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| RESUMEN:
En base a la consideración de que el Ecuador es un "país
ficticio" donde no existe indicios de una cultura de diálogo
con el "otro", se elabora una reflexión en torno
a la plurinacionalidad. Esta se concibe, no como un hecho que deviene
de concesiones con el Estado, sino una propuesta de cambio basada
en una gestión equitativa de nuestras diversidades y conflictos.
A nivel de las organizaciones indígenas, se dice, no existe
este tipo de gestión. Dichas organizaciones asimilan prácticas
de poder similares a las del Estado , sus instancias públicas
o gremiales. A pesar de que cada pueblo reivindica su diferencia,
éstas prácticas desvirtúan la propuesta de
la plurinacionalidad, sobretodo en el ámbito interno de la
estructura de las organizaciones regionales y nacionales. -
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| TEMA:
Estado con armadura medieval
pp. 52-53
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| Frente a las nacionalidades y sus organizaciones, normalemente se
ha dicho que planteamientos como el de la plurinacionalidad atentan
contra la soberanía y la unidad del Estado. Este criterio ha
sido sostenido principalmente por las Fuerzas Armadas, cuya deliberancia
es patente en las relaciones de los pueblos indígenas con el
Estado. El problema radica en ese rígido cascarón amorfo
que se llama "Estado", la mala copia de los Estados nacionales
europeos fundados en el principio positivista de orden y progreso.
Los planteamientos de las nacionalidades como un ejercicio de los
derechos civiles no ponen en discusión al Estado. Su estructura
rígida y vertical no le permite reconocer otras identidades
como sujetos sociales activos. Es el Estado que se ha puesto en
discusión a sí mismo. Cualquier apertura es concebida
por el Estado en términos de concesiones, subordinación
y sumisión al "orden constituido". Desde esta perspectiva,
todo discurso que se escapa a la racionalidad del Estado y apunta
hacia especificidades, cae en el terreno de lo marginal. Entonces
es considerado ilegal y subversivo. Los indígenas han sido
catalogados así. Esto también involucra todo aquello
que emerge de la sociedad civil: pluralismo, diversidad y género.
De ahí que le resulte difícil al Estado y a la clase
política digerir la participación ciudadana: el Estado
se siente amenazado y entra en crisis existencial frente al ejercicio
de los ciudadanos. Según el concepto clásico de ciudadanía,
ésta anula toda diversidad. Sin embargo, existe otra ciudadanía
que va más allá del individuo e integra las diversidades
y las categorías étnicas.
Andrés Guerrero habla de una "formación histórica
post-colonial de ciudadanía asociada a una matriz binaria
de clasificación", según la cual "un sistema
de dominación crea al sujeto de la dominación y al
sujeto dominado" en donde "se instituye lo blanco-mestizo
y lo indígena a pesar de que lo real es siempre heterogéneo
y fragmentado". Esto explica que, para la "cultura oficial"
y dominante rige como absoluto "lo ecuatoriano", que incurre
en la intransigente negación y encubrimiento de la realidad
heterogénea y fragmentada, propiciando la visión nacional
del indio contra el blanco-mestizo o viceversa. Encontramos así
la ambigüedad de la identidad ecuatoriana: encubriendo sus
propios valores e identidades, se niega a sí misma. Esto
hace del Ecuador un país ficticio. Sustentado en valores
y realidades trastocadas, donde no existen indicios de una cultura
de diálogo con "el otro". Un país que culpa
a la diversidad cultural su condición de subdesarrollado
y tercermundista.
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| VITERI GUALINGA, Carlos. ECUADOR: UN PAIS FICTICIO. En: Iconos
N° 2. Quito, FLACSO, julio de 1997, pp. 51-58.
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| TEMA:
Estado o el queso gruyere
pp. 54-55
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| Hasta hoy no se conoce con suficiente claridad la información
sobre el concepto del Estado plurinacional que manejan las organizaciones
indígenas. Al contrario, se ha institucionalizado una praxis
destinada a lograr concesiones del Estado, las mismas que se gestionan
en situaciones paradógicas. A pesar de que muchas concesiones
son logros para los Pueblos indígenas, éstos resultan
sistemáticamente vaciados de contenido y condicionados por
la burocracia estatal. Aunque "administrados" por indígenas,
quedan sometidos al control del Estado y su rol paternalista que los
transforma en un aparato más o botín político,
sujeto a las decisiones políticas del gobierno de turno. Gran
parte de la burocracia indígena que aspira a cargos públicos,
concibe a las organizaciones como el proyecto final de los pueblos
indígenas. El nicho más reciente constituye el CONPLADEIN;
asimismo el movimiento político "Pachakutik" cuya
carencia de objetivos claros le coloca en una suerte de moneda con
dos caras opuestas (los corruptos y los honestos).
"La plurinacionalidad no pasa por el hecho de convertir al
Estado clásico en un enorme queso gruyere, para habitar en
sus huecos y perpetuar la dependencia, el paternalismo y el carácter
de la gestión vertical del Estado. No se trata de pedir concesiones
(al Estado), éstas no deben existir su hablamos de una sociedad
civil participativa y plural. Tampoco se trata de revertir la pirámide
del poder sino de cambiar el país en base a una gestión
concertada y equitativa de nuestras diversidades y conflictos"
(p. 55).
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| VITERI GUALINGA, Carlos. ECUADOR: UN PAIS FICTICIO.
En: Iconos N° 2. Quito, FLACSO, julio de 1997, pp. 51-58. |
| TEMA:
Diversidad casa adentro: en casa de herrero
.
pp. 55-56
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| Las organizaciones indígenas de las últimas tres décadas
fueron marcadas por la adopción de una estructura vertical
de poder de matriz occidental. Estas irrumpieron en el escenario nacional
con propuestas novedosas como la territorialidad y el respeto a la
diversidad cultural. El término de nacionalidad se lo asumió
como sintetizador de derechos diferenciados como pueblos. Sin embargo,
el proceso de gestión (por el mismo carácter vertical),
las organizaciones devinieron en una sistemática asimilación
de prácticas de poder similares a las del Estado, sus instancias
públicas o gremiales. El consenso comunitario, práctica
histórica para la toma de decisiones y designación de
autoridades, fue reemplazado por el de la democracia (votación)
a la manera occidental. El esquema vertical y la asimilación
de prácticas estatales en la gestión, dio como resultado
la hegemonía de las nacionalidades "grandes" en la
conducción de las organizaciones regionales, provocando como
efecto la inobservancia de las propias diversidades.
En estas condiciones han transcurrido las organizaciones de los
últimos 30 años. Las de surgimiento más reciente
se han encarrilado dentro de los mismos esquemas de las organizaciones
antiguas. Es aquí donde tienden a desvirtuarse y a perder
contenido las propuestas sobre plurinacionalidad. La estructura
y el accionar político de las organizaciones han mantenido
una suerte de marginalidad interna de las nacionalidades pequeñas
pues, aunque se afirme lo contrario, ningún miembro de éstas
ha logrado ser presidente de la CONAIE, CONFENAIE O ECUARUNARI.
Además, la misma gestión de los dirigentes ha sido
orientada a fortalecer a las grandes, presentándose situaciones
de virtual divorcio, como por ejemplo en el caso de la CONFENAIE
y los Huaorani, o la CONAIE y los Awa. A pesar de que cada pueblo
reivindica su diferencia permanentemente, la pluralidad interna
no es asimilada en la estructura de las organizaciones regionales
y nacionales por sustentarse en lo que todo ser humano tiene: el
rechazo a lo diverso. La confusión existente y la ausencia
de debate sobre la pluralidad interna y su gestión, resultan
patentes en las organizaciones regionales que integran la CONAIE:
COICE (costa), ECUARUNARI (sierra) y CONFENAIE (amazonía).
Estas organizaciones han tomado como referentes de identidad la
división territorial, política y administrativa del
Estado (regiones y provincias). Pero, paradógicamente, no
desarrollan al interior políticas de gestión de su
propia diversidad hacia una consolidación de las nacionalidades
sobre la base de una autogestión como primer paso para la
construcción de un verdadero Estado plurinacional.
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| VITERI GUALINGA, Carlos. ECUADOR: UN PAIS FICTICIO. En: Iconos
N° 2. Quito, FLACSO, julio de 1997, pp. 51-58.
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