer de la unidad de idioma el momento esencial de la cultura y, por ende, de una Nación es un contrasentido científico que debe ser resueltamente rechazado".

Cualquiera que sea la forma concreta que revista en América el proceso de realización de la Nación, o las naciones, no cabe duda que al pueblo ecuatoriano ha de corresponderle una misión valiosa, si realiza en sí mismo una Nación, o si coordinándose con los demás, contribuye a realizarla. "Nos fuera fácil ver, a través de los futuros tiempos, un Ecuador glorioso, un pueblo fortalecido en su lucha por la libertad, ennoblecido por su aspiración creciente hacia la cultura, persiguiéndolas tanto más a una y otra, precisamente cuanto más las realice" (p. 236). 3


GARCIA, Humberto. EL ECUADOR COMO FORMA CULTURAL: NACION. En: Teoría de la Cultura Nacional. Quito, BCE-CEN, pp. 197-238.