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DEMOCRACIA

AUTOR

Ecuador Siglo XXI

TITULO

Una cultura entre la democracia y la crisis. Escenarios y propuestas culturales para el futuro.

 
EN

Cultura, sociedad y crisis. La cultura en el Ecuador de las próximas dos décadas.

 

EDITOR, LUGAR, AÑO y No. PAGINAS

Proyecto CONADE/GTZ, Quito, 1992, pp. 45-64.



RESUMEN:

Se realiza un análisis de la cultura, las políticas culturales y la "cultura política" en el escenario del autoritarismo -como espacio de proyección de las viejas tesis que interpretan las estructuras culturales como impedimentos para el progreso- y la democracia -como elemento vertebrador de la participación ciudadana en los procesos de desarrollo cultural.

Complementariamente, y luego de retomar cuestiones fundamentales como la diversidad, identidad, integración y descentralización cultural, se proponen alternativas concretas de desarrollo cultural en el marco de la crisis económico-social del país. -

 

TEMA:

Un escenario caracterizado por el autoritarismo

pp. 45-48


… Un régimen neoconservador que sometiera todo el espectro de la sociedad y el funcionamiento de la economía a las lógicas del libre mercado y que fincara su éxito en su capacidad productiva y en un desarrollo hecho a imagen y semejanza del progreso capitalista, retomaría las viejas tesis que interpretaban las estructuras culturales, sociales, económicas indígenas como obstáculos para avanzar, como impedimentos para el progreso. Se viviría formas veladas de represión a las expresiones culturales llamadas subalternas, veladas en la medida en que se las sometería a formas violentas pero disfrazadas de desarraigo -por ejemplo, una coercitiva incorporación al mercado- o se las reduciría a simples manifestaciones de folclor nacional. No hay nada peor que un etnocentrismo a ultranza que no está contrarrestado por una diversidad cultural.

Esta represión puede componer un panorama grave que Najenson denomina como "Democidio". "El democidio tiene la triste misión de mostrar una nueva faceta de la muerte del hombre… pero no se trata de la extinción de las culturas de grupos campesinos e indígenas remotos o arrinconados en hábitats hostiles, no se trata del etnocidio tradicional. Son las culturas nacionales contemporáneas, como totalidades, las que están amenazadas por el democidio, en su propio futuro. El asesinato planificado del pueblo, como sujeto transmisor y creador de cultura, como agente dinámico de cambio revolucionario y resistencia a la dominación impide o obstaculiza la gestación de la utopía -en tanto proyecto- y la emergencia de una cultura alternativa. Y una sociedad civil sin posibilidad de crítica, contestación o cambio de cultura, es una sociedad cadáver".

El manejo del aparato estatal y de sus recursos en función de dinamizar un esquema económico de libre mercado, necesariamente abordaría una situación de crisis como la que vivimos y viviremos en los próximos años, recortando todo aquello que signifique suntuario. De hecho ya vivimos recortes significativos de la participación estatal en los programas culturales. El propio Estado, a comienzos de la década de los 90, busca comprometer a la empresa privada en las acciones de promoción cultural, como mecanismo para lograr una lenta transferencia de responsabilidades en el financiamiento de la cultura. Sin embargo, hay campos de conservación y generación de espacios para la creación cultural popular, hay aspectos de la educación íntimamente ligados al desarrollo de las culturas subordinadas (educación bilingüe intercultural) a las que el Estado no puede renunciar: debe "buscar convertirlas en factor de desarrollo". *…


ECUADOR SIGLO XXI. UNA CULTURA ENTRE LA DEMOCRACIA Y LA CRISIS. ESCENARIOS Y PROPUESTAS CULTURALES PARA EL FUTURO. En: Cultura, sociedad y crisis. La cultura en el Ecuador de las próximas dos décadas. Quito, Proyecto CONADE/GTZ, 1992, pp. 45-64.

 

TEMA:

Un escenario caracterizado por el autoritarismo

pp. 45-48



… El desarrollo cultural no es una consecuencia automática del desarrollo económico y social. El desarrollo cultural no consiste solo en alcanzar el "confort" y el tiempo libre para crear y gozar de cultura. Entraña una voluntad de crear las condiciones para que ese desarrollo cultural se de y de manera fortalecida, en interrelación estrecha con todas las culturas del mundo. El desarrollo cultural como lo entienden gran parte de las sociedades industriales, sustentada en la extensión de la sociedad de masas y la conversión del ciudadano en simple consumidor de cultura, ha provocado esa reducción del nivel de conciencia y el debilitamiento de aquella dimensión de "lo posible" que reclamaba Lucien Goldman en la década de los 60.

Como contrapartida, el neoconservadorismo, al liberar de las fuerzas del mercado la cultura, si bien robustecería la participación privada en la conservación y promoción de manifestaciones culturales, individualizaría definitivamente la relación con la cultura al margen de toda forma de organización y de conciencia colectiva creadoras. Al mismo tiempo facilitaría una relación acrítica con todo lo que constituye el espectro de la cultura y particularmente con algunas de sus manifestaciones, como la información. 3



ECUADOR SIGLO XXI. UNA CULTURA ENTRE LA DEMOCRACIA Y LA CRISIS. ESCENARIOS Y PROPUESTAS CULTURALES PARA EL FUTURO. En: Cultura, sociedad y crisis. La cultura en el Ecuador de las próximas dos décadas. Quito, Proyecto CONADE/GTZ, 1992, pp. 45-64.

 

TEMA:

Democracia y cultura van a la mano

pp. 48-50


… La democracia es el escenario indispensable para el desenvolvimiento de un quehacer y de políticas culturales constructivas de la identidad cultural y generadoras de una sociedad creativa, crítica. Y la democracia cultural supone, como lo afirma la UNESCO, la más amplia participación del individuo y la sociedad en el proceso de creación de bienes culturales, en la toma de decisiones que conciernen a la vida cultural y en la difusión y el disfrute de la misma. No se trata, por tanto, de ampliar el espectro de "consumidores" de cultura como podría pensar una concepción que pusiese en el centro del desarrollo cultural la difusión de formas y manifestaciones de cultura, sino que se busca reordenar el campo cultural apoyándonos en una democracia participativa.

Las sociedades contemporáneas viven transformaciones importantes: la paulatina irrupción de la sociedad civil en el campo de las políticas de desarrollo ya sea a través de organismos privados, gremios, agrupaciones religiosas, etc.; el redimensionamiento del Estado con una fuerte tendencia a privilegiar la gestión de la empresa privada y el avance de procesos integradores ya sean de carácter formal (estructuración de bloques de países) o a través de modernos sistemas de comunicación que apuntan a la transnacionalización de la cultura; la consolidación de nuevos actores sociales considerados como minorías; y, una tendencia a la desentralización del poder a partir de los reconocimientos de las diversidades nacionales y regionales. Todo ello da al traste con la idea de un Estado omnipotente, ejecutor de todas las políticas. Hay una multiplicidad de actores una diversidad de discursos y prácticas que, en el marco de una democracia, pueden concretar políticas ampliamente participativas y variadas. Por tanto, ha variado el concepto de "políticas", ya sea en el campo social, industrial, educativo, de salud y cultural. Siguiendo a Canclini, las políticas culturales son "el conjunto de intervenciones realizadas por el Estado, las instituciones civiles y los grupos comunitarios organizados a fin de orientar el desarrollo simbólico, satisfacer las necesidades culturales de la población y obtener consenso para un tipo de orden y de transformación social". Este concepto refuerza la tesis de la íntima vinculación del desarrollo cultural con la consoldación y profundización de la democracia: los procesos y los actores culturales sujetos a un constante ejercicio participativo, actuarán como reguladores permanentes y la cultura será en el futuro el ejercicio de la crítica popular.

"Si estamos convencidos de la importancia de los derechos culturales y del papel que la democratización de los bienes simbólicos cumple en la democratización global de la sociedad, las demandas en este campo debieran ocupar un puesto central en las luchas políticas para lograr cambios estructurales". 3


ECUADOR SIGLO XXI. UNA CULTURA ENTRE LA DEMOCRACIA Y LA CRISIS. ESCENARIOS Y PROPUESTAS CULTURALES PARA EL FUTURO. En: Cultura, sociedad y crisis. La cultura en el Ecuador de las próximas dos décadas. Quito, Proyecto CONADE/GTZ, 1992, pp. 45-64.

 

TEMA:

Hacia una pluralidad cultural

pp. 50-52


… Una primera propuesta para las próximas décadas es buscar la unidad del país en su diversidad. Pero es necesario despejar dos equívocos: a) en primer lugar, no se trata de "rescatar" manifestaciones culturales de raíz indígena e integrarlas al colorido nacional. Aquello resultaría en un intento vano por congelar una cultura, por negar su condición de cultura viva capaz de modificarse en contacto con otras culturas y crecer; b) en segundo lugar, no significa tampoco respetar esa existencia de manifestaciones culturales como expresiones subordinadas, siempre que ellas reconozcan la existencia de una cultura hegemónica.

Por el contrario, el reto planteado por los propios pueblos indígenas es el de obligar a todos en conjunto de nuestra sociedad a definir una relación específica con esa cultura que ha resistido. Y esa relación es la aceptación de la diversidad en todos los campos, tanto en el de las manifestaciones culturales, como en el de la organización política y administrativa de los grupos o nacionalidades.

Al Estado ecuatoriano le corresponde, en esas circunstancias, profundizar las formas de participación y manifestación independiente de las diversas culturas, sin temor a la pluralidad en el marco del mismo país. Las políticas culturales deberían ser definidas y puestas en práctica por los propios pueblos indios, con las consecuencias que ello puede tener en términos de ampliación de esa cultura, recuperación de espacios de creación cultural indígena y de la confianza en su propia historia y experiencia acumulada. Se trata de instaurar una democracia participativa que sea el resultado del consenso y el diálogo de distintas culturas y que desemboque en la institucionalización de un nuevo concepto de cultura, de nación y de Estado. Los avances proyectados hasta hoy permiten proyectar una sociedad ecuatoriana que: a) abandone definitivamente la idea de construir el progreso sobre la base de la destrucción de la diversidad étnica; b) cuente con una organización indígena fuerte, reconocida y con objetivos claros, premisa importante para asegurar que la legitimidad del pluralismo étnico sea asumida en el futuro e introducida en la conciencia de todos los ecuatorianos; c) entienda la construcción de una sola sociedad ecuatoriana como la confluencia de pueblos diferenciados, cada uno de ellos portador de su cultura; y, d) funde su futuro en las enormes potencialidades de la diversidad cultural. 3



ECUADOR SIGLO XXI. UNA CULTURA ENTRE LA DEMOCRACIA Y LA CRISIS. ESCENARIOS Y PROPUESTAS CULTURALES PARA EL FUTURO. En: Cultura, sociedad y crisis. La cultura en el Ecuador de las próximas dos décadas. Quito, Proyecto CONADE/GTZ, 1992, pp. 45-64.

 

TEMA:

Propiciar la creatividad cultural y la interacción de los agentes sociales

pp. 52-56


… Los afanes por democratizar la cultura no deben centrarse en la difusión masiva e incluso indiscriminada de manifestaciones culturales consumidas y generadas en el seno de las élites. El contenido de la democratización debe privilegiar el proceso y no el consumo, alimentar por sobre todo las condiciones de creación cultural. "Mientras la difusión reduce la cultura a un producto para el mercado, los procesos la entienden como la generación constante de valores". Cuando hablamos exclusivamente de difusión , se podría pensar y programar la acción estatal en términos de intervenciones puntuales, de número determinado de espectáculos, de libros a publicar, de actos a promocionar, etc., lo que no deja de ser un alivio para los planificadores y un atractivo para las políticas clientelistas. En cambio, una intervención dirigida a despertar y "liberar" la capacidad de creación de un pueblo significa actuar de modo constante y en todos los sentidos y terrenos. Es una "tendencia" a manifestarse en todo el conjunto de la acción no sólo estatal sino privada que tendría como efectos transmitir información y conocimientos variados, desarrollar la sensibilidad y crear condiciones para que la sociedad esté en capacidad de llevar la gestión de su propia producción cultural y la conquista de mejores condiciones de vida necesarias para que aflore su ser creador. Para los sectores populares que se han mantenido en condiciones difíciles de consumo y más aún de producción cultural, la superación de esta limitación no es posible sino a través de una transformación de sus condiciones de vida y particularmente de la educación.

Durante las dos décadas siguientes nos enfrentaremos a una sociedad ecuatoriana mayoritariamente urbana con todas las complejas situaciones culturales que encarnan las ciudades: extensión de los "mass media", trastornos culturales en los sectores migrantes, problemas ambientales, fuertes restricciones en el campo de la vivienda, vestido, alimentación, etc. Al respecto, la intervención estatal podría concretarse en los siguientes aspectos: a) familiarizar particularmente a los sectores populares con la industria cultural utilizando sus medios en el marco de su acción de generación de espacios de creación cultural, trasladándolos a los centros de educación y utilizándolos en los procesos educativos; b) establecer una estrategia de intervención en los mass media y posibilitar la participación democrática de todas las tendencias de nuestra sociedad; c) procurar formas de concertación entre los países sujetos a la avalancha informática, para negociar formas ventajosas de participación en la generación y aprovechamiento tecnológico. 3


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TEMA:

Diversidad cultural y descentralización de políticas

pp. 57-58


… La acción estatal en la democratización de la cultura puede ser efectiva únicamente si se ubica muy próxima a los distintos sectores sociales. Esto es, si cuenta con los mediadores culturales indispensables. Pero hablar de mediadores significa plantearse a profundidad la descentralización de las iniciativas y de la gestión culturales, y el robustecimiento de las instancias de acción locales y regionales.

El impacto de la descentralización cultural es múltiple: se requiere de ella si verdaderamente se busca una participación amplia de la sociedad en la cultura. Es indispensable la descentralización cuando se habla de robustecimiento ya no de una cultura hegemónica sino de diversidad de culturas y de la irrupción de identidades culturales, cuando se pretende alcanzar una democracia participativa.

"La democracia sociocultural es, sobre todo, el proyecto de movimientos y grupos alternativos, cuyo crecimiento en los últimos años es uno de los signos fuertes de renovación en escena política. Estos movimientos ejercen cierta oposición en ámbitos restringidos, pero no logran construir alternativas culturales, ni menos formular políticas , a escala de la sociedad global, para disputar efectivamente la hegemonía de los grupos dominantes… ¿No exige el crecimiento de estos proyectos alternativos plantearse políticas de transformación para las principales instituciones culturales del Estado, para el propio Estado, y propuestas de reordenamiento del mercado simbólico, como lugar clave de organización de la cultura en las sociedades de masas, desde una perspectiva popular?" (Canclini)

La descentralización permite, precisamente, un reordenamiento del mercado simbólico. La posibilidad de fortalecimiento de los movimientos alternativos radica en una descentralización de la acción estatal, no en términos de recursos y de acciones, sino concebida como una autonomía de acción y de gestión local o regional. Es evidente que las instancias locales (municipales) tienen mayores posibilidades de establecer acuerdos con grupos y sectores muy determinados de su área de influencia, lo cual es impensable en el marco del centralismo. 3


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TEMA:

Cultura y procesos de integración

pp. 58-60


… Un análisis de los futuros procesos culturales no puede dejar de considerar la tendencia mundial de conformación de bloques regionales. Mas aún, la dinámica de la cultura misma entraña la superación de las fronteras nacionales, ya sea porque su tendencia natural es alimentarse del constante intercambio o porque vivimos un instante de transnacionalización de las fronteras a través de la comunicación, de las industrias culturales. Hay algunos síntomas que evidencian ese flujo de corrientes culturales y que nos alertan sobre la necesidad de provocar cambios más profundos en las políticas culturales:

a) La conciencia de latinoamericanidad nació y se ha ido extendiendo en nuestros países a partir de las aproximaciones protagonizadas de intelectuales y agentes culturales. Es imposible no percibir que sobre las diferencias nacionales o regionales, ha ido creciendo la idea de unidad y diversidad, de homogeneidad y pluralidad a partir de la cultura.

b) Las próximas dos décadas estarán marcadas por la consolidación de procesos de integración subregionales en América Latina y por la profusión de acuerdos para aproximar países y grupos de países entre sí. Lamentablemente, la integración andina hace prever que se priorizará el desmantelamiento de los aranceles y fronteras para el comercio, olvidándose los otros aspectos de un proceso integrador y subestimándose la generación de consensos sociales que permitan estabilizar y redimensionar la integración.

c) Se hace necesario ir hacia la creación de flujos de intercambio andino en cuanto a las manifestaciones culturales y artísticas En ese sentido vivimos un desconsolador ostracismo. Se hace indispensable crear redes de redistribución e intercambio en la música, la literatura, las artes plásticas, las artes de la representación, el cine y video latinoamericanos.

d) Hay una contradicción entre el modo de entender las fronteras que tienen los estados nacionales latinoamericanos y las concepciones al respecto de los pueblo y las etnias indígenas que habitan vastos territorios por sobre las fronteras republicanas. Se habla del surgimiento, en la década de los 80, de "un territorio andino por sobre las demarcaciones nacionales". 3



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TEMA:

Transformar la cultura política

pp. 60-62


… "La cultura política -se sostiene en el documento sobre la transformación del Estado en el Ecuador- es componente del sistema político en tanto conjunto de valores, tradiciones de acción, ideologías dominantes y pautas de comportamiento en relación al Estado y al sistema en su conjunto… Se articula y cohesiona en torno a los valores, ideologías y cosmovisiones dominantes, así como alrededor de las prácticas políticas concretas que van dejando huellas, tradiciones y hábitos en el comportamiento popular". El estilo con que se ejerce la práctica política en el Ecuador es, en buena parte, una mezcla de resabios de formas políticas pasadas que han ido quedándose y que dibujan un país con comportamientos políticos desiguales; con contradicciones en los afanes de normar la política; con marcadas exclusiones, desigualdades y tendencia al autoritarismo; la ausencia de la participación ciudadana en la gestión del poder y reducción de la democracia a las instancias electorales, etc. Se pueden señalar 4 manifestaciones del estilo que caracteriza la cultura política en el Ecuador:

a) La persistencia del populismo, como fenomenal equívoco de lo que significa la participación popular en el Estado y el carácter de la representación política.

b) El montaje de una "insólita comedia de las equivocaciones, sobre la base de reales y legítimas diferencias de carácter regional, que impiden el desarrollo de estructuras políticas de carácter nacional y a las que no se responde tampoco con una profunda descentralización del Estado.

c) La persistencia del caudillismo y el caciquismo político, que condiciona las formas de organización política en el país y que, expresión de una cultura política, se reproduce a partir de la disputa por el poder del Estado o al menos de la gestión de gobierno, a todos los niveles de la organización social (el gremio, la comunidad, el barrio, etc.)

d) La reducción del ejercicio del poder a la solución de los requerimientos inmediatos, con lo que se ha consolidado una cultura política del clientelismo.

En esta reflexión, se puede proponer que: a) a un nivel general, se encaminen las soluciones hacia las definiciones en torno a la construcción de una identidad como pueblo que se vea reflejada en lo político; b) a un nivel cotidiano, hacia los discursos y las prácticas de la clase política y los partidos; y, finalmente, c) se impulse el ejercicio crítico de construir un proyecto político de democracia. 3


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TEMA:

Las paradojas de la crisis

pp. 62-64


… La crisis, que aparece como etapa prolongada en el tiempo, como una endemia con la que tendremos que vivir las próximas dos décadas, puede ser vista también como la fuente de muchas alternativas viables, como la posibilidad de echar mano ya no de las recetas de progreso importadas de las metrópolis, sino de la creatividad y de la tradición de nuestros pueblos. Como dice García Canclini: "la incapacidad de las soluciones meramente económicas o políticas para controlar las contradicciones sociales, las explosiones demográficas y la depredación ecológica, han llevado a científicos y políticos a preguntarse por las bases culturales de la producción y el poder. Se acepta que el desarrollo no es solo una cuestión referida a patrones y niveles materiales, sino también al significado del trabajo y la recreación, al sentido que las sociedades construyen, junto a su producción, en las canciones y las imágenes, en el consumo, la educación y la vida diaria. Luego, para estudiar el desarrollo y su crisis hay que tomar en cuenta tanto lo que declaran las encuestas y las cifras, como el abierto misterio del arte: esos textos que dicen lo que significa la residencia en la tierra, la mala hora, los pasos perdidos".

La cultura, en tiempos de crisis, profundiza sus procesos. El pueblo busca en la proximidad de las utopías sus formas de sobrevivencia: el imaginario de un pueblo busca salidas; ahonda solidaridades a partir de lo ritual y lo religioso; recupera tradiciones en los campos de la agricultura, la vivienda, particularmente la salud, la comunicación, para sustentar alternativas, etc…Las políticas culturales pueden explorar, adentrarse en ese complejo cultural vivo de modo de ajustar sus propuestas no a los discursos que sobre la cultura entreteja la tecnocracia cultural, sino a las potencialidades de esa emergente cultura de sobrevivencia. Son múltiples los ejemplos que se pueden dar al respecto. En salud, desde la persistencia de la sabiduría de los curanderos hasta los proyectos de investigación y aplicación de plantas medicinales que está ejecutando más de una federación indígena amazónica. En vivienda, el desarrollo de alternativas de construcción que reduzcan la dependencia de materiales exógenos sujetos a los altos precios del mercado. En comunicación, desde los programas de autoproducción radial de las llamadas "cabinas populares" en el Ecuador, hasta las experiencias de las radios libres en Chile o Brasil, consistentes en instalaciones increíblemente baratas con apenas un watio de potencia….

"No ha podido la sordidez de la pobreza, los intentos por romper todo lazo con la memoria, matar formas genuinas de cultura popular que una política cultural atenta a esos procesos que pueda redimensionar y proyectar hacia el conjunto de la sociedad. Esa es la paradoja de la crisis que nos corresponde aprovechar" 3


ECUADOR SIGLO XXI. UNA CULTURA ENTRE LA DEMOCRACIA Y LA CRISIS. ESCENARIOS Y PROPUESTAS CULTURALES PARA EL FUTURO. En: Cultura, sociedad y crisis. La cultura en el Ecuador de las próximas dos décadas. Quito, Proyecto CONADE/GTZ, 1992, pp. 45-64.