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| RESUMEN:
Se elabora un análisis de los "grandes temas de la
cultura" -cultura indígena, cultura popular, arte, cultura
de masas, comunicación- en relación a los actores
y políticas que intervienen en el proceso de producción
cultural a partir del período democrático de los años
80.
Se abordan cuestiones trascendentales como el fortalecimiento y
participación indígena en la actividad política,
la incorporación de un nuevo lenguaje en el campo de la literatura,
las artes plásticas y de representación y la música,
y la convergencia entre la "cultura popular" y la "cultura
de masas", entre otras.
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| TEMA:
Las culturas indígenas
pp. 27-29
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En nuestro país, la década de los ochenta culmina
y se inician los años 93 con un acontecimiento que tendría
múltiples consecuencias: el levantamiento indígena de
junio de 1990. El levantamiento significaba irrupción, en plena
crisis del movimiento popular, de un sector cargado de razón
histórica. Era, además, la culminación de un
proceso de lenta maduración de aquella acción y reflexión
que comenzó a dinamizarse por los años 60, a la sombra
de la reforma agraria y que tomó cuerpo en el marco de la democratización
política y la participación educativa de los ochenta.
Si bien el levantamiento tenía como motivación las demandas
de respuestas inmediatas a la crisis económica, supo articular
esas demandas en torno a una concepción más globalizante
y profunda del movimiento, aquella de la multiculturalidad y la convivencia
de diversas nacionalidades dentro del mismo país. Si hasta
entonces quiso verse al mundo indígena como bárbaramente
fragmentado y empobrecido, si apenas habíamos superado aquellas
concepciones del desarrollo que consideraban lo tradicional indígena
como obstáculo para el progreso, a partir de allí se
convirtió en uno de los elementos fundamentales al momento
de pensar en la cultura entre nosotros. Había persistido una
coherencia bajo la aparente pérdida de identidad. Se confirmaba
la existencia de esa solución de continuidad y esa reiteración
de los fenónemos en los pueblos indígenas andinos "tanto
en los mitos antiguos que explican el origen de los kechuas como en
las costumbres que se practican en la actualidad donde existe la idea
de que la Tierra origina y conserva la tierra". Una continuidad
con que ese organismo colectivo -disperso en "nichos étnicos"-
defendió su "coraza protectora" y evitó quedar
en ruinas.
Hasta junio de 1990 subyacían un conjunto de demandas con
diverso nivel de insistencia. Superado el auge petrolero y ocurrido
un cierto desencanto de las potencialidades que ofrecía la
Amazonía a los ojos de miles de colonos y de un Estado que
encontraba a través de la colonización desahogo a
la presión sobre la tierra en la Sierra, las nacionalidades
indígenas comenzaban a ser escuchadas en sus planteamientos,
ganaban espacio político a nivel regional. Existía
el hecho de que el indígena, como efecto de su desprendimiento
del "patrón grande", en la coyuntura de la aplicación
de la reforma agraria "irrumpe en los diferentes espacios sociales
(del mercado, la política y las relaciones interétnicas
más amplias). En la Sierra, al tiempo que continuaban las
demandas de tierra, ciertos sectores de las ciencias sociales, comenzaban
a reconocer cierta especificidad cultural, cierta racionalidad económica,
política en los sectores indígenas. Simultáneamente,
algunas políticas estatales de los años ochenta, primero
de desarrollo rural y luego de educación bilingüe intercultural,
conjuntamente con cierto sector de la Iglesia Católica y
programas no gubernamentales de desarrollo, contribuyeron a hacer
germinar este movimiento
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| ECUADOR SIGLO XXI. ACTORES Y POLITICAS EN LA CULTURA DEL ECUADOR
En: Cultura, sociedad y crisis. La cultura en el Ecuador de las próximas
dos décadas. Quito, Proyecto CONADE/GTZ, 1992, pp. 27-44.
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| TEMA:
La sintaxis y los hábitos de un pueblo
pp. 30-34
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Un segundo tema cultural es el referido al modo como los escritores
y pintores irrumpen a partir de los años 30 en nuestro país
con un nuevo lenguaje. Con su realidad contradictoria, la literatura
comienza a desatar un profuso diálogo entre la que era considerada
"cultura de élite" con la cultura popular. Una fusión
en la que la literatura encontró en el lenguaje y en el imaginario
popular un punto de encuentro, un centro, "un espacio donde recrear
su angustia y su revuelta, al tiempo que la cultura popular se reivindicaba
en el proceso".
De los años 30 y 40 se saltaría a los 60, en que
un nuevo movimiento aglutinado en torno a lo que entonces se conoció
como el "tzantzismo" efectuaría una nueva ruptura
con el lenguaje y con la concepción del arte, correspondiente
a una nueva aproximación a lo popular. Desde entonces, la
generación actual de creadores literarios estará dominada
por los escritores que nacieron del movimiento "tzántzico"
o que de alguna manera estuvieron vinculados a él. Superados
los primeros instantes de difícil militancia política,
los escritores irían buscando conciliar la experiencia particular
del creador con el contexto de sus vidas, apoyándose en que
"si subjetivamente la cultura es una función global
de la vida personal, objetivamente condensa y encierra una experiencia
pasada o presente". Así iría naciendo la literatura
ecuatoriana de los años 70, signada por dos búsquedas:
a) la del pasado histórico ya sea a través de una
literatura histórica o una creación apoyada en fuentes
históricas -con recreación de mitos populares que
encerraran en sus identidades una crítica social velada-,
y b) la del pasado inmediato de una generación , a través
de la cual los relatistas contemporáneos intentarán
ajustar cuentas con los años 60 y comienzos de los 70, de
modo de proyectar hacia el futuro una literatura que se ocupe de
la cotidianeidad que rodea al escritor. En las próximas dos
décadas, las generaciones actuales de relatistas se enriquecerán
cada vez más de la realidad literaria de nuestro continente
y encontrarán allí la posibilidad de dar un testimonio
sincero de sí mismos. Entretanto, en la poesía persistirá
la corriente que trabaja en quebrar aún más al lenguaje
y afincar en ello la búsqueda de la identidad.
Al igual que en la literatura, en las artes plásticas las
rupturas de las primeras décadas del siglo y la presencia
del indigenismo darán un vuelco a la creación y marcarán
la plástica ecuatoriana hasta comienzos de los 60. El signo
distintivo será la confluencia dispar y a diversos niveles
entre la adopción de las corrientes contemporáneas
y la preocupación por los signos de un pasado cultural. Una
pintura que responderá al geometrismo y la abstracción
, inspirada en formas, simbologías, colores precolombinos.
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| ECUADOR SIGLO XXI. ACTORES Y POLITICAS EN LA CULTURA DEL ECUADOR
En: Cultura, sociedad y crisis. La cultura en el Ecuador de las próximas
dos décadas. Quito, Proyecto CONADE/GTZ, 1992, pp. 27-44. |
| TEMA:
La sintaxis y los hábitos de un pueblo
pp. 30-34
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Las artes de la representación y el cine, mientras
tanto, han vivido una existencia latente muy irregular, con momentos
de cierto auge. Es esta una actividad artística que se ha mantenido
estrechamente ligada a las políticas estatales, particularmente
en la década de los 80. Han sido los programas culturales de
entidades como el Banco Central, las que han facilitado la sobrevivencia
del movimiento teatral, al tiempo que el cine entraba en un peligroso
estado crítico, precisamente a raíz de la desaparición
de ciertas formas de subsidio estatal, pero sobretodo a causa de la
ausencia de una ley de cine que reglamente la actividad y cree inventivos
para la misma. Pero, contradictoriamente, esta suerte de pobreza de
medios ha volcado estas manifestaciones a una mayor libertad de expresión
y a una identificación marcada -sobretodo en el teatro y la
danza- por la informalidad popular .
La situación del cine es dramática. Sin estatuto
legal los espacios de formación, sujeto a las más
insólitas disposiciones burocráticas, no alcanza a
despegar cuando en el mundo, el cine comienza ya a declinar en provecho
del video. Pero incluso dentro de éste, se ha bloqueado las
posibilidades de desarrollo de la producción de televisión
en nuestro país, producción que apenas se inicia a
partir de la segunda mitad de los 80, cuando la crisis económica
encarece la importación de producciones y comienza a ser
rentable la promoción de estructuras de producción
nacionales
A nivel de la música, es un fenómeno de los 80 el
hecho de que en nuestro medio los creadores musicales asuman su
oficio en profundidad y con rigor técnico. La creación
-con apoyo de la empresa privada- de estructuras de producción
musical ha generado un movimiento muy rico que busca una simbiosis
del desarrollo tecnológico de la música contemporánea
con las preocupaciones y el universo simbólico nuestros.
Al momento de trazar perspectivas para las próximas dos décadas
hay que considerar este hecho que es, posiblemente el más
significativo de cuanto ocurre en el campo de las artes en el Ecuador
de los años 90.
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| ECUADOR SIGLO XXI. ACTORES Y POLITICAS EN LA CULTURA DEL ECUADOR
En: Cultura, sociedad y crisis. La cultura en el Ecuador de las próximas
dos décadas. Quito, Proyecto CONADE/GTZ, 1992, pp. 27-44. |
| TEMA:
Políticas culturales: de la conservación a la creación
pp. 34-38
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Con frecuencia se afirma que en el país no existe
una política cultural para describir con aquello una situación
que es generalizable a buena parte de los países latinoamericanos:
una marcada heterogeneidad de instituciones públicas ejecutando
programas culturales. En este marco, es posible reconocer en nuestro
país acciones culturales que van integrando políticas
culturales con cierta definición y orientación reconocibles,
ejecutadas sin coordinación institucional o con diversos grados
de intensidad. Esto ocurre en la década de los 80 cuando en
el Ecuador aparecen realmente políticas culturales, tardíamente
respecto del contexto latinoamericano, pues el auge petrolero amplía
el mercado interno y la producción, nuevas capas sociales se
convierten en consumidoras de cultura. Hasta entonces, el Estado ecuatoriano
ha sustentado acciones culturales tendientes a preservar el patrimonio
y las tradiciones culturales, en gran medida con el objetivo de generar
a partir de ellas una conciencia de identidad y cultura nacionales
y, consecuentemente, legitimar una historia nacional en su versión
lineal y un Estado hegemonizador y con pretensiones de unificar homogeneizando
al hombre y a la sociedad ecuatorianas. El estado complementó
esta política patrimonialista difundiendo en forma intermitente
manifestaciones de una cultura de élite.
Entretanto, los años 80 han sido testigos del surgimiento
de gérmenes de democratización de la cultura, desde
aquellos que la miran con el esfuerzo por "popularizar"
manifestaciones artísticas formales, hasta aquellos que,
con una visión más profunda y participativa de la
democracia, privilegian el impulso a la creatividad popular y a
la gestión popular de sus propias creaciones y manifestaciones
culturales. Dentro de estos esfuerzos, se encuentran aquellos destinados
a facilitar la gestión autónoma de la cultura entre
las nacionalidades indígenas, particularmente a través
del programa de educación intercultural bilingüe. Sobre
estas manifestaciones de democracia participativa deberá
estar encaminada la acción estatal en las próximas
décadas.
En la vertiente privada es posible reconocer líneas de políticas
culturales, ya sea como reflejo de las tendencias asumidas por el
Estado o como administración de aquellos campos -los rentables-del
quehacer cultural que le ha "encargado" el Estado: a)
por un lado, existe un mecenazgo privado, sustentado por instituciones
particularmente del área financiera que, en el marco de un
"apoyo a la creación y distribución discrecional
de la alta cultura" se han convertido en depositarios de buena
parte del patrimonio histórico cultural, han creado espacios
de difusión cultural y favorecido la investigación
artística; b) por otro lado, los sectores privados mantienen
en el país el control sobre la industria cultural, particularmente
la producción de video, televisión, radio, prensa
y cine.
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| ECUADOR SIGLO XXI. ACTORES Y POLITICAS EN LA CULTURA DEL ECUADOR
En: Cultura, sociedad y crisis. La cultura en el Ecuador de las próximas
dos décadas. Quito, Proyecto CONADE/GTZ, 1992, pp. 27-44. |
| TEMA:
Políticas culturales: de la conservación a la creación
pp. 34-38
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La convivencia de estas tendencias dentro de las políticas
culturales, tiene la particularidad de no representar una rígida
división entre sector patrimonilista, dedicado a sustentar
actividades culturales no rentables, y sector privado con actividades
culturales rentables. Existe una cierta división en este sentido,
pero no es rígida. Pero es también una convivencia que
da testimonio de que el Estado ya no se piensa únicamente en
planes patrimonialistas y de protección monumental, y que existen
aproximaciones a una concepción de políticas descritas
por García Canclini como "el conjunto de intervenciones
realizadas por el Estado, las instituciones civiles y los grupos comunitarios
organizados a fin de orientar el desarrollo simbólico, satisfacer
las necesidades culturales de la población y obtener consenso
para un tipo de orden de transformación social". No es
factible, sin embargo, que, en virtud de la primacía de una
democratización de la cultura de "élites"
e incluso de una predilección por el apoyo a la autogestión
de la producción cultural popular, se deban abandonar políticas
de protección del patrimonio histórico e incluso aquellas
que se orientan al carácter museográfico de toda actividad
cultural. Habría más bien que pensar y proponer una
estrategia que articule las distintas facetas de la política
cultural.
Ahora bien. Todo el proceso de incorporación de acciones
institucionales estatales en el campo cultural, "no pasa de
dispensar acciones y productos culturales sin llegar a plantearse
una organización de la cultura capaz de dinamizar procesos
de conciencia y de arraigarse en el complejo escenario de las identidades
sociales" (Sánchez Parga).
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| ECUADOR SIGLO XXI. ACTORES Y POLITICAS EN LA CULTURA DEL ECUADOR
En: Cultura, sociedad y crisis. La cultura en el Ecuador de las próximas
dos décadas. Quito, Proyecto CONADE/GTZ, 1992, pp. 27-44. |
| TEMA:
Cultura popular y sociedad de masas
pp. 38-41
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Lo popular y la cultura popular, en el marco de una época
caracterizada por la conformación de sociedades de masas ancladas
en las "industrias culturales", constituyen un tema controversial
a nivel de las políticas culturales. Hay varios malentendidos.
Lo popular es considerado lo masivo, lo de difusión masiva.
En la medida en que tradicionalmente se ha concebido a la cultura
popular como "inferior" respecto de una cultura "superior",
se consideran populares a los estándares mediocres que afectan
con frecuencia a la cultura de masas. Así, se buscan soluciones
basadas en la difusión masiva de la cultura de élites
(lo que termina en un rotundo fracaso).
En las políticas culturales no se distingue entre lo masivo,
propio de la industria cultural internacional, y la reutilización
popular de lo masivo. "Esto es, lo que hacen los de abajo con
lo que quieren hacer de ellos". Entonces, lo popular es entendido
como "el conjunto de gustos, hábitos sensibles e intelectuales
espontáneos del pueblo, sin discriminar lo que representa
sus intereses y lo que le fue impuesto a las masas a través
de la educación escolar y comunicacional". Hay que hacer,
sin embargo, algunas puntualizaciones: a) la cultura popular incluye
aspectos tan diversos como: las lenguas minoritarias en sociedades
nacionales en que la lengua oficial es otra, las artesanías
para uso doméstico y decorativo, el folclor en su acepción
más rigurosa y más amplia, formas de organización
social local paralelas a las instituciones sociales formales que
caracterizan a una sociedad civil y política dada, etc; por
otro lado, b) la sociedad de masas es un fenómeno de este
siglo y en nuestro país es perceptible a partir de los años
70, cuando se produce un marcado desarrollo de las grandes concentraciones
urbanas. La sociedad de masas adquiere identidad a través
de la industria cultural, de los medios de comunicación masivos,
que van conformando una cierta cultura de masas. La cultura de masas
homogeneiza gustos, siembra comportamientos pasivos, vuelve anónimas
a las poblaciones en contradicción con una cultura popular
que, a decir de Goldman, se fundaba en la mayor parte de sociedades
humanas sobre la base de una enorme fermentación de micro-actividades
de todos los miembros de la sociedad. La cultura de masas confiere
status, consolida formas y normas de organización y comportamiento
social; pero, al mismo tiempo, incorpora a la sociedad amplias masas
de población, introduce en ellas la posibilidad de "elegir"
aunque imponga gustos y hábitos de consumo. En nuestro país,
difícilmente se le puede acusar a la cultura de masas de
"empobrecer" la cultura popular, cuando ésta tampoco
ha encontrado antes condiciones para su reproducción y desarrollo.
Cuando no hemos creado a las condiciones para que exista una solución
de continuidad en la cultura popular a través de la historia,
si algo hay de patético, es encontrar poblaciones viviendo
junto a vestigios de culturas milenarias de las que no poseen el
menor conocimiento y con las que tienen identificación alguna
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| ECUADOR SIGLO XXI. ACTORES Y POLITICAS EN LA CULTURA DEL ECUADOR
En: Cultura, sociedad y crisis. La cultura en el Ecuador de las próximas
dos décadas. Quito, Proyecto CONADE/GTZ, 1992, pp. 27-44.
Lo popular y la cultura popular no se definen desde las variables
étnica y de clase, sino en oposición a la sociedad
de masas.
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| TEMA:
Cultura popular y sociedad de masas
pp. 38-40
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La cultura popular sigue sobreviviendo incluso en el seno
de las grandes concentraciones humanas. Su resistencia a modificarse,
su apego a la tradición, le impide presentar una alternativa
a una cultura de masas que se está haciendo y transformando
constantemente, pero al mismo tiempo le permite, gracias a este factor,
sobrevivir.
Todos los miembros de las sociedades contemporáneas están
afectados por formas particulares y a veces insólitas de
consumo. Así por ejemplo, si acusamos a la cultura de masas
de la intromisión de un cierto mito del objeto, del electrodoméstico,
del auto, etc, como valores únicos entre sectores de la clase
media de nuestra sociedad, no es menos cierto que, en función
de comportamiento/símbolos de consumo, los sectores más
ricos de la sociedad incorporan a sus gustos la tradición,
el folclor, la artesanía en el marco de una preferencia nostálgica
por lo rústico, lo artesanal, lo lejano.
"Es ya urgente trascender las divisiones esquemáticas
y casi siempre clasistas entre cultura de masas y cultura de élites,
vanguardia y kitsch, altas culturas y cultura popular, refinamiento
y pintoresquismo. La cultura urbana, el producto más vasto
y complejo de la sociedad industrial y el capitalismo avanzado,
requiere del esfuerzo democratizador que la vuelta estimulante
Es en la ciudad, no contra ella, donde hay que cambiar la vida"
(Monsiváis, Carlos, 1989)
Y ese esfuerzo democratizador por hacer una relectura de lo popular
debe proyectar la cultura en general para las próximas dos
décadas. No buscando alternativas para contraponer a la cultura
de masas en el terreno donde ésta se realiza de modo pleno,
sino viabilizando propuestas fundadas en situaciones populares concretas
a nivel regional, local, comunal, barrial, que permitan a estos
conglomerados expresarse culturalmente.
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| ECUADOR SIGLO XXI. ACTORES Y POLITICAS EN LA CULTURA DEL ECUADOR
En: Cultura, sociedad y crisis. La cultura en el Ecuador de las próximas
dos décadas. Quito, Proyecto CONADE/GTZ, 1992, pp. 27-44. |
| TEMA:
La comunicación y la internacionalización de la
cultura
pp. 41-43
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La llamada "función comunicativa" como comportamiento
cultural es inherente a todo grupo social, pero ésta ha adquirido
hacia el fin de este siglo connotaciones muy particulares y paradójicas.
Tienen que ver, por ejemplo, con la ineludible internacionalización
de la cultura por efecto del desarrollo de los medios de comunicación
en oposición a la desigualdad entre sociedades; con el desarrollo
de una industria cultural -el video y la televisión- cuyas
posibilidades, lejos de ser aprovechadas en función de constituir
sociedades con fuerte participación democrática, cabalgan
sobre viejas estructuras mentales; o, con el hecho de que el incremento
de la masa de información no necesariamente democratiza las
sociedades sino que puede dificultar la comprensión por parte
de las masas de población particularmente urbana, de su circunstancia
social, política y económica.
La comunicación, dentro de los grandes temas y actores culturales,
puede ser vista bajo tres parámetros: a) el desequilibrio
entre difusión y producción comunicacional; b) la
comunicación como factor que permite en gran medida la concreción
de una interrelación cultural; c) el ingreso de las sociedades
latinoamericanas a los circuitos y el mercado de la informática,
donde la información se convierte en un valor y una mercancía
de privilegiados. Estos tres parámetros permiten proponer
algunas observaciones e hipótesis: a) una práctica
sumamente dinámica e incluso agresiva de difusión
de mensajes estructurados a un cierto nivel y aceptados de modo
pasivo, no se corresponden en el país con una amplia participación
de la comunidad en la producción de comunicación.
La opinión pública se forma, toma cuerpo en nuestros
países sin una participación democrática de
los distintos sectores de la sociedad. Y allí donde existe
participación, ésta es presentada de tal modo que
apenas alcanza a diseñar una sociedad aparentemente atomizada
por versiones particularizadas de los acontecimientos, o en otros
casos es una participación manipulada para legitimar formas
de educación poco críticas. Por otro lado, b) la ruptura
de fronteras culturales que provoca el desarrollo actual de los
medios de comunicación no es asumida como parte de la extraordinaria
permeabilidad de las culturas, sino anatemizada dentro de los límites
de la penetración cultural; y no se concreta una respuesta
en el marco de las políticas culturales que signifique, en
primer término, la aceptación de que no es posible
pensar en un ámbito cultural al margen de ese "contagio"
mundial, que afecta tanto el pensamiento y el universo simbólico
de una cultura particular, como los hábitos y las sensibilidades.
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| ECUADOR SIGLO XXI. ACTORES Y POLITICAS EN LA CULTURA DEL ECUADOR
En: Cultura, sociedad y crisis. La cultura en el Ecuador de las próximas
dos décadas. Quito, Proyecto CONADE/GTZ, 1992, pp. 27-44.
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