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| RESUMEN:
Análisis del concepto de identidades locales desde su dimensión
espacial y temporal. Definición de las identidades como procesos
subjetivos de autoidentificación colectiva de los grupos
sociales en el marco de lo local en tanto territorialización
de las relaciones sociales y proceso de convergencia de distintas
dimensiones de la temporalidad.
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| TEMA:
Las identidades y lo local
pp. 1-2
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La identidad y lo local son elementos que desde hace algunos
años vienen ocupando investigaciones, reflexiones y propuestas.
Ambas son difíciles de definir. Sin embargo, cualquier intento
de definición resulta relevante, sobretodo en el momento actual.
Primero porque combina la recurrencia de referentes "globalizados"
con referentes extremadamente "locales". Segundo, porque
vivimos un proceso de "desentralización" que podría
poner mucho de la vida de la gente a escala local y en sus referentes
institucionales (aunque puede alegarse que el impulso a la desentralización
no viene desde la sociedad sino de decisiones que se toman fuera de
los alcances de "nuestros" actores políticos). Y,
finalmente, porque algunos sujetos sociales que han irrumpido con
fuerza en la escena nacional, tienen como componentes de sus identidades
muchos elementos locales combinándose con referentes "nacionales"
Algunos se han referido a la crisis de los sistemas holísticos
de pensamiento para justificar la múltiple presencia de lo
local; o a la crisis de legitimidad de las instituciones políticas
nacionales que no parece haber afectado de igual manera a las instituciones
locales. Algo similar podría decirse sobre las identidades.
El reconocimiento académico de las diversidades ha dado paso
a la representación de las diversidades por sí mismas.
Si bien la marcha de los acontecimientos -y de los sujetos- ha puesto
en evidencia que las identidades específicas no anulan la
posibilidad de constitución de "ese sujeto más
global" (que en América Latina ha recibido el nombre
de movimiento popular), parece haber quedado claro que la construcción
de este "sujeto más global" no anula ni subsume
los sujetos particulares.
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| UNDA, Mario. ESPACIALIDAD Y TEMPORALIDAD DE LAS IDENTIDADES LOCALES.
Ponencia presentada en el Coloquio sobre Identidades Locales realizado
en el 49° Congreso de Americanistas. Quito, mimeografiado, julio
de 1997, 9 pp.
Se justifica el estudio de lo local en función de los
procesos de globalización.
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| TEMA:
La identidad como autodeterminación colectiva
pp. 2-3
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"Llamamos identidades a los procesos subjetivos de autoidentificación
colectiva de los grupos sociales. Esta autoidentificación,
siendo social y siendo la sociedad diferenciada y contradictoria,
supone, al mismo tiempo, una identificación, así sea
inicial, confusa y ambigua, de los 'otros', de aquellos que no son
'nosotros', y un posicionamiento respecto a ellos; y supone también
la identificación de opositores y allegados (y, eventualmente
de espacios vacíos), es decir, la ubicación de campos
de conflicto y unidad".
La construcción del "nosotros" no es algo estático
o en un solo sentido. En primer lugar porque cualquier "nosotros"
puede tener por lo menos dos significados, dos ámbitos de
constitución: a) el "nosotros" inmediato, inclusivo,
el que nos incluye naturalmente a través de las relaciones
cotidianas y de las extensiones de clase, de género o de
etnia; y b) un "nosotros" ampliado, construido en la exclusión
de los opositores principalizados. Este "nosotros" ampliado
es normalmente más flexible y variable y supone, de alguna
manera, el intento de construcción -siempre conflictiva-
de sujetos ampliados que articulan a varios sujetos particulares,
y la autoidentificación de cada particular como componente
de aquel "sujeto más global". En segundo lugar
porque las identidades -especialmente las subalternas- no existen
como entidades puras, separadas nítidamente de los "discursos
de identificación" dominantes en la sociedad que, precisamente,
la constituyen como tales clases subalternas. En cualquier identidad
dominada coexisten elementos de subordinación y elementos
de autoafirmación y emancipación; unos y otros predominan
y pasan a primer plano según los distintos momentos de las
luchas sociales y de los procesos mismos de constitución
de los sujetos.
Las identidades, en tanto procesos subjetivos, nos remiten a la
materialidad de las relaciones sociales en las cuales se constituyen
"físicamente" los sujetos a las vicisitudes de
la vida material; éstas relaciones sociales serían
los ejes de los "sistemas de identidades estructurantes",
en términos de Isidoro Moreno.
Cada identidad sería la peculiar manera en que se combinan
estos elementos esenciales entre sí y con otros. Los discursos
que dejan estos elementos de la realidad para poner en primer plano
aspectos secundarios y encubrir ciertos proyectos de dominio, no
son propiamente identidades, sino meros "discursos de identificación".
Pero la identidad no es solamente el reflejo subjetivo de las materialidades
específicas que constituyen la condición social (étnica,
laboral, de género) sino la manera particular como se la
vive, como se la percibe, y como se la procesa socialmente en la
conciencia (colectiva).
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| UNDA, Mario. ESPACIALIDAD Y TEMPORALIDAD DE LAS IDENTIDADES LOCALES.
Ponencia presentada en el Coloquio sobre Identidades Locales realizado
en el 49° Congreso de Americanistas. Quito, mimeografiado, julio
de 1997, 9 pp.
Identidad como reflejo subjetivo y vivencia particular.
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| TEMA:
Lo local como territorialización de las relaciones sociales
pp. 3-5
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"Existe una mala costumbre hoy en día, la de mentar
lo local como si tuviera necesariamente una sola acepción,
una misma realidad más allá de las diferencias entre
las localidades concretas. Pero no existe "lo local": existen
distintas y diferentes condiciones locales; distintos procesos de
constitución, diferentes modos de relacionarse con lo "nacional",
con lo "regional" o, si se quiere actualmente, con lo "global".
Hablar de lo local es referirse inmediatamente a la heterogeneidad.
Cada localidad es distinta de las demás. Pero, adicionalmente,
dentro de cualquier espacio "local", existen realidades
o condiciones diferentes: cada "local es en sí mismo una
realidad heterogénea, donde se manifiestan condiciones de clase
diferentes, condiciones de género que determinan la manera
de vivir y de concebir el mundo, condiciones de edad, particularidades
culturales e incluso las migraciones como elemento complejizador adicional
por las cargas culturales e ideológicas que normalmente arrastra
consigo. Hemos caído muchas veces en la cómoda simplificación
de denominar "lo local" aquello que tenemos a mano y podemos
reconocer inmediatamente, sea como un territorio que nos viene, casi
siempre, administrativamente dado. Es cierto que "lo local"
se nos aparece en nuestras conciencias como un recorte territorial,
un territorio delimitado; pero el territorio no existe por sí
mismo, sino a través de las actividades humanas, es decir,
de las relaciones sociales que contiene.
Desde esta perspectiva, lo local es una manera ambigua de representar
una determinada regionalización de relaciones sociales. Dicha
regionalización no puede provenir de la jerarquización
de uno u otro elemento. En realidad se trata de diversas regionalizaciones
producidas por distintos grupos sociales. En contrapartida, nos
quedan comúnmente las regionalizaciones producidas por el
despliegue en el territorio de las actividades de subsistencia de
las clases subalternas. Esto es particularmente en la cuestión
indígena y en las distintas lecturas que se hacen hoy en
día sobre su demanda de plurinacionalidad. Pero lo local,
se había dicho, se nos aparece como un territorio administrativamente
dado, es decir, un territorio controlado políticamente. Quizá
en esta reducción haya jugado la idea de que el municipio
es la parte del aparato estatal más cercano a la gente, al
ciudadano común y corriente. Pero detrás puede estar
la aceptación de la inmutabilidad de las instituciones, lo
que no puede dejar de ser una cierta aceptación de las jerarquías
establecidas. Ahora bien. Si lo local nos remite al territorio y
este a las relaciones sociales que lo conforman y le dan contenido,
entonces el territorio es su ocupación y ella nos remite
a la lucha social por su uso o por su apropiación. Esto también
se expresa en los juegos institucionales, los intentos por captar
el control de las instituciones "locales", en la medida
en que ellas encarnan la posibilidad de gobernar un territorio.
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| UNDA, Mario. ESPACIALIDAD Y TEMPORALIDAD DE LAS IDENTIDADES LOCALES.
Ponencia presentada en el Coloquio sobre Identidades Locales realizado
en el 49° Congreso de Americanistas. Quito, mimeografiado, julio
de 1997, 9 pp. |
| TEMA:
El solapamiento de las espacialidades en las identidades locales
pp. 6-8
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Hemos visto que el territorio existe como regionalización
de las relaciones sociales. Para la mayoría de la población,
estas relaciones son, en primer lugar, aquellas que las constituyen
como sujetos de la dominación de "otros", esto es,
relaciones de explotación, de distintas formas de opresión
o de alienación. Pero en el propio ser de estas relaciones
sociales está contenida también su alma opuesta, la
de resistencia a las lógicas de dominación, sea dentro
de ella, sea en sus intersticios o en sus márgenes. Esto porque
la lógica de resistencia está contenida en la propia
lógica de la dominación, como una contratendencia que
permite que las clases trabajadoras se autoconstituyan en sujetos
posibles de su propia emancipación.
La consecuencia espacial de esta dualidad es que un mismo territorio
soporta dos lógicas de las relaciones sociales y las combinaciones
específicas que se producen por su encuentro contradictorio
en el devenir social. La regionalización de lo local, desde
este punto de vista, resulta de la "continuidad discontinua"
de los territorios en que se es objeto y se lucha por ser sujeto.
De ello se deduce que lo local es construido y vivido de distinta
manera por los diferentes actores sociales.
Como las relaciones sociales son inseparables de la territorialidad,
puede seguirse que los solapamientos se darían de tres diversas
maneras:
a) Cuando dos grupos humanos con identidades distintas comparten un
mismo espacio y un mismo tiempo (los problemas en un barrio popular
por ejemplo se viven de diferente manera según se sea hombre
o mujer, mestizo, negro, etc.; además los problemas no son
necesariamente iguales en distintos sitios de un mismo barrio)
b) Cuando una identidad dominante recubre una o varias identidades
subalternas; la primera pretende extenderse y ser reconocida como
representante universal valiéndose de "discursos de identificación"
que disfrazan su carácter de mera particularidad
c) Cuando en el mismo espacio, los mismos componentes del grupo social
viven una superposición de los propios ejes materiales estructurantes
de la identidad, cuya combinación da por resultado una cierta
primacía, en cada momento, de uno o de otro.
Así pues, ¿se constituyen identidades locales más
o menos únicas, capaces de abarcar y representar por igual
los distintos grupos humanos que comparten un mismo espacio físico?
¿se trata solamente de matices o subproductos de una misma
identidad básica?
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| UNDA, Mario. ESPACIALIDAD Y TEMPORALIDAD DE LAS IDENTIDADES LOCALES.
Ponencia presentada en el Coloquio sobre Identidades Locales realizado
en el 49° Congreso de Americanistas. Quito, mimeografiado, julio
de 1997, 9 pp.
Relaciones sociales desde el punto de vista marxista. Ver Canclini,
Las culturas populares en el capitalismo.
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| TEMA:
El solapamiento de las espacialidades en las identidades locales
pp. 6-8
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La respuesta no puede pretender carácter absoluto
pero, por lo pronto, digamos que si Quito no es la misma entidad en
el norte que en el sur, en los llanos que en las faldas de los montes,
en la meseta que en los valles, entonces difícilmente la "identidad
quiteña" va a ser una sola. "Recientemente algunas
notas de prensa nos mostraban con el ejemplo de los rockeros, cómo
las -aparentemente- mismas manifestaciones culturales dan resultados
divergentes en el norte y en el sur de la ciudad". No se trata
de sobredeterminaciones espaciales; ocurre que no son los mismos grupos
sociales los que habitan esas dos partes de la ciudad y, en consecuencia,
no son iguales sus vivencias, sus problemas, sus expectativas. Y tampoco,
en consecuencia, sus expresiones culturales, aún cuando se
procesen bajo formas que aparentemente son las mismas.
De hecho, los procesos de constitución de identidades conocen
la sucesiva construcción de distintos "nosotros",
según se van aclarando tanto las oposiciones sociales cuanto
las autoidentificaciones complejas: esto es, el tránsito de
ida y vuelta, nunca definitivo, entre el "nosotros" que
identifica a los componentes inmediatos de un mismo grupo, y ese otro
"nosotros" que se construye en el encuentro, dentro de un
mismo espacio relativo y dentro de un tiempo relativamente continuo,
de grupos sociales que se van descubriendo "cercanos" o
partícipes de un "sujeto más global".
Pero la constitución del nosotros "ampliado" no significa
necesariamente que las identidades originales desaparezcan, pero tampoco
es posible que permanezcan inmutables, pues el simple contacto con
esos "otros" que se convierten en parte de un "nosotros"
compartido, no puede sino afectar de una u otra manera la imagen que
se hace del mundo y de las relaciones sociales en las que se ven envueltos,
es decir, el modo en que viven y perciben los ejes estructurantes
de la identidad.
Serán, entonces, posibles varias combinaciones: que coexistan
manteniendo sus características propias o que se influyan mutuamente
en distintos grados. |
| UNDA, Mario. ESPACIALIDAD Y TEMPORALIDAD DE LAS IDENTIDADES LOCALES.
Ponencia presentada en el Coloquio sobre Identidades Locales realizado
en el 49° Congreso de Americanistas. Quito, mimeografiado,
julio de 1997, 9 pp. |
| TEMA:
La temporalidad en la identidad
pp. 8-9
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Las identidades no son concebibles sin su dimensión
territorial. Pero menos puede comprenderse su proceso de constitución,
cambio o desconstitución sin tomar en cuenta las temporalidades.
No hay actividad humana que sea concebible fuera del tiempo. Pero
estamos acostumbrados a una noción de un tiempo lineal, homogéneo
y vacío. En él, nosotros transcurrimos, pero no construimos.
Es cierto que el tiempo es un transcurrir, pero ese transcurrir no
es simplemente lineal, no es necesariamente homogéneo y sólo
está vacío cuando falta en él la actividad consciente
del sujeto. En los procesos de constitución de identidades
colectivas, la noción del transcurrir es más o menos
evidente; pero suele vérsela como un decurrir lineal. Transcurrimos
sí, pero no linealmente. La linealidad es solamente la expresión
de los momentos "homogéneos" que no llenan toda la
temporalidad de nuestras existencias. Los saltos bruscos, las aceleraciones
y desaceleraciones del tiempo, la ruptura de la linealidad, todo eso
no sólo es parte de nuestra vida, sino que llena una buena
parte de ella, y son los eventos que marcan "épocas"
también en la manera y en los referentes de nuestras autoidentificaciones.
Nuestras identidades colectivas reflejan estos cambios o estos
estancamientos, pero no de manera inmediata ni mecánica;
hay desfaces temporales entre el tiempo de nuestro transcurrir cotidiano
y la temporalidad en que juegan nuestras identidades, especialmente
en momentos en que la temporalidad de la propia vida social comienza
a sacudirse de su modorra homogénea.
Así, son varias dimensiones de la temporalidad en que encontramos
los procesos identitarios:
a) Las identidades colectivas sufren modificaciones en el tiempo:
los grupos sociales cambian su manera de verse y de ver el mundo
y a sus aliados y adversarios. Suponemos que estas modificaciones
no responden prioritariamente a procesos que se operan en la subjetividad
sino que éstos tienen por base material las modificaciones
de las relaciones sociales que les sirven de sustento.
b) Existen comprensiones distintas del tiempo que hacen parte
de las diferentes identidades. Es típica en la literatura
social, especialmente en la literatura antropológica la
distinción entre una temporalidad lineal -correspondiente
a la lógica del capital- y la temporalidad circular -lógicas
sociales no capitalistas-. Las identidades que pueden compartir
un mismo espacio, lo viven de diferente manera porque sus referentes
temporales son distintos.
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| UNDA, Mario. ESPACIALIDAD Y TEMPORALIDAD DE LAS IDENTIDADES LOCALES.
Ponencia presentada en el Coloquio sobre Identidades Locales realizado
en el 49° Congreso de Americanistas. Quito, mimeografiado, julio
de 1997, 9 pp. |
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