|
| RESUMEN:
Análisis sobre los significados nacionalistas en el proceso
histórico del Ecuador. Se definen, como ejes forjadores de
la construcción de una conciencia nacional, la religión,
el mestizaje y el territorio. Se profundiza en dos aspectos centrales
que influyen en la creación de una "historia nacional":
la apropiación del pasado indígena, y la construcción
-a través de la cartografía- de una imagen de territorio
como elemento central en la formación de significados nacionales
que contribuyen a que el pueblo -sobretodo a partir de la guerra
de 1941- encuentre una hermandad que lo unifique: la conciencia
de un país débil y agredido. -
|
| TEMA:
Las preguntas
pp. 111-112
|
| Hay un hecho que es reiterativo cuando se explica los derechos amazónicos
del Ecuador: que la expedición hacia el Amazonas partió
desde Quito y no desde el Cuzco, como afirman los peruanos. ¿Cómo
pudo forjarse tal convencimiento, que ha sido definitorio en la concepción
de la nación?
Durante largos años se ha intentado comprender los motivos
por los cuales pudo formarse una nación ecuatoriana. Sus
orígenes podrían rastrearse en un pasado indígena:
el "Reino de Quito" o los señoríos norandinos.
Toda nación se reclama heredera de un pasado inmemorial,
extiende su nacimiento hasta las entrañas de un tiempo difuso
y antiguo. ¿Por qué?. Porque la biografía de
una nación es entendida, en la tradición nacionalista,
por separado de los estados que la hicieron nacer.
Pero las naciones son creaciones históricas de los Estados
en una época de expansión del capitalismo que surge
gracias a las condiciones adelantadas por el Estado Absolutista.
La tradición nacionalista intenta desligar ambos procesos:
"los estados nacionales" serían recientes mientras
que las "naciones" serían de mayor antigüedad.
Pero entonces, ¿cuáles son esas naciones?. La "ecuatorianidad"
o la "peruanidad" son entidades que no tienen ningún
antecedente en el pasado. El Estado Inca no corresponde con ninguno
de los linderos de las actuales naciones. La misma "identidad
inca" (si existió) sería una producción
colonial y republicana porque la amalgama de grupos étnicos
sometidos por el Estado cuzqueño no llegó a conformar
nada parecido a esa unidad efectiva que los nacionalistas llaman
"espíritu nacional". No existe forma alguna históricamente
justificable de disociar los "estados" de las "naciones"
y entonces nos vemos obligados a reconocer que las naciones son
una "novedad histórica".
Hay un componente sin el cual no existe una nación: el nacionalismo.
Una forma de identidad, autoreconocimiento y valoración,
el sentimiento de pertenecer a esa "comunidad imaginada".
|
| OSPINA, Pablo. IMAGINARIOS NACIONALISTAS: HISTORIA Y SIGNIFICADOS
NACIONALES EN ECUADOR. SIGLOS XIX Y XX. Procesos N° 9. Corporación
Editora Nacional, Quito, 1996, pp. 11-124. |
| TEMA:
Religión, mestizos y territorio
spp. 98-100
|
| En el Ecuador, el nacionalismo ha tenido un origen estatal, a diferencia
de movimientos nacionalistas de otros países de la región,
donde han coincidido procesos de incorporación de los sectores
populares a la vida política nacional. Los esfuerzos estatales
por construir la nación se originan en las matrices coloniales
del Ecuador y se estructuran en diferentes períodos históricos
alrededor de ejes diversos. La clave para entender la construcción
de una conciencia nacional ha sido la búsqueda de factores
de unidad en medio de una nación, desgarrada por una irreductible
heterogeneidad social, étnica y regional. Estos ejes han sido,
al menos, tres: la religión católica, el mestizaje y
la cuestión de límites. "La iglesia es una forjadora
de la nacionalidad ecuatoriana: ella ofrece símbolos de devoción,
motivos para la comunión, héroes y gestas de pensamiento
y martirio". Gabriel García Moreno es quien mejor expresa
ese proyecto estatal-nacional. Su esfuerzo unitario dominará
la segunda mitad del siglo XIX.
A partir de la irrupción del alfarismo y del quiebre del
eje religioso como factor de unidad nacional, el mestizaje aparecerá
como uno de los factores más importantes de comunión
nacional. Tanto los fundadores del Estado ecuatoriano a inicios
del siglo XIX como sus más ilustres sucesores, mantuvieron
una actitud negativa hacia los mestizos. Poco a poco se impondrá
una tradición intelectual que rescataba las posiciones de
Juan de Velasco y el esfuerzo criollo por distinguirse de la madre
patria; el esfuerzo consistió en ennoblecer el pasado indígena
de la nación e incorporarlo al patrimonio simbólico
de las élites. Esta tendencia se modificará con el
alfarismo que, como movimiento social, incorporará en sus
filas un nutrido contingente de campesinos medios de origen costeño.
La "plebe" comenzará a reclamar su sitio en medio
de los valores de la patria. La exaltación de mestizaje vería
coronada su gloria con los gobiernos militares de los años
69 y 70 (mestizaje: símbolo condensado de la ecuatorianidad).
La guerra del 41, resentida como una aguda mutilación territorial,
cambiará las piezas de la construcción de esa unidad
nacional esquiva. El conflicto con el Perú tiene sus orígenes
en la época del mismo surgimiento de ambos Estados; pero
solamente a partir de 1941 es que la cuestión territorial
adquiere las proporciones de eje constitutivo del sentimiento nacional,
basado en la estructuración de una diferencia con los "vecinos
distantes" del sur. El territorio, entonces, aparecerá
como eje básico que otorga sentido y significado a una existencia
común, siempre dudosa.
|
| OSPINA, Pablo. IMAGINARIOS NACIONALISTAS: HISTORIA Y SIGNIFICADOS
NACIONALES EN ECUADOR. SIGLOS XIX Y XX. Procesos N° 9. Corporación
Editora Nacional, Quito, 1996, pp. 11-124.
|
| TEMA:
La historia significada
pp. 118-124
|
|
Dos aspectos han sido importantes en la construcción de
una historia nacional: la apropiación del pasado indígena
y la construcción de una imagen de territorio.
La nacionalización de los indígenas
Los indígenas no han sido del todo olvidados por la imaginación
nacionalista. Su precaria incorporación significó
relegarlos a un pasado casi siempre brumoso e indiferenciado. Remitir
la herencia nacional a una noble estirpe indígena construyendo
para la nación una genealogía que replica la de las
personas. A la mitología nacionalista nunca le han importado
demasiado las contradicciones históricas. Las tradiciones
olvidan los conflictos. Así como el pasado indígena
aparece plano y unificado, fijado en la edad de oro, así
también desaparecen las luchas sociales que configuraron
su destino. Benalcázar puede tener su estatua al lado de
la figura de Rumiñahui porque la nación se reclama
heredera de ambos. Los héroes ilustres de la resistencia
colonial como Jumandi son exaltados con el mismo fervor patriótico
que Orellana, el "descubridor" del gran río quiteño.
Esta temprana incorporación de indígenas en el panteón
de la patria no debe ocultar las diferentes modalidades y los distintos
significados que recubrió a lo largo de dos siglos. Hacia
1893, los incas formaban parte de una tradición que las élites
consideraban como "suya". Se había construido una
incanidad digna de ser presentada en el panel "ecuatoriano"
de Madrid (por ejemplo, en el Catálogo General de la Exposición
Histórico Americana de Madrid). Los Incas se sentaban con
derecho propio en la mesa de la nación ecuatoriana; eran
ciudadanos nacionales de una antigüedad tan remota como vigente.
Hayna Cápac era naturalizado ecuatoriano en la versión
oficial de la historia nacional. "Hasta que la guerra de 1941,
momento crucial para los significados nacionales, los desalojó
del panteón de la patria. Fueron reinterpretados como agresores
del sur. De pronto fueron peruanizados y su herencia renegada, Se
adscribió su voluntad conquistadora y "expansionista"
a una tradición arraigada en el suelo del ahora eterno espíritu
bélico del país limítrofe. La voluntad agresora
del Perú aparecía así de un origen tan antiguo
como las existencias nacionales
Atahualpa, por su parte, fue
quiteñizado y la guerra civil incaica se entendió
como una voluntad de independencia del norte ante aquellos afanes
irrefrenables provenientes del Cuzco, antecedente de Lima. Es el
trauma de 1941
lo que explica que ante la pérdida de
la herencia incaica, la "historia del Reino de Quito"
haya sido reactualizada y siga vigente el día de hoy en los
textos escolares". *
|
| OSPINA, Pablo. IMAGINARIOS NACIONALISTAS: HISTORIA Y SIGNIFICADOS
NACIONALES EN ECUADOR. SIGLOS XIX Y XX. Procesos N° 9. Corporación
Editora Nacional, Quito, 1996, pp. 11-124.
|
| TEMA:
La historia significada
pp. 118-124
|
|
Los mapas y la nacionalización del territorio
Los mapas y la cartografía han sido y son uno de los puntales
en la formación de significados nacionalistas. Una forma
de imaginar los dominos deseados, de construir un espacio a la medida
del diseño de las aspiraciones nacionales. La cartografía
colonial será un instrumento de apropiación simbólica
de un territorio en realidad desconocido; ésta no buscaría
retratar con la fidelidad de la ilustración del siglo XVIII
las tierras americanas sino afirmar un gobierno en disputa. ¿Es
cierto, como dice Laura Rival, que la selva amazónica y sus
pueblos han sido simbólicamente excluidos de los linderos
de la nación?. Al menos en un aspecto, no. Existe una incorporación
simbólica ante el fracaso de la incorporación política
y socioeconómica. Ocurre que la apropiación simbólica
de la amazonía se ha hecho a costa de vaciarla de sus habitantes
históricos, variados y finalmente ajenos. La apropiación
simbólica no puede ser más clara ni los objetivos
políticos más transparentes.
Pero no solo el conjunto de la cartografía es indicativa
de una construcción nacional, sino que su contenido representa
diferentes momentos en la imaginación histórica y
sobretodo, produce significados, internaliza a través de
la imagen visual, una forma de "ver" el país. Confina,
delimita, distingue lo propio de lo ajeno. Así, los mapas
del siglo XVIII nos ofrecen un admirable contrapunto en un momento
inicial de la imaginación nacional. El interés de
promover la creación del Obispado de Mainas se refleja en
la representación del "distrito" de la Real Audiencia
de Quito; sin embargo, no están claramente definidos los
límites de esta audiencia. El mapa del padre Juan de Velasco
es diferente. Los límites que nos separan de los "otros"
son claros. Estos "otros" son indistintamente portugueses,
granadinos y limeños. La carta del "Quito propio"
no se distingue de otros distritos administrativos sino de otros
"reinos" y dominios. A partir de 1941 se desarrolla una
amplia cartografía histórica sobre el Ecuador destinada
a demostrar los derechos conculcados. Sobretodo, en los textos oficiales
de enseñanza primaria y secundaria se afirmará la
constante mutilación territorial ecuatoriana, el sentimiento
de pérdida permanente, la convicción de haber sido
desmembrado por vecinos poderosos. El pueblo ecuatoriano encuentra
así una nueva hermandad que lo unifica: la conciencia de
un país débil y agredido. Pero la guerra del 41 nuevamente
afirma el control político, estatal sobre la formación
de la conciencia nacional. La sensación nacional de mutilación
territorial operada por el Protocolo de Río no puede ser
más clara ni la imagen del país más íntimamente
anclada en el sentimiento nacional.
|
OSPINA, Pablo. IMAGINARIOS NACIONALISTAS: HISTORIA Y SIGNIFICADOS
NACIONALES EN ECUADOR. SIGLOS XIX Y XX. Procesos N° 9. Corporación
Editora Nacional, Quito, 1996, pp. 11-124.
|
|