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| RESUMEN:
Se realiza una aproximación crítica hacia el multiculturalismo
en tanto concepto que únicamente se detiene en la constatación
de que las culturas son diferentes, haciendo alusión a un
relativismo cultural que rechaza todo tipo de alteridad e impide
la convivencia e intercambio entre culturas.
Se propone introducir, como factor constitutivo de la cultura y
su desarrollo, el lenguaje de la interculturalidad o lo intercultural
como expresión de múltiples inter-relaciones entre
culturas diferentes, que, conjuntamente con los conflictos de poder,
explican los diferentes procesos de luchas étnicas en nuestros
países.
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| TEMA:
Del multiculturalismo a la interculturalidad
pp. 116-124
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La idea de multiculturalismo aparece como una solución
intermedia entre la asimilación y el comunitarismo relativista
igualmente rechazable: la reivindicación de las especificidades
culturales, que no es necesariamente un obstáculo para las
integraciones culturales, a menos que se encuentren ligadas a otros
tipos de discriminaciones sociales, políticas, religiosas,
etc. Pero esto supone pensar el multiculturalismo en términos
de interculturalidad, inscrito en un progreso de democracias culturales,
capaz de mostrar en la misma práctica que cada cultura produce
significaciones de un valor universal (tanto histórica como
globalmente) a partir de las experiencias particulares de cada identidad
cultural.
La afirmación de la multiculturalidad se limita a la constatación
del hecho cuantitativo que las culturas son diferentes y muchas;
pero el no pronunciarse sobre la relación entre ellas ni
sobre la producción de la diferencia que las constituyen,
conduce al relativismo cultural y al etnocentrismo. Este riesgo
multiculturalista de un relativismo cultural, conduce, simultáneamente
al ghetto y a las exclusiones, cuando la defensa de una identidad
se transforma en rechazo de todo tipo de alteridad cultural, e impide
la convivencia e intercambio de culturas.
La pluriculturalidad y su factor constitutivo, la interculturalidad,
por el contrario, definen que la cultura sólo puede ser pensada
y vivida, conjugada y declinada, "en plural"; y por consiguiente,
sólo existe en cuanto relación cultural y "reconocimiento"
de las otras culturas, y a partir de la cual se identifican en cuanto
"diferentes". La pluriculturalidad introduce en cada cultura
particular una diversidad de formas que la sustraen de su propia
fetichización. La pluriculturalidad se define por la misma
interculturalidad, por la combinación, en un territorio dado,
de una unidad social y de una pluralidad cultural mediante intercambios
y comunicaciones entre actores, que utilizan diferentes categorías
de expresión e identificación, de análisis
e interpretación. El término de "intercultural"
significa la idea de inter-relación, de comunicaciones e
intercambios entre culturas diferentes. Pero lo "intercultural"
no es sólo la entrada en relación a dos realidades
independientes y relativamente dados y fijos, sino que es el mismo
fenómeno de interacción por el cual tales realidades,
las culturas, se constituyen y diferencian en cuanto se comunican
entre ellas. Cada entidad (identidad) cultural se forma a través
de un proceso de asimilación y de diferenciación por
referencia a otras entidades. Lo "intercultural" define
menos un campo comparativo en el que se trataría de poner
en consideración entidades cerradas ya constituidas que un
campo interactivo, donde estas entidades se constituyen y acceden
a la conciencia de sí mismas y a su propia identidad.
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| SANCHEZ PARGA, José. DEL MULTICULTURALISMO A LA INTERCULTURA-LIDAD.
Globalización, gobernabilidad y cultura. ILDIS-ABYA YALA-CELA,
Quito, 1997, pp. 116-124. |
| TEMA:
Del multiculturalismo a la interculturalidad
pp. 116-124
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Si el factor constitutivo de toda cultura y su desarrollo
es la interculturalidad, será necesario explicar por qué
razón en muchas situaciones, siempre a lo largo de la historia
y en particular en el mundo moderno se declaran guerras culturales
y luchas etnocidas. Un análisis superficial de numerosas situaciones
de la historia contemporánea han conducido a suponer que el
mundo actual y futuro se encontrará cruzado por "primordiales
conflictos étnicos". Ello se basa en tres presupuestos
falsos: a) que las identidades étnicas son tan antiguas como
inmutables, b) que estas identidades movilizan los pueblos a enfrentarse
y destruirse entre ellos, y que la diversidad y diferencias étnicas
llevan inevitablemente a la violencia.
En primer lugar, la etnicidad es producto de las políticas
modernas. Aunque pueblos y grupos han poseído siempre una
identidad derivada de su propia formación cultural (lingüística,
religiosa, ecológica), han comenzado a considerarse a sí
mismos como miembros de amplios grupos étnicos, opuestos
los unos a los otros, sólo durante los modernos períodos
de colonización y de constitución de los Estados nacionales.
Por tal razón, las actuales violencias no se arraigan en
una etnicidad primordial, ni en las específicas diferencias
culturales, sino más bien en las modernas políticas
que afilian los pueblos a ideales y proyectos nacionalistas. Siendo
así como la "etnicidad" se vuelve "nacionalismo",
cuando incluye reivindicaciones de territorios, de recursos y de
poder. En segundo lugar, tampoco las grandes diversidades culturales
se encuentran asociadas con una mayor conflictividad interétnica.
Muchos Estados con diversidades étnicas, a pesar de sus conflictos
internos, no han sufrido violencias interétnicas, mientras
que países con menores diferencias culturales se han encontrado
enzarzados en sangrientas luchas. Esto demostraría que no
son las diversidades y diferencias entre etnias y culturas, sino
su relación con el poder, lo que llega a desestabilizar una
convivencia política.
Los juicios y los empleos de la idea de etnicidad ilustran la importancia
de la interiorización y desocialización de las cuestiones
culturales. La etnicidad puede ser, con frecuencia, el único
principio de construcción de la identidad de quienes no pueden
definirse por lo que hacen y producen. ¿Cómo podrían
los grupos étnicos estigmatizados como marginales o inferiores
hacer frente a la exclusión y descomposición personal
y colectiva, si no reivindicaran su identidad étnica y no
multiplicaran sus signos positivos de pertenencia a una tradición
o práctica diferentes de la mayoría?. Los movimientos
étnicos no han sido ni son únicamente instrumentos
de inserción y participación de categorías
dominadas y alienadas, también son portadoras de orientaciones
culturales y sociales modernizadoras en sí mismas y aplicables
al conjunto de la sociedad
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| SANCHEZ PARGA, José. DEL MULTICULTURALISMO A LA INTERCULTURA-LIDAD.
Globalización, gobernabilidad y cultura. ILDIS-ABYA YALA-CELA,
Quito, 1997, pp. 116-124.
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