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| RESUMEN:
La reflexión principal que se plantea en el libro es la
redefinición de la cultura como término operativo
para la comprensión de las relaciones sociales, y de la interculturalidad
como proyecto político tendiente a fortalecer la democracia
de los pueblos.
Específicamente, se analiza la vivencia de la interculturalidad
en el Perú haciendo hincapié en la transformación
del sentido de la diversidad y las identidades, y la posibilidad
de incorporar el proyecto intercultural a nivel de la "educación
para todos". -
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| TEMA:
Qué entender por interculturalidad.
pp. 4-9
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Si bien la definición de cultura conlleva toda una
perspectiva teórica en el marco de un discurso orientado a
elaborar una propuesta educativa, es indispensable proponer una definición
operativa de la misma y de la interculturalidad. Por cultura podemos
entender los modos de vivir o los modos de ser compartidos por seres
humanos. La cultura y el lenguaje articulado son propios de los humanos:
es lo que diferencia específicamente a nuestra especie de las
demás. El humano tiene la capacidad de ir amoldando y transformando
no sólo la naturaleza, sino sus propias relaciones con el mundo
y su propia forma de vivir. Nos relacionamos con el mundo con formas
de mirar, de sentir, de expresarnos, de actuar.
Aunque las expresiones materiales manifiestas son parte de la cultura,
es importante entender que, en tanto es viva, una cultura no se
reduce a la suma de todas sus producciones. Lo central de la cultura
no se ve; se encuentra en el mundo interno de quienes la comparten;
son todos los hábitos compartidos y adquiridos con los que
nos relacionamos con el mundo. por eso la cultura a la vez que se
internaliza individualmente es un hecho eminentemente social.
Por otro lado, hay que recordar que la cultura se gesta al interior
de los diversos grupos a los que el humano se une por diversas afinidades:
ideológicas, de clase, de credo, de origen territorial de
origen étnico, de edad, de sexo, etc. La relación
entre las diversas culturas que existen en cualquier país
es compleja; y cuanto más estratificado sea el país,
esa relación tenderá a ser no sólo compleja,
sino conflictiva. Esta relación puede recibir con propiedad
el calificativo de "intercultural". Sin embargo, si escuchamos
el término "interculturalidad" intuimos que se
refiere a una noción cuyo contenido semántico debe
ser explicitado. Su comprensión debe llevarnos a emplear
el calificativo "intercultural" con mayor precisión.
¿Por qué no mestizaje cultural?
Siguiendo a Fernando Fuenzalida partimos de la idea de que las
culturas no son entidades corpóreas que pueden mezclarse
de modo similar a los seres orgánicos. Esto se deriva de
que la cultura no tiene existencia por sí misma, sino que
son los hábitos referidos a actitudes y maneras de ser compartidas
(dimensión social) de las personas en concreto (dimensión
indivudual). Por eso, en el mejor de los casos, podría hablarse
de mestizaje, pero en un sentido metafórico. *
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| MALLET, Juan; ZUÑIGA, Madelene. INTERCULTURALIDAD Y EDUCACION
EN EL PERU. Foro Educativo, Lima, 1996.
- Definición operativa, no descriptiva ni orgánica
de la cultura.
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TEMA:
Qué entender por interculturalidad.
pp. 4-9
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El término "mestizaje" aplicado a la cultura
de las personas, puede inducir a asociarlo con la disolución
de rasgos culturales propios como producto del contacto con otras
culturas. Pero lo que debe entenderse es cómo se dan los procesos
de transformación social y con ellos los cambios en las mentalidades,
los universos simbólicos, el imaginario de las personas, sus
maneras de sentir y percibir el mundo y, en especial, sus maneras
de adaptarse y enfrentar situaciones nuevas.
Diversidad cultural e interculturalidad pasiva
La diversidad cultural se presenta en espacios definidos donde
coexisten culturas diferentes; no incluye infuencias lejanas. Por
ejemplo, los contactos frecuentes entre mercaderes y viajeros en
torno al mediterráneo, por la densidad de estas relaciones,
constituyeron espacios importantes de diversidad cultural y de un
tipo de relaciones interculturales "pasivas", es decir,
relaciones en las cuales, aunque las personas no lo quieran ni lo
busquen, se ven influenciadas por ámbitos culturales diversos.
Existen influencias no reconocidas, pero actúan eficazmente
en el comportamiento individual o colectivo.
Interculturalidad activa
Hay formas de relaciones interculturales "activas" que
son significativas para un proyecto educativo: a) el plano de vivencia
personal de interculturalidad; y, b) el plano axiológico
social en el cual la interculturalidad es concebida como principio
orientador, rector de los procesos sociales. El primer caso representa
la actitud de hacer dialogar dentro de uno mismo las diversas influencias
culturales a las que podemos estar expuestos, a veces entre sí
contradictorias o, por lo menos, no siempre fáciles de armonizar.
Esto supone que la persona en situación de interculturalidad
reconoce conscientemente las diversas influencias y valora y aquilata
todas. El diálogo consciente puede darse de muchas formas
y no sabemos bien cómo se produce, aunque es visible que
personas sometidas a influencias culturales diversas a menudo procesan
estas influencias en formas también similares. La interculturalidad
como principio rector orienta procesos sociales que intentan construir
relaciones dialógicas y equitativas entre los miembros de
los diversos grupos. *
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MALLET, Juan; ZUÑIGA, Madelene. INTERCULTURALIDAD Y EDUCACION
EN EL PERU. Foro Educativo, Lima, 1996.
- Propositiva la construcción del término "interculturalidad"
al diferenciarla del mestizaje. Confrontar esta posición
con la propuesta de Fernando Vicario en: "La cultura no se
da, se toma"
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| TEMA:
Qué entender por interculturalidad.
pp. 4-9
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La interculturalidad, "posee un carácter desiderativo,
rige el proceso y es a la vez un proceso social no acabado sino mas
bien permanente, en el cual debe haber una deliberada intención
de relación dilógica, democrática entre los miembros
de las culturas involucradas en él y no únicamente la
coexistencia o contacto inconsciente entre ellos; esta sería
la condición para que el proceso sea calificado de intercultural"
(Zuñiga 1995) En este sentido, la interculturalidad es fundamental
para la construcción de una sociedad democrática, puesto
que los actores de las diferentes culturas que por ella se rijan,
convendrán en encontrarse, conocerse y comprenderse con miras
a cohesionar un proyecto político a largo plazo. En sociedades
marcadas por el conflicto y las relaciones asimétricas de poder,
como es el caso peruano, un principio como el de la interculturalidad
cobra todo su sentido y se torna imperativo si se desea una sociedad
diferente por ser justa. ¿Cómo interviene la interculturalidad
en el contexto de la modernidad?
La crisis de la modernidad
El proyecto de la modernidad afirmó el sueño de un
progreso indefinido regido por la razón. Sin embargo, la
historia del siglo XX es la historia de la pérdida de credibilidad
de este proyecto expresada en el horror al que ha conducido el desarrollo
tecnológico. Al mismo tiempo, nacen o renacen identidades
nacionales y étnicas en sociedades subordinadas dentro del
nuevo orden mundial, dando lugar a movimientos marcados por un anti-occidentalismo.
Se identifica al occidente con la modernidad y se lo rechaza. Paralelamente,
al margen de estos movimientos, la vida misma de las personas, de
las instituciones y de los estados continúa en lo central
siendo regida por la búsqueda de eficiencia propia de la
racionalidad moderna y la búsqueda de progreso. Tal vez el
problema es que ya no se cree en el progreso, pero éste sigue
siendo la meta que todos persiguen. Su crisis se adopta como la
insuficiencia de la racionalidad y razonabilidad en las relaciones
humanas. La modernidad es insuficientemente moderna. El sueño
de hoy ya no es el de un progreso indefinido de una ciencia omnipotente;
es alcanzar una vida razonable en el planeta sobre la base del respeto
de las diferencias entre todos los seres humanos. Ahí interviene
la interculturalidad, el diálogo, la tolerancia que, si bien,
es contradictoria con la homogeneización que produce la empresa
mundial, constituye una respuesta posible a la crisis de la modernidad.
Lo que resultará finalmente dependerá de la actitud
que tomen las sociedades subordinadas, de su capacidad de proponer
con fuerza valores al mundo de hoy, de difundir maneras de ver inspiradas
en sus propias tradiciones.
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| & MALLET, Juan; ZUÑIGA, Madelene. INTERCULTURALIDAD Y
EDUCACION EN EL PERU. Foro Educativo, Lima, 1996.
- La interculturalidad adquiere una connotación política
que debe extenderse en sociedades marcadas por el conflicto social.
No es proyección del "mestizaje" que piensa el
conflicto como producto de contacto e imposición cultural.
Es una alternativa para repensar las posibilidades de diálogo
cultural afirmativo de la democracia.
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| TEMA:
Cómo se vive la interculturalidad en el Perú
pp. 9-13
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La compleja diversidad cultural en el país
Más allá de la diversidad de formas de expresión
y de resolución de problemas en los andes, interesa observar
que aquí se ha ido desarrollando maneras compartidas de relacionarse
con la diversidad.
Se conoce cada vez más acerca de la manera cómo los
andinos han utilizado y utilizan en la producción la gran
diversidad de climas y terrenos, aprovechando la multiplicidad de
nichos ecológicos. Pero producir no sólo es una relación
con la naturaleza, sino una relación social. Las sociedades
andinas han dado importancia al desarrollo de instituciones y rituales
que hicieran posible que grupos de orígenes geográficos
y étnicos pudieran convivir manteniendo identidades propias
muy fuertes, pero también intercambiando entre sí.
El problema es que a partir del siglo XVI se estableció
una relación colonial que creó una brecha social y
étnica entre "indios" y "españoles",
"vencedores" y "vencidos" de una forma ambigüa
pues, el indio rechaza al español pero aprende de él,
lo imita y busca apropiarse de los rasgos culturales que lo identifican,
aunque sin perder sus propios. Aparece así un nuevo campo
de desarrollo del manejo de la diversidad, en la relación
de subordinación, pero en la que el subordinado pretende
arrebatarle sus poderes al dominante al colocarlos al lado de los
antiguos recursos culturales. No es sincretismo, se trata de un
nuevo campo de aplicación de la antigua tradición
de incorporar elementos nuevos otorgándoles sabiamente un
espacio al lado de los antiguos.
La percepción cotidiana de la diversidad cultural
La diversidad cultural no es un problema, es una posibilidad. Lo
que sí constituye un problema es la percepción de
que la diversidad es un problema. Esta percepción va a la
par con una relación ambigüa con los grupos dominantes.
Quienes pertenecen a ellos son definidos como gente con dinero,
pero son también "reconocidos" por ser portadores
de ciertas marcas de su "rango", como el tener alto nivel
de instrucción, hablar en castellano con determinado dejo
y, en particular, por su carácter "blanco". *
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| MALLET, Juan; ZUÑIGA, Madelene. INTERCULTURALIDAD Y EDUCACION
EN EL PERU. Foro Educativo, Lima, 1996.
- La diversidad no simplemente como diferencia, sino como relaciones
gestadas entre grupos culturales con orígenes culturales
distintos.
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| TEMA:
Cómo se vive la interculturalidad en el Perú
pp. 9-13
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Las personas en el Perú se ubican a sí mismas
y son ubicadas por los demás de acuerdo a aquellas marcas de
diferencia. Quienes se ubican en escalones "inferiores"
intentan apoderarse de las marcas de prestigio de los grupos considerados
altos. No todo es negativo en este proceso pues la aspiración
a la educación escolar procede al menos en parte de esa actitud
y ha sido a la vez una extraordinaria palanca de movilización
social. Pero el intento de apropiación de los símbolos
que "distinguen" está al mismo tiempo lleno de ambigüedades.
Se desearía a la vez ser igual al "blanco" y al mismo
tiempo se lo desprecia sutilmente. En este contexto la afirmación
de identidades es compleja, puesto que se dan muchas formas de autoafirmación:
se insiste en la disconformidad de las personas en cuanto a su condición,
pero existen muchas formas de autovaloración especialmente
en quienes vienen construyendo alternativas innovadoras, tales como
los migrantes constructores de barrios, los dirigentes sindicales,
las mujeres organizadas en torno a tareas de supervivencia. El indigenismo
o el neoindigenismo busca eliminar esta ambigüedad: el que no
posee las marcas de pertenencia al mundo del poder no tiene por qué
avergonzarse y no debe esconder lo que marca su diferencia, al contrario,
debe ser orgullosos de su identidad distinta, en contraposición
a lo "occidental". El buscar afirmar identidad de este modo
permite desarrollar la autoestima de las personas, combatiendo antiguos
sentimientos de inferioridad.
Tendencias de los procesos culturales actuales
El nuevo Perú ha sufrido cambios de tales magnitudes que
las categorías mentales que utilizábamos para entenderlo
ya no son adecuadas. Antes, las identidades se definían por
la pertenencia de los individuos claramente definidos, perfectamente
identificables, con claros vínculos de parentesco y vecindad.
Era entonces importante señalar claramente de qué
manera se diferenciaban y oponían los grupos, para desde
allí encontrar formas de unirlos en un encuentro fructífero.
Pero en el Perú actual, los grupos no son fácilmente
identificables, las personas tienen muchas opciones, pertenecen
a la vez a esferas sociales distintas y tienen más libertad
para definir opciones. *
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| MALLET, Juan; ZUÑIGA, Madelene. INTERCULTURALIDAD Y EDUCACION
EN EL PERU. Foro Educativo, Lima, 1996. |
| TEMA:
Cómo se vive la interculturalidad en el Perú
pp. 9-13
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Las identidades no pueden por ello construirse ya sobre la
base de grupos corporativos que cubran el conjunto de la vida de las
personas en forma más o menos homogénea y estable. Esta
situación se desarrolla en gran medida a partir de la vida
urbana donde ya no existen los claros límites que ponían
antes los grupos para señalar identidades. Ahí donde
existían antes separaciones, se producen mezclas y fusiones.
Lo social no desaparece, pero se construye de otro modo. Junto con
los espacios de fusión, también se forjan identidades
basadas en la lógica de separación/unión, identidades
referidas eventualmente a la tradición, pero que toman nuevos
significados en el contexto moderno. Es en tensiones de ese tipo que
se construyen las nuevas relaciones y la institucionalidad social.
En ese contexto, la afirmación de identidad por separación/unión
sigue siendo imprescindible, pero al no tener solidez de la "naturalidad"
con el que se daba en épocas anteriores, ese tipo de identidad
también puede conducir a buscar una consolidación forzada
de los vínculos mediante un desarrollo de un discurso dogmático
reiterativo y de diversas formas de coacción psíquica
y física. De ahí derivan muchas formas de violencia,
que revelan la dificultad de asumir identidades abiertas en diálogo
con propuestas cambiantes, es decir, identidades que acepten el pluralismo
y el diálogo y busquen la generación de consensos.
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MALLET, Juan; ZUÑIGA, Madelene. INTERCULTURALIDAD Y EDUCACION
EN EL PERU. Foro Educativo, Lima, 1996.
- Las nuevas identidades en las ciudades como elementos influyentes
de las fomas de violencia en el Perú
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