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RESUMEN:
Se refiere a los procesos históricos y socioculturales que
dan lugar a las nuevas y plurales identidades sociales, a los cambios
en los paradigmas de las ciencias sociales que hace posible una nueva
teoría sobre las identidades colectivas y al modo de producción
de las mismas al interior de los procesos socioculturales. Trata la
crisis de las totalidades sociales, la emergencia de antiguos y nuevos
nacionalismos, lo privado e individual en la constitución de
identidades, el modo de producción de las identidades colectivas,
las morfologías de identidad y lógicas sociales, identidad
y crisis y los nuevos fenómenos identitarios. Plantea que las
nuevas identidades se construyen en base a rupturas con el pasado
y cada vez más en términos proyectivos, de lo que se
quiere ser. Confiere a las nuevas identidades un carácter emblemático
y al mismo tiempo de altas eficacias sociales, para transformar el
medio real en el cual se constituyen. Explica la importancia y centralidad
que han adquirido las identidades sociales, y que la misma categoría
de "identidad" haya alcanzado un status sociológico,
incluso en detrimento de las clases y actores sociales. Que las identidades
poseen siempre un carácter normativo, regulador de los comportamientos
sociales tanto al interior del mismo grupo de identificaciones (jerarquías,
emulaciones) como en relación con otros grupos o con la sociedad
en su conjunto. |
TEMA:
Aspectos para el análisis de la problemática de las
identidades.
pp. 11 - 12
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En la década de los 70 dejamos de pensar las clases,
para en la siguiente de los años 80 pensar en los actores
sociales (movimientos sociales); y en la década actual
estamos urgidos a pensar en la sociedad de los 90, sus fenómenos
y procesos, en términos de identidades sociales.
Este cambio de paradigmas, que nos llevó de las estructuras
(de clase) a las prácticas y discursos (de los actores),
nos obliga hoy a teorizar y analizar un nuevo modo de producción
social y de significantes sociales con sus específicas
eficacias: es el de las IDENTIDADES.
... cuales son los procesos que han dado lugar a esta inédita
y estruendosa producción de identidades colectivas, haciendo
de la "identidad" una categoría de original importancia
para interpretar nuevas actuaciones y relaciones sociales, entre
pueblos y grupos al interior de una misma sociedad.
Según esto, tres aspectos parecen importantes como objeto
de análisis en el planteamiento del problema sobre identidad
e identidades colectivas: a) los procesos históricos y socioculturales
que dan lugar a las nuevas y plurales identidades sociales; b) los
cambios en los paradigmas de las ciencias sociales que hacen posible
una nueva teoría regional sobre las identidades colectivas;
c) el modo de producción de identidades, complejizan sus
efectos e introducen morfologías y hasta conflictos de índole
muy diversa.
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| SANCHEZ PARGA, José, PRODUCCIÓN DE IDENTIDADES E
IDENTIDADES COLECTIVAS, En: SANCHEZ PARGA, José (comp.), Identidades
y Sociedad, CELA/PUCE, Quito: 1992: pp. 9-41
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TEMA:
La pulverización de las totalidades sociales.
pp. 12 - 14
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La ulterior fase de desarrollo del capitalismo, al trascender
su ciclo productivo, con el largo período de industrialización,
polarizando la división de división de la sociedad entre
el capital y el trabajo, ha dado lugar a una multiplicación
de segmentaciones sociales, de nuevas divisiones, que más allá
de las clases se han traducido en fracciones de clases, en sectores
y grupos cada vez más diversificados. A toda esta pluralización
de la sociedad han correspondido nuevas nomenclaturas, con intereses
particulares y también con identificaciones propias. Estos
nuevos reconocimientos y diferencias son los que escenifican las identidades
sociales.
El desarrollo del capitalismo, ..., y la ruptura estructuralista
que señala un corte definitivo con los paradigmas marxistas,
al establecer la distinción entre estructuras y prácticas,
pone en la escena social a otros actores que las clases, y cuyas
actuaciones adquieren una eficacia y sentido, que ya no pueden ser
totalmente explicados a partir de la estructura sobre la que operan.
Los nuevos escenarios sociales ya no pueden ser reducidos a la lucha
de clases, ni estas aparecen tampoco como los únicos sujetos
de la historia. La historia ha estallado en una multiplicidad de
historias: y la misma historia objetiva, del archivo, documental
o monumental, ha dejado paso a las historias subjetivas, orales,
interpretadas en primera persona.
La hegemonía del Estado, en países totalitarios como
la antigua Unión Soviética lo mismo que en América
Latina, se consolidó en base a un doble proceso de acumulación
y concentración de poder, con la finalidad de lograr el máximo
de cohesión en sociedades atravesadas por una profunda "heterogeneidad
estructural" (Lechner). Frente a la fragmentación y
disgregación económica política y sociocultural,
que recubría incluso una diversidad de nacionalidades, el
Estado además de asegurar una unidad político-administrativa
y territorial, imponía con un "cemento" ideológico
una unificación de identidades.
Si por un lado la democracia y por otro lado la crisis del modelo
desarrollista cuestionan el totalitarismo y centralismo estatales,
los recientes imperativos neo-liberales contribuirán a una
creciente privatización de la sociedad, cada vez más
marcada por los ideales del individualismo. Estos cambios en el
actual horizonte de la modernidad, junto con las fracturas de las
totalidades sociales, darán lugar a la emergencia de una
multiplicidad de identidades largo tiempo cautivas y sofocadas,
las cuales se comenzaran a manifestarse no sólo en radicales
reivindicaciones de su propio reconocimiento sino también
en violentas (e incluso sangrientas) confrontaciones con otros pueblos
y grupos (caso yugoslavo y de las comunidades de la antigua URSS),
para hacer más eficientes tanto la afirmación como
el reconocimiento de sus diferencias.
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| SANCHEZ PARGA, José, PRODUCCIÓN DE IDENTIDADES E
IDENTIDADES COLECTIVAS, En: SANCHEZ PARGA, José (comp.), Identidades
y Sociedad, CELA/PUCE, Quito: 1992: pp. 9-41
Critica al totalitarismo y centralismo estatales, como los ejemplos
extremos de la ideología de lo unitario-nacional, frente
a lo cual se detona el problema de las identidades.
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TEMA:
La emergencia de antiguos y nuevos nacionalismos.
pp. 12, 17 - 18
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Este vértigo de préstamos y empréstitos
de amplias metabolizaciones, unido a la fractura de las antiguas totalidades
sociales y a la formación de nuevos agrupamientos e identificaciones,
ha hecho de la IDENTIDAD la zona y el objeto problemático de
"la sublimación de una crisis de sentido o de su fracaso"
(J. Kristeva, 1977:286).
... Desde las cordilleras de los Andes hasta el Africa negra, desde
los extensos territorios asiáticos hasta los regionalismos
europeos, no hay parte del mundo que no haya reaccionado contra
la unificación mercantil, que desconoce la emancipación
de los pueblos y sus aspiraciones de autonomía política
y cultural.
Si la cuestión de identidad e identidades ha adquirido un
tal relieve, se plantea hoy con tal intensidad, y en ella se cifran
tan fuertes apuestas, es porque la identidad ha dejado de ser algo
"dado" y "recibido", para convertirse en algo
"producido". Lo que hasta ahora se definía en términos
de tradición, por referencia al pasado, las nuevas identidades
se construyen en base a rupturas con dicho pasado y cada vez más
en términos proyectivos, como si la actualización
de las memorias colectivas comportara el ejercicio de ciertos olvidos
necesarios, y las nuevas conciencias de identidad se nutrieran menos
de los recuerdos de lo que un grupo ha sido y cada vez más
de lo que quiere ser.
La sublimación de esta crisis de identidades proporciona
significantes imaginarios de identificación muy cifrados
en los cambios de la realidad. Ello confiere a las nuevas identidades
un carácter emblemático y al mismo tiempo de altas
eficacias sociales, para transformar el medio real en el cual se
constituyen. Así se explica la importancia y centralidad
que han adquirido las identidades sociales en nuestro tiempo, y
que la misma categoría de "identidad" haya alcanzado
un status sociológico, incluso en detrimento de las clases
y actores sociales.
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| SANCHEZ PARGA, José, PRODUCCIÓN DE IDENTIDADES E
IDENTIDADES COLECTIVAS, En: SANCHEZ PARGA, José (comp.), Identidades
y Sociedad, CELA/PUCE, Quito: 1992: pp. 9-41
Se entendería al nacionalismo como la identidad en términos
proyectivos del "deber ser".
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TEMA:
Lo privado e individual en la constitución de las identidades.
pp. 19 - 21
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El horizonte cultural del futuro refleja un fenómeno
cuyos alcances y consecuencias tendrán efectos de tan larga
duración como de amplias globalizaciones: se trata de un individualismo
que atraviesa la realidad social, económica, política
y cultural, y constituye un sistema de valores, basado en el reconocimiento
del sujeto particular y privado como plenamente autónomo frente
a la sociedad, y que le permite desarrollar un "egoísmo
posesivo" (F. Chazel), y modos de comportamiento acordes con
tal criterio.
Este individualismo se diseña así como la norma futura
de un nuevo clima, de un nuevo orden cultural en el mundo y en nuestras
sociedades, asimilado como modelo de todos los particularismo, en
la creación de micro-identidades. Bajo las macro-homogeneizaciones
y como reacción frente a ellas nuevos reconocimientos y diferencias
se constituyen con sus propias identificaciones.
De manera concomitante a la del mercado, y no sin relación
con él, la democracia con su programa de ciudadanización
añade un fundamental componente político a los individualismos
sociales. Si ya la presencia del Estado descomunaliza, al constituir
una "matriz de individualización (Foucault) con sus
prácticas, técnicas e instituciones individualizadoras
(educación, salud, seguridad social, bienestar, desarrollo,
etc.), su plenitud democrática desarrolla la privacidad en
la sociedad civil y tiende a una progresiva individualización
a su interior. El individuo se ha convertido en el paradigma dominante
para la comprensión y el ejercicio de la ciudadanía.
... A esta ciudadanización de la sociedad, con sus nuevos
individualismos, corresponde un rechazo de la solidaridad en las
colectividades. El individuo post-moderno ha roto las amarras con
las grandes instituciones distributivas de valores colectivos, y
se ha vuelto desconfiado respecto de los "grandes relatos".
La reproducción cultural vive un proceso de creciente desestatización
e internacionalización, lo cual hace que sea el individuo
y los grupos particulares los que se constituyen en el centro de
todo libre intercambio de valores y significantes al interior de
la sociedad. El Estado se limita a garantizar el orden institucional
pero no la reproducción cultural; legitima esa identidad
nominal de lo nacional pero deja en libertad el intercambio de significantes
e identidades sociales.
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| SANCHEZ PARGA, José, PRODUCCIÓN DE IDENTIDADES E
IDENTIDADES COLECTIVAS, En: SANCHEZ PARGA, José (comp.), Identidades
y Sociedad, CELA/PUCE, Quito: 1992: pp. 9-41
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TEMA:
Lo privado e individual en la constitución de las identidades.
pp. 23 - 25
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El tránsito de los actores a las identidades se opera
a través del carácter significante que poseen las prácticas
sociales: todas ellas enuncian sentidos y afirman significantes inherentes
a todas las actuaciones, por las cuales se identifican los sujetos.
Desprovisto de todo orden simbólico unitario capaz de proporcionarle
un sentido, el mundo deja de ser vivido como un lugar familiar,
para transformarse en algo indescifrable e inquietante, irreal y
al mismo tiempo surrealista. "Principal síntoma de una
sociedad sin lazos comunitarios, donde todos los vínculos
se hallan en estado de disipación generalizada, la condición
normal del ciudadano a fine del siglo veinte es la de extranjero"
(J. Kristeva).
Frente a los riesgos suicidarios de identidades que naufragan en
el vértigo del individualismo, se abren posibilidades emancipadoras
de reconstruir nuevos campos de sentido y ulteriores desarrollos
de democratización, no ajenos a la reivindicación
de particulares autonomías dentro de la "occidentalización
del mundo" (S. Latouche). Todo lo cual, sin embargo, plantea
una doble exigencia.
a) La configuración de una comunidad de pertenencia y
de referencia más próxima al individuo: una comunidad
hic et nunc que sea comunidad de trabajo, de vida, de lucha, al
interior de la cual el individuo pueda reconstruir su identidad.
Esto remite a la necesidad de también reconstruir el tejido
social, de crear redes asociativas, organismos de socialización
de las experiencias individuales, que permitan al mismo individuo
trascender sus límites individualistas para apropiarse
práctica y simbólicamente del mundo real.
b) La apertura que garantice al individuo que el vínculo
comunitario no sea sinónimo de encerramiento y de alienación;
lo cual puede lograrse bajo la forma de una pluralidad de referencias
y de pertenencias comunitarias, e incluso bajo la forma de comunidades
virtuales, cuyo horizonte es la misma comunidad humana.
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| SANCHEZ PARGA, José, PRODUCCIÓN DE IDENTIDADES E
IDENTIDADES COLECTIVAS, En: SANCHEZ PARGA, José (comp.), Identidades
y Sociedad, CELA/PUCE, Quito: 1992: pp. 9-41
El tema de lo privado y lo individual tendría un doble
carácter: de riesgo y desestructuración del sentido
social de las comunidades (individualismo), y de emancipación
de este sentido en términos democráticos y de correspondencia
a las reivindicaciones particulares.
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TEMA:
El modo de producción de identidades colectivas.
pp. 25 - 27
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Las identidades se fundan en un sistema de identificaciones
diferenciales, pero sólo se construyen plenamente en el reconocimiento
de y por "el otro". Es la relación de reconocimiento,
la que produce identidad. En otros términos, la cuestión
del "otro" aparece como constitutiva de toda identidad,
definiendo así su carácter relacional.
El desencantamiento del principio sustantivista y subjetivo -ingenuo
e ilusorio- de la identidad basada en la conciencia refleja, en
el "yo soy yo", valida el principio sociológico
de la diferencia, que hace del "otro" el lugar del descubrimiento
de sí mismo (Tal era el ideal viajero de los antiguos griegos
que encontraban en el conocimiento de otros pueblos diferentes la
mejor forma de profundizar "su propio reconocimiento",
el gnosei seauton).
Esto hace que toda identidad social sea clasificatoria, en cuanto
que se ubica entre el polo de los propio (hidion o idiosincrásico)
y de lo común (koinon o colectividad más amplia. Según
esto, la identidad es una suerte de fondo virtual de identificaciones,
diferencias y reconocimientos, al que se recurre en las más
diversas estrategias (de identificación, diferenciación,
y reconocimiento), sin que nunca llegue a tener una existencia real,
pero que siempre puede dar lugar a las más diversas estrategias
de identidad. Ello permite que todo individuo o grupo pueda asumir
distintas identidades en sus múltiples relaciones de identificación.
... cada formación de identidad responde siempre a su vez
a lógicas sociales determinadas y también a muy particulares
procesos de construcción significante y simbólica.
... Así todo individuo, grupo y sociedad aparecen como una
intersección a la vez múltiple y heterogénea,
donde se juega una diversidad de identificaciones y una compleja
estrategia de identidades.
De estas "posiciones de sujeto", individuales o colectivas,
algunas proporcionan identidades privilegiadas respecto de las otras;
unas son predominantes y otras subalternas.
La comunidad lingüística, el sexo, la religión,
una tradición cultural, la etnia, la clase, el sector laboral,
el gremio o el sindicato, cualquiera de éstas entre otras
muchas identidades puede desempeñar el papel de sutura, según
los casos, de las posibles identificaciones.
... en una determinada situación podrá predominar
una identidad de género sobre una identidad de clase, o una
identidad étnica sobre la identificación política,
o la identidad regional sobre la nacional. Todo dependerá
de las actuaciones y prácticas discursivas, de los referentes
significantes y simbólicos, en los que los que un individuo
o un grupo determinado están insertos; del tipo de relaciones
diferenciales y de antagonismos que se construyen o se quieren afirmar.
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SANCHEZ PARGA, José, PRODUCCIÓN DE IDENTIDADES E IDENTIDADES
COLECTIVAS, En: SANCHEZ PARGA, José (comp.), Identidades y
Sociedad, CELA/PUCE, Quito: 1992: pp. 9-41
Menciona el principio constitutivo, lógicas sociales, carácter
normativo, diferenciador y clasificatorio, dimensión cultural
que recrea y relación con la estructura de poder social,
como los aspectos que intervienen en la producción de la
identidad.
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TEMA:
El modo de producción de identidades colectivas.
pp. 28 - 31
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La "voluntad colectiva" (Gramsci), que da lugar
a la constitución del sujeto de una identidad y confiere a
ésta un complejo de significantes, una ideología, ocurre
siempre bajo determinadas condiciones históricas y sociales;
de ahí que toda producción de identidades dé
cuenta siempre, en primera instancia, de determinadas relaciones sociales
y de determinadas condiciones, las cuales a su vez proporcionan el
orden significante y simbólico, el orden imaginario, que caracteriza
a dichas identidades.
Una identidad nacional o de un nacionalismo particular al interior
de un Estado-nación adoptará como referentes identitarios
sus propias acumulaciones históricas, una memoria colectiva,
un espacio compartido de prácticas culturales, e incluso una
lengua, un dialecto y hasta muy particulares estilos comunicacionales.
No es raro que identidades de grupo generen su propio argot y sus
propios símbolos de reconocimiento y diferenciación,
al mismo tiempo que producen una cultura grupal propia.
Junto con una estética, construida en base a significantes,
referentes simbólicos e identificaciones imaginarias, toda
identidad comporta así mismo una ética. Las identidades
poseen siempre un carácter normativo, regulador de los
comportamientos sociales tanto al interior del mismo grupo de identificaciones
(jerarquías, emulaciones) como en relación con otros
grupos o con la sociedad en su conjunto. Dicha normatividad de las
identidades no sólo supone prohibiciones sino también
imperativos o actuaciones positivas, y la adscripción a determinados
ideales.
Si ya la constitución de "actores sociales" y los
"movimientos sociales" que generan, tienen lugar sobre las
estructuras de clase de una sociedad, y las prácticas y discursos
que caracterizan su actuación social son productores de las
más diversas modalidades de conflictividad, también
las identidades sociales reproducen al nivel de las identificaciones
de cada sociedad, grupo o sector social, diferencias y relaciones
en conflicto.
... mientras que la "lucha de clases" se encuentra determinada
por las estructuras económico-productivas de una sociedad,
y el conflicto al que dan lugar los movimientos sociales es resultado
de intereses que expresan sus actuaciones, las identidades sociales
ponen en escena identificaciones en lucha, confrontan niveles o áreas
significantes y referentes simbólicos ya cifrados en las prácticas
y discursos de los actores sociales, pero que se encuentran sobredeterminados
por las diferencias entre identidades.
... toda identidad e identificación, al distinguir o diferenciar,
ordenar o clasificar, supone un ejercicio de poder, y por consiguiente
releva de la dominación simbólica; por ello mismo también
intenta una organización o reorganización de la sociedad.
Así, en la constitución de toda identidad, se encuentra
de alguna manera codificado un proyecto de sociedad.
El "otro" respecto del cual se construye una identidad es
siempre el más próximo. Incluso la elección de
identificaciones estéticas que constituyen la "distinción"
de determinadas identidades de clase, se opera por oposición
a las identificaciones de los grupos sociales más cercanos.
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| SANCHEZ PARGA, José, PRODUCCIÓN DE IDENTIDADES E
IDENTIDADES COLECTIVAS, En: SANCHEZ PARGA, José (comp.), Identidades
y Sociedad, CELA/PUCE, Quito: 1992: pp. 9-41 |
TEMA:
Morfología de identidades y lógicas sociales.
pp. 31 - 33
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El doble proceso de "diferenciación" y de
"reconocimiento" constitutivo de toda identidad corresponde
siempre a una doble estrategia en la producción de identidades:
una inclusiva y otra segmentaria.
Hay formas de identidad que se construyen al interior de otras
identificaciones, que no son necesariamente exclusivas sino incluyentes.
La identidad nacional de un pueblo puede incluir identidades nacionalistas,
identidades étnicas, regionales o culturales; y todas estas,
a su vez, pueden incluir también identidades de clase, laborales,
gremiales, de género, políticas y etáreas.
Estas mismas u otras de identidad pueden tener un carácter
segmentario, en la medida que una identidad se constituye integrando
un complejo de identificaciones en parte diferenciales y en parte
contrapuestas, y en tal sentido exclusivas, respecto de otras identidades.
... en algunas ocasiones una identidad étnica, nacionalista
o regionalista puede llegar a afirmarse sobre o contra la identidad
nacional; de la misma manera que una identificación política
puede entrar en conflicto con una identidad cultural o de clase.
Hay identidades que se hallan sobredeterminadas por otras identificaciones,
como por ejemplo los nacionalismos radicales de extrema derecha
(en Flandes y Lombardía) o de extrema izquierda (en el País
Vasco, Córcega e Irlanda del Norte); y en un nivel más
particular, las identidades políticas y de clase se cristalizan
en identidades deportivas ...
Las estrategias de identidad llegan a dar lugar a "identidades
ocasionales", cuando una determinada relación o actuación
social requiere la afirmación de identificaciones, que marcan
una diferencia.
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| SANCHEZ PARGA, José, PRODUCCIÓN DE IDENTIDADES E
IDENTIDADES COLECTIVAS, En: SANCHEZ PARGA, José (comp.), Identidades
y Sociedad, CELA/PUCE, Quito: 1992: pp. 9-41
A través de las identidades y su jerarquización
se puede percibir la racionalidad y práctica política
que se juegan los grupos sociales.
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TEMA:
Identidad y Crisis.
pp. 33 - 35
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No es que recién aparecidas como categoría
sociológica las identidades hayan entrado en crisis; más
bien es la misma constitución de las identidades en la sociedad
moderna la que resulta a la vez producto y factor de crisis.
Dentro de este panorama de peligros mundiales, pueblos grupos e
individuos buscan y encuentran en las identidades inmediatas una
frontera imaginaria y un refugio de sentido. Estas identidades inmediatas
pueden volverse fundamentalistas, tan narcisistas como xenofóbicas,
cuya marca de las diferencias es proporcional no al "reconocimiento"
sino al "desconocimiento" del "otro".
Toda sociedad y grupo humano poseen siempre un optimun de diferencia,
constitutivo de su identidad y de su correspondiente reconocimiento.
Pero cuando una identidad trasciende el umbral máximo de
su "diferencia", amenaza o limita las posibilidades de
su "reconocimiento" -por parte del "otro"-,
y se margina o se vuelve refractaria al intercambio simbólico
entre identidades o relaciones de cultura.
La construcción de identidades, en cuanto dinámica
de negentropía, de diferenciaciones sociales, ha sido posible
por la democratización de las identificaciones y por la libre
circulación e intercambio de significantes en el mundo y
al interior de cada sociedad. Este fenómeno de pluralización
de identidades no sólo revela el mosaico cultural del mundo
y de todas las sociedades sino que recubre también un alcance
político, pues conlleva la exigencia de formas múltiples
y diversificadas de participación. Por ello el fenómeno
identitario, -incluso bajo su morfología de "tráfico
de identidades" (G. Lofredo) o de "identidades en conflicto"-
plantea un desafío a los límites de democratización
en todo el mundo y de cada sociedad en particular.
La gran amenaza, sin embargo, en la amplia y compleja, y aún
conflictiva, producción de identidades colectivas son las
radicalizaciones identitarias, y su traducción en racismos,
xenofobias, integrismos y fundamentalismos; en otras palabras, la
afirmación o tensión de las "diferencias"
en detrimento de los "reconocimientos", que es en definitiva
la negación del "otro".
... (la) transmutación de la lucha de clases en
identidades en lucha ha desmoronado antiguas y levantado nuevas
fronteras, perturbando los ordenamientos geopolíticos, y
al interior de cada país ha instalado posiciones de atrincheramiento
para nuevas confrontaciones.
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| SANCHEZ PARGA, José, PRODUCCIÓN DE IDENTIDADES E
IDENTIDADES COLECTIVAS, En: SANCHEZ PARGA, José (comp.), Identidades
y Sociedad, CELA/PUCE, Quito: 1992: pp. 9-41
Comenta y advierte del "lado obscuro" de la problemática
de las identidades.
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TEMA:
Nuevos fenómenos identitarios.
pp. 36- 38
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Que la constitución de identidades nos descubra que
el hombre es un "animal semiótico" (lo que supone
reconocer que la racionalidad humana es productora de signos), demuestra
así mismo que los individuos y los grupos adquieren una identidad
en la medida que al significar la realidad se identifican con dichos
significantes. Dentro de este despliegue semiótico de la acción
social, de resignificaciones del mundo, es donde pueden encontrarse
las "condiciones objetivas" de las identidades sociales.
... el fútbol sirvió en sus orígenes y sirve
todavía de cemento cultural y simbólico de clases
obreras y de grandes sectores de la población: masas anónimas
y unánimes, cuyos ardores comunes, alegría festiva
de su congregación, movilización consensual frente
al adversario adormecen temporalmente sus diferencias y les proporcionan
una identidad circunstancial pero muy intensa.
El estadio aparece así como uno de los raros espacios de
desencantamiento de las emociones colectivas.
Si el fútbol fascina y fanatiza no se debe tan solo a su
capacidad movilizadora y a sus resortes sentimentales sino a su
poder de develar el horizonte simbólico de nuestras sociedades,
su trama profunda: el ideal democrático según el cual
"cualquiera puede llegar a ser alguien", porque los status
y los méritos no se adquieren de nacimiento sino que se logran
jugando y combatiendo; valorización de las perfomancias individuales
(las más representadas en el líbero y en el arquero)
tanto como del trabajo en equipo; la conjugación de la fuerza,
la habilidad y la técnica con la suerte, la astucia y hasta
la trampa en la consecución del gol; la figura negra del
árbitro representando la justicia imparcial, necesaria para
conducir el juego y la pelea, pero cuya legitimidad podrá
ser discutida tanto en el terreno como desde las gradas; y por último
el balón y el gol, dos bienes escasos, objeto y fin de todo
match, de su juego y su lucha, encarnan la visión más
coherente y contradictoria del mudo moderno.
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| SANCHEZ PARGA, José, PRODUCCIÓN DE IDENTIDADES E
IDENTIDADES COLECTIVAS, En: SANCHEZ PARGA, José (comp.), Identidades
y Sociedad, CELA/PUCE, Quito: 1992: pp. 9-41
Es fundamental comprender que en la producción semiótica
social, en las resignificaciones que los individuos hacen de la
realidad, se encuentran los elementos identificatorios y condiciones
objetivas que dan lugar a las identidades sociales.
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