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CONCIENCIA NACIONAL

AUTOR

Pablo Ospina

TITULO

Imaginarios nacionalistas: historia y significados nacionales en Ecuador, siglos XIX y XX.

 
EN

Procesos N° 9

 
EDITOR, LUGAR, AÑO y No. PAGINAS

Corporación Editora Nacional, Quito, 1996, pp. 111-124.

 

RESUMEN:

Análisis sobre los significados nacionalistas en el proceso histórico del Ecuador. Se definen, como ejes forjadores de la construcción de una conciencia nacional, la religión, el mestizaje y el territorio. Se profundiza en dos aspectos centrales que influyen en la creación de una "historia nacional": la apropiación del pasado indígena, y la construcción -a través de la cartografía- de una imagen de territorio como elemento central en la formación de significados nacionales que contribuyen a que el pueblo -sobretodo a partir de la guerra de 1941- encuentre una hermandad que lo unifique: la conciencia de un país débil y agredido. -

 

TEMA:

Las preguntas

pp. 111-112


Hay un hecho que es reiterativo cuando se explica los derechos amazónicos del Ecuador: que la expedición hacia el Amazonas partió desde Quito y no desde el Cuzco, como afirman los peruanos. ¿Cómo pudo forjarse tal convencimiento, que ha sido definitorio en la concepción de la nación?

Durante largos años se ha intentado comprender los motivos por los cuales pudo formarse una nación ecuatoriana. Sus orígenes podrían rastrearse en un pasado indígena: el "Reino de Quito" o los señoríos norandinos. Toda nación se reclama heredera de un pasado inmemorial, extiende su nacimiento hasta las entrañas de un tiempo difuso y antiguo. ¿Por qué?. Porque la biografía de una nación es entendida, en la tradición nacionalista, por separado de los estados que la hicieron nacer.

Pero las naciones son creaciones históricas de los Estados en una época de expansión del capitalismo que surge gracias a las condiciones adelantadas por el Estado Absolutista. La tradición nacionalista intenta desligar ambos procesos: "los estados nacionales" serían recientes mientras que las "naciones" serían de mayor antigüedad. Pero entonces, ¿cuáles son esas naciones?. La "ecuatorianidad" o la "peruanidad" son entidades que no tienen ningún antecedente en el pasado. El Estado Inca no corresponde con ninguno de los linderos de las actuales naciones. La misma "identidad inca" (si existió) sería una producción colonial y republicana porque la amalgama de grupos étnicos sometidos por el Estado cuzqueño no llegó a conformar nada parecido a esa unidad efectiva que los nacionalistas llaman "espíritu nacional". No existe forma alguna históricamente justificable de disociar los "estados" de las "naciones" y entonces nos vemos obligados a reconocer que las naciones son una "novedad histórica".

Hay un componente sin el cual no existe una nación: el nacionalismo. Una forma de identidad, autoreconocimiento y valoración, el sentimiento de pertenecer a esa "comunidad imaginada".


OSPINA, Pablo. IMAGINARIOS NACIONALISTAS: HISTORIA Y SIGNIFICADOS NACIONALES EN ECUADOR. SIGLOS XIX Y XX. Procesos N° 9. Corporación Editora Nacional, Quito, 1996, pp. 11-124.

 

TEMA:

Religión, mestizos y territorio

spp. 98-100


En el Ecuador, el nacionalismo ha tenido un origen estatal, a diferencia de movimientos nacionalistas de otros países de la región, donde han coincidido procesos de incorporación de los sectores populares a la vida política nacional. Los esfuerzos estatales por construir la nación se originan en las matrices coloniales del Ecuador y se estructuran en diferentes períodos históricos alrededor de ejes diversos. La clave para entender la construcción de una conciencia nacional ha sido la búsqueda de factores de unidad en medio de una nación, desgarrada por una irreductible heterogeneidad social, étnica y regional. Estos ejes han sido, al menos, tres: la religión católica, el mestizaje y la cuestión de límites. "La iglesia es una forjadora de la nacionalidad ecuatoriana: ella ofrece símbolos de devoción, motivos para la comunión, héroes y gestas de pensamiento y martirio". Gabriel García Moreno es quien mejor expresa ese proyecto estatal-nacional. Su esfuerzo unitario dominará la segunda mitad del siglo XIX.

A partir de la irrupción del alfarismo y del quiebre del eje religioso como factor de unidad nacional, el mestizaje aparecerá como uno de los factores más importantes de comunión nacional. Tanto los fundadores del Estado ecuatoriano a inicios del siglo XIX como sus más ilustres sucesores, mantuvieron una actitud negativa hacia los mestizos. Poco a poco se impondrá una tradición intelectual que rescataba las posiciones de Juan de Velasco y el esfuerzo criollo por distinguirse de la madre patria; el esfuerzo consistió en ennoblecer el pasado indígena de la nación e incorporarlo al patrimonio simbólico de las élites. Esta tendencia se modificará con el alfarismo que, como movimiento social, incorporará en sus filas un nutrido contingente de campesinos medios de origen costeño. La "plebe" comenzará a reclamar su sitio en medio de los valores de la patria. La exaltación de mestizaje vería coronada su gloria con los gobiernos militares de los años 69 y 70 (mestizaje: símbolo condensado de la ecuatorianidad).

La guerra del 41, resentida como una aguda mutilación territorial, cambiará las piezas de la construcción de esa unidad nacional esquiva. El conflicto con el Perú tiene sus orígenes en la época del mismo surgimiento de ambos Estados; pero solamente a partir de 1941 es que la cuestión territorial adquiere las proporciones de eje constitutivo del sentimiento nacional, basado en la estructuración de una diferencia con los "vecinos distantes" del sur. El territorio, entonces, aparecerá como eje básico que otorga sentido y significado a una existencia común, siempre dudosa.


OSPINA, Pablo. IMAGINARIOS NACIONALISTAS: HISTORIA Y SIGNIFICADOS NACIONALES EN ECUADOR. SIGLOS XIX Y XX. Procesos N° 9. Corporación Editora Nacional, Quito, 1996, pp. 11-124.

 

TEMA:

La historia significada

pp. 118-124


Dos aspectos han sido importantes en la construcción de una historia nacional: la apropiación del pasado indígena y la construcción de una imagen de territorio.

La nacionalización de los indígenas

Los indígenas no han sido del todo olvidados por la imaginación nacionalista. Su precaria incorporación significó relegarlos a un pasado casi siempre brumoso e indiferenciado. Remitir la herencia nacional a una noble estirpe indígena construyendo para la nación una genealogía que replica la de las personas. A la mitología nacionalista nunca le han importado demasiado las contradicciones históricas. Las tradiciones olvidan los conflictos. Así como el pasado indígena aparece plano y unificado, fijado en la edad de oro, así también desaparecen las luchas sociales que configuraron su destino. Benalcázar puede tener su estatua al lado de la figura de Rumiñahui porque la nación se reclama heredera de ambos. Los héroes ilustres de la resistencia colonial como Jumandi son exaltados con el mismo fervor patriótico que Orellana, el "descubridor" del gran río quiteño. Esta temprana incorporación de indígenas en el panteón de la patria no debe ocultar las diferentes modalidades y los distintos significados que recubrió a lo largo de dos siglos. Hacia 1893, los incas formaban parte de una tradición que las élites consideraban como "suya". Se había construido una incanidad digna de ser presentada en el panel "ecuatoriano" de Madrid (por ejemplo, en el Catálogo General de la Exposición Histórico Americana de Madrid). Los Incas se sentaban con derecho propio en la mesa de la nación ecuatoriana; eran ciudadanos nacionales de una antigüedad tan remota como vigente. Hayna Cápac era naturalizado ecuatoriano en la versión oficial de la historia nacional. "Hasta que la guerra de 1941, momento crucial para los significados nacionales, los desalojó del panteón de la patria. Fueron reinterpretados como agresores del sur. De pronto fueron peruanizados y su herencia renegada, Se adscribió su voluntad conquistadora y "expansionista" a una tradición arraigada en el suelo del ahora eterno espíritu bélico del país limítrofe. La voluntad agresora del Perú aparecía así de un origen tan antiguo como las existencias nacionales… Atahualpa, por su parte, fue quiteñizado y la guerra civil incaica se entendió como una voluntad de independencia del norte ante aquellos afanes irrefrenables provenientes del Cuzco, antecedente de Lima. Es el trauma de 1941… lo que explica que ante la pérdida de la herencia incaica, la "historia del Reino de Quito" haya sido reactualizada y siga vigente el día de hoy en los textos escolares". *…


OSPINA, Pablo. IMAGINARIOS NACIONALISTAS: HISTORIA Y SIGNIFICADOS NACIONALES EN ECUADOR. SIGLOS XIX Y XX. Procesos N° 9. Corporación Editora Nacional, Quito, 1996, pp. 11-124.

 

TEMA:

La historia significada

pp. 118-124


… Los mapas y la nacionalización del territorio

Los mapas y la cartografía han sido y son uno de los puntales en la formación de significados nacionalistas. Una forma de imaginar los dominos deseados, de construir un espacio a la medida del diseño de las aspiraciones nacionales. La cartografía colonial será un instrumento de apropiación simbólica de un territorio en realidad desconocido; ésta no buscaría retratar con la fidelidad de la ilustración del siglo XVIII las tierras americanas sino afirmar un gobierno en disputa. ¿Es cierto, como dice Laura Rival, que la selva amazónica y sus pueblos han sido simbólicamente excluidos de los linderos de la nación?. Al menos en un aspecto, no. Existe una incorporación simbólica ante el fracaso de la incorporación política y socioeconómica. Ocurre que la apropiación simbólica de la amazonía se ha hecho a costa de vaciarla de sus habitantes históricos, variados y finalmente ajenos. La apropiación simbólica no puede ser más clara ni los objetivos políticos más transparentes.

Pero no solo el conjunto de la cartografía es indicativa de una construcción nacional, sino que su contenido representa diferentes momentos en la imaginación histórica y sobretodo, produce significados, internaliza a través de la imagen visual, una forma de "ver" el país. Confina, delimita, distingue lo propio de lo ajeno. Así, los mapas del siglo XVIII nos ofrecen un admirable contrapunto en un momento inicial de la imaginación nacional. El interés de promover la creación del Obispado de Mainas se refleja en la representación del "distrito" de la Real Audiencia de Quito; sin embargo, no están claramente definidos los límites de esta audiencia. El mapa del padre Juan de Velasco es diferente. Los límites que nos separan de los "otros" son claros. Estos "otros" son indistintamente portugueses, granadinos y limeños. La carta del "Quito propio" no se distingue de otros distritos administrativos sino de otros "reinos" y dominios. A partir de 1941 se desarrolla una amplia cartografía histórica sobre el Ecuador destinada a demostrar los derechos conculcados. Sobretodo, en los textos oficiales de enseñanza primaria y secundaria se afirmará la constante mutilación territorial ecuatoriana, el sentimiento de pérdida permanente, la convicción de haber sido desmembrado por vecinos poderosos. El pueblo ecuatoriano encuentra así una nueva hermandad que lo unifica: la conciencia de un país débil y agredido. Pero la guerra del 41 nuevamente afirma el control político, estatal sobre la formación de la conciencia nacional. La sensación nacional de mutilación territorial operada por el Protocolo de Río no puede ser más clara ni la imagen del país más íntimamente anclada en el sentimiento nacional.



OSPINA, Pablo. IMAGINARIOS NACIONALISTAS: HISTORIA Y SIGNIFICADOS NACIONALES EN ECUADOR. SIGLOS XIX Y XX. Procesos N° 9. Corporación Editora Nacional, Quito, 1996, pp. 11-124.