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| RESUMEN:
Discusión y análisis en torno a los movimientos sociales.
Estos, no son únicamente una acción colectiva o un
acto de protesta, sino que se definen cuando rebasan el control
de una organización, -por más popular o amplia que
sea-, y en la medida en que sus propuestas y acciones se vuelcan
sobre mucha gente que se apropia y las practica a su modo. Se presentan
dos ejemplos: el movimiento feminista y el movimiento étnico;
el primero se define como "movimiento social" en tanto
sus ideales se convierten en comportamiento y son canalizados al
interior de la sociedad. El segundo, adquiere un nivel de complejidad
mayor que tiene que ver con el problema de la "inclusión"
de los sectores indígenas en el proyecto del Estado. Tanto
el movimiento feminista como el indígena poseen una característica
común: su tendencia al corporatismo heredado del sistema
estamental colonial.
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| TEMA:
Del concepto a la ambigüedad
pp. 29-30
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"Mientras unos creen que un acto de protesta o una manifestación,
cualquiera que sea, es movimientos social, hay organizaciones que
se autodeterminan movimientos sociales. Sin embargo, ni la protesta
ni los actos públicos es lo que caracteriza ni define a los
movimientos sociales" (p. 29). En los análisis académicos,
la noción de movimiento social nace para diferenciar un tipo
de luchas y procesos sociales que resultan simplificados por la englobante
categoría de lucha de clases. Una visión distinta y
renovada de las sociedades modernas, las caracteriza como sociedades
en proceso de cambio constante, sometidas a presiones y luchas sutiles
permanentes, que difícilmente caben en las polarizaciones propias
de la noción de lucha de clases. Muchos analistas consideran,
además, que aquella noción ya no es predominante ni
menos decisiva en la configuración de las sociedades que se
articulan con la industrialización. De la idea de que las sociedades
modernas engendran su propio cambio, se llegó a definiciones
descriptivas de los movimientos sociales, identificadas por varios
de sus componentes: integran personas diversas, definen una idea sobre
lo que se quiere cambiar, con una visión de sociedad, identifican
un oponente, desarrollan acciones frecuentemente difusas, con incidencias
de las más variadas, y están articulados por un sector
social definido.
Pero un movimiento social no es ni una organización ni un
programa definido. Es ante todo, "la convergencia de ideas,
acciones y personas que se encaminan hacia una transformación
de situaciones e instituciones definidas" (p. 30). El movimiento
obrero, por ejemplo, estuvo formado tanto por los/as trabajadores/as
que se oponían a la introducción de máquinas,
como los/las que afirmaban y exigían el reconocimiento por
un nuevo status de vida. Los dos, a su vez, junto con intelectuales
y otros creadores de opinión, coincidían en exigir
reconocimiento y remuneración adecuados al trabajo. "Los
movimientos sociales pueden inclusive formar modas y comportamientos
de pensar y relacionarse, que vuelven concretas las ideas de cambio
o contribuyen a formar los ideales de éste" (p.30).
Se trata de un concepto que identifica un proceso social por el
cual una sociedad cambia uno o varios aspectos de sus condiciones
de vida o de sus instituciones, activa y casi conscientemente. Un
movimiento social es portador y se constituye con propuestas que
forman proyectos de sociedad a partir del problema particular que
enfrentan.
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LEON, Jorge. MOVIMIENTOS SOCIALES SIN CAUSA Y CON INTERESES. ENTRE
LA PROPUESTA Y EL CORPORATISMO. En: Iconos N° 2. Quito, julio
de 1997, pp. 29-39
Un movimiento social, no es, ni un concepto "descriptivo",
ni un ente identificado con la categoría de "lucha de
clases". Es un proceso social, que surge de propuestas definidas
que se canalizan al interior de la sociedad, y no sólo en
un grupo corporativo.
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| TEMA:
El movimiento feminista
pp. 31-32
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El movimiento feminista en rechazo a la discriminación
de género hacia las mujeres, se enfrentó al mundo del
predominio del hombre (el patriarcal), valorizó la equidad
como valor, junto a la idea de construir una sociedad más igualitaria
y un poder político sin dominación. Con el tiempo, la
igualdad resultaba insuficiente, no se trataba de masculinizar a las
mujeres sino de crear precisamente otro mundo. Así, junto a
la equidad, se construyó la idea que era la "diferencia"
la que debía promoverse para cambiar el mundo y volverlo más
tolerante y plural. No se trataba, por lo mismo de hacer que las excluidas
resultaran incluidas en el mundo del poder, sino que el sistema cambiara.
Así, muchas mujeres y hombres que vieron en las feministas
"radicales", consideraron que si bien sus acciones y discursos
no los compartían, sus propuestas tenían algo de razón.
Al difundirse sus ideas y éstas convertirse en comportamiento,
las mujeres se constituían en movimiento social.
La mujer aislada en su casa adquiría fuerza para reivindicar
un cambio a su tradicional rol de reproductora, de apoyo al esposo
e hijos, segunda en todo, sin derecho a ser ella. Hijos/as y esposos
enfrentaban nuevos valores que los llevaban a ocuparse de tareas
que antes eran vistas como normales de las mujeres. En contraposición,
se esbozaban elementos de una nueva masculinidad. En la vida pública,
leyes y normas de promoción, ratificaron los cambios y los
volvieron legítimos y necesarios. "Nada de eso sería
pensable sin las ideas y valores a los cuales terminaron apelando
las feministas y sus acciones, al inicio consideradas radicales.
Gracias a ello, símbolos y comportamientos que preservaban
el pasado como parte de la nomalidad, se erosionaban; en cambio,
volvían admisible y legítimo lo nuevo o diferente"
(p. 32)
"Para no ser sólo una acción colectiva o un
acto de protesta, un movimiento social tiene que rebasar el control
de una organización, por más popular o amplia que
ésta sea. Un movimiento es tal, precisamente porque las propuestas
y acciones se vuelcan sobre mucha gente que se apropia y las practica
a su modo. Se vuelven actoras del cambio, terminan hablando por
ellas mismas sin que otros se atribuyan su representación
No porque un grupo de mujeres, por ejemplo, dice representar a otras
mujeres, puede necesariamente considerarse representante de un movimiento
social
"
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| LEON, Jorge. MOVIMIENTOS SOCIALES SIN CAUSA Y CON INTERESES. ENTRE
LA PROPUESTA Y EL CORPORATISMO. En: Iconos N° 2. Quito, julio
de 1997, pp. 29-39.
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| TEMA:
El movimiento étnico
pp. 35
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Los indígenas definen su acción en términos
de un enfrentamiento con el Estado, pero no tanto para transformarlo,
sino para alimentar su mutuo reconocimiento. Su cuestionamiento inicial
al Estado queda reducido. A nivel de las escuelas paralelas, por ejemplo,
a pesar de disponer de estatutos que les den autonomía y recursos
para ello, es frecuente que se prefiera imitar las pautas de las escuelas
fiscales en contenidos, actividades y en comportamientos sociales
al nivel de los maestros. Las propuestas recientes de los indígenas
organizados, unas frente al sector político, otras con la creación
del ministerio o su cambio a una entidad diferente, muestran muy bien
que se busca una gestión para el sector desde el Estado. Es
notorio también que antes de movilizar una propuesta diferente
o un programa con una singularidad, se ha privilegiado el acceder
directamente a la participación política. Las diferencias
entre una "pragmática" actitud de los amazónicos
con una posición más "orgánica" de
los andinos, no elimina la tendencia final. La idea del contrincante
se vuelve aquí difusa con la rápida constitución
de una ideología integracionista, similar a la propuesta de
asimilación que surge desde el Estado, según la cual
lo importante es la igualdad y no la diferencia entre indígenas
y no indígenas. "Aquí la idea primera de crear
un mundo diferente a aquel que ha predominado de la dominación
étnica, beneficiosa para los no indígenas, se vuelve
irrelevante ante la nueva ideología política de formar
un mismo "Estado-nación", entre todos
Se trata,
de hecho, de una incorporación, o sea, de la inclusión
de los excluidos" (p. 35)
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| LEON, Jorge. MOVIMIENTOS SOCIALES SIN CAUSA Y CON INTERESES. ENTRE
LA PROPUESTA Y EL CORPORATISMO. En: Iconos N° 2. Quito, julio
de 1997, pp. 29-39 |
| TEMA:
El Corporatismo
pp. 34-38
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Las protestas colectivas que terminaron con el mandato del
gobierno de Abdalá Bucaram, tuvieron como una de sus conclusiones
la promesa de realizar una Asamblea Constituyente para reformar la
Constitución. Los sectores que se identifican como "movimientos
sociales" presentaron una propuesta según la cual, la
composición de dicha Asamblea debía dar cabida a otros
sectores que los tradicionales. Propusieron un sistema de discriminación
que limita el voto popular: nombrar representantes "funcionales",
es decir, que provendrían ya no del voto popular considerado
como fuente de legitimidad política, sino del hecho de representar
a definidos sectores sociales, como los trabajadores sindicalizados,
las mujeres, los indígenas, los empresarios, los militares,
los periodistas, etc. Tanto la prensa como los mismos proponentes
coinciden sobre la imagen de estos sectores. Tiene dos acepciones:
se asocian a sectores populares y a organizaciones que dicen representarlos
y que han sido, por lo general, parte o de inspiración de la
izquierda pasada. Son dos sectores excluidos, los primeros socialmente
y los segundos políticamente, de los procesos de decisión
pública. Encontramos un problema de inclusión por medio
del corporatismo.
El corporatismo es una de las herencias del sistema estamental
colonial y ha sido generalmente abandonado porque resultaba menos
representativo que el proveniente del voto directo. El corporatismo
plantea diversos problemas en la selección de los sectores
que deberían tener derecho a ser representados (¿por
qué esos y no otros?) y en la mecánica para el nombramiento
de los representantes que tiende a ser oligárquico. Hay dirigencias
que no son necesariamente democráticas, aunque se definan
como representativas de sectores amplios. Habría casos en
que se trataría de autonombramientos, garantes de intereses
del grupo, quienes no necesariamente asumirían intereses
generales.
En la jerarquía social colonial, la pertenencia a los gremios
y a las estratas permitía el acceso a ventajas y derechos
ya estatuidos en la sociedad. Las organizaciones contemporáneas
en varios aspectos heredan esa tendencia, en particular porque el
modo principal de lograr el reconocimiento o la aplicación
de los derechos se lo hace por la presión del Estado o en
la escena política. No se ejercen derechos individualizados
sino por pertenecer al grupo de presión. Puede comprenderse,
que las propuestas formuladas por las organizaciones recientemente
activas en la escena pública y que se identifican como "movimientos
sociales" tenga referentes prácticos provenientes de
esta tradición.
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| LEON, Jorge. MOVIMIENTOS SOCIALES SIN CAUSA Y CON INTERESES. ENTRE
LA PROPUESTA Y EL CORPORATISMO. En: Iconos N° 2. Quito, julio
de 1997, pp. 29-39. |
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