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| RESUMEN:
Revisa y analiza de manera extensa aspectos históricos,
sociales y teóricos de los conceptos identidad, democracia
y ciudadanía, que se están esgrimiendo hoy en día
para analizar las relaciones que existen entre las identidades diferenciadas
y los mecanismos de su inclusión en las esferas más
globalizadoras de la sociedad y, en especial, las esferas de la
política, del Estado y la ciudadanía. De manera particular
analiza la práctica del Estado ecuatoriano con los sectores
indígenas del país en varias iniciativas de desarrollo
rural, y la emergencia del movimiento indio en este último
período de la historia del país.
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TEMA:
Identidad, democracia y ciudadanía.
pp. 43- 84
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Analiza las relaciones que existen entre la problemática
de las identidades diferenciadas en relación a la política,
el Estado y la ciudadanía, entendidas como esferas globalizadoras
de la sociedad.
Plantea que el proyecto de consolidación del Estado liberal
fracasó por el hecho de que la ciudadanía no fue extensiva
a todos los habitantes del país; y que la reivindicación
de identidades diferenciadas, constituye un cuestionamiento radical
del concepto mismo de ciudadanía.
La ciudadanía, dice, no es una categoría aislada en
la medida en que representa una de las formas posibles por las cuales
las personas son incluidas en sistemas sociales de dominación;
analiza como formas que históricamente han existido a las formas
parentales y el caso de los súbditos, vasallos y siervos. Concluye
en que un sistema basado en relaciones personales de parentesco tiene
una esfera natural de aplicación en el mundo personal, pero
si se extiende a otros sectores se convierte en un mecanismo de discriminación
y de desigualdad; de la misma manera las formas de representación
particularista de la sociedad que se expresan a través de toda
la estructura gremial, tienden a producir dos fenómenos: el
primero, es la imposibilidad de crear plenamente sociedad, las negociaciones
siempre son parciales, fragmentarias y fragmentadoras; y en segundo
lugar, esta dinámica crea una estructura de intermediación,
que además de fragmentadora tiende a ser siempre vertical y
expropiadora de la representación ciudadana.
Para analizar la relación entre identidades diferenciadas
en nuestro país y el Estado, se refiere a las experiencias
de la Ley de Comunas, La Misión Andina, la Reforma Agraria
y el Desarrollo Rural Integrado, reparando en varios aspectos en
los cuales el Estado ha hecho posible y ha impulsado al movimiento
indio, el reconocimiento de los derechos de ciudadanía a
estos sectores, la serie de iniciativas para dar servicios a estos
sectores y la decisión de enfrentar ante el movimiento indígena
una racionalidad nacional.
Manifiesta que la afirmación de lo indio tiene otro contenido
importante y es la de ser una forma de contestar, oponerse y cuestionar
a todo un sistema de segregación y de discriminación;
señala como aspectos negativos los paradigmas de las sociedades
occidentales en cuanto a absorber y universalizar estas reivindicaciones;
igualmente las concepciones del radicalismo teórico que trata
a la identidad como eje contestatario al orden social establecido.
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| BUSTAMANTE, Teodoro, IDENTIDAD, DEMOCRACIA Y CIUDADANÍA,
En: SANCHEZ PARGA, José (comp.), Identidades y Sociedad, CELA/PUCE,
Quito, 1992: pp. 43-84.
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TEMA:
Identidad, democracia y ciudadanía.
pp. 43- 84
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Indica que el reconocimiento de la dignidad de lo indio,
exige la construcción de la ciudadanía, pero que esta
ciudadanía es a la vez la condición de la construcción
de una indianidad renovada. Que la identidad india y la identidad
mestiza sólo tienen posibilidad de llegar a ser verdaderas
identidades si se logra modificar el esquema político de nuestro
país. Que las identidades particulares exige una identidad
social global mucho más trabajada, mucho más crítica
y política.
Sobre el mestizaje, se refiere como una realidad palpable que tiene
muchas dimensiones, desde los intercambios culturales entre culturas
indias y europeas hasta la génesis de un conjunto de identidades
diversificadas que recogen de diferente manera elementos de estas
dos fuentes. Pero que el mestizaje es utilizado simple y llanamente
como un argumento para eliminar la posibilidad de la permanencia
de identidades indias diferenciadas, lo que vacía el concepto
de mestizo de todo contenido y lo convierte en la simple negación
de cualquier particularidad.
Este tratamiento de lo mestizo, comenta, se niega a discutir los
contenidos concretos de nuestra identidad mezclada y en conflicto,
desconoce la existencia de otros y no aborda otros problemas de
identidad que sí deberíamos abordar, como en cuanto
nos diferenciamos y pertenecemos a identidades mayores (identidad
andina, Indoamericana), y que es lo que ésto significa respecto
de las identidades universales que hoy día se nos están
imponiendo por otros mecanismos.
Un aspecto central, según el autor, es el referido a que
los valores se articulan a través de toda construcción
cultural, cargan de energía a lo que se reconoce como valores
fundamentales para nuestra sociedad, constituyéndose en núcleo
de lo que proponemos como identidad india y lo que proponemos como
identidad mestiza.
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BUSTAMANTE, Teodoro, IDENTIDAD, DEMOCRACIA Y CIUDADANÍA, En:
SANCHEZ PARGA, José (comp.), Identidades y Sociedad, CELA/PUCE,
Quito, 1992: pp. 43-84.
El análisis apunta propositivamente a fundamentar el carácter
pluricultural y democrático que es necesario en la relación
del Estado y sociedad nacionales. Se reinterpreta "positivamente"
la acción estatal con el movimiento y se mencionan varios
parámetros que reivindican la identidad indígena y
la identidad mestiza, como valores fundamentales de nuestra sociedad.
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TEMA:
El fracaso del Estado-nación.
pp. 45, 47
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Tal es a nuestro juicio el camino que se sigue cuando se
demuestra que el proyecto de consolidación del Estado liberal
fracasó por el hecho de que la ciudadanía no fue extensiva
a todos los habitantes del país.
Esta posición que consiste en recalcar que la propuesta
ideológica liberal de las clases medias nunca existió
de manera completa, se deriva de dos rupturas: la primera es la
que existe entre las propuestas societales y el funcionamiento social
real. Estas dimensiones de la vida social nunca coinciden, siempre
existe una tensión entre ellas. En segundo término,
los proyectos sociales nunca son terminados adecuadamente ya son
superados por nuevas propuestas que los recuperan o desplazan.
LO ETNICO COMO CONTESTACION RADICAL DEL ESTADO
... la afirmación de las identidades indígenas constituye
en este momento una propuesta de radical y frontal cuestionamiento
al Estado. ... constituye el cuestionamiento político, transformador
y revolucionario por excelencia del actual orden constituido. En
esta perspectiva se parte del supuesto de que la reivindicación
de identidades diferenciadas, constituye un cuestionamiento radical
del concepto mismo de ciudadanía y que una vez que hemos
cuestionado tal elemento en realidad estamos contestando radicalmente
toda forma de dominación política. Lo étnico
reemplazaría a la utopía marxista y a la anarquista.
Estamos entonces frente a una discusión en la cual el Estado
nacional y la ciudadanía por una parte, han fracasado en
sus intentos de convertirse realidades sociales y, por otra parte,
ya han sido superados y se convierten en obstáculos para
un avance social e histórico. Se trata de dos perspectivas
contradictorias pero no excluyentes.
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| BUSTAMANTE, Teodoro, IDENTIDAD, DEMOCRACIA Y CIUDADANÍA,
En: SANCHEZ PARGA, José (comp.), Identidades y Sociedad, CELA/PUCE,
Quito, 1992: pp. 43-84.
Es un antecedente de la problemática que analiza sobre
el carácter ideológico del presupuesto de la ciudadanía
y práctica del Estado liberal. Señala la dimensión
política y carácter contestatario de lo étnico
frente al Estado/nación, homogeneizador, unitario y excluyente.
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TEMA:
La ciudadanía y otras formas de inscripción social.
pp. 48 - 49
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hay una descripción de este concepto que la asocia
a una igualdad formal ante la ley, a una homogeneización de
la población y a una determinada forma de inclusión
en mecanismos de control político.
Hay dos dimensiones sobre las cuales nos interesaría discutir
este concepto, la primera se refiere a que la ciudadanía
no es una categoría aislada en la medida en que representa
una de las formas posibles por las cuales las personas son incluidas
en sistemas sociales de dominación. Una discusión
sobre el tema ciudadano es a nuestro juicio incompleta si no se
hace referencia a las alternativas a la ciudadanía. Al tratar
de buscarlas tenemos como límite la necesidad de referirnos
a las formas que han existido históricamente de realizar
esta inclusión.
Una primera forma es la relativa a las formas parentales.
Esta estructura de pertenencia tiene varias cualidades. En primer
lugar es esencialmente particularizante, no impone entelequias abstractas
como la ciudadanía propone una construcción cultural
muy elaborada, pero al buscar su sustento en las relaciones biológicas
de procreación tienden a aparecer como esencialmente naturales
y biológicas. En segundo término, esta estructura
tiene límites para poder incluir en ella a poblaciones muy
grandes y cuando ésto se produce es generalmente a través
de sistema de linajes, en el cual las personas articulan una serie
de sociedades que se agregan.
Un tercer elemento de este sistema, es que en la realidad la identidad
está estructurada de tal manera que ésta no es un
atributo y propiedad del individuo, por el contrario, las identidades
son prestadas por el grupo al individuo, hasta el punto que un componente
básico de la identidad es el grupo. El proceso de individualización
occidental no es la norma para sociedades de este tipo.
Esta dinámica de pertenencias es radicalmente diferente
a la de la ciudadanía, pero no se opone y más bien
sigue vigente con fuerza en varios sectores de nuestra sociedad,
entre las comunidades indígenas, entre los grupos clientelares
y en las aristocracias y oligarquías de nuestro país.
... cada forma de estructurar la sociedad tiene que lograr un mecanismo
por el cual se procesan las particularidades de todos los individuos
para hacerlas equivalentes o comparables dentro de ciertos ámbitos
y así lograr una posibilidad de equivalencia y a través
de ello el funcionamiento de reglas sociales.
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BUSTAMANTE, Teodoro, IDENTIDAD, DEMOCRACIA Y CIUDADANÍA, En:
SANCHEZ PARGA, José (comp.), Identidades y Sociedad, CELA/PUCE,
Quito, 1992: pp. 43-84.
Discute la ciudadanía desde las formas organizativas de
las sociedades no occidentales y premisas de la diversidad sociocultural.
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TEMA:
De súbditos, vasallos y siervos.
pp. 50 - 53
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Un segundo grupo de formas de inclusión son aquellas
que llamaremos medievales. Nos referimos a esa combinación
de elementos por una parte religiosa que crean una sociedad eclesial
en la cual el creyente, el fiel, es la unidad básica de pertenencia
a un orden humano que pasa por encima de los particular, sin cuestionarlo.
Aquí se estructura un pensamiento altamente orgánico,
muy poco democrático y que prevé siempre ubicaciones
altamente diferenciadas. La humanidad no es un atributo individual
sino de la inclusión en una estructura social humanizada, si
la estructura social es humana, yo participo de ella ya sea como príncipe
o como siervo.
... la relación de súbditos, tiene parentesco con
la de vasallo y de siervo, pero tiene una diferencia y es que tiende
a ser mucho más general, los súbditos de las coronas,
aún hoy en día mantienen una relación con su
soberano que es particular y anticipa la relación de ciudadanía.
Se trata de un vínculo que otorga al súbdito derechos
para vivir en una sociedad y ser en ella sujeto de protección.
Lo curioso e interesante de la relación de súbdito
es que no es homogeneizadora, no es igualadora, pero sí es
cada vez más universal.
Los súbditos de los reyes castellanos en diferentes momentos
de su historia hablaban no sólo catalán, vasco o gallego,
sino también quichua, guaraní, alemán, náhuatl
e italiano, se trataba de una propuesta en la cual la uniformidad
no era indispensable. No por ello debemos ignorar los esfuerzos
que a nivel de homogeneización religiosa sí se desarrollaron.
Esto nos muestra algo interesante. Un sistema de dominación
que reconoce en alto grado las diferencias étnicas, las particularidades
culturales y que no está amenazado por esa particularidad,
al contrario, se basa en ellas, pero pide y exige uniformidad a
nivel ético-religioso.
... ésto nos permite ver que todo sistema social tiene que
establecer alguna categoría generalizadora. El fiel en el
caso católico, el súbdito en el caso musulmán
...
Pero todo esto es una situación previa a la ciudadanía.
La ciudadanía surge como un proceso en el cual se suprime
la intermediación del soberano entre sociedad e individuo,
y el ciudadano establece una relación individual, directa
con la totalidad social. ... En rigor, se puede inclusive afirmar
que la totalidad social no existe, pero para la existencia de ciudadanía
es necesario crearla.
El movimiento generalizante implicado en la categoría ciudadana,
por el cual me acojo a los derechos y facultades generales de esta
categoría de ciudadano en la cual yo sustento mi participación
en la sociedad, depende para existir, de que sea efectiva y válida
para todos los ciudadanos. En este sentido la afirmación
cristiana por la cual el mal que se hace a todo ser humano es un
mal hecho contra cada uno de los cristianos, pasa a ser transformado.
La violación de los derechos civiles de cualquier ciudadano
es una violación contra los derechos de todos ellos.
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| BUSTAMANTE, Teodoro, IDENTIDAD, DEMOCRACIA Y CIUDADANÍA,
En: SANCHEZ PARGA, José (comp.), Identidades y Sociedad, CELA/PUCE,
Quito, 1992: pp. 43-84.
Límites de súbdito, vasallo y siervo, y estos aspectos
como categorías previas a la ciudadanía.
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TEMA:
Los sistemas de inclusión y sus consecuencias prácticas.
pp. 54
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Un sistema basado en relaciones personales de parentesco
tiene una esfera natural de aplicación en el mundo personal,
pero si se extiende a otros sectores se convierte en un mecanismo
de discriminación y de desigualdad. Nuestra oligarquías
reclutan a sus empleados de confianza entre sus filas, en base a criterios
de parentesco y amistad, generalmente desplazando con ello a los sectores
medios más capaces y competentes.
De la misma manera las formas de representación particularista
de la sociedad que se expresan a través de toda la estructura
gremial, tienden a producir dos fenómenos: el primero, es
la imposibilidad de crear plenamente sociedad, las negociaciones
siempre son parciales, fragmentarias y fragmentadoras. En segundo
lugar, esta dinámica crea una estructura de intermediación,
que además de fragmentadora tiende a ser siempre vertical
y expropiadora de la representación ciudadana.
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| BUSTAMANTE, Teodoro, IDENTIDAD, DEMOCRACIA Y CIUDADANÍA,
En: SANCHEZ PARGA, José (comp.), Identidades y Sociedad, CELA/PUCE,
Quito, 1992: pp. 43-84.
Se analizan los límites de las relaciones de parentesco
y de representación particularista frente a la ciudadanía.
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TEMA:
Indios y Estado, un matrimonio conflictivo sin la opción del
divorcio.
pp. 55 - 60
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cómo se genera la relación entre identidades
diferenciadas en nuestro país y el Estado.
a) La ley de comunas
Nuestro país no se construye sobre ideales realmente democráticos,
estos surgirán con cierta fuerza luego y curiosamente tendrán
presencia y fuerza en el propio Estado y, desde mi punto de vista,
un examen detenido de lo que ha sido el papel del Estado en el tratamiento
del tema indígena, nos mostrará que al contrario del
desconocimiento y de las tendencias a la homogeneización
que se le imputan ha sido un factor fundamental en la estructuración
de la ciudadanía indígena, por una parte, y de los
mecanismos concretos a través de los cuales ésta se
ejerce, por ejemplo, las organizaciones indias.
... Ibarra ya nos habla de un primer papel del Estado en el manejo
y tratamiento de la identidad diferenciada de los indígenas,
se trata de la Ley de Comunas, que no sólo contrarresta parcialmente
las medidas legales expedidas en el siglo pasado que eliminaban
los complejos tributos y comunalidad que sustentaba la identidad
diferenciada del indio, sino que, además regula el conflicto
con las haciendas y crea un marco jurídico que va dando forma
a la posibilidad de construir una identidad indígena diferenciada.
En este hecho debemos reconocer dos polos y dos elementos. El Estado
al hacer esto, está reconociendo una realidad, está
aceptando el carácter étnico de la realidad rural
y la existencia de distancias sociales codificadas étnicamente.
Una segunda dimensión, es que al mismo tiempo que reconoce
esta realidad la está creando, está canalizando la
forma de organización para que lo étnico sea comunal,
no sólo en cuanto lo comunal es parental, no sólo
es algo que asienta su dinámica en los ayllus, sino también
en cuanto lo comunal es legal, y al serlo es asimilado y reconocido
por el Estado.
Es importante señalar que la perspectiva estatal es la de
organizar a la comuna como una etapa de transición entre
el caserío y una estructura político administrativa,
expresada básicamente a través de la parroquia.
Por qué ésto es relevante?. Simple y llanamente porque
muestra que este Estado que reconoce y recrea lo étnico,
tampoco coloca en esa perspectiva sus esperanzas. Su modelo, su
arquetipo, no es el de una sociedad con segmentaciones étnicas,
al contrario, busca la existencia de ciudadanos genéricos,
pero al constatar que eso no es la realidad, establece procedimientos
que prolongan las figuras de tutelaje paternal hacia los súbditos,
en la supuesta espera de constituir ciudadanos.
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| BUSTAMANTE, Teodoro, IDENTIDAD, DEMOCRACIA Y CIUDADANÍA,
En: SANCHEZ PARGA, José (comp.), Identidades y Sociedad, CELA/PUCE,
Quito, 1992: pp. 43-84.
Se analiza retrospectivamente las políticas estatales para
el desarrollo rural y de los sectores indígenas del país,
con un matiz reinterpretativo, como aspecto referencial para explicar
la problemática de las identidades diferenciadas y vigencia
de la ciudadanía.
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TEMA:
Indios y Estado, un matrimonio conflictivo sin la opción del
divorcio.
pp. 61 - 65
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esta transformación de menores excluidos y marginados
a ciudadanos en lo sustancial no se produce, o más bien dicho,
se produce por intersticios sociales y no como una transformación
social.
b) La Misión Andina ... hace una propuesta etnocéntrica,
puesto que las imágenes del progreso propuestas eran desindianizantes,
pero cuestiona la indianidad en cuanto ubicación subordinada
oprimida y marginada. De no haber existido este movimiento no sería
posible pensar hoy en esta acción y proponer una indianidad
de la liberación y de la igualdad. Esta acción representa
una voluntad de romper el inmovilismo, plantea la posibilidad de cambiar
la sociedad y en la práctica fue para muchos sectores, comunidades,
su primera aproximación a la posibilidad de que un Estado provea
de servicios a la población. La realidad india se modifica
en sentido y en contenido cuando puede conectarse de otra forma con
la sociedad mayor.
c) La Reforma Agraria Podríamos leer estos procesos
históricos como un progesivo avance en las negociaciones entre
los indígenas y el Estado para constituir las posibilidades
reales de una ciudadanía india. ... esta ciudadanía
parece haberse perfilado sobre los derechos económicos básicos.
Fue un conjunto de procesos que a más de dar a los indios acceso
a la tierra, significó el acceso o expulsión hacia el
mercado de trabajo, una forma de superación del servilismo
que predominaba en torno a la hacienda. Implicó además,
una alianza de los sectores indígenas que se apoyaron en ciertos
sectores de la pequeña burguesía y en sus partidos políticos.
d) El Desarrollo Rural Integral La creación de la relación
con el Estado ha tenido efectos importantes en varios niveles, uno
de ellos es la sustitución de los monopolios comerciales de
los intermediarios por los servicios y redes desarrollados por organizaciones
campesinas, sustitución que se expande a múltiples funciones
de las pequeñas burguesías locales, entre ellas incluimos
funciones tales como las de profesor, promotor, etc. el indio entonces
ya no es sólo peón sino también funcionario público.
Esta forma de organizar la relación con el Estado introduce
dos elementos, el primero es el fraccionamiento de las propuestas
societales que se descomponen en un sinnúmero de reivindicaciones
parciales. Por la naturaleza de las ofertas y por la limitación
de los recursos el sistema exige y crea las condiciones para que siempre
se necesite mucho más de lo que se puede dar. En época
de bonanza se introduce el desperdicio, el gasto suntuario e irreflexivo,
para generar a través del regalo de la autoridad la fidelidad
de los súbditos. Esta fidelidad puede funcionar de diversas
maneras, pero tiene su expresión más radical en el clientelismo
electoral que no es en realidad, sino, una manera de re-expropiar
a los sectores populares su derecho a la participación política
con un pago consistente en las concesiones que el Estado efectúa
en determinado momento a los sectores particulares. Pero una vez que
se desarrolla el clientelismo el Estado se dedica a buscar campesinos
y comienzan a evidenciarse algunas dimensiones de nuestra realidad.
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| BUSTAMANTE, Teodoro, IDENTIDAD, DEMOCRACIA Y CIUDADANÍA,
En: SANCHEZ PARGA, José (comp.), Identidades y Sociedad, CELA/PUCE,
Quito, 1992: pp. 43-84. |
TEMA:
Lo indio y lo mestizo: alternativas para la identidad nacional y vigencia
de la ciudadanía.
pp. 67 - 69
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Nuestra identidad nacional tiene que hacer algo con lo indio,
está presente filtrándose por todas partes, y si bien
podemos administrarlo, blanquearlo, como diría G. Ramón,
no podemos borrarlo. Surge entonces la necesidad de producir un discurso
sobre lo indio, surgen otras opciones, la más importante de
ellas es la que podemos llamar la ideología del mestizaje.
El mestizaje es una realidad palpable que tiene muchas dimensiones,
desde los intercambios culturales entre culturas indias y europeas
hasta la génesis de un conjunto de identidades diversificadas
que recogen de diferente manera elementos de estas dos fuentes. Pero
el mestizaje es utilizado simplemente como un argumento para eliminar
la posibilidad de la permanencia de identidades indias diferenciadas.
Es lamentable porque es un pésimo argumento para negar las
posibilidades propias de evolución de las identidades indias,
pero, sobre todo, porque vacía el concepto de mestizo de todo
contenido y lo convierte en la simple negación de cualquier
particularidad. Este tratamiento de lo mestizo se niega a discutir
los contenidos concretos de nuestra identidad mezclada y en conflicto,
desconoce la existencia de otros y no aborda otros problemas de identidad
que sí deberíamos abordar, como son aquellos que tenemos
en cuanto nos diferenciamos y pertenecemos a identidades mayores,
por ejemplo la identidad andina o la Indoamericana, y el significado
de esto respecto a identidades universales que hoy día se nos
imponen por otros mecanismos.
Los indios muestran que no ha sido suficiente el migrar o que algunos
sean profesores. Muestran que, a pesar de haber roto las condiciones
de dominación y subordinación siguen siendo indios y
que son indios eficientes en sus funciones directivas, en sus funciones
de intermediación y negociación. Lo indígena
ofrece una oportunidad de consolidar la universalidad de la ciudadanía.
... hay varios aspectos en los cuales el Estado ha hecho posible y
ha impulsado al movimiento indio. Lo primero es que el Estado ha tomado
en serio el mito de la ciudadanía y ha considerado que los
indios merecen los derechos que corresponden a tal status, y eso es
la base para la existencia de este movimiento. En segundo término,
el Estado ha tomado una serie de iniciativas para dar servicios a
los indios. Pero tal vez lo más importante por lo cual el Estado
ha apoyado el movimiento indígena es la decisión de
enfrentarlo ante una racionalidad nacional. Esta lógica ha
producido una dinámica de negociaciones en las cuales el movimiento
indio ha tenido una importante oportunidad de fortalecerse y madurar.
Lo indio, independientemente de lo que esto significa, plantea la
duda sobre si lo occidental es tan universal y absoluto. La fuerza
de lo indio aparece como la fuerza de una esperanza. ..., es indispensable
que podamos referirnos a lo indio, a lo otro, con una capacidad de
análisis y objetividad que recupere el hecho de que lo indio
no es ni más ni menos humano que lo occidental, solo allí
lo estaremos aceptando.
...
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| BUSTAMANTE, Teodoro, IDENTIDAD, DEMOCRACIA Y CIUDADANÍA,
En: SANCHEZ PARGA, José (comp.), Identidades y Sociedad, CELA/PUCE,
Quito, 1992: pp. 43-84.
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TEMA:
Cuáles son los contenidos de lo indio.
pp. 70 - 72
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!
b) Lo étnico como una contestación de la
identificación subvalorada
Pero lo indio es mucho más que eso, en rigor, es mucho más
que las propias organizaciones indias, y en este momento la afirmación
de lo indio tiene otro contenido importante y es la de ser una forma
de contestar, oponerse y cuestionar a todo un sistema de segregación
y de discriminación. Hay una enorme fuerza en la población
india que quiere afirmarse así misma como portadora de una
dignidad de ser plenamente ciudadano, de ser capaz de enfrentarse
a los otros que los discriminan en condiciones de igualdad.
c) La identidad india como producto de exportación
Esta dimensión internacional de las identidades nos permite
abordar un tercer nivel y es relativo al hecho de que lo indio,
y esto es compartido con los movimientos ecológicos y con
los movimientos de mujeres (en el Ecuador todavía no se ha
estructurado el movimiento de homosexuales que podría dar
origen a dinámicas similares), corresponden a temas, a paradigmas
de las sociedades occidentales avanzadas que han estructurado un
sistema ideológico, en el cual estos tres o cuatro temas
se convierten en necesidades para sus propias exigencias de autojustificación.
Tales actitudes que a pretexto de un supuesto universalicemos, tratan
de imponer un absoluto parroquianismo norteño, no tendrían
mayor peso argumental y lógico si no fuera por la presencia
en abundancia de un elemento poderoso, me refiero al dinero. Esta
situación significa que hay fuerzas que pretenden convertir
al movimiento indígena en la mayor lavandería del
mundo de las conciencias de un mediocre disconformismo del Norte.
d) La radicalidad como eje de identidad
... sí queremos señalar que esta actitud de un radicalismo
retórico muy fuerte que busca acentuar la separación
del Estado nacional no nos recuerda a los proyectos indios, ni a
su rica herencia de reflexión sobre las formas de vida en
la sociedad humana. Desde nuestro punto de vista, tiene el sabor
de los problemas de la pequeña burguesía desesperada
por contestar radical y retóricamente al orden social establecido.
Pero es curioso como en la misma marcha indígena constatamos
una lógica simbólica que en muchos aspectos es radicalmente
diferente. Los símbolos usados por los indios no fueron los
del fraccionamiento, al contrario, fueron los de acudir al centro
del poder, estar cerca de él, integrarse a él. El
mismo levantamiento tuvo una lógica que en más de
un aspecto puede ser identificada como la de utilización
de formas de protesta típicamente ciudadanas.
...
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| BUSTAMANTE, Teodoro, IDENTIDAD, DEMOCRACIA Y CIUDADANÍA,
En: SANCHEZ PARGA, José (comp.), Identidades y Sociedad, CELA/PUCE,
Quito, 1992: pp. 43-84.
Reflexión crítica de los aspectos más representativos
de la relación de lo indígena con la sociedad nacional
y política estatal; se insiste en que el reconocimiento del
otro, lo indio y lo mestizo, en la identidad social y vigencia de
la ciudadanía, dependen de una reforma profunda del sistema
político del país.
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TEMA:
Cuáles son los contenidos de lo indio.
pp. 73 - 75
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e) Lo indio de la metafísica a la crítica
cultural
Creemos que es fundamental entender a lo indio de manera dinámica
y abordar las múltiples relaciones que al interior de este
proceso están presentes.
En la revalorización de lo indio han convergido varios componentes,
entre ellos, una actitud de tomar lo indio en serio como un objeto
de reflexión, ésto ha permitido ver y comprender la
existencia de lógicas, de formas de pensar, de percibir el
mundo, diferentes a las predominantes, pero por sobre todo subyacentes
a un mundo cotidiano que muchas veces fue desvalorado.
Todos estos elementos van creando una posibilidad de encontrar
en lo indio un conjunto de elementos importantes de oposición
a la desvaloración, o de oposición a la homogeneización.
Los valores se articulan a través de toda las construcciones
culturales, pero tiene como característica fundamental la
posibilidad de cargar de energía de aquello que es una imagen
de humanidad, una estructura sobre lo que es verdaderamente humano,
y verdaderamente en cuanto es nuestra propia y auténtica
opción de humanidad. Esto hace que el problema de la identidad
sea fundamentalmente político, nuestra definición
de lo humano, esto es, de lo que nosotros reconocemos como valores
fundamentales para nuestra sociedad constituye un núcleo
de lo que proponemos como identidad india y lo que proponemos como
identidad mestiza para lo que somos mishus.
Desde mi punto de vista la autoafirmación del movimiento
indígena tiene la fuerza de una afirmación democrática.
... Y al decir ésto lo que estoy proponiendo es que lo indígena
en sí no garantiza ni la lucha contra la dominación
ni el avance histórico, lo indígena, como cualquier
otra dimensión de la vida social puede ser utilizada para
frenar, limitar y negar la democracia tanto como para crearla.
Nuestra forma de ver el tema es que es necesario un reconocimiento
de la dignidad de lo indio y ésto exige la construcción
de la ciudadanía, pero esta ciudadanía es a la vez
la condición de la construcción de una indianidad
renovada y es sustancial a ella. Es renovada en cuanto no es subyugada,
y es consustancial en cuanto que el reconocimiento de los derechos
universales exige que estos existan a pesar, en y a través
de la particularidad.
La identidad india y la identidad mestiza sólo tienen posibilidad
de llegar a ser verdaderas identidades si es que logramos modificar
el esquema político de nuestro país. Las identidades
particulares se juegan en la sociedad global. Desde este punto de
vista la identidad particular exige una identidad social global
mucho más trabajada, mucho más crítica y política
y creo que ésto lo necesitamos tanto indios como mestizos.
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| BUSTAMANTE, Teodoro, IDENTIDAD, DEMOCRACIA Y CIUDADANÍA,
En: SANCHEZ PARGA, José (comp.), Identidades y Sociedad, CELA/PUCE,
Quito, 1992: pp. 43-84. |
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