Volver a fichas bibliográficas
IDENTIDADES LOCALES

AUTOR

Mario Unda

TITULO

Espacialidad y temporalidad de las identidades locales

 
EN

Ponencia presentada al Coloquio sobre Identidades Locales. 49° Congreso de Americanistas

 

EDITOR, LUGAR, AÑO y No. PAGINAS

Mimeografiado, Quito, julio de 1997, 9 pp.

 

RESUMEN:

Análisis del concepto de identidades locales desde su dimensión espacial y temporal. Definición de las identidades como procesos subjetivos de autoidentificación colectiva de los grupos sociales en el marco de lo local en tanto territorialización de las relaciones sociales y proceso de convergencia de distintas dimensiones de la temporalidad.

 

TEMA:

Las identidades y lo local

pp. 1-2


… La identidad y lo local son elementos que desde hace algunos años vienen ocupando investigaciones, reflexiones y propuestas. Ambas son difíciles de definir. Sin embargo, cualquier intento de definición resulta relevante, sobretodo en el momento actual. Primero porque combina la recurrencia de referentes "globalizados" con referentes extremadamente "locales". Segundo, porque vivimos un proceso de "desentralización" que podría poner mucho de la vida de la gente a escala local y en sus referentes institucionales (aunque puede alegarse que el impulso a la desentralización no viene desde la sociedad sino de decisiones que se toman fuera de los alcances de "nuestros" actores políticos). Y, finalmente, porque algunos sujetos sociales que han irrumpido con fuerza en la escena nacional, tienen como componentes de sus identidades muchos elementos locales combinándose con referentes "nacionales"

Algunos se han referido a la crisis de los sistemas holísticos de pensamiento para justificar la múltiple presencia de lo local; o a la crisis de legitimidad de las instituciones políticas nacionales que no parece haber afectado de igual manera a las instituciones locales. Algo similar podría decirse sobre las identidades. El reconocimiento académico de las diversidades ha dado paso a la representación de las diversidades por sí mismas. Si bien la marcha de los acontecimientos -y de los sujetos- ha puesto en evidencia que las identidades específicas no anulan la posibilidad de constitución de "ese sujeto más global" (que en América Latina ha recibido el nombre de movimiento popular), parece haber quedado claro que la construcción de este "sujeto más global" no anula ni subsume los sujetos particulares.


UNDA, Mario. ESPACIALIDAD Y TEMPORALIDAD DE LAS IDENTIDADES LOCALES. Ponencia presentada en el Coloquio sobre Identidades Locales realizado en el 49° Congreso de Americanistas. Quito, mimeografiado, julio de 1997, 9 pp.

Se justifica el estudio de lo local en función de los procesos de globalización.

 

TEMA:

La identidad como autodeterminación colectiva

pp. 2-3


… "Llamamos identidades a los procesos subjetivos de autoidentificación colectiva de los grupos sociales. Esta autoidentificación, siendo social y siendo la sociedad diferenciada y contradictoria, supone, al mismo tiempo, una identificación, así sea inicial, confusa y ambigua, de los 'otros', de aquellos que no son 'nosotros', y un posicionamiento respecto a ellos; y supone también la identificación de opositores y allegados (y, eventualmente de espacios vacíos), es decir, la ubicación de campos de conflicto y unidad".

La construcción del "nosotros" no es algo estático o en un solo sentido. En primer lugar porque cualquier "nosotros" puede tener por lo menos dos significados, dos ámbitos de constitución: a) el "nosotros" inmediato, inclusivo, el que nos incluye naturalmente a través de las relaciones cotidianas y de las extensiones de clase, de género o de etnia; y b) un "nosotros" ampliado, construido en la exclusión de los opositores principalizados. Este "nosotros" ampliado es normalmente más flexible y variable y supone, de alguna manera, el intento de construcción -siempre conflictiva- de sujetos ampliados que articulan a varios sujetos particulares, y la autoidentificación de cada particular como componente de aquel "sujeto más global". En segundo lugar porque las identidades -especialmente las subalternas- no existen como entidades puras, separadas nítidamente de los "discursos de identificación" dominantes en la sociedad que, precisamente, la constituyen como tales clases subalternas. En cualquier identidad dominada coexisten elementos de subordinación y elementos de autoafirmación y emancipación; unos y otros predominan y pasan a primer plano según los distintos momentos de las luchas sociales y de los procesos mismos de constitución de los sujetos.
Las identidades, en tanto procesos subjetivos, nos remiten a la materialidad de las relaciones sociales en las cuales se constituyen "físicamente" los sujetos a las vicisitudes de la vida material; éstas relaciones sociales serían los ejes de los "sistemas de identidades estructurantes", en términos de Isidoro Moreno.

Cada identidad sería la peculiar manera en que se combinan estos elementos esenciales entre sí y con otros. Los discursos que dejan estos elementos de la realidad para poner en primer plano aspectos secundarios y encubrir ciertos proyectos de dominio, no son propiamente identidades, sino meros "discursos de identificación".

Pero la identidad no es solamente el reflejo subjetivo de las materialidades específicas que constituyen la condición social (étnica, laboral, de género) sino la manera particular como se la vive, como se la percibe, y como se la procesa socialmente en la conciencia (colectiva).


UNDA, Mario. ESPACIALIDAD Y TEMPORALIDAD DE LAS IDENTIDADES LOCALES. Ponencia presentada en el Coloquio sobre Identidades Locales realizado en el 49° Congreso de Americanistas. Quito, mimeografiado, julio de 1997, 9 pp.

Identidad como reflejo subjetivo y vivencia particular.

 

TEMA:

Lo local como territorialización de las relaciones sociales

pp. 3-5


…"Existe una mala costumbre hoy en día, la de mentar lo local como si tuviera necesariamente una sola acepción, una misma realidad más allá de las diferencias entre las localidades concretas. Pero no existe "lo local": existen distintas y diferentes condiciones locales; distintos procesos de constitución, diferentes modos de relacionarse con lo "nacional", con lo "regional" o, si se quiere actualmente, con lo "global". Hablar de lo local es referirse inmediatamente a la heterogeneidad. Cada localidad es distinta de las demás. Pero, adicionalmente, dentro de cualquier espacio "local", existen realidades o condiciones diferentes: cada "local es en sí mismo una realidad heterogénea, donde se manifiestan condiciones de clase diferentes, condiciones de género que determinan la manera de vivir y de concebir el mundo, condiciones de edad, particularidades culturales e incluso las migraciones como elemento complejizador adicional por las cargas culturales e ideológicas que normalmente arrastra consigo. Hemos caído muchas veces en la cómoda simplificación de denominar "lo local" aquello que tenemos a mano y podemos reconocer inmediatamente, sea como un territorio que nos viene, casi siempre, administrativamente dado. Es cierto que "lo local" se nos aparece en nuestras conciencias como un recorte territorial, un territorio delimitado; pero el territorio no existe por sí mismo, sino a través de las actividades humanas, es decir, de las relaciones sociales que contiene.

Desde esta perspectiva, lo local es una manera ambigua de representar una determinada regionalización de relaciones sociales. Dicha regionalización no puede provenir de la jerarquización de uno u otro elemento. En realidad se trata de diversas regionalizaciones producidas por distintos grupos sociales. En contrapartida, nos quedan comúnmente las regionalizaciones producidas por el despliegue en el territorio de las actividades de subsistencia de las clases subalternas. Esto es particularmente en la cuestión indígena y en las distintas lecturas que se hacen hoy en día sobre su demanda de plurinacionalidad. Pero lo local, se había dicho, se nos aparece como un territorio administrativamente dado, es decir, un territorio controlado políticamente. Quizá en esta reducción haya jugado la idea de que el municipio es la parte del aparato estatal más cercano a la gente, al ciudadano común y corriente. Pero detrás puede estar la aceptación de la inmutabilidad de las instituciones, lo que no puede dejar de ser una cierta aceptación de las jerarquías establecidas. Ahora bien. Si lo local nos remite al territorio y este a las relaciones sociales que lo conforman y le dan contenido, entonces el territorio es su ocupación y ella nos remite a la lucha social por su uso o por su apropiación. Esto también se expresa en los juegos institucionales, los intentos por captar el control de las instituciones "locales", en la medida en que ellas encarnan la posibilidad de gobernar un territorio.


UNDA, Mario. ESPACIALIDAD Y TEMPORALIDAD DE LAS IDENTIDADES LOCALES. Ponencia presentada en el Coloquio sobre Identidades Locales realizado en el 49° Congreso de Americanistas. Quito, mimeografiado, julio de 1997, 9 pp.

 

TEMA:

El solapamiento de las espacialidades en las identidades locales

pp. 6-8



… Hemos visto que el territorio existe como regionalización de las relaciones sociales. Para la mayoría de la población, estas relaciones son, en primer lugar, aquellas que las constituyen como sujetos de la dominación de "otros", esto es, relaciones de explotación, de distintas formas de opresión o de alienación. Pero en el propio ser de estas relaciones sociales está contenida también su alma opuesta, la de resistencia a las lógicas de dominación, sea dentro de ella, sea en sus intersticios o en sus márgenes. Esto porque la lógica de resistencia está contenida en la propia lógica de la dominación, como una contratendencia que permite que las clases trabajadoras se autoconstituyan en sujetos posibles de su propia emancipación.
La consecuencia espacial de esta dualidad es que un mismo territorio soporta dos lógicas de las relaciones sociales y las combinaciones específicas que se producen por su encuentro contradictorio en el devenir social. La regionalización de lo local, desde este punto de vista, resulta de la "continuidad discontinua" de los territorios en que se es objeto y se lucha por ser sujeto. De ello se deduce que lo local es construido y vivido de distinta manera por los diferentes actores sociales.
Como las relaciones sociales son inseparables de la territorialidad, puede seguirse que los solapamientos se darían de tres diversas maneras:
a) Cuando dos grupos humanos con identidades distintas comparten un mismo espacio y un mismo tiempo (los problemas en un barrio popular por ejemplo se viven de diferente manera según se sea hombre o mujer, mestizo, negro, etc.; además los problemas no son necesariamente iguales en distintos sitios de un mismo barrio)
b) Cuando una identidad dominante recubre una o varias identidades subalternas; la primera pretende extenderse y ser reconocida como representante universal valiéndose de "discursos de identificación" que disfrazan su carácter de mera particularidad
c) Cuando en el mismo espacio, los mismos componentes del grupo social viven una superposición de los propios ejes materiales estructurantes de la identidad, cuya combinación da por resultado una cierta primacía, en cada momento, de uno o de otro.
Así pues, ¿se constituyen identidades locales más o menos únicas, capaces de abarcar y representar por igual los distintos grupos humanos que comparten un mismo espacio físico? ¿se trata solamente de matices o subproductos de una misma identidad básica? …

UNDA, Mario. ESPACIALIDAD Y TEMPORALIDAD DE LAS IDENTIDADES LOCALES. Ponencia presentada en el Coloquio sobre Identidades Locales realizado en el 49° Congreso de Americanistas. Quito, mimeografiado, julio de 1997, 9 pp.

Relaciones sociales desde el punto de vista marxista. Ver Canclini, Las culturas populares en el capitalismo.

 

TEMA:

El solapamiento de las espacialidades en las identidades locales

pp. 6-8


… La respuesta no puede pretender carácter absoluto pero, por lo pronto, digamos que si Quito no es la misma entidad en el norte que en el sur, en los llanos que en las faldas de los montes, en la meseta que en los valles, entonces difícilmente la "identidad quiteña" va a ser una sola. "Recientemente algunas notas de prensa nos mostraban con el ejemplo de los rockeros, cómo las -aparentemente- mismas manifestaciones culturales dan resultados divergentes en el norte y en el sur de la ciudad". No se trata de sobredeterminaciones espaciales; ocurre que no son los mismos grupos sociales los que habitan esas dos partes de la ciudad y, en consecuencia, no son iguales sus vivencias, sus problemas, sus expectativas. Y tampoco, en consecuencia, sus expresiones culturales, aún cuando se procesen bajo formas que aparentemente son las mismas.
De hecho, los procesos de constitución de identidades conocen la sucesiva construcción de distintos "nosotros", según se van aclarando tanto las oposiciones sociales cuanto las autoidentificaciones complejas: esto es, el tránsito de ida y vuelta, nunca definitivo, entre el "nosotros" que identifica a los componentes inmediatos de un mismo grupo, y ese otro "nosotros" que se construye en el encuentro, dentro de un mismo espacio relativo y dentro de un tiempo relativamente continuo, de grupos sociales que se van descubriendo "cercanos" o partícipes de un "sujeto más global".
Pero la constitución del nosotros "ampliado" no significa necesariamente que las identidades originales desaparezcan, pero tampoco es posible que permanezcan inmutables, pues el simple contacto con esos "otros" que se convierten en parte de un "nosotros" compartido, no puede sino afectar de una u otra manera la imagen que se hace del mundo y de las relaciones sociales en las que se ven envueltos, es decir, el modo en que viven y perciben los ejes estructurantes de la identidad.
Serán, entonces, posibles varias combinaciones: que coexistan manteniendo sus características propias o que se influyan mutuamente en distintos grados.

UNDA, Mario. ESPACIALIDAD Y TEMPORALIDAD DE LAS IDENTIDADES LOCALES. Ponencia presentada en el Coloquio sobre Identidades Locales realizado en el 49° Congreso de Americanistas. Quito, mimeografiado, julio de 1997, 9 pp.

 

TEMA:

La temporalidad en la identidad

pp. 8-9


… Las identidades no son concebibles sin su dimensión territorial. Pero menos puede comprenderse su proceso de constitución, cambio o desconstitución sin tomar en cuenta las temporalidades. No hay actividad humana que sea concebible fuera del tiempo. Pero estamos acostumbrados a una noción de un tiempo lineal, homogéneo y vacío. En él, nosotros transcurrimos, pero no construimos. Es cierto que el tiempo es un transcurrir, pero ese transcurrir no es simplemente lineal, no es necesariamente homogéneo y sólo está vacío cuando falta en él la actividad consciente del sujeto. En los procesos de constitución de identidades colectivas, la noción del transcurrir es más o menos evidente; pero suele vérsela como un decurrir lineal. Transcurrimos sí, pero no linealmente. La linealidad es solamente la expresión de los momentos "homogéneos" que no llenan toda la temporalidad de nuestras existencias. Los saltos bruscos, las aceleraciones y desaceleraciones del tiempo, la ruptura de la linealidad, todo eso no sólo es parte de nuestra vida, sino que llena una buena parte de ella, y son los eventos que marcan "épocas" también en la manera y en los referentes de nuestras autoidentificaciones.

Nuestras identidades colectivas reflejan estos cambios o estos estancamientos, pero no de manera inmediata ni mecánica; hay desfaces temporales entre el tiempo de nuestro transcurrir cotidiano y la temporalidad en que juegan nuestras identidades, especialmente en momentos en que la temporalidad de la propia vida social comienza a sacudirse de su modorra homogénea.

Así, son varias dimensiones de la temporalidad en que encontramos los procesos identitarios:

a) Las identidades colectivas sufren modificaciones en el tiempo: los grupos sociales cambian su manera de verse y de ver el mundo y a sus aliados y adversarios. Suponemos que estas modificaciones no responden prioritariamente a procesos que se operan en la subjetividad sino que éstos tienen por base material las modificaciones de las relaciones sociales que les sirven de sustento.
b) Existen comprensiones distintas del tiempo que hacen parte de las diferentes identidades. Es típica en la literatura social, especialmente en la literatura antropológica la distinción entre una temporalidad lineal -correspondiente a la lógica del capital- y la temporalidad circular -lógicas sociales no capitalistas-. Las identidades que pueden compartir un mismo espacio, lo viven de diferente manera porque sus referentes temporales son distintos.


UNDA, Mario. ESPACIALIDAD Y TEMPORALIDAD DE LAS IDENTIDADES LOCALES. Ponencia presentada en el Coloquio sobre Identidades Locales realizado en el 49° Congreso de Americanistas. Quito, mimeografiado, julio de 1997, 9 pp.