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| RESUMEN:
Se traza un panorama que recoge los aspectos más resaltantes
en torno a la trayectoria de la problemática de la cultura
popular en América Latina desde los años 60 hasta
la última década, poniendo atención a los problemas
y discusiones que han sido más significativos.
Es una reflexión que trata de entender el origen de conceptualizaciones
y búsquedas que han tenido mérito de repensar las
prácticas culturales.
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| TEMA:
Definiendo lo popular
pp. 78-81
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Lo popular puede ser entendido como un conjunto de hechos
y prácticas que se pueden identificar en diversas épocas,
independientemente de los juicios que de estos hechos se hagan en
la época en que surgen. Lo popular serían las tradiciones
culturales cristalizadas en la vida de amplios sectores sociales.
Sus expresiones serían la religiosidad, las fiestas, tradiciones
orales, literatura, etc. Un aspecto problemático es el juego
de intercambios y préstamos con la cultura dominante de la
época. En torno a lo popular es posible encontrar dos posiciones
predominantes: a) aquellos que plantean que la cultura es algo que
implica una formación del gusto y una asimilación de
cánones estéticos que implican la apreciación
del arte, con lo que los sujetos populares solo son susceptibles de
ser educados o instruidos en la asimilación de las formas cultas
de lo artístico. Lo popular viene a ser lo inculto. Por otro
lado, b) los folkloristas románticos que perciben lo popular
como un espacio que tiene mucho valor por ser el reservorio de prácticas
y experiencias que han sido poco tocadas por la cultura ilustrada.
Proponemos una definición operacional de cultura popular:
"cultura popular son las prácticas culturales que tienen
un ámbito de producción y realización en los
sectores populares urbanos y rurales. Ellas están constituidas
por elementos surgidos de las vivencias y experiencias codificadas
en la vida social de los grupos populares o étnicos específicos.
Sin embargo, el aspecto más complejo a determinar desde el
punto de vista de estudios contemporáneos es el vínculo
entre la cultura de masas moderna y las culturas populares particulares".
Lo popular estuvo representado en la literatura costumbrista desde
el siglo XIX basada en la determinación de personajes pintorescos,
ridículos o simpáticos: representa de la vida local
o provinciana; designa el lugar que ocupan y deben ocupar los diversos
grupos sociales; proyecta una crítica a los nuevos sectores
sociales emergentes y satiriza a los personajes tradicionales desde
un punto de vista aristocrático. "El pueblo es visto
siempre desde fuera, es la entidad a descifrar, a comprender, a
perdonar
Los personajes populares no tienen lenguaje sugerente
ni costumbres refinadas y carecen, para la minoría ilustrada,
de psicologías individuales"
Desde los años 20 hacia adelante, los indigenistas introducen
lo popular considerado como los rasgos étnicos y los procesos
de dominación étnica. Esta corriente da inicio a las
recopilaciones de tradición oral y estudios de folklore.
En los años 50 predomina el desarrollismo donde lo central
es la modernización y el desarrollo económico y educativo;
aquí existe más bien una imagen negativa de las culturas
populares: estas son vistas como algo incivilizado y se aspira a
su transformación o superación.
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| IBARRA, Hernán. NEGACION, EXALTACION Y DESENCANTO DE LAS
CULTURAS POPULARES EN AMERICA LATINA. Ecuador Debate N° 41, CAAP,
Quito, 1997, pp. 78-92.
Lo popular se identifica no con un grupo social específico,
donde las variables étnica y de clase juegan un papel fundamental,
sino con las tradiciones culturales en sí mismas.
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| TEMA:
La crítica a las industrias culturales
pp. 81-83
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después de la segunda Guerra Mundial ocurre un tipo
de fenómenos que se presentan con fuerza considerable en los
Estados Unidos y el mundo desarrollado: la irrupción de la
TV y los paperbacks (libros de bolsillo), que se unen a la presencia
ya intensa del cine y la radio. En los años 50 se produjo en
los Estados Unidos un debate sobre la cultura de masas alrededor de
las consecuencias que este nuevo fenómeno estaba creando en
la sociedad. Todo esto planteaba en tránsito de un tipo de
arte y literatura sustentadas en cánones de calidad y estética
cultas, y la potencialidad del creador individual hacia una cultura
masiva donde se impone lo audiovisual. Se desarrolla así, la
noción de industrias culturales. En Horkheimer y Adorno es
sobretodo una visión negativa de los medios de comunicación
masiva. Ellos observan que la llegada del cine, la radio, los comics
y la producción de obras de arte y musicales en serie son un
nuevo fenómeno en el que se manifiestan las leyes del capitalismo.
Se trata de productos culturales imbuidos por la lógica de
la ganancia y la racionalidad del capital: de fuertes grupos económicos
que al controlar la producción, imponen sus dictados sobre
el público. Las industrias culturales tendrían como
características el expresar un tipo de violencia sobre el espectador,
representan el triunfo de la razón tecnológica. Uno
de los efectos más nocivos sería el de liquidar las
formas de resistencia que tiene el individuo. Las industria cultural
sería una maquinaria que tritura la individualidad, reduciendo
su espacio y liquidando las últimas resistencias. Tesis que
debe verse unida a la de que el Estado absorbe cada vez más
al individuo: el espectador es un sujeto pasivo que recibe en forma
inactiva los mensajes.La crítica a Horkheimer y Adorno es que
no consideran la variedad de formas en que los medios de comunicación
masiva son recibidos, ni tampoco el hecho de que pueden ser vehículos
de tradiciones populares e instrumentos de resistencia al control
social del capitalismo autoritario. Hacia los años 60 se produce
un vuelco en América Latina: se torna dominante la idea de
la penetración cultural norteamericana. El castrismo y el maoismo
inciden en el desarrollo de un nacionalismo radical y se propagan
las ideas de Franz Fanon , alrededor de la factibilidad de construir
una cultura basada en la afirmación nacional. Para Fanon la
preocupación es construir una cultura alternativa que liquide
la cultura colonial. Lo popular está presente, más que
en una cultura propia, por su potencial movilizador radical y capacidad
de revuelta. Lo popular se exalta y reivindica en tanto tenga un vínculo
con la política anticolonial. Se entiende que los que elaboran
la cultura son los intelectuales comprometidos, quienes irradiarían
su mensaje a las masas. Por su parte, Umberto Eco proponía
una visión menos terrorífica y aplastante de la industria
cultural. Veía que no necesariamente ésta traía
alienación y pérdida de valores culturales. Sostuvo
que la divulgación masiva de obras literarias y artísticas
, podría ser mas bien beneficiosa para los creadores en tanto
daba acceso a otros mercados de los que la alta cultura se hallaba
alejada. |
IBARRA, Hernán. NEGACION, EXALTACION Y DESENCANTO DE LAS
CULTURAS POPULARES EN AMERICA LATINA. Ecuador Debate N° 41, CAAP,
Quito, 1997, pp. 78-92.
Se supera la concepción del individuo como un ente pasivo
frente a la cultura de masas (industrias culturales). |
| TEMA:
Cultura de la pobreza y penetración cultural
pp. 83-85
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En medio del ambiente radical de los años sesenta
aparecieron los trabajos de Oscar Lewis. Estos textos de naturaleza
etnográfica y de gran impacto en su momento, introdujeron la
noción de la cultura de la pobreza. Una clara y decepcionante
conclusión era el poco interés de los pobres por involucrarse
en algún proceso revolucionario o transformador. La cultura
de la pobreza de Lewis es una aproximación muy parecida a la
que se expresó más tarde en los estudios de marginalidad
y estrategias de sobrevivencia. Algunos aspectos descriptivos también
son semejantes a los que se definieron después como marginalidad
urbana. La cultura de la pobreza era un concepto que englobaba condiciones
de vida, mundo familiar y sus valores. Quería captar la manera
en que la gente vivía de una manera específica en una
circularidad de barrio y vecindario. Los medios de comunicación
son vistos como una parte del acceso a bienes de consumo. No hay una
preocupación en ver la recepción de los medios y sus
mensajes sobre la gente. El uso de la radio y la televisión
aparecen incorporados en las rutinas diarias como un elemento más
de la vida cotidiana. Los valores de la cultura de la pobreza encontrados
por Lewis eran la resignación, angustia, fatalismo, desesperanza,
machismo, apatía y baja autoestima. El hombre típico
era el hombre irresponsable que carece de estabilidad en la relación
de pareja. Por eso, la cultura de la pobreza era explicada como un
modo de vida surgido de la precariedad de la vida social y económica
donde había una fuerte exclusión social. Según
Lewis, "la cultura de la pobreza es una adaptación y una
reacción de los pobres a su marginación por parte de
una sociedad capitalista estratificada en clases y muy individualista;
también representa un esfuerzo por enfrentar las sensaciones
de desesperanza y desesperación, que surgen de percatarse de
la improbabilidad de lograr éxito conforme a los valores y
objetivos establecidos por el conjunto de la sociedad. De hecho es
posible conceptuar a muchas de las características de la cultura
de la pobreza como intentos de solución local de problemas
no resueltos, ni por las instituciones ni por los organismos existentes,
sea porque al pueblo no le resultan accesibles o porque no puede sufragar
los gastos correspondientes, o porque desconocen dichos organismos
o sospechan de ellos".
En los años 60 se tiene una corriente de opinión
que impacta a la iglesia católica. Era el descubrimiento
del pueblo, que también tuvo que ver con la difusión
de la obra de Paulo Freire. Habría que entender y ubicar
adecuadamente el papel de sus ideas. Cuando aparece "Para leer
el pato Donald" de Armand Mattelard y Ariel Dorfman se produce
un impacto tendiente a principalizar los temas de la manipulación
y la penetración cultural. Este texto podría ser visto
como el enfoque cultural de la teoría de la dependencia.
Siguió a esto una oleada de estudios que ponían su
acento en el rol de los medios y sus productos como factores de
alienación.
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| IBARRA, Hernán. NEGACION, EXALTACION Y DESENCANTO DE LAS
CULTURAS POPULARES EN AMERICA LATINA. Ecuador Debate N° 41, CAAP,
Quito, 1997, pp. 78-92.
La cultura de la pobreza ¿es solamente un modo de vida
de grupos cuyas características socioeconómicas son
precarias?. El autor incorpora la relación existente entre
este modo de vida y la penetración de las industrias culturales.
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Las luchas políticas de la década de los setenta,
desplazaron la preocupación por la penetración cultural
hacia los comportamientos de las clases populares. Se miraba con más
claridad a amplios sectores sociales que solo habían sido vistos
como genérico de "pueblo". Hasta fines de los 80
se vivirá un auge de los estudios sobre cultura popular. Se
torna importante la obra de Gramsci. Se postulaba que las expresiones
culturales populares son parte de las prácticas contrahegemónicas.
Al margen de estas elaboraciones aparecen trabajos que se han tornado
referencias indispensables como "Amor perdido" (1977)
de Carlos Monsiváis y "Salsa. Crónica del Caribe
Urbano" (1977) de César Miguel Rondón. No son
textos de ciencias sociales pero plantean temas importantes. El
primero ubica la formación de una cultura de masas en México
con la generación de ídolos populares, el mundo del
cine y el espectáculo. Es un recorrido por la cultura mexicana
moderna en otras dimensiones donde se atraviesan la cultura de élite
y la cultura de masas, sus intercambios recíprocos y rechazos.
Es una propuesta de conocimiento sustentada en la recuperación
de los imaginarios populares y la sensibilidad construida por la
cultura de masas. El segundo proyecta una visión crítica
del fenómeno Fania, sus cantantes y orquestas y el desarrollo
de la salsa y el espíritu salsero en Venezuela. Sitúa
la variedad de la salsa como música urbana y su capacidad
de creación de mensajes e identidades.
Posiblenmente en Brasil fue donde los estudios sobre cultura popular
tuvieron un mayor desarrollo. Los dos ejes más importantes
de investigaciones brasileñas fueron sobre las prácticas
recreativas y la religiosidad popular. Las fiestas, rituales y costumbres
populares aparecían como un reservorio de resistencia a la
cultura dominante y por tanto a la dominación del Estado:
tendrían un sustento comunitario y solidario. Está
presente la idea de devolver la palabra al pueblo, pero a través
de actores radicales y progresistas. Hubo una incursión en
lo que se definió como "cultura obrera" concebida
tanto en relación a la vida laboral como a la creación
específica de productos y espacios culturales propios. Se
trataba de la introducción de la vida cotidiana como dimensión
histórica (influencia de Thompson y la escuela británica
de la historia social). La reivindicación del pueblo produce
un fenómeno caracterizado como el "basismo", es
decir, la exaltación de las prácticas y la cultura
construidas desde abajo. A esto vino aparejada la recuperación
del conocimiento y saber popular mediante la corriente de investigación-acción
y sus parientes cercanos como los autodiagnósticos o la sistematización
de experiencias, vinculadas a los mecanismos e instituciones de
educación popular y desarrollo.
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| IBARRA, Hernán. NEGACION, EXALTACION Y DESENCANTO DE LAS
CULTURAS POPULARES EN AMERICA LATINA. Ecuador Debate N° 41, CAAP,
Quito, 1997, pp. 78-92.
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Se produce otra entrada a lo popular a través de la
literatura que recrea el impacto del cine, la música y los
ídolos populares. Aparecen novelas que recogen los fenómenos
de cultura de masas como personajes y situaciones. A mediados de los
80, cuando hay una relativa euforia por el tema, advierte Monsiváis
el peligro de que una moda simplifique y trivialice todo con exaltaciones
de lo popular: "Estamos sin duda frente a una moda y como tal
se extinguirá entre oportunismos , imitaciones, declamaciones
populistas, reducción de letras de boleros a tratados filosóficos
Pero es un proceso que pone fin en lo que a los sectores populares
se refiere, al enfrentamiento ancestral de Barbarie y Civilización.
Es una fórmula que ya nada explica, porque un siglo de vida
latinoamericana ha probado la convivencia posible y la mezcla real
de los dos adversarios."
En realidad, lo popular también es un campo de disputa.
Mientras en los 80 con la revalorización de la sociedad civil
se tiende a pensar en la politización de lo cotidiano, apareció
un cambio de terreno de discusión del modo más inesperado.
Así es como vino un desafío desde la derecha, con
"El otro sendero" de Hernando de Soto (1986). Se trata
de una versión de los informales constituidos en sujetos
económicos activos. La figura es el microempresario que tiene
iniciativa y capacidad de acción autónoma. Como actúa
al margen del Estado es un potencial sujeto antiestatal. Este reconocimiento
de que una iniciativa popular estaba en marcha, había sido
definido antes como un "desborde popular" que consistía
en el cuestionamiento de las instituciones y la vida social del
Perú por parte de un amplio segmento de la sociedad que había
entrado en la informalidad. Hasta cierto punto, la exaltación
de lo popular había servido para que el mito de lo popular
reemplace al mito de la clase obrera. En el caso peruano, con un
declive y deterioro acentuado de los niveles organizativo de un
sindicalismo radical, se pasó a otro tipo de organizaciones
populares que también fueron reivindicadas por su potencial
movilizador. Se buscaban otros actores que tomen la posta de una
alicaída clase obrera. "Desde entonces la imagen de
lo popular se ha ido definiendo en términos de la constitución
de individuos y sujetos colectivos distanciados del mundo del trabajo
En estas imágenes encuentran lugar los niños, sean
como trabajadores "pirañas" o adictos a las drogas.
Los jóvenes, en tanto que realizan actividades culturales
sufren el desempleo y son tentados por los grupos alzados en las
armas.
La búsqueda de nuevos sujetos populares tuvo un sentido
parecido en la América Latina con la interpretación
de que los más diversos procesos de organización y
movilización podían ser entendidos como movimientos
sociales.
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| IBARRA, Hernán. NEGACION, EXALTACION Y DESENCANTO DE LAS
CULTURAS POPULARES EN AMERICA LATINA. Ecuador Debate N° 41, CAAP,
Quito, 1997, pp. 78-92. |
| TEMA:
Las Perspectivas
pp. 89-91
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En los años 90 se tiende a hablar menos de culturas
populares y más bien emergen otros temas tales como identidades
y modernidad. Lo popular se torna un tema borroso y son otras situaciones.
Los diversos ritmos del proceso de globalización y cambio de
los Estados nacionales, introducen una fuerte interrogación
sobre el futuro de las culturas nacionales y locales. Los valores
que inspiraron el nacionalismo en América Latina son puestos
en duda por la crisis de valores tradicionales relativos a héroes
y referencias patrióticas. Por otras parte, lo multicultural
ingresa en los discursos políticos y culturales. Esto no implica
el fin de los estudios sobre culturas populares, pero si supone una
readecuación y cambios de enfoque. Una constatación
de un agudo cambio es lo ocurrido con un tipo de ídolos populares
encarnados en los boxeadores y luchadores de catchas-cán. Santo
el enmascarado de plata o Blue Demon que cumplían un rol de
héroes populares, salieron de escena por muerte, retiro, envejecimiento
y falta de alternantes adecuados. La televisión y el cine proporcionan
héroes audiovisuales como Chuck Norris, Van Damme, y otros.
Frente a la relativa poca capacidad de provocar bajas que tenían
boxeadores y luchadores, los nuevos héroes golpean, patean,
castigan y matan rutinariamente. Por fuera de la crítica que
se hace a estos films, son constantes éxitos de taquilla. Se
evidencia una crisis de los referentes de una identidad latinoamericana
genérica, relativos a figuras de estilo de José Rodó
o Simón Bolívar. Estos héroes que condensaban
un ideario patriótico, son desplazados por cantantes como Celia
Cruz.
La incorporación de la cultura popular como tema de las ciencias
sociales han promovido una revalorización de los sectores populares
y étnicos como productores de cultura. Ha permitido acceder
a una discusión menos ideologizada de la cultura de masas,
puesto que se ha tratado de comprender sus lógicas de producción
y los variados impactos en el público. El ámbito de
estudio se ha ampliado, e incluye la producción y recepción
de telenovelas en los sectores populares, los circuitos de producción
y consumo de la música popular, las elaboraciones sobre el
arte "naif" y la modernización de las artesanías.
Se halla redefinido el campo de lo culto, lo popular y lo masivo como
esferas separadas. Los procesos de hibridación cultural (García
Canclini) han quebrado muchas barreras. En los tiempos que corren
viene un inmenso desafío a la comprensión de las vinculaciones
entre lo global y lo local. Lo local es profundamente redefinido como
lugar de las producciones culturales autónomas por su relación
con los circuitos internacionales de producción cultural. Así,
segmentos de la población son atraídos poderosamente
por la internacionalización del espectáculo y el consumo
cultural, mientras otros quedan atrapados en territorios ambiguos
donde han hecho crisis las culturas locales, sin que se defina una
positiva vinculación a la globalización cultural. Este
será el terreno donde debe ponerse más atención
en el futuro |
| IBARRA, Hernán. NEGACION, EXALTACION Y DESENCANTO DE LAS
CULTURAS POPULARES EN AMERICA LATINA. Ecuador Debate N° 41, CAAP,
Quito, 1997, pp. 78-92. |
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