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MODERNIDAD

AUTOR

Néstor García Canclini

TITULO

Una modernización que atrasa. La cultura bajo la regresión neoconservadora

 
EN

Casa de las Américas N° 193

 

EDITOR, LUGAR, AÑO y No. PAGINAS

Casa de las Américas, La Habana, octubre-diciembre de 1993, pp. 3-13

 

RESUMEN:

Se elabora una reflexión sobre el carácter regresivo de la modernización en los procesos de emancipación, democratización y expansión latinoamericana, destacándose tres elementos esenciales: a) la manera contradictoria e híbrida en que se produjo, b) su expansión limitada, y c) la agudización de desigualdades internas y externas a partir del proyecto neoliberal.

Seguidamente se construye una teoría de las hibridaciones de la modernidad, haciendo hincapié en el problema de la articulación de la modernización y el "atraso" en la política y la cultura. La propuesta para salir del problema se centra en la reconstrucción, desde la sociedad civil y con el Estado, de una multiculturalidad democrática.

 

TEMA:

Introducción

pp. 3-4


… América Latina parece un continente en decadencia. En Perú, por ejemplo, donde la producción real cayó al 10% en la década pasada, el desmoronamiento económico y social se resume en el retorno del cólera, una peste que creíamos del siglo pasado. También lo sufren Bolivia, Argentina, Ecuador y otros países. Pero los gobernantes argentinos prefieren acusar a los migrantes bolivianos o peruanos en vez de admitir que el cólera, la reaparición de otras enfermedades "premodernas" o el agravamiento de la deserción escolar y la violencia urbana tienen que ver más con la corrupción y las vacunas vencidas, con la pérdida del 40% del poder adquisitivo en los salarios durante la década y con la miseria que agobia hoy al 40% de la población latinoamericana.
Es innegable que nuestro continente se modernizó sobretodo en el siglo XIX y la primera mitad del XX. Pero muchos avances económicos, políticos, educativos y de salud, que considerábamos evidencias de la modernidad, están derrumbándose. Algunos autores hablan por eso de una decadencia latinoamericana; otros prefieren pensar que debemos rediscutir la noción de modernidad en relación con las nuevas condiciones del desarrollo global.
Si partimos de lo que se podría llamar las teorías de la modernidad ilustrada, tal como la fueron concebidas por Habermas y Berman, es factible comprender la modernidad en torno a cuatro procesos: emancipación, renovación, democratización y expansión.

GARCIA CANCLINI, Néstor. UNA MODERNIZACION QUE ATRASA. LA CULTURA BAJO LA REGRESION NEOCONSERVADORA. Casa de las Américas N° 193. La Habana, 1993, pp. 3-13.

El derrumbe de la modernidad se contextualiza en el año de 1992. Modernidad en el sentido económico y social del término.

 

TEMA:

Modernidad vs decadencia

pp. 4-6



1. Emancipación. Las sociedades latinoamericanas vivieron este proceso a medida que se secularizaron los campos culturales. Desde el siglo XIX las estructuras políticas se liberalizaron y se racionalizó la vida social. La difusión del positivismo promovió las humanidades y las ciencias y una reforma universitaria iniciada en Argentina, que logró universidades laicas. Sin embargo, en la última década las inversiones estatales en educación pública cayeron a la mitad, por la misma política de ajuste que lleva a más del 50% la deserción en las escuelas primarias. En tanto, se expanden los fundamentalismos religiosos, étnicos y políticos, como si amplios sectores prefirieran desandar el laicismo de la modernidad y rencontrar doctrinas sagradas y autoridades carismáticas a las cuales confiar su destino.

2. Renovación. La secularización de las creencias hizo posible la innovación cultural y social: el crecimiento de la educación media y superior, la experimentación artística y literaria a lo largo del siglo XX, el dinamismo con que los campos culturales se adaptan a las innovaciones tecnológicas. Pero en la última década, además de achicarse el presupuesto educativo, por primera vez baja la matrícula en muchas universidades: algunos sectores medios y populares están descartando a la educación como vía de ascenso social. Los gobiernos se retiran del financiamiento a la cultura, cierran organismos que promovían la creatividad y difusión de las artes cultas y populares. Las empresas privadas, a las que según la doctrina neoliberal debiera cederse la iniciativa económica, no tienen en América Latina hábitos de patronazgo cultural.


3. Democratización. Las estructuras políticas fueron admitiendo mayor participación ciudadana. La democratización se produjo al principio, por la expansión educativa, la difusión de la ciencia y el arte, la participación en partidos políticos y sindicatos; pero a partir de la mitad del siglo XX la democratización de la cultura política fue impulsada por los medios electrónicos de comunicación. Son las organizaciones juveniles, urbanas, feministas, de derechos humanos y algunas muy críticas de la modernización, como los indígenas y ecologistas, las que organizan la participación ciudadana. …


GARCIA CANCLINI, Néstor. UNA MODERNIZACION QUE ATRASA. LA CULTURA BAJO LA REGRESION NEOCONSERVADORA. Casa de las Américas N° 193. La Habana, 1993, pp. 3-13.

Se presenta una visión dual de la modernidad (surgimiento/decadencia) en base a los 4 ejes conceptuales: emancipación, renovación, democratización y expansión

 

TEMA:

Modernidad vs decadencia

pp. 4-6


… A la fragmentación social y a la mediatización electrónica se debe, en parte, que la democratización posterior a las dictaduras de los años 70 y 80 exhibe un paisaje poco alentador. No pasamos del autoritarismo militar a sistemas de representación plural que hagan posible la participación y enfrentar los problemas de nuestras sociedades. La esfera pública es un escenario de descreimiento: se organiza cada vez menos a través de la participación popular. Los acuerdos de libre comercio y las privatizaciones son decididos por negociaciones entre tecnoburócratas y empresarios. Los sindicatos y los movimientos sociales se enteran por los diarios y la televisión. La democratización promovida por los movimientos sociales que emergen fuera de los partidos sería "como una reivindicación de la integración social" o del "deseo de comunidad" que compensaría la desintegración producida por los procesos económicos y massmediáticos.

4. Expansión. Este es el rasgo menos logrado de nuestra modernidad. Si lo entendemos como la extensión del conocimiento y la apropiación de la naturaleza, de la producción y consumo de bienes, su fuerza se extenuó con la urbanización y la industrialización de los años 50 y 60. Desde entonces se contrajo la participación latinoamericana en el comercio mundial y en la innovación tecnológica, bajaron los salarios y el consumo interno de los países. No obstante, la regresión de la última década no es generalizada. Algunos de los que dejan de producir generando desempleo y contradicción del nivel de vida de la mayoría, se dedican a importar y especular, con lo cual ganan más que si contribuyeran a expandir el producto nacional. la reactivación del PIB en 1991 (3,5%) desciende nuevamente en 1992 (2,4%); esta leve reactivación no se usa para el gasto social ni cultural.


GARCIA CANCLINI, Néstor. UNA MODERNIZACION QUE ATRASA. LA CULTURA BAJO LA REGRESION NEOCONSERVADORA. Casa de las Américas N° 193. La Habana, 1993, pp. 3-13.

 

TEMA:

De la modernización excesiva a la modernización selectiva

pp. 6-9


… El carácter regresivo de nuestra modernización se debe a tres procesos: a) la manera contradictoria e híbrida en que se produjo, b) su expansión limitada y c) la agudización de las desigualdades internas y con el exterior desde que sustituyó el proyecto de modernidad ilustrada por el de modernización neoliberal.
Para desarrollar esta explicación es necesario elaborar una teoría de las contradicciones e hibridaciones de la modernidad latinoamericana. Las élites y las masas han venido haciendo cargo de las múltiples temporalidades, del entrecruzamiento de tradiciones y proyectos de modernización. Al querer explicar esta hibridez como resultado de la heterogeneidad multitemporal con que se construye nuestro continente, nos situamos en medio del debate sobre la posmodernidad. Por un lado, la crítica posmoderna al evolucionismo de la modernidad ilustrada facilita que reivindiquemos la coexistencia de diversas épocas, la mezcla de colecciones cultas y populares propiciada por la industrialización y la circulación masiva de las culturas latinoamericanas (la bossa nova, por ejemplo, que mezcla las vanguardias posweberianas y el jazz con tradiciones melódicas afroesmeraldeñas). Esta hibridación, tan fecunda en la cultura, ¿es igualmente elogiable en la política y la economía?. En pocos casos, como el primer gobierno peronista de Argentina la combinación de instituciones democráticas con hábitos autoritarios, de beneficios sociales con paternalismos, hizo posible cierto desarrollo moderno y cierta estabilidad. Pero hace tiempo que en este país tales combinaciones desintegran la sociedad en vez de resolver los conflictos y en muchos otros lo tradicional y lo moderno parecen desconocerse al punto de engendrar efectos contrarios a sus promesas. ¿Por qué atrasa nuestra modernización? En parte porque, al ser contradicha por las creencias y las prácticas tradicionales, la modernización queda siempre en déficit. Pero también porque en algunos aspectos nos modernizamos demasiado (Por ejemplo las ciudades. Según las teorías de la modernidad, la modernización genera progreso; pero en realidad, el proceso de urbanización produce contantes catástrofes, sobretodo a nivel del campesinado que huyendo de la pobreza se reubican en medio de la contaminación, la violencia, la miseria extrema, etc)
Repensar el proyecto de la modernidad requiere preguntar de nuevo: ¿qué significa expandirse? ¿para qué?.

GARCIA CANCLINI, Néstor. UNA MODERNIZACION QUE ATRASA. LA CULTURA BAJO LA REGRESION NEOCONSERVADORA. Casa de las Américas N° 193. La Habana, 1993, pp. 3-13.

El carácter híbrido de la modernidad es concebido como un factor no de desarrollo, sino de estancamiento, sobretodo a nivel de las políticas neoliberales.

 

TEMA:

Emanciparse de las ilusiones y del desencanto.

pp. 9-12


… Son tres cuestiones donde todavía resulta posible elegir entre modernización y decadencia. Tratar estos problemas inciertos es un modo de preguntarnos dónde pueden caber nuevos aportes de los estudios culturales.

1. La América Latina se modernizó y continúa modernizándose. No todo desorden y desintegración son desmodernizadores. Desde los estudios culturales sabemos que el desorden social puede abrir espacios de creatividad, expresar inconformidades y estimular la imaginación de transformaciones. Los problemas residen, más bien, en las nuevas maneras de articularse la modernización y el "atraso" en la política y en la cultura, y en distintos campos culturales. La decadencia económica y política no implica mecánicamente decadencia cultural.En la producción cultural donde se requiere pocas inversiones económicas continúa habiendo creatividad. Donde se observan más signos regresivos es en las producciones simbólicas de alto costo. En estos campos, prevalece lo masivamente comerciable, mientras decaen la experimentación estética y la crítica cultural. Sin embargo, tampoco todo lo que declina debe ser visto como decadencia. Hay cambios de la cultura que son resultado de restructuraciones epocales de la tecnología y de los mercados simbólicos; por ejemplo, el cierre de las salas de cine no significa el fin del cine sino su reubicación en nuevos escenarios: la televisión y el video; ello se debe no sólo a las políticas neoliberales sino a la reorganización de las tecnologías de producción y comunicación.

2. El futuro de la multiculturalidad y de la participación de las industrias latinoamericanas (materiales y simbólicas) en el mercado mundial depende de que reformulemos el papel del Estado y de la sociedad civil. Respecto del Estado, la temporada de privatizaciones ha demostrado que las empresas privadas no hacen funcionar mejor los servicios públicos. Esto no justifica la restauración del estado como administrador eficiente. El desafío es revitalizar al Estado como representante del interés público, árbitro o garante de las necesidades colectivas. Para esto se requiere que los estudios sobre políticas culturales superen su concepción gutemberguiana de la cultura. Que la reivindicación de lo público, entendido como lo colectivo multicultural, sea también tarea de los organismos y las redes de estudios internacionales. …


GARCIA CANCLINI, Néstor. UNA MODERNIZACION QUE ATRASA. LA CULTURA BAJO LA REGRESION NEOCONSERVADORA. Casa de las Américas N° 193. La Habana, 1993, pp. 3-13.

Papel compartido del Estado y la sociedad civil en función de la multiculturalidad.

 

TEMA:

Emanciparse de las ilusiones y del desencanto

pp. 9-12



3. Si hay alguna esperanza de que la modernización prevalezca sobre la decadencia y los Estados se renueven a fin de reasumir el interés público, la hallaremos principalmente en la sociedad civil. Lo poco que se ha hecho en los últimos años en esta tarea cultural que es desfatalizar el programa neoliberal y cuestionar el absolutismo del mercado, surgió de allí. Pero ¿quién puede decir a esta altura qué debe entenderse por sociedad civil?
Ante el péndulo entre modernización y decadencia, ante la incapacidad de los aparatos estatales por salir de él, suele escucharse que al fin de cuentas eso no importa porque "el pueblo es sano" o porque subsisten movimientos (ecológicos, de derechos humanos, de mujeres, de jóvenes) en los que podría verse la promesa de una regeneración social. Estos movimientos han sido y son valiosos como resistencia pero casi nunca superan la "reacción corporativa en contra de la crisis". Después de al menos treinta años de intentar ser alternativas a los partidos y los gobiernos, en ningún país han logrado erigir proyectos globales y menos políticas que reestructuren los aparatos estatales y las economías en declinación.
Si la mirada se dirige al conjunto de la sociedad civil, las dudas son todavía más inquietantes: ¿por qué las mayorías eligen presidentes y parlamentos que no representan sus intereses? ¿Qué explicaciones económicas y culturales dan al hecho de que los partidos, sindicatos y movimientos sociales prefieran cada vez más la negociación al enfrentamiento, las "soluciones" sectoriales y aun individuales a la democratización política y la redistribución de bienes materiales y simbólicos?
No existen investigaciones socioculturales que den explicaciones verosímiles a estas preguntas. Pero son claves para entender las repuestas más frecuentes recibidas por la modernización neoliberal: el consenso o el cansancio.
Una cuestión central para la redefinición de la sociedad civil es la crisis de la nación. Lechner habla de un "deseo de comunidad" que cree encontrar como reacción al descreimiento suscitado por las promesas del mercado de generar cohesión social. La historia reciente de América Latina sugiere que, si existe tal deseo se deposita cada vez menos en entidades macrosociales como la nación o la clase y se dirige a grupos religiosos, conglomerados deportivos, etc. Las sociedades civiles aparecen cada vez menos como comunidades nacionales, entendidas como unidades territoriales, lingüísticas y políticas. Se manifiestan más bien como comunidad hermenéutica de consumidores.
La solución está en distinguir la decadencia de la modernización selectiva, reconstruir desde la sociedad civil y con el Estado una multiculturalidad democrática.

GARCIA CANCLINI, Néstor. UNA MODERNIZACION QUE ATRASA. LA CULTURA BAJO LA REGRESION NEOCONSERVADORA. Casa de las Américas N° 193. La Habana, 1993, pp. 3-13.