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IDENTIDAD URBANA

AUTOR

María Ana Portal

TITULO

La cuestión de la identidad urbana: una reflexión teórica

 
EN

Boletín de Antropología Americana N° 27

 

EDITOR, LUGAR, AÑO y No. PAGINAS

Instituto Panamericano de geografía e historia, México, julio de 1993, pp. 59-75

 

RESUMEN:

Analiza los "instrumentos de análisis" a través de los cuales podemos acercarnos a comprender cómo un grupo social construye la identidad urbana, es decir: la cosmovisión, la memoria colectiva y la ritualidad. Se conciben estos conceptos como los mecanismos mediante los cuales se reproduce la experiencia de pertenecer a la urbe, a nivel contemporáneo.

 

TEMA:

Identidad urbana y cosmovisión

pp. 57-63


… La identidad urbana nos enfrenta a un problema teórico-metodológico que nos obliga a profundizar en aquellos instrumentos de análisis a través de los cuales podemos acercarnos a comprender cómo un grupo social construye un tipo de identidad particular, en este caso, urbana. La construcción identitaria urbana puede analizarse desde tres conceptos: la cosmovisión, la memoria colectiva y la religiosidad. Estos conceptos permiten profundizar en los mecanismos mediante los cuales se reproduce la experiencia de pertenecer a la urbe, a nivel contemporáneo.

Cuando se ha trabajado el concepto de cosmovisión, se hace referencia a una forma de ver y de estar en el mundo de grupos sociales restringidos a una etnia específica, organizados en comunidades pequeñas y con una relación histórica más o menos nítida con culturas prehispánicas. Pero ¿qué sucede cuando pretendemos comprender cómo mira y ordena el mundo un grupo social mestizo inmerso en acelerados procesos de modernización? Hay autores que consideran que no hay un corpus de concepciones del mundo lo suficientemente ordenadas y coherentes como para pensar que sus integrantes puedan integrar una "visión del mundo" particular. Sin embargo, la vivencia empírica de las urbes nos dan indicios diferentes. Frente a los procesos de globalización y modernización, hay una fuerte tendencia a la distinción y al reconocimiento de la diferencia social entre los diversos grupos que habitan en ellas. Esto se da no sólo en términos de clases sociales, sino fundamentalmente, de prácticas culturales.

Es cierto que en el mundo moderno es difícil pensar en una única y homogénea visión del mundo; la mayor parte de las acciones cotidianas transcurren en la "inmediatez de las prácticas"; en el adormecimiento de la reflexión. Pero ello no implica la inexistencia de una cierta unidad cultural que guía y da sentido a sus acciones. "La base de la cosmovisión no es producto de la especulación, sino de las relaciones práctcas y cotidianas; se va construyendo a partir de determinada percepción del mundo, condicionada por una tradición que guía el actuar humano en la sociedad y en la naturaleza". Este marco coherente que llamamos cosmovisión (no exclusivo de los grupos étnicos) representa el ancla o la estructura básica que facilita la incorporación de lo moderno y lo urbano. No porque la cosmovisión implique un encuadre cultural coherente, ello significa que en la vida social no estén presentes lo incoherente, lo contradictorio y lo ilógico. "Estos componentes incoherentes de la cosmovisión son importantes como hechos históricos, pero sólo será posible identificarlos si se parte del reconocimiento del núcleo de coherencia que los rigen". Esta tensión entre coherencia/incoherencia es lo que gesta las transformaciones sociales y es a partir de éstas que se construye la identidad urbana. …


PORTAL, María Ana. LA CUESTION DE LA IDENTIDAD URBANA: UNA REFLEXION TEORICA. Boletín de Antropología Americana N° 27. México, julio de 1993, pp. 57-73.

 

TEMA:

Identidad urbana y cosmovisión

pp. 57-63


… La identidad de un grupo urbano, al igual que cualquier otro grupo social, se construye necesariamente a partir de una forma de mirar el mundo (es decir, de una cosmovisión particular) y de experimentarlo. Esta mirada cultural básica y coherente se constituye en una estructura que posibilita la explicación del entorno, en la medida en que ella se articula el pasado (significativo) el cual se organiza como parte del marco ideológico de explicación del hoy. El pasado que se recuerda y se significa puede ser reciente o ancestral; inventado o construido desde una experiencia histórica registrada y validada. Esto dependerá de la composición social e histórica del grupo en cuestión. La manera específica en que cada grupo social construye ese pasado, y la especificidad del "lugar desde donde" crea sus referentes, generan puntos significativos a partir de los cuales se distinguen los diversos grupos urbanos. Así la cosmovisión no se define únicamente por un tipo específico de contenido cultural, sino por las concepciones de tiempo/espacio que organizan tanto los conceptos como las prácticas de un grupo particular. Dicho proceso se hace posible en la medida en que la identidad se recrea en un continuo movimiento que va de la diferenciación -o la particularidad de los sujetos- a la indiferenciación -o integración con el todo- Los procesos identitarios se edifican a partir de la forma particular en que se estructuran tiempos, espacios y con ello, las relaciones socioculturales, estructurado a partir de una forma de ver, comprender, de ser y actuar en el mundo.

Daniel Bell y Marc Augé, plantean desde perspectivas diferentes, que los movimientos sociales que han traído la modernidad requieren ser comprendidos desde una nueva concepción lógica de espacio y de tiempo, en el entendido de que estos dos parámetros culturales representan un problema central para comprender la cultura contemporánea. Augé observa tres tendencias que definen a la modernidad y conllevan implicaciones en la construcción de la identidad urbana: a) la aceleración de la historia, la cual se relaciona con la forma de percibir el tiempo y con la manera en que se periodiza la experiencia social en la actualidad (los acontecimientos se suceden a tal velocidad y nuestra información sobre ellos es tan amplia que algo que acaba de acontecer se convierte rápidamente en historia); b) la percepción del espacio que se abre en exceso a partir de las posibilidades tecnológicas (ampliación de las fronteras espaciales que trae como consecuencia la modificación en nuestra percepción del espacio y el cierre del mismo); c) la individuación de los destinos y la exacerbación de la diferencia fruto de la modificación de las percepciones del tiempo y espacio (cambio de la conciencia según la cual el yo se convierte en objeto de atención deliberada) …


PORTAL, María Ana. LA CUESTION DE LA IDENTIDAD URBANA: UNA REFLEXION TEORICA. Boletín de Antropología Americana N° 27. México, julio de 1993, pp. 57-73.

 

TEMA:

Identidad urbana y cosmovisión

pp. 57-63


… Si los parámetros de tiempo y espacio se están transformando, ¿cómo se recrean las identidades sociales en la urbe dada la velocidad en que se suceden las prácticas sociales? La identidad social se recrea a partir de la forma concreta en que se construyen, se recrean y se apropian de las identificaciones sociales las colectividades. La identidad no puede pensarse como un objeto que se posee y se otorga de generación en generación, no como un conjunto de rasgos que se pueden describir de manera permanente (como una fotografía), no como una "naturaleza" o esencia en sí misma. La identidad debe pensarse como un proceso de contraste con otros, siempre en movimiento y por lo tanto siempre reconstituyéndose. Este modelo contiene en sí diversos niveles o planos de identificación: el generacional, el de género, el étnico, el regional, el de clase, el nacional, etc. De allí la riqueza en el análisis del concepto de identidad. Tiene que ver con una unidad "relativa" que se decompone y se recompone de manera continua en, por lo menos, dos ejes: el que vincula lo indiviual con lo colectivo y el que vincula la estabilidad al cambio. Las identificaciones sociales se conforman en un ámbito cultural específico, a partir del cual los sujetos reconocen sus semejanzas con los miembros de su grupo, al tiempo que se distinguen de los sujetos de otros grupos; se construyen así a partir de un doble movimiento: de "adentro" hacia "afuera" y de "Afuera" hacia "adentro", en razón de la capacidad de interpelación que tengan "adentro" los significados gestados "afuera". Así, definimos a la identidad como un "proceso de identificaciones históricamente apropiadas que le confieren sentido a un grupo social y le dan estructura significativa para asumirse como unidad".

La identidad social es, entonces, la capacidad del grupo de diferenciarse de los demás pero permaneciendo "idéntico" a sí mismo en un continuo movimiento. No hay identidades estáticas, sino movimiento de identificaciones. La capacidad de autoidentificación y de apropiación de las identificaciones ajenas se gesta en un proceso histórico en el cual el grupo se autodefine y es definido por otros en contextos sociales y culturales específicos, de tal suerte que a partir de estas identificaciones se van conformando los sujetos sociales y se van incorporando los cambios. En cada momento histórico se producen diversos tipos de identificaciones. Este proceso de transformación se estructura precisamente a partir de las identificaciones sociales. En la medida en que los sujetos cambian, la pregunta esencial de quiénes somos es formulada y respondida de manera diferente. El grupo social se mira en ese cambio y los otros también lo nombran a partir de esos cambios. Estos procesos de identificación social son procesos ideológicos, es decir, que se realizan en prácticas sociales. Las identificaciones se constituyen en evidencias sociales al ser apropiadas grupalmente y se convierten en parte constitutiva de la ideología y de la cultura.


PORTAL, María Ana. LA CUESTION DE LA IDENTIDAD URBANA: UNA REFLEXION TEORICA. Boletín de Antropología Americana N° 27. México, julio de 1993, pp. 57-73.

 

TEMA:

Memoria colectiva

pp. 63-67


… Cuando uno se enfrenta a una comunidad específica -urbana o rural- la memoria del grupo no siempre se presenta a simple vista como elementos coherentes. Aparecen muchas veces como "pedacería" inconexa.

Una aproximación teórica sugerente es la de Roger Bastide, para quien la "memoria colectiva" es un proceso en donde los recuerdos que retiene un grupo se estructuran por pedazos -materiales y simbólicos- de historia vivida y resignificada continuamente, de construcciones individuales socializadas, de refuncionalizaciones mediante la creatividad de la tradición oral, de la significación de los objetos materiales que rodean al grupo y de la invención de nuevos procesos.
La memoria colectiva no debe confundirse con la historia como tradicionalmente se ha caracterizado. Para Halbwachs la historia es la recopilación de hechos que han ocupado el lugar más importante en la memoria de los hombres. Pero leídos en libros, enseñados y aprendidos en las escuelas, los acontecimientos pasados fueron escogidos, reunidos y clasificados según necesidades o reglas que no eran las mismas de las de los hombres que conservaron por largo tiempo el depósito vivo de la memoria de esos acontecimientos. La historia, dice el autor, ordena los acontecimientos cronológicamente en períodos y secuencias, se sitúa fuera y por encima de los grupos sociales; es una suerte de memoria universal del género humano.

Hay que reconocer que frente a la historia, la memoria colectiva no puede ser pensada como "historia". La memoria colectiva es una vivencia continua que sólo retiene del pasado lo que está vivo para el grupo que la sustenta. Según Villoro, la memoria colectiva es una forma particular de hacer historia, No como el ordenamiento cronológico ni erudito, pero sí como parte de esa capacidad creativa de los grupos humanos de ordenar su experiencia, recordarla y transmitirla.
Ahora bien. El ámbito de reproducción de la memoria colectiva se encuentra en la tradición oral: "la tradición oral implica el predominio de la objetivación espacial, iconográfica, ritual y gestual, su reactivación permanente por medio de "portadores de memoria" socialmente reconocidos (los ancianos, "testigos" calificados, etc.) y su transmisión por comunicación de boca en boca y de generación en generación. El archivo de este relato está constituido por un conjunto de relatos orales, proverbios, etc.." De este conjunto de relatos que constituye la tradición oral, el mito representa un espacio simbólico privilegiado que sintetiza la cosmovisión del grupo. Alfredo López considera que el mito tiene dos caras distinguibles: a) el mito creencia, b) el mito como creación narrativa. …


PORTAL, María Ana. LA CUESTION DE LA IDENTIDAD URBANA: UNA REFLEXION TEORICA. Boletín de Antropología Americana N° 27. México, julio de 1993, pp. 57-73.

 

TEMA:

Memoria colectiva

pp. 63-67


… El mito creencia es el espacio simbólico donde se recrea el tiempo primordial, ese tiempo donde los seres adquieren sus características inmutables surgidas del mundo sagrado de los dioses. pero también es el espacio donde se explican las causas de estas características y el por qué de su comportamiento. Representa un espacio fundamental en la recreación de la memoria; es el contexto simbólico desde donde se da sentido al conjunto de prácticas cotidianas que realiza el grupo social. El mito es creación narrativa que se refiere a la historia del proceso de incorporación de las esencias y la aparición de seres mundanos en el tiempo primigenio.
¿Ocupa el mito algún lugar significativo en la vida contemporánea? ¿cuál es su posición frente a los medios masivos de comunicación?
A pesar de los procesos de tecnificación y modernización de la ciudad, la práctica religiosa continúa siendo un fenómeno significativo en los espacios considerados como "populares" de la urbe. En ese marco, el mito mantiene un papel relevante ya que representa un referente cultural fijo, cuyo sentido se amplía en la medida en que se articula a la vida ritual, ya que es a través de la compleja red de ceremonias rituales que realizan las comunidades urbanas donde se experimenta el mito-creencia.
Ahora bien. La manera específica en que la memoria colectiva se construye, es lo que le da la especificidad a cada grupo. Es un proceso selectivo de información mediante el cual se construyen significados colectivos, a partir de las necesidades de explicar el presente. El mito-creencia que se recrea en los rituales religiosos representa "uno" de los mecanismos concretos a partir de los cuales se ordenan las experiencias contemporáneas. El mito-creencia recrea un sistema ideológico congruente anclado en el pasado pero como proyección actual. Es una construcción simbólica, no sujeta a cronología ni a la "veracidad" de los hechos históricos.
El problema de la identidad no es un problema de grado o de acumulación de elementos tradicionales. Es un problema de interpelaciones sociales, de apropiación de las experiencias colectivas y de asimilación de los procesos de cambio que se establecen en espacios y tiempos concretos.

PORTAL, María Ana. LA CUESTION DE LA IDENTIDAD URBANA: UNA REFLEXION TEORICA. Boletín de Antropología Americana N° 27. México, julio de 1993, pp. 57-73.

 

TEMA:

Ritual e identidad social

pp. 67-72


… El ritual es un procedimiento por medio del cual se estructuran y se reproducen -con base en la construcción de un tiempo y un espacio particulares- las identidades tanto individuales como sociales. El ritual se define por las siguientes cualidades formales:

1. Es una práctica social repetitiva, formalizada y especial que permite ordenar, recrear, reproducir y actualizar las representaciones simbólicas y las relaciones sociales en un tiempo y un espacio prefijados y reconocidos socialmente Su característica como práctica especial se refiere a que las acciones o los elementos "vulgares" o cotidianos adquieren una connotación diferente. El propósito del ritual es marcar el significado de la acción.

2. En el ritual se recrea la memoria colectiva de los grupos, sintetizando en un solo momento el pasado, el presente y el futuro. El tiempo ritual es un tiempo "eterno, todo se juega en un mismo plano: el presente.

3. En él se expresan y modulan las contradicciones sociales en acto, acotándolas, Los niveles de conflicto que existen en la vida social tienen necesariamente que expresarse en el ritual.

4. Incorpora las transformaciones simbólicas que se gestan en relación con las transformaciones sociales, políticas y económicas.

5. Es un espacio axiomático en el cual se juega la normatividad social y el orden cultural, en el que se asignan roles y se moldean conductas, organizando jerárquicamente la estructura social. Este carácter axiomático posibilita la legitimación y el reconocimiento de la diferencia en torno al cual se instituyen y se estructuran procesos de exclusión e inclusión grupal; y convierte al ritual en un ámbito de recreación de lo "numinoso"", de lo incuestionable. La condición numinosa se traduce en la vida cotidiana en autoridad y jerarquía.

Lo que entra en juego en el caso urbano es una forma específica de construcción de la identidad social en tanto "hibridación", esos "cruces socioculturales en que lo tradicional y lo moderno se mezclan". Así, el mito-creencia prehispánico -reinterpretado a lo largo de los siglos y atravesado por la cosmovisión occidental- se recrea hoy en rituales religiosos urbanos, constituyéndose en parte de la cosmovisión moderna. Las características del ritual representan prácticas concretas a través de las cuales el grupo social reproduce cíclica y colectivamente su identidad.


PORTAL, María Ana. LA CUESTION DE LA IDENTIDAD URBANA: UNA REFLEXION TEORICA. Boletín de Antropología Americana N° 27. México, julio de 1993, pp. 57-73.