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PLURINA-
CIONALIDAD

AUTOR

Carlos Viteri Gualinga

TITULO

Ecuador: un país ficticio.

 
EN

Iconos N° 2.

 

EDITOR, LUGAR, AÑO y No. PAGINAS

FLACSO, Quito, julio de 1997, pp. 51-58.

 

RESUMEN:

En base a la consideración de que el Ecuador es un "país ficticio" donde no existe indicios de una cultura de diálogo con el "otro", se elabora una reflexión en torno a la plurinacionalidad. Esta se concibe, no como un hecho que deviene de concesiones con el Estado, sino una propuesta de cambio basada en una gestión equitativa de nuestras diversidades y conflictos.

A nivel de las organizaciones indígenas, se dice, no existe este tipo de gestión. Dichas organizaciones asimilan prácticas de poder similares a las del Estado , sus instancias públicas o gremiales. A pesar de que cada pueblo reivindica su diferencia, éstas prácticas desvirtúan la propuesta de la plurinacionalidad, sobretodo en el ámbito interno de la estructura de las organizaciones regionales y nacionales. -

 

TEMA:

Estado con armadura medieval

pp. 52-53


Frente a las nacionalidades y sus organizaciones, normalemente se ha dicho que planteamientos como el de la plurinacionalidad atentan contra la soberanía y la unidad del Estado. Este criterio ha sido sostenido principalmente por las Fuerzas Armadas, cuya deliberancia es patente en las relaciones de los pueblos indígenas con el Estado. El problema radica en ese rígido cascarón amorfo que se llama "Estado", la mala copia de los Estados nacionales europeos fundados en el principio positivista de orden y progreso.

Los planteamientos de las nacionalidades como un ejercicio de los derechos civiles no ponen en discusión al Estado. Su estructura rígida y vertical no le permite reconocer otras identidades como sujetos sociales activos. Es el Estado que se ha puesto en discusión a sí mismo. Cualquier apertura es concebida por el Estado en términos de concesiones, subordinación y sumisión al "orden constituido". Desde esta perspectiva, todo discurso que se escapa a la racionalidad del Estado y apunta hacia especificidades, cae en el terreno de lo marginal. Entonces es considerado ilegal y subversivo. Los indígenas han sido catalogados así. Esto también involucra todo aquello que emerge de la sociedad civil: pluralismo, diversidad y género. De ahí que le resulte difícil al Estado y a la clase política digerir la participación ciudadana: el Estado se siente amenazado y entra en crisis existencial frente al ejercicio de los ciudadanos. Según el concepto clásico de ciudadanía, ésta anula toda diversidad. Sin embargo, existe otra ciudadanía que va más allá del individuo e integra las diversidades y las categorías étnicas.

Andrés Guerrero habla de una "formación histórica post-colonial de ciudadanía asociada a una matriz binaria de clasificación", según la cual "un sistema de dominación crea al sujeto de la dominación y al sujeto dominado" en donde "se instituye lo blanco-mestizo y lo indígena a pesar de que lo real es siempre heterogéneo y fragmentado". Esto explica que, para la "cultura oficial" y dominante rige como absoluto "lo ecuatoriano", que incurre en la intransigente negación y encubrimiento de la realidad heterogénea y fragmentada, propiciando la visión nacional del indio contra el blanco-mestizo o viceversa. Encontramos así la ambigüedad de la identidad ecuatoriana: encubriendo sus propios valores e identidades, se niega a sí misma. Esto hace del Ecuador un país ficticio. Sustentado en valores y realidades trastocadas, donde no existen indicios de una cultura de diálogo con "el otro". Un país que culpa a la diversidad cultural su condición de subdesarrollado y tercermundista.


VITERI GUALINGA, Carlos. ECUADOR: UN PAIS FICTICIO. En: Iconos N° 2. Quito, FLACSO, julio de 1997, pp. 51-58.

 

TEMA:

Estado o el queso gruyere

pp. 54-55


Hasta hoy no se conoce con suficiente claridad la información sobre el concepto del Estado plurinacional que manejan las organizaciones indígenas. Al contrario, se ha institucionalizado una praxis destinada a lograr concesiones del Estado, las mismas que se gestionan en situaciones paradógicas. A pesar de que muchas concesiones son logros para los Pueblos indígenas, éstos resultan sistemáticamente vaciados de contenido y condicionados por la burocracia estatal. Aunque "administrados" por indígenas, quedan sometidos al control del Estado y su rol paternalista que los transforma en un aparato más o botín político, sujeto a las decisiones políticas del gobierno de turno. Gran parte de la burocracia indígena que aspira a cargos públicos, concibe a las organizaciones como el proyecto final de los pueblos indígenas. El nicho más reciente constituye el CONPLADEIN; asimismo el movimiento político "Pachakutik" cuya carencia de objetivos claros le coloca en una suerte de moneda con dos caras opuestas (los corruptos y los honestos).

"La plurinacionalidad no pasa por el hecho de convertir al Estado clásico en un enorme queso gruyere, para habitar en sus huecos y perpetuar la dependencia, el paternalismo y el carácter de la gestión vertical del Estado. No se trata de pedir concesiones (al Estado), éstas no deben existir su hablamos de una sociedad civil participativa y plural. Tampoco se trata de revertir la pirámide del poder sino de cambiar el país en base a una gestión concertada y equitativa de nuestras diversidades y conflictos" (p. 55).


VITERI GUALINGA, Carlos. ECUADOR: UN PAIS FICTICIO. En: Iconos N° 2. Quito, FLACSO, julio de 1997, pp. 51-58.

 

TEMA:

Diversidad casa adentro: en casa de herrero….

pp. 55-56


Las organizaciones indígenas de las últimas tres décadas fueron marcadas por la adopción de una estructura vertical de poder de matriz occidental. Estas irrumpieron en el escenario nacional con propuestas novedosas como la territorialidad y el respeto a la diversidad cultural. El término de nacionalidad se lo asumió como sintetizador de derechos diferenciados como pueblos. Sin embargo, el proceso de gestión (por el mismo carácter vertical), las organizaciones devinieron en una sistemática asimilación de prácticas de poder similares a las del Estado, sus instancias públicas o gremiales. El consenso comunitario, práctica histórica para la toma de decisiones y designación de autoridades, fue reemplazado por el de la democracia (votación) a la manera occidental. El esquema vertical y la asimilación de prácticas estatales en la gestión, dio como resultado la hegemonía de las nacionalidades "grandes" en la conducción de las organizaciones regionales, provocando como efecto la inobservancia de las propias diversidades.

En estas condiciones han transcurrido las organizaciones de los últimos 30 años. Las de surgimiento más reciente se han encarrilado dentro de los mismos esquemas de las organizaciones antiguas. Es aquí donde tienden a desvirtuarse y a perder contenido las propuestas sobre plurinacionalidad. La estructura y el accionar político de las organizaciones han mantenido una suerte de marginalidad interna de las nacionalidades pequeñas pues, aunque se afirme lo contrario, ningún miembro de éstas ha logrado ser presidente de la CONAIE, CONFENAIE O ECUARUNARI. Además, la misma gestión de los dirigentes ha sido orientada a fortalecer a las grandes, presentándose situaciones de virtual divorcio, como por ejemplo en el caso de la CONFENAIE y los Huaorani, o la CONAIE y los Awa. A pesar de que cada pueblo reivindica su diferencia permanentemente, la pluralidad interna no es asimilada en la estructura de las organizaciones regionales y nacionales por sustentarse en lo que todo ser humano tiene: el rechazo a lo diverso. La confusión existente y la ausencia de debate sobre la pluralidad interna y su gestión, resultan patentes en las organizaciones regionales que integran la CONAIE: COICE (costa), ECUARUNARI (sierra) y CONFENAIE (amazonía). Estas organizaciones han tomado como referentes de identidad la división territorial, política y administrativa del Estado (regiones y provincias). Pero, paradógicamente, no desarrollan al interior políticas de gestión de su propia diversidad hacia una consolidación de las nacionalidades sobre la base de una autogestión como primer paso para la construcción de un verdadero Estado plurinacional.


VITERI GUALINGA, Carlos. ECUADOR: UN PAIS FICTICIO. En: Iconos N° 2. Quito, FLACSO, julio de 1997, pp. 51-58.