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| RESUMEN:
Se elabora una reflexión sobre el carácter regresivo
de la modernización en los procesos de emancipación,
democratización y expansión latinoamericana, destacándose
tres elementos esenciales: a) la manera contradictoria e híbrida
en que se produjo, b) su expansión limitada, y c) la agudización
de desigualdades internas y externas a partir del proyecto neoliberal.
Seguidamente se construye una teoría de las hibridaciones
de la modernidad, haciendo hincapié en el problema de la
articulación de la modernización y el "atraso"
en la política y la cultura. La propuesta para salir del
problema se centra en la reconstrucción, desde la sociedad
civil y con el Estado, de una multiculturalidad democrática.
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| TEMA:
Introducción
pp. 3-4
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América Latina parece un continente en decadencia.
En Perú, por ejemplo, donde la producción real cayó
al 10% en la década pasada, el desmoronamiento económico
y social se resume en el retorno del cólera, una peste que
creíamos del siglo pasado. También lo sufren Bolivia,
Argentina, Ecuador y otros países. Pero los gobernantes argentinos
prefieren acusar a los migrantes bolivianos o peruanos en vez de admitir
que el cólera, la reaparición de otras enfermedades
"premodernas" o el agravamiento de la deserción escolar
y la violencia urbana tienen que ver más con la corrupción
y las vacunas vencidas, con la pérdida del 40% del poder adquisitivo
en los salarios durante la década y con la miseria que agobia
hoy al 40% de la población latinoamericana.
Es innegable que nuestro continente se modernizó sobretodo
en el siglo XIX y la primera mitad del XX. Pero muchos avances económicos,
políticos, educativos y de salud, que considerábamos
evidencias de la modernidad, están derrumbándose. Algunos
autores hablan por eso de una decadencia latinoamericana; otros prefieren
pensar que debemos rediscutir la noción de modernidad en relación
con las nuevas condiciones del desarrollo global.
Si partimos de lo que se podría llamar las teorías de
la modernidad ilustrada, tal como la fueron concebidas por Habermas
y Berman, es factible comprender la modernidad en torno a cuatro procesos:
emancipación, renovación, democratización y expansión.
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| GARCIA CANCLINI, Néstor. UNA MODERNIZACION QUE ATRASA. LA
CULTURA BAJO LA REGRESION NEOCONSERVADORA. Casa de las Américas
N° 193. La Habana, 1993, pp. 3-13.
El derrumbe de la modernidad se contextualiza en el año
de 1992. Modernidad en el sentido económico y social del
término.
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| TEMA:
Modernidad vs decadencia
pp. 4-6
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1. Emancipación. Las sociedades latinoamericanas vivieron
este proceso a medida que se secularizaron los campos culturales.
Desde el siglo XIX las estructuras políticas se liberalizaron
y se racionalizó la vida social. La difusión del positivismo
promovió las humanidades y las ciencias y una reforma universitaria
iniciada en Argentina, que logró universidades laicas. Sin
embargo, en la última década las inversiones estatales
en educación pública cayeron a la mitad, por la misma
política de ajuste que lleva a más del 50% la deserción
en las escuelas primarias. En tanto, se expanden los fundamentalismos
religiosos, étnicos y políticos, como si amplios sectores
prefirieran desandar el laicismo de la modernidad y rencontrar doctrinas
sagradas y autoridades carismáticas a las cuales confiar su
destino.
2. Renovación. La secularización de las creencias
hizo posible la innovación cultural y social: el crecimiento
de la educación media y superior, la experimentación
artística y literaria a lo largo del siglo XX, el dinamismo
con que los campos culturales se adaptan a las innovaciones tecnológicas.
Pero en la última década, además de achicarse
el presupuesto educativo, por primera vez baja la matrícula
en muchas universidades: algunos sectores medios y populares están
descartando a la educación como vía de ascenso social.
Los gobiernos se retiran del financiamiento a la cultura, cierran
organismos que promovían la creatividad y difusión
de las artes cultas y populares. Las empresas privadas, a las que
según la doctrina neoliberal debiera cederse la iniciativa
económica, no tienen en América Latina hábitos
de patronazgo cultural.
3. Democratización. Las estructuras políticas
fueron admitiendo mayor participación ciudadana. La democratización
se produjo al principio, por la expansión educativa, la difusión
de la ciencia y el arte, la participación en partidos políticos
y sindicatos; pero a partir de la mitad del siglo XX la democratización
de la cultura política fue impulsada por los medios electrónicos
de comunicación. Son las organizaciones juveniles, urbanas,
feministas, de derechos humanos y algunas muy críticas de
la modernización, como los indígenas y ecologistas,
las que organizan la participación ciudadana.
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| GARCIA CANCLINI, Néstor. UNA MODERNIZACION QUE ATRASA. LA
CULTURA BAJO LA REGRESION NEOCONSERVADORA. Casa de las Américas
N° 193. La Habana, 1993, pp. 3-13.
Se presenta una visión dual de la modernidad (surgimiento/decadencia)
en base a los 4 ejes conceptuales: emancipación, renovación,
democratización y expansión
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| TEMA:
Modernidad vs decadencia
pp. 4-6
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A la fragmentación social y a la mediatización
electrónica se debe, en parte, que la democratización
posterior a las dictaduras de los años 70 y 80 exhibe un paisaje
poco alentador. No pasamos del autoritarismo militar a sistemas de
representación plural que hagan posible la participación
y enfrentar los problemas de nuestras sociedades. La esfera pública
es un escenario de descreimiento: se organiza cada vez menos a través
de la participación popular. Los acuerdos de libre comercio
y las privatizaciones son decididos por negociaciones entre tecnoburócratas
y empresarios. Los sindicatos y los movimientos sociales se enteran
por los diarios y la televisión. La democratización
promovida por los movimientos sociales que emergen fuera de los partidos
sería "como una reivindicación de la integración
social" o del "deseo de comunidad" que compensaría
la desintegración producida por los procesos económicos
y massmediáticos.
4. Expansión. Este es el rasgo menos logrado de nuestra
modernidad. Si lo entendemos como la extensión del conocimiento
y la apropiación de la naturaleza, de la producción
y consumo de bienes, su fuerza se extenuó con la urbanización
y la industrialización de los años 50 y 60. Desde
entonces se contrajo la participación latinoamericana en
el comercio mundial y en la innovación tecnológica,
bajaron los salarios y el consumo interno de los países.
No obstante, la regresión de la última década
no es generalizada. Algunos de los que dejan de producir generando
desempleo y contradicción del nivel de vida de la mayoría,
se dedican a importar y especular, con lo cual ganan más
que si contribuyeran a expandir el producto nacional. la reactivación
del PIB en 1991 (3,5%) desciende nuevamente en 1992 (2,4%); esta
leve reactivación no se usa para el gasto social ni cultural.
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| GARCIA CANCLINI, Néstor. UNA MODERNIZACION QUE ATRASA. LA
CULTURA BAJO LA REGRESION NEOCONSERVADORA. Casa de las Américas
N° 193. La Habana, 1993, pp. 3-13.
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| TEMA:
De la modernización excesiva a la modernización
selectiva
pp. 6-9
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El carácter regresivo de nuestra modernización
se debe a tres procesos: a) la manera contradictoria e híbrida
en que se produjo, b) su expansión limitada y c) la agudización
de las desigualdades internas y con el exterior desde que sustituyó
el proyecto de modernidad ilustrada por el de modernización
neoliberal.
Para desarrollar esta explicación es necesario elaborar una
teoría de las contradicciones e hibridaciones de la modernidad
latinoamericana. Las élites y las masas han venido haciendo
cargo de las múltiples temporalidades, del entrecruzamiento
de tradiciones y proyectos de modernización. Al querer explicar
esta hibridez como resultado de la heterogeneidad multitemporal con
que se construye nuestro continente, nos situamos en medio del debate
sobre la posmodernidad. Por un lado, la crítica posmoderna
al evolucionismo de la modernidad ilustrada facilita que reivindiquemos
la coexistencia de diversas épocas, la mezcla de colecciones
cultas y populares propiciada por la industrialización y la
circulación masiva de las culturas latinoamericanas (la bossa
nova, por ejemplo, que mezcla las vanguardias posweberianas y el jazz
con tradiciones melódicas afroesmeraldeñas). Esta hibridación,
tan fecunda en la cultura, ¿es igualmente elogiable en la política
y la economía?. En pocos casos, como el primer gobierno peronista
de Argentina la combinación de instituciones democráticas
con hábitos autoritarios, de beneficios sociales con paternalismos,
hizo posible cierto desarrollo moderno y cierta estabilidad. Pero
hace tiempo que en este país tales combinaciones desintegran
la sociedad en vez de resolver los conflictos y en muchos otros lo
tradicional y lo moderno parecen desconocerse al punto de engendrar
efectos contrarios a sus promesas. ¿Por qué atrasa nuestra
modernización? En parte porque, al ser contradicha por las
creencias y las prácticas tradicionales, la modernización
queda siempre en déficit. Pero también porque en algunos
aspectos nos modernizamos demasiado (Por ejemplo las ciudades. Según
las teorías de la modernidad, la modernización genera
progreso; pero en realidad, el proceso de urbanización produce
contantes catástrofes, sobretodo a nivel del campesinado que
huyendo de la pobreza se reubican en medio de la contaminación,
la violencia, la miseria extrema, etc)
Repensar el proyecto de la modernidad requiere preguntar de nuevo:
¿qué significa expandirse? ¿para qué?.
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| GARCIA CANCLINI, Néstor. UNA MODERNIZACION QUE ATRASA. LA
CULTURA BAJO LA REGRESION NEOCONSERVADORA. Casa de las Américas
N° 193. La Habana, 1993, pp. 3-13.
El carácter híbrido de la modernidad es concebido
como un factor no de desarrollo, sino de estancamiento, sobretodo
a nivel de las políticas neoliberales.
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| TEMA:
Emanciparse de las ilusiones y del desencanto.
pp. 9-12
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Son tres cuestiones donde todavía resulta posible
elegir entre modernización y decadencia. Tratar estos problemas
inciertos es un modo de preguntarnos dónde pueden caber nuevos
aportes de los estudios culturales.
1. La América Latina se modernizó y continúa
modernizándose. No todo desorden y desintegración
son desmodernizadores. Desde los estudios culturales sabemos que
el desorden social puede abrir espacios de creatividad, expresar
inconformidades y estimular la imaginación de transformaciones.
Los problemas residen, más bien, en las nuevas maneras de
articularse la modernización y el "atraso" en la
política y en la cultura, y en distintos campos culturales.
La decadencia económica y política no implica mecánicamente
decadencia cultural.En la producción cultural donde se requiere
pocas inversiones económicas continúa habiendo creatividad.
Donde se observan más signos regresivos es en las producciones
simbólicas de alto costo. En estos campos, prevalece lo masivamente
comerciable, mientras decaen la experimentación estética
y la crítica cultural. Sin embargo, tampoco todo lo que declina
debe ser visto como decadencia. Hay cambios de la cultura que son
resultado de restructuraciones epocales de la tecnología
y de los mercados simbólicos; por ejemplo, el cierre de las
salas de cine no significa el fin del cine sino su reubicación
en nuevos escenarios: la televisión y el video; ello se debe
no sólo a las políticas neoliberales sino a la reorganización
de las tecnologías de producción y comunicación.
2. El futuro de la multiculturalidad y de la participación
de las industrias latinoamericanas (materiales y simbólicas)
en el mercado mundial depende de que reformulemos el papel del Estado
y de la sociedad civil. Respecto del Estado, la temporada de privatizaciones
ha demostrado que las empresas privadas no hacen funcionar mejor
los servicios públicos. Esto no justifica la restauración
del estado como administrador eficiente. El desafío es revitalizar
al Estado como representante del interés público,
árbitro o garante de las necesidades colectivas. Para esto
se requiere que los estudios sobre políticas culturales superen
su concepción gutemberguiana de la cultura. Que la reivindicación
de lo público, entendido como lo colectivo multicultural,
sea también tarea de los organismos y las redes de estudios
internacionales.
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| GARCIA CANCLINI, Néstor. UNA MODERNIZACION QUE ATRASA. LA
CULTURA BAJO LA REGRESION NEOCONSERVADORA. Casa de las Américas
N° 193. La Habana, 1993, pp. 3-13.
Papel compartido del Estado y la sociedad civil en función
de la multiculturalidad.
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| TEMA:
Emanciparse de las ilusiones y del desencanto
pp. 9-12
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3. Si hay alguna esperanza de que la modernización prevalezca
sobre la decadencia y los Estados se renueven a fin de reasumir el
interés público, la hallaremos principalmente en la
sociedad civil. Lo poco que se ha hecho en los últimos años
en esta tarea cultural que es desfatalizar el programa neoliberal
y cuestionar el absolutismo del mercado, surgió de allí.
Pero ¿quién puede decir a esta altura qué debe
entenderse por sociedad civil?
Ante el péndulo entre modernización y decadencia, ante
la incapacidad de los aparatos estatales por salir de él, suele
escucharse que al fin de cuentas eso no importa porque "el pueblo
es sano" o porque subsisten movimientos (ecológicos, de
derechos humanos, de mujeres, de jóvenes) en los que podría
verse la promesa de una regeneración social. Estos movimientos
han sido y son valiosos como resistencia pero casi nunca superan la
"reacción corporativa en contra de la crisis". Después
de al menos treinta años de intentar ser alternativas a los
partidos y los gobiernos, en ningún país han logrado
erigir proyectos globales y menos políticas que reestructuren
los aparatos estatales y las economías en declinación.
Si la mirada se dirige al conjunto de la sociedad civil, las dudas
son todavía más inquietantes: ¿por qué
las mayorías eligen presidentes y parlamentos que no representan
sus intereses? ¿Qué explicaciones económicas
y culturales dan al hecho de que los partidos, sindicatos y movimientos
sociales prefieran cada vez más la negociación al enfrentamiento,
las "soluciones" sectoriales y aun individuales a la democratización
política y la redistribución de bienes materiales y
simbólicos?
No existen investigaciones socioculturales que den explicaciones verosímiles
a estas preguntas. Pero son claves para entender las repuestas más
frecuentes recibidas por la modernización neoliberal: el consenso
o el cansancio.
Una cuestión central para la redefinición de la sociedad
civil es la crisis de la nación. Lechner habla de un "deseo
de comunidad" que cree encontrar como reacción al descreimiento
suscitado por las promesas del mercado de generar cohesión
social. La historia reciente de América Latina sugiere que,
si existe tal deseo se deposita cada vez menos en entidades macrosociales
como la nación o la clase y se dirige a grupos religiosos,
conglomerados deportivos, etc. Las sociedades civiles aparecen cada
vez menos como comunidades nacionales, entendidas como unidades territoriales,
lingüísticas y políticas. Se manifiestan más
bien como comunidad hermenéutica de consumidores.
La solución está en distinguir la decadencia de la modernización
selectiva, reconstruir desde la sociedad civil y con el Estado una
multiculturalidad democrática. |
| GARCIA CANCLINI, Néstor. UNA MODERNIZACION QUE ATRASA. LA
CULTURA BAJO LA REGRESION NEOCONSERVADORA. Casa de las Américas
N° 193. La Habana, 1993, pp. 3-13.
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