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| RESUMEN:
Se elabora una reflexión en torno a los enfoques utilizados
alrededor de la categoría de género dentro de los
programas de desarrollo. El género, se concluye, es un concepto
construido socialmente para definir lo femenino y lo masculino,
y se constituye en un instrumento dinámico de identificación
al interior de toda sociedad. Posteriormente, se realiza un análisis
de la concepción de género en el mundo andino, desde
elementos de contextualización inherentes en la cosmovisión
y estructura simbólica andinas. Se demuestra que las mujeres
han sido objeto de desventaja y discriminación desde la conquista
del Imperio Incaico. Antes de los Incas, se dice, existía
un sistema armónico, de complementariedad diática
entre hombre y mujer. Con la conquista, se establecen relaciones
de género jerárquicas que representan el orden cosmológico
(sistema dual) y que sobrevive en la actualidad. -
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| TEMA:
Introducción
pp. 211-215
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Gran parte de los "Agentes de Desarrollo" no encuentran
útil el enfoque de Género o se resisten a su aceptación
porque lo consideran como si fuera un elemento, más bien producto
feminista, alejado de los valores y normas que caracterizan a las
sociedades rurales. Durante las décadas de los 70 y 80 agencias
financieras e instituciones que trabajan en favor de las mujeres utilizaron
el enfoque "Mujer en el desarrollo" como vía para
superar el gran olvido al que fueron objeto. Surgieron investigaciones
de diversa índole, aportando nuevos datos acerca de la participación
femenina en los procesos de desarrollo y el apoyo financiero para
llevar políticas, acciones y proyectos. Sin embargo, al tener
como eje central a la mujer, "Mujer en Desarrollo" tuvo
una gran debilidad: al tomarlas en cuenta como objetivo, se las mantuvo
igualmente aisladas, sin la capacidad de transformar la realidad circundante
ni participar en condicionamientos sociales más amplios.
Surge en los últimos años un nuevo bagaje teórico
que pone "acento en la identificación de las formas
particulares y diferenciadas con las que hombres y mujeres participan
en procesos de desarrollo; se utiliza el concepto de Género
como una forma alternativa para potenciar la participación
femenina y garantizar que todos los actores sociales (hombres, mujeres
y niños) estén integrados en forma sistemática
como participantes y beneficiaros". La categoría de
género, en efecto, puede ser utilizada con diversos fines.
Su mérito radica en que evita discriminaciones y evalúa
los alcances de la participación desigual. El género
aporta a la teoría de desarrollo con nuevos elementos: toma
en cuenta en forma diferenciada la socialización y participación
de hombres y mujeres y contribuye a la planificación basada,
por una parte, en normas, valores y costumbres, y por otra, en la
determinación de roles y responsabilidades interdependientes
entre sí.
El término Género se refiere a "una categoría
constituida socialmente para definir lo femenino y lo masculino;
por lo tanto, se constituye en un instrumento dinámico de
identificación al interior de cada sociedad, variable en
el tiempo como la propia cultura" (p. 214)
Para comprender la concepción de género en el mundo
andino, es necesario identificar algunos elementos de contextualización
inherentes en la cosmovisión y práctica andinas.
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| CARAFA, Yara. UNA APROXIMACION A LA CONSTRUCCION DE GENERO EN EL
MUNDO RURAL ANDINO. En: Patricio Guerrero (comp.). Antropología
Aplicada. Quito, Ediciones UPS, 1997, pp. 211-238. |
| TEMA:
Dualismo y estructura simbólica andina
pp. 215-219
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Varios autores han remarcado la fuerte presencia de una
estructura dualista en la organzación social y en los sistemas
simbólicos andinos. El dualismo se refiere a la tendencia de
muchos sistemas simbólicos a dividir las categorías
de personas, elementos manuales, organización social, totalidad
de los seres, etc. en dos clases. Las relaciones lógicas entre
ellas son, en general, de contradicción y de oposición
complementaria. Es decir, el valor o significado de cada clase es
relativo, dependiendo en principio de su oposición a la otra,
y el conjunto de las dos conforma una totalidad.
El dualismo en el mundo andino se encuentra presente, empíricamente,
en diversos campos:
1. En el ecológico: el puna (zonas altas) y valle (zonas
bajas), cuya complementariedad se expresa en el intercambio de
productos y en la preferencia por realizar matrimonios inter-regionales.
2. En la organización social preincaica: la división
de los ayllus en dos parcialidades, Aransaya (mitad arriba) y
Urinsaya (mitad abajo), presentes tanto en las comunidades de
la puna como en las del valle y con una fuerte oposición.
3. En la noción de persona y familia: la ubicación
y separación del hombre (entre el puno y la mitad arriba,
aransaya) y la mujer (entre el valle y el urinsaya)
El dualismo es la base de la estructura simbólica andina,
donde los elementos del universo y de la sociedad se clasifican
a partir de pares opuestos complementarios. Consiste en una visión
del mundo que tiene como categorías de referencia lo masculino
y lo femenino, designando a la puna, alto, cerro, derecha, duro,
como masculino y, por otro lado, las categorías valle, bajo,
pampa, izquierda, blando, como lo femenino. Sin embargo, esto no
significa una relación horizontal y simétrica entre
dos elementos, sino la clasificación de dos polos que, además
de opuestos y complementarios, se sitúan de forma jerarquizada:
la mitad "masculina" es considerada superior a la "femenina".
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| CARAFA, Yara. UNA APROXIMACION A LA CONSTRUCCION DE GENERO EN EL
MUNDO RURAL ANDINO. En: Patricio Guerrero (comp.). Antropología
Aplicada. Quito, Ediciones UPS, 1997, pp. 211-238. |
| TEMA:
La construcción de género femenino en el mundo andino
pp. 225-234
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El concepto de género se utiliza con referencia a
una clasificación socio-cultural de "lo femenino"
y "lo masculino", y a las relaciones entre hombres y mujeres.
Se diferencia del término "sexo", que denota simplemente
las características biológicas. Utilizando "Género"
como concepto central, se evidencia, en el mundo andino, la historicidad
y variabilidad cultural de la vivencia femenina.
De acuerdo a este enfoque, es posible ver que las mujeres son objeto
de desventaja y discriminación en las diferentes esferas
de la vida social, desde la conquista del Imperio Incaico. Antes
de los Incas, "lo masculino" se asociaba con la fuerza
cosmológica del rayo y con los dioses de los cielos (Illapa);
y "lo femenino" con la fuerza generadora de la Pacha Mama
y las diosas de la tierra (Mamayuta). Era un sistema armónico,
de complementariedad diádica, que no implicaba una noción
de jerarquía y subordinación en los niveles conceptuales.
Fueron los Incas quienes introdujeron los componentes de disimilitud,
heterogeneidad, jerarquía y subordinación en los niveles
conceptuales. Así, Siverblatt, a través del análisis
de un dibujo de Juan Santacruz Pachacuti Yanqui, considera que el
enlace de dos sistemas de autoridad que provienen de una misma divinidad
abstracta y andrógina, representa el encadenamiento y subordinación
tanto de los hombres al Inca, como de las mujeres a la Coya (esposa-hermana
del Inca). El poder político también se dividía
por género. El poder político también se dividía
por género, al mismo tiempo que institucionalizaba una subordinación
simbólica y religiosa. Los comunarios locales eran subordinados
a los líderes locales, en tanto que las mujeres se sometían
a las esposas de aquellos; ambas cadenas se supeditaban a otro eslabón
superior: la nobleza provincial, la que se subordinaba también
genéricamente a la nobleza no incaica del Cuzco. Las relaciones
jerárquicas representan el orden cosmológico y social
inca, tanto vertical como horizontalmente.
En la actualidad, la "complementariedad de la pareja"
también tiene implícita su asimetría, y se
manifiesta de diferentes formas. El matrimonio, por ejemplo, proporciona
una situación que tiene significados bastante diferenciados
para cada cónyuge: para la mujer el matrimonio significa
una transferencia en la referencia familiar hacia la familia del
varón, que cada vez más la considera como suya. En
el ámbito doméstico, hay un dominio femenino, mientras
que la participación en el sindicato y demás esferas
públicas es un papel esencialmente masculino. Por otro lado,
hay un proceso de represión del habla femenina iniciado en
el hogar que se proyecta a nivel de la esfera pública; así,
en lo que se refiere a los espacios donde la interacción
del mundo aymara y la sociedad occidentalizada es más evidente,
el hombre ocupa una posición destacada, él es el único
"agente de diálogo".
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| CARAFA, Yara. UNA APROXIMACION A LA CONSTRUCCION DE GENERO EN EL
MUNDO RURAL ANDINO. En: Patricio Guerrero (comp.). Antropología
Aplicada. Quito, Ediciones UPS, 1997, pp. 211-238.
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