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CIUDADANIA

AUTOR

Mario Constantino

TITULO

Tensiones de fin de siglo: ciudadanía y multiculturalidad

 
EN

Ecuador Debate N° 42

 

EDITOR, LUGAR, AÑO y No. PAGINAS

CAAP, Quito, diciembre de 1997, pp. 209-216

 

RESUMEN:

Partiendo de la paradoja entre un ideal de integración social y la presencia de una diferenciación cultural en nuestras sociedades, el trabajo aborda tres elementos de la construcción de la integración moderna: la ciudadanía, como categoría incluyente del sistema social; la multiculturalidad, como expresión de la fragmentación del mundo de la vida cotidiana; y las potenciales modalidades de transacción entre uno y otro ámbito con miras a reducir la incertidumbre y complejidad social.

Se realiza una revisión crítica y reflexiva del concepto de ciudadanía en torno a sus coordenadas normativas y políticas que la dotan de sentido, y las fracturas y contradicciones inherentes en la forma en que ella es vivida y experimentada en el campo de la cotidianidad.

 

TEMA:

Ciudadanía y sistema

pp. 209-213


… Uno de los componentes más significativos de la idea de integración en las sociedades modernas es la categoría de ciudadanía; ésta puede concebirse como un conjunto de referencias simbólicas que constituyen un nivel de adscripción universal de los individuos al sistema; así, a través de la ciudadanía se imputa una identidad personal totalmente desvinculada de los ejes de la experiencia vivida, de modo que cualquier individuo es considerado, por exterioridad, igual a otro. En este plano, las diferencias sociales (género, clase, raza, etc) son substraídas al carácter agregante que connota la abstracción. En segunda instancia, la ciudadanía constituye un entramado sistémico al cual los individuos son adscritos por referencia a un conjunto de reglas de visibilidad que traspone diversas esferas de lo social: sujeto de derechos políticos, de derechos sociales, adscripción a una nación, titularidades económicas. Complementariamente, la idea de ciudadanía comporta un alto grado de abstracción social y de intemporalidad: las diferencias entre grupos y sujetos constituyentes de una nación, son subsumidas al carácter integrador del ciudadano en el sistema; al mismo tiempo, dado el vaciamiento de contenidos sociales concretos la estructura de la temporalidad individual o grupal -su historicidad- se diluye en favor del contenido atemporal de las prácticas sistémicas. En síntesis la ciudadanía constituye una de las estructuras transindividuales de la integración sistémica, que existiendo más allá de la voluntad y la conciencia de los actores sociales, facilita la coordinación de la acción en el ámbito público de los individuos o de grupos sociales. Sin embargo, las obligaciones contenidas en la ciudadanía comportan en el plano de traducción de recursos mínimos vitales, niveles de adscripción asimétricos (producción y distribución desigual de oportunidades vitales que limitan o erosionan las posibilidades de la participación equitativa de los actores en el espacio público). En el debate contemporáneo de los contenidos de la democracia se han recuperado una de las aspiraciones "iluministas": una política que combina justicia y democracia; en este sentido, se tiende a considerar un marco de oportunidades vitales que elidan el problema de las asimetrías de poder y oportunidad. En la búsqueda de un piso social común, se ha supuesto como imperativo que los lugares de poder muestren una flexibilización creciente sobre las diferencias. Pero, en la medida en que los ejes de visibilidad pública de los actores, han sido considerados dentro del marco normativo del sistema social a través -aunque no exclusivamente- de la noción de ciudadanía, cabría preguntar: la diferenciación social y la aumentada complejidad del sistema social, no ponen en cuestión las correspondencias entre instituciones y vida cotidiana? Hay que tomar en cuenta las condiciones en que la ciudadanía es percibida desde la experiencia vital y rutinaria de los actores; si ella corresponde a las expectativas de éstos o si, por el contrario, es un encuadre insuficiente para garantizar la integración social y política.

CONSTANTINO, Mario. TENSIONES DE FIN DE SIGLO: CIUDADANIA Y MULTICULTURALIDAD. Ecuador Debate N° 42, CAAP, Quito, 1997, pp. 209-216

 

TEMA:

Ciudadanía y diferenciación cultural

pp. 213-215


… Si bien la figura ciudadana remite a un conjunto de titularidades y obligaciones que regulan la presentación de los individuos en el espacio público, esa normatividad expresa una forma universal en cuyo interior se despliegan las diferencias. En este sentido, cuando se hace referencia a la figura ciudadano, si bien el concepto acota una serie de coordenadas normativas y políticas que lo dotan de sentido, también se presenta una fractura respecto de la forma que ella es vivida y experimentada en el campo de la cotidianidad.
Por ello, cuando se habla de ciudadanía y cultura o de producción cultural de ciudadanías, deben contemplarse una serie de atributos que tensionan el campo relacional entre la dimensión normativa y pública (sistema) y el plano de las prácticas de esa normatividad (momento del mundo vital). Así, un elemento clave en la explicitación de la relación entre ciudadanía y multiculturalidad lo representa la forma en que se articulan expectativas entre el espacio público y el ámbito privado, entre Sistema y mundo de la vida. Si se parte de la idea según la cual el campo social moderno está construido sobre la base de diferenciaciones, el desafío que impone a la reflexión sobre la integración requiere comprender el área sombreada del mundo de todos los días, que permite el doble movimiento de particularización e integración. Es imperativo rastrear las modalidades de transacción entre la percepción de los actores y las dimensiones normativas que lo agregan al sistema.
El mapa de las sociedades complejas supone la articulación de diversas dimensiones de sentido que faciliten la integración y el consenso. Una lectura desde la ciudadanía y la multiculturalidad indican que la tensión central para la integración es cuánta diferenciación cultural pueden soportar los espacios nacionales. Desde la perspectiva sistémica, la posibilidad de hacer coextensiva una dimensión cultural de ciudadanías indica la formación de criterios normativos facilitadores de reconocerse "como parte de", sin que ello supusiera la pérdida de la identidad particular. Desde la perspectiva de la multiculturalidad, la producción de ciudadanías indica la necesidad de incorporar criterios normativos garantes de la reproducción a nivel grupal antes de la reproducción del sistema como un todo. Ninguno de los extremos sugiere modalidades de reproducción de la complejidad social.
Pensar cómo se garantiza multiculturalidad en esquemas de integración supone asumir un ámbito de exterioridad a la diferenciación que posibilite su reconocimiento al tiempo que reduzca la aumentada contingencia que tal visibilidad supone. En principio, el ámbito ordenador de tal visibilidad es la esfera pública. Esta constituye no sólo un conjunto de esquemas axiológicos, sino también un ámbito donde se encuentran en permanente negociación las prácticas de construcción de sentido por parte de los individuos.

CONSTANTINO, Mario. TENSIONES DE FIN DE SIGLO: CIUDADANIA Y MULTICULTURALIDAD. Ecuador Debate N° 42, CAAP, Quito, 1997, pp. 209-216

 

TEMA:

Multiculturalidad y ciudadanía.

pp. 215-216


… El dilema central de la relación entre ciudadanía y multiculturalidad se expresa, sobretodo, en la posibilidad de producción de tolerancia, articulada a nivel de la cotidianidad y en el plano de lo público. Una lectura centrada en el plano del heteroreconocimiento de la alteridad, solo orientarán a la aceptación de la existencia de la diferencia y la ulterior construcción de planos de tolerancia, entendida como la aceptación de un espectro de normas -derechos y titularidades- comunes. Sin embargo, en el conjunto de prácticas de interacción ella no indica necesariamente la construcción de tolerancia. Si se observa la construcción de ciudadanías, debe reconocerse que la práctica de diseminación del sentido de ciudadanía formula planos donde si bien se cruzan los individuos, el espectro normativo produce más indiferencias que ejes de interacción.
Las tensiones de fin de siglo entre ciudadanía y multiculturalidad, entendidas como problemas de coordinación social e integración, confluyen en la exploración de las transacciones que puedan generarse entre los dos polos sociales, bajo el entendido que es en este ámbito donde se encuentran las posibilidades de formular escenarios de coexistencia, consensualidad y permanencia de la diferenciación en los estados de fin de siglo.

CONSTANTINO, Mario. TENSIONES DE FIN DE SIGLO: CIUDADANIA Y MULTICULTURALIDAD. Ecuador Debate N° 42, CAAP, Quito, 1997, pp. 209-216