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RESUMEN:
El libro consta en primer lugar de un estudio introductorio llevado
a cabo por Consuelo Yánez Cossío sobre la educación
indígena desde el período colonial hasta la época
actual, incluyendo el Proyecto EBI. Luego realiza una breve caracterización
de las políticas educativas desde 1980 y los resultados de
su aplicación. A continuación siguen una serie de documentos,
primero textos pioneros sobre la educación indígena
(de José Peralta, Alfredo Espinosa Tamayo y Luis Monsalve Pozo);
luego el texto del convenio entre la CONAIE y el Ministerio de Educación
y Cultura para implantar la educación bilingüe y finalmente,
la Ley de Reforma a la Educación de 1992.
Como documentos técnicos tenemos: el acta de las reuniones
para la unificación de la ortografía de la lengua
quichua llevadas a cabo en 1980, las actas de las reuniones para
analizar los diferentes métodos de alfabetización
en lengua quichua; una selección de textos de Luis Montaluisa
sobre la Educación Intercultural Bilingüe (EBI) en el
Ecuador, y un resumen sobre el Modelo de Educación Intercultural
Bilingüe MACAC (aprobado por la DINEIB). Por último,
se presentan varios testimonios de indígenas que fueron a
escuelas tradicionales y bilingües.
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TEMA:
Políticas Educativas en el Ecuador.
pp. 73 - 81
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El reconocimiento explícito de la población
indígena para fines educativos se da muy tarde, y solo frente
a la imposibilidad real de educar a la población en lengua
oficial. El reconocimiento de las lenguas indígenas aunque
sea como parte del patrimonio nacional se da por un breve período
en 1945, pero es recién en 1979 (Constitución de 1945
reformada) que queda establecido definitivamente.
El gobierno de Flores planteó el reparto del Oriente entre
las comunidades religiosas para que evangelicen y eduquen a los
indios, además resuelve establecer en cada parroquia al menos
una escuela para indios. A nivel legal la primera disposición
data de 1895, la misma que decreta la creación de escuelas
para que los indígenas se instruyan y obliga a los patrones
a enviar a los indios a las escuelas y si no las hubiere en la jurisdicción
deberán crearlas. No existe ninguna otra referencia directa
a la población indígena (se habla de educación
rural, agrícola, de sectores que no han alcanzado el nivel
educativo mínimo, etc.) en cuestiones educativas hasta 1980,
cuando el Plan Nacional de Desarrollo propone revalorizar las culturas
nativas, que el Plan Nacional de Alfabetización tome en cuenta
las particularidades idiomáticas de cada cultura, promover
los derechos de los pueblos indígenas y valorizar su aporte
a la cultura nacional. En 1981 por acuerdo ministerial se oficializa
la educación bilingüe intercultural y en 1983 se reforma
la Constitución de modo que en las zonas de gran población
indígena se obliga la enseñanza en la lengua vernácula
con el castellano como lengua de relación intercultural.
En 1984 el MEC suscribe con GTZ (Alemania) un proyecto de asesoramiento
para la implementación de la escuela rural bilingüe
intercultural (EBI). Durante el período 1984-1988 el desarrollo
de los programas educativos iniciados en el gobierno anterior fue
frenado por recortes presupuestarios, separación de las escuelas
de los educadores indígenas no titulados y paralización
de los trámites de aprobación de las normas legales
para la implementación del modelo bilingüe intercultural.
Finalmente en 1988 se expide el decreto de reformas a la Reglamento
General de la Ley de Educación en el que se crea la Dirección
Nacional de Educación Indígena Intercultural Bilingüe
(DINEIB) por la consideración de que dado el carácter
multilingüe del país es necesario establecer una instancia
que planifique, regule, coordine y ejecute la educación indígena
bilingüe, ya que es deber del Estado velar por el desarrollo
de todas las lenguas y culturas existentes en el país. Adjunto
al decreto va un convenio de cooperación científica
entre el MEC y la CONAIE para llevar en corresponsabilidad la educación
intercultural bilingüe, así como propender al desarrollo
integral de los pueblos indígenas tomando en cuenta sus conocimientos
y prácticas sociales y, recuperar y fortalecer el uso de
las distintas lenguas indígenas en todos los ámbitos
de la cultura.
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| YÁNEZ Cossío, Consuelo, LA EDUCACIÓN INDÍGENA
EN EL ECUADOR, Colección Historia de la educación y
el pensamiento pedagógico ecuatorianos, Instituto de Capacitación
Municipal y Ediciones de la Universidad Salesiana, Quito, 1994, 258
pp. |
TEMA:
Aplicación de la políticas educativas.
pp. 81 - 89
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Aunque en los últimos años se intenta introducir
los conceptos más avanzados como el modelo intercultural bilingüe
no siempre se lo hace de un modo coherente dado que persisten criterios
tradicionalistas, se lo traduce bajo la concepción bicultural
que toma el saber occidental como base de los contenidos dejando de
lado el saber tradicional.
Responsabilidades del Estado.
En el convenio para el establecimiento de la EBI, el Estado asume
la responsabilidad de expedir leyes y reglamentos y asignar los
fondos, esto último sujeto al tipo de política del
momento, de modo que se cuenta con recursos no siempre iguales.
Pero las responsabilidades académicas y administrativas recaen
sobre los indígenas.
El sector hispanohablante.
Eliminada de todas las disposiciones, no tiene ningún papel
en la transformación que se lleva a cabo, lo cual no debería
ser así puesto que con su participación se viabilizaría
mejor el proyecto.
Papel de la población indígena.
El número y variedad de acciones a que el convenio aboca
a los indígenas superan la capacidad de respuesta de esta
población y sus organizaciones, no hubo capacitación
ni formación de cuadros previa la entrega de responsabilidades
de ello resulta una disminución en la calidad de proyecto
Algunos conflictos resultantes.
Las direcciones provinciales y a veces las comunidades tienen actitudes
hostiles frente a los maestros bilingües por cuanto sienten
que fueron trasladados de un sistema a otro sin ninguna negociación
previa, pero además pesan en ello factores discriminatorios
y racistas, a lo que se suma la colocación de personal no
adecuado por razones políticas. La negativa de las organizaciones
a usar el material didáctico existente por razones etnocentristas,
las limitaciones para producir un material alternativo, y la decisión
en no pocos casos de usar material en español son otros de
los conflictos que se dan.
Práctica y política.
Hay una gran brecha entre lo que se dice o formula en leyes y lo
que realmente se hace. La sociedad dominante aún dispone
de fuertes mecanismos para frenar las acciones que intentan mejorar
la situación de los pueblos indígenas. Las instituciones
y organismos a cargo de los programas mantienen posiciones que en
una gran mayoría de casos obedecen a objetivos particulares
más que poblacionales por ello no coordinan entre ellos,
lo cual resulta a veces en la aplicación de varios modelos
en la misma etnia.
El modelo de castellanización pese a su violencia parece
el preferido por el sistema dominante que aduce la defensa de los
puestos de trabajo de los maestros de habla hispana.
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| YÁNEZ Cossío, Consuelo, LA EDUCACIÓN INDÍGENA
EN EL ECUADOR, Colección Historia de la educación y
el pensamiento pedagógico ecuatorianos, Instituto de Capacitación
Municipal y Ediciones de la Universidad Salesiana, Quito, 1994, 258
pp.
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TEMA:
Aplicación de la políticas educativas.
pp. 90 - 92
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El modelo bilingüe bicultural que es un avance frente
al modelo de castellanización, tiene todavía relativa
aceptación por parte de la población indígena
y relativo apoyo por parte del Estado para su aplicación sobre
todo cuando se trata de zonas de difícil acceso y, por estar
en manos sobre todo de instituciones particulares su acción
se circunscribe a zonas delimitadas por lo cual resulta poco efectivo.
Otra de las debilidades de este modelo radica en que si bien hay
ciertas áreas como mitología, y las artesanías
en las cuales la validez del conocimiento tradicional no se cuestiona,
en otras, especialmente las referidas a las ciencias naturales,
las ciencias exactas y la medicina no se acepta el saber tradicional
y lo que se hace es simplemente traducir las nociones occidentales
a las lenguas indígenas, debido sobre todo a la falta de
investigaciones al respecto.
Algunas personas piensan además que al buscar mantener los
contenidos propios de la cultura indígena en contraste con
los de la cultura occidental lo que se quiere es mantener a la población
en las mismas condiciones críticas por las que atraviesa.
Se da esto por una falta de comprensión de un proceso que
en realidad se basa en la recuperación de los conocimientos
y esquemas propios de la cultura específica para integrarlos
a los procesos educativos de acuerdo a las necesidades personales,
grupales y nacionales.
Si bien es cierto que en política educativa "desde
un punto de vista legal se han dado los instrumentos necesarios
para garantizar la marcha de la educación indígena,
desde una perspectiva social no se ha realizado sino un mínimo
avance, por lo que el país necesita reformular los objetivos
sociales. La población de habla hispana no puede seguir fuera
del proceso como sucede en la actualidad, dado que, ante cualquier
innovación que se realiza y que, de alguna manera le afecta,
produce reacciones que reafirman su posición discriminatoria
y defensiva."
La población indígena por su parte no está
lista para llevar a cabo por sí sola un proceso que a la
sociedad nacional le ha llevado decenas de años, la improvisación
de educadores, administradores e investigadores ha llevado a la
repetición de errores e incluso de la violencia del sistema
educativo anterior con lo cual no solo se han mantenido las mismas
condiciones para la población indígena sino que en
algunos casos incluso se las ha empeorado.
Con todo, el caso ecuatoriano representa un avance respecto de
lo que sucede en otros países del continente donde la educación
indígena no pasa de ser un enunciado, pero es una oportunidad
que podría ser aprovechada mucho mejor en beneficio de la
población.
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| YÁNEZ Cossío, Consuelo, LA EDUCACIÓN INDÍGENA
EN EL ECUADOR, Colección Historia de la educación y
el pensamiento pedagógico ecuatorianos, Instituto de Capacitación
Municipal y Ediciones de la Universidad Salesiana, Quito, 1994, 258
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