Lo que define la realidad cultural de cada pueblo es el proceso
social de creación permanente, a través de una serie
de factores constitutivos de su identidad, entendida como "núcleo
viviente de la cultura".
Señalar éstos factores es el punto de partida necesario
para conocer, comprender y valorar nuestra riqueza cultural:
1. La existencia de culturas diversas que viven una junto a las
otras en condiciones de desigualdad, nos dan cuenta de una historia
diferente: por un lado, la de la cultura oficial, y por otro, las
de las culturas subordinadas. La primera reconocida, preservada
y registrada; las otras, son aquellas con las que no se contó,
las que se borraron en el tiempo, y sólo se han preservado
en la memoria colectiva de las comunidades.
2. La capacidad de autoconciencia de características que
conforman culturas diversas, ha hecho que en nuestro país
se autoreconozcan como nacionalidades indígenas los Awá,
Chachi, Tsáchila, Epera, Quichua (de la Sierra y del Oriente),
Cofán, Siona-Secoya, Huaorani y Shuar-Achuar; como culturas
afro-ecuatorianas los pueblos negros de la Costa y de la Sierra;
y los blanco-mestizos. Todo ello evidencia una realidad heterogénea,
conformada por entidades diversas, lo que demuestra la riqueza pluricultural,
la diversidad de pensamientos, cosmovisiones y formas de vida, que
exigen su reconocimiento y respeto.
3. La lengua es el factor de identidad cultural por excelencia,
puesto que articula el modo particular de codificar y leer la realidad.
En nuestro país, a pesar de que tradicionalmente el idioma
oficial ha sido el castellano, la diversidad está igualmente
presente en la heterogeneidad lingüística. Es evidente
la variedad de idiomas, lenguas y dialectos que manifiestan las
diversas posibilidades de esa lectura de la realidad.
4. Los rasgos psicológicos que configuran el fundamento
de un carácter nacional del hombre ecuatoriano se hallan
mediatizados por diferenciaciones geográficas, sociales y
étnico-culturales, por lo que no podríamos definir
el peso y la especificidad del factor psicológico en el proceso
de construcción de nuestra identidad. Esto se dificulta no
sólo por lo ya señalado, sino que además porque
vivimos procesos de aculturación, instrumentalizados a través
de los medios de comunicación social, produciéndose
la superposición de una masificación cultural que
busca borrar las diferencias homogeneizando al hombre para el consumo
cultural.
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