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IDENTIDAD

AUTOR

Mario Unda.

TITULO

Las identidades entre estado y sociedades. En: Sánchez Parga, José (comp.), Identidades y Sociedad.

 
EDITOR, LUGAR, AÑO y No. PAGINAS

Centro de Estudios Latinoamericanos -CELA-/PUCE, Quito, 1992, 77-84pp.

 

RESUMEN:

Se refiere a la equiparación de las identidades que produce un Estado como el nuestro, como una homogeneización que produce un aniquilamiento de las identidades particulares, sino en su sometimiento particular a la condición de subalternidad que le es asignada. Cuestiona la acepción dominante del término democracia, centrada en las formas y en las formalidades, por ser la expresión legalmente visible de fenómenos de muy distinta naturaleza que existen la superficie al mismo tiempo, resistiendo por lo común bajo la forma de adaptación. Manifiesta que en la realidad no es factible que la democracia simplemente "reconozca" a los otros o "integre" a las diversidades; y que las identidades, en tanto autoconciencia (s) de los sujetos, aparecen como límite, como condición de superación de las homogeneizaciones opresivas que pretenden las formas dominantes de democracia desarrolladas por la razón burguesa y por la razón democrática.

 

TEMA:
Práctica de la democracia: Equiparación, hegemonía y subalternidad de las identidades.

pp. 79 - 80


… a la reflexión sobre el Estado ecuatoriano, en sus albores: desde la ley de comunas, ese Estado ecuatoriano, lejos de uniformar identidades, ha estado creando las condiciones de mantenimiento de identidades particulares y diferenciadas ...

Nuestra opinión, por el contrario, es que a pesar de las apariencias el Estado sí "equipara" las identidades. ... no debemos la "equiparación" en general, sino la equiparación específica de identidades que produce un Estado como el nuestro.

... ocurre simplemente que la homogeneización no está sustentada en el aniquilamiento de las identidades particulares, sino en su sometimiento particular a la condición de subalternidad que le es asignada, en la posibilidad de emancipación de los subordinados como conjunto, es decir, en las barreras e impedimentos que se colocan a cada paso y estructuralmente al desarrollo de alternativas globales.

La "democracia" post-retorno fue entendida entre nosotros como modernización del sistema político y en sus primeros tiempos comenzó por ser asociada a la generación de condiciones, sobre todo estatales, para la representación y la canalización de demandas sociales; pero muy pronto pudo desembarazarse de esas veleidades juveniles y pasó a asociarse a la gobernabilidad y el ejercicio del poder. Y ello nos recuerda algo que olvidamos con mucha frecuencia: la democracia es una forma de estado y, por tanto, de opresión.

No obstante, ésta es solamente una de las existencias de la democracia y la ciudadanía. Su pretensión de igualar a los diversos conservándolos dispersos en sus diversidades supone de cualquier manera un genérico ideal ("ciudadano" subalterno), imposible de hallar en ninguna realidad en esa orfandad de cualidad.

Pero si el género, ... no existe sino en una realidad diferenciada de particulares, esos intentos de modernización del sistema político que nos ha tocado vivir no tienen salidas posibles en la realidad, como no sea la impostura que se sostiene en el monopolio de la fuerza como argumento final.


UNDA, Mario, LAS IDENTIDADES ENTRE ESTADO Y SOCIEDADES, En: SANCHEZ PARGA, José, Identidades y Sociedad, CELA/PUCE, Quito, 1992: pp. 77-84.

 

TEMA:
Práctica de la democracia: Equiparación, hegemonía y subalternidad de las identidades.

pp. 82 - 84


… En otras palabras, no es factible -democráticamente- que la democracia simplemente "reconozca" a los otros o "integre" a las diversidades ...

Así para los de arriba democracia es gobernabilidad, para otros por ejemplo los moradores de los barrios populares, es presencia directa, protesta, participación ..., para otros más, por ejemplo, los obreros sindicalizados, está referida al manejo interno de su organización gremial; y para otros más, como algunas fracciones del movimiento indígena, llega a ser autogobierno.

De modo que las ambigüedades y los dobles sentidos son la existencia real y posible de la democracia. La acepción dominante del término, centrada en las formas y en las formalidades, es sólo la expresión legalmente visible de fenómenos de muy distinta naturaleza que existen la superficie al mismo tiempo, resistiendo perversamente, es decir, por lo común bajo la forma de adaptación. Por tanto en épocas normales, si bien son dominadas y obligadas a dejar el escenario, tampoco son extirpadas; y aunque resistan a la conversión íntima, suelen muchas veces adoptar sus formas y algunos de sus contenidos; y pueden no ser extirpadas y resistir pero al mismo tiempo estar muy alejadas de alternativas globales.

Se entiende, entonces, que la democracia tenga esas diversas lecturas: a fin de cuentas, hace parte de ellas aquellas cosas, de aquellos valores y discursos inseparables de la construcción de identidades en las que se reconocen sujetos que se están constituyendo como tales.

De esta manera, las identidades, en tanto autoconciencia (s) de los sujetos, aparecen como límite, es decir, como condición de superación de las homogeneizaciones opresivas que pretenden las formas dominantes de democracia desarrolladas por la razón burguesa y por la razón democrática.


UNDA, Mario, LAS IDENTIDADES ENTRE ESTADO Y SOCIEDADES, En: SANCHEZ PARGA, José, Identidades y Sociedad, CELA/PUCE, Quito, 1992: pp. 77-84.

Critica la equiparación y subordinación de la acción estatal en relación a las identidades particulares; señala a la democracia como una forma de Estado, de opresión, frente a lo cual las identidades "subalternas" generan mecanismos de adaptación y resistencia. Diría, es una proyección del análisis "gramsciano" sobre la cultura dominante y la cultura popular.