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CIUDADANIA

AUTOR

Sara Makowski

TITULO

¿Ciudadanos globales?. Una mirada desde la multiculturalidad

 
EN

Ecuador Debate N° 42

 

EDITOR, LUGAR, AÑO y No. PAGINAS

CAAP, Quito, diciembre de 1997, pp. 217-222

 

RESUMEN:

El documento proyecta una reflexión en torno a la problemática de la convivencia democrática en el seno de las sociedades multiculturales. Parte de un breve análisis de la globalización en la esfera de la cultura, destacando la respuesta estratégica de las identidades locales en el proceso globalizador.

Propone entender la multiculturalidad, no desde su dimensión descriptiva - basada en el reconocimiento o no de las diferencias culturales-, sino como matriz de relaciones culturales que permite desplazar la reflexión desde una concepción universalizante de ciudadanía hacia otra anclada en el espacio de la identidad y el diálogo intercultural. -

 

TEMA:

Globalización y complejidad social

pp. 217-219


Un dato de las sociedades de nuestro tiempo es la consolidación de los procesos de complejidad social fincados en una diferenciación funcional que entraña especialización, discontinuidad y diversidad. En el plano sociocultural la complejidad se traduce como desagregación del mundo contínuo y como consolidadora de una realidad social fragmentada y multifacética con profundas implicancias en el nivel de la conciencia y la experiencia.
El exilio de los sistemas explicativos y referenciales provocadas por la complejidad social en el plano de la experiencia ha llevado a una paulatina pérdida de sentido potencializando el efecto del caledoscopio: la unidad de la experiencia no se explica desde un único horizonte meta social sino desde la multiplicidad de espacios atravesados por lógicas y tiempos distintos. Por otro lado, lo que a principios de los 70 explicaba la modalidad de funcionamiento de las empresas en el contexto mundial, en los 80 se fue fortaleciendo como una forma específica de estructuración del sistema mundial: la globalización. Hoy en día, pensar una sociedad al margen de la tendencia globalizadora parece un juego de acertijos difícil de resolver. El intercambio de tecnologías, capitales, mano de obra, símbolos y comunicaciones han alimentado la fase más reciente del proceso globalizador que, a su vez, ha ido reforzando la constitución de bloques y regiones supranacionales, debilitando las fronteras nacionales y sus contornos socio-culturales. Sin embargo, en la esfera de la cultura la globalización ha encontrado algunas resistencias. Son muchos los autores que desde la antropología, la sociología y los estudios culturales han demostrado la vitalidad de las culturas locales y la creciente permeabilidad e interpenetración de los ámbitos locales y globales señalando con ello los límites de los sistemas explicativos tradicionales basados en antinomias irreconciliables. Los correlatos culturales de la globalización han sido diversos; la desterritorialización es uno de los signos más marcados, caracterizada porque "la mayor parte de los bienes y mensajes que se reciben en cada nación no se han producido en su propio territorio, no surgen de relaciones peculiares de producción no llevan otros signos que los vinculen a la sociedad nacional sino otras marcas que indican su pertenencia a un sistema desterritorializado". De todos modos, frente a la profundización de los procesos de desterritorialización, la globalización ha ido generando anticuerpos: una creciente tendencia a la reetnización de las representaciones, las demandas y los conflictos, lo que ha producido un reforzamiento de las identidades locales, de las identidades "negadas" y una diversificación de los ámbitos tradicionales de pertenencia y adscripción (nación, clase, etc.)


MAKOWSKI, Sara. ¿CIUDADANOS GLOBALES? UNA MIRADA DESDE LA MULTICULTURALIDAD. Ecuador Debate N° 42, CAAP, Quito, 1997, pp. 217-222..

- Las culturas locales como respuesta estratégica al proceso de globalización.

 

TEMA:

Ciudadanía y cultura: pensar desde fuera

pp. 219-221


… Los procesos que conforman las sociedades contemporáneas, con su apertura a la complejidad y la diversidad, han provocado, por un lado, fracturas importantes en algunas tradiciones explicativas y, por otro, han redibujado el mapa conceptual poniendo en el centro de la discusión nuevas tensiones que obligan a repensar algunas de las categorías sobre las que se sustenta el entramado normativo de los sistemas democráticos. La multiculturalidad, como una de las implicaciones de la globalización en el plano sociocultural constituye una de las fracturas más desafiantes en este sentido. Por una parte, se presenta como una herramienta descriptiva de la diversidad social y cultural del mundo globalizado al poner en evidencia la variedad de culturas, grupos e identidades que habitan en un mismo espacio geográfico; adicionalmente, la multiculturalidad asumida como una posición crítica hacia el modelo hegemónico produce una problematización de las relaciones entre sociedad, cultura y política y alienta el cambio cultural, la tolerancia y la creación de nuevos sentidos y representaciones. Por otra parte, la multiculturalidad opera como una herramienta normativa, como un conjunto de procedimientos y principios de ordenación de las sociedades complejas. En esta dirección, la diversidad y pluralidad cultural constituyen un eje problemático tanto para el mantenimiento de un orden democrático como para la garantía del funcionamiento de instituciones públicas, capaces de canalizar y responder a las demandas de los distintos grupos sociales. La multiculturalidad ha traido al primer plano uno de los locus centrales de la tradición democrática liberal: la cuestión de la representación. La discusión no se juega sólo en el campo del reconocimiento o no de las diferencias, sino en la eficacia misma de las instituciones democráticas para dar cabida a la pluralidad. ¿Pueden representarse como iguales ciudadanos con diversa identidad si las instituciones públicas no reconocen a ésta en su particularidad sino tan sólo nuestros intereses más universalmente compartidos en las libertades civiles...? Así, la multiculturalidad se vuelve un territorio de observación de la tensión cada vez más manifiesta en las sociedades contemporáneas entre las visiones universalizantes y particulares de ciudadanía. La multiculturalidad ha hecho evidente las tensiones inherentes a la idea de ciudadanía al volver un problema intrínseco de la representación social y política el tema de la diversidad y la diferencia, operando una fractura del concepto restrictivo de ciudadanía política -quiénes tienen y quiénes no tienen derechos y obligaciones- y dejando abierto el campo para una expansión hacia la dimensión socio-cultural.


MAKOWSKI, Sara. ¿CIUDADANOS GLOBALES? UNA MIRADA DESDE LA MULTICULTURALIDAD. Ecuador Debate N° 42, CAAP, Quito, 1997, pp. 217-222.

- Multiculturalidad es concebida en el nivel de la acción democrática de las instituciones. Importante para vincular la política y la cultura.

 

TEMA:

La multiculturalidad: una nueva matriz

pp. 221-222


… La multiculturalidad se conforma como una nueva matriz de relaciones culturales, sociales y políticas que permite desplazar la reflexión desde una concepción universalizante de ciudadanía hacia otra más anclada en el espacio de la identidad y de las representaciones culturales de la pertenencia y la adscripción. Cuando la ciudadanía es reconstituida con las inversiones simbólicas de los propios sujetos, a través de identidades diferenciales, estilos de vida, pautas de consumo e imaginarios colectivos, emerge su carácter negociado y conflictivo respecto de la lógica homogénea del estado-nación. Más que ser un velo que cubre las diferencias, la ciudadanía se transforma en una arena de intercambios y negociaciones en la cual se hacen visibles las diferencias, las asimetrías y la potencialidad de los intercambios interculturales.
Una noción de ciudadanía anclada en la dimensión socio-cultural sitúa sus raíces en los espacios intersubjetivos y microsociales, nutriéndose de las diferentes estrategias y lógicas de acción desplegadas por los distintos sujetos sociales en su cotidiana tarea de construirse como ciudadanos. Así, la multiculturalidad parece como un escenario que potencia la tensión y el diálogo de las identidades y hace posible la emergencia de la interculturalidad, como modalidad de convivencia democrática y constructiva de la alteridad.




MAKOWSKI, Sara. ¿CIUDADANOS GLOBALES? UNA MIRADA DESDE LA MULTICULTURALIDAD. Ecuador Debate N° 42, CAAP, Quito, 1997, pp. 217-222.

- La ciudadanía se ve anclada en el concepto de multiculturalidad como potencializadora del diálogo intercultural