|
| RESUMEN:
Considera que el análisis de las estrategias indígenas
tendrá que replantearse pensando que el proyecto étnico
puede seguir siendo la reproducción de una "diferencia",
la cual lejos de ser marginal a la sociedad habrá de ser
"nacionalizada". Que sólo en esta perspectiva será
posible pensar la realidad étnica desde la sociedad nacional
como ésta desde aquella. De tal manera se puede conferir
su "propio peso histórico" a los procesos étnicos
en la medida que estos se orientan, o se consideran orientados,
en el sentido de la historia. ?
|
TEMA:
Política e historicidad étnica.
pp. 75 - 76
|
|
Es a esa forma particular de historicidad que adoptan los
cambios en los grupos indígenas y donde la tradición
ha desempeñado el doble papel de regulador de dichos cambios
y de la resistencia a los modelos de dominación y de integración
por la sociedad nacional, que hemos denominado un "tradicionalismo
formal" (frente a los tradicionalismos "conservadores"
y de "resistencia"); es decir una experiencia de la historia
donde toda innovación tiene siempre su origen sino su equivalencia
en el pasado.
De hecho las prácticas y discursos que definen el actual
movimiento indígena y la constitución de actores indígenas
además de especificidad étnica contienen planteamientos
y reivindicaciones dentro y frente al mismo Estado y sociedades
nacionales. Esta "nacionalización" de la cuestión
étnica y su misma inscripción en la historia nacional,
su cada vez mayor y más intensa participación en los
procesos y coyunturas societales, la ampliación de sus espacios
de interlocución y de negociación con el Estado y
con los otros sectores de la sociedad, han convertido a los indígenas
ya no solo en protagonistas de su propia historia sino en actores
de la historia nacional.
Esta progresiva incorporación de los grupos étnicos
en la historia nacional, que en gran medida responde a un proyecto
político y a sus mismas estrategias de resistencia, plantea
sin embargo serios problemas no solo a las formas de politicidad
étnica, de ejercicio político, sino también
a la reproducción de un proyecto específicamente indígena
dentro de la sociedad nacional.
... En otras palabras: aún participando de ellos, los sectores
indígenas tendrían una percepción diferente
y vivirían también de manera diferente aquellos procesos
y coyunturas nacionales.
... los sectores indígenas actúan sobre dos planos
diferentes de la historia, y más concretamente de la politicidad
de la historia: en la de aquella historia política
dominada por el acontecimiento y las coyunturalidades "cortas",
que es la historia de la política, en el sentido que les
confieren los políticos, sus actuaciones y discursos específicos;
y en el plano de una historia de lo político, que es en definitiva
una historia del poder en su acepción más amplia
y completa, donde se encuentran incluidos todos aquellos aspectos
socio-culturales, económicos y tecnológicos, simbólicos
e imaginarios.
...
|
| SANCHEZ PARGA, José, ETNIA, POLÍTICA E HISTORIA,
En: José Sánchez Parga, Comp., Etnia Poder y Diferencia
en los Andes septentrionales. ABYA YALA., Quito, 1987, pp. 71-112.
Son enfoques innovadores en el tratamiento de la cuestión
étnica y del movimiento indígena.
|
TEMA:
Política e historicidad étnica.
pp. 77 - 78
|
|
Esta tipología dual que posee la historia y politicidad
étnicas no es nueva para los grupos andinos, que por casi "500
años de resistencia" se han reproducido en la "historia
del otro".
El gran desafío que enfrentan los sectores indígenas
constituye fundamentalmente un problema de comunicación política
(que es también, en definitiva un problema político
de comunicación) entre aquellos sectores dirigentes y organizados,
para actuar de manera más directa e inmediata en la historia
de la sociedad nacional, y los mismos grupos étnicos que
actúan de manera predominante de acuerdo a los ritmos de
su propia historicidad, y aún de acuerdo a éstos enfrentan
habitualmente los procesos históricos del país.
... la representación política étnica
no debe ser entendida como una delegación del poder-autoridad
que reside en los grupos indígenas, sino más bien
como la actuación y expresión de la politicidad constitutiva
y constituyente de la misma realidad indígena y del movimiento
étnico. Esto no supone por parte de las dirigencias y organizaciones
indígenas ni grandes elaboraciones discursivas ni tampoco
complejas prácticas políticas de negociación,
de confrontación o de alianzas, dentro de la sociedad nacional
y frente al Estado. Se trata más bien de instalar dentro
de la misma sociedad nacional lo que son las afirmaciones indígenas,
de definir sus posicionalidades sociales, o de traducir en reivindicaciones
y programas lo que son sus estrategias de reproducción étnica.
...
|
| SANCHEZ PARGA, José, ETNIA, POLÍTICA E HISTORIA,
En: José Sánchez Parga, Comp., Etnia Poder y Diferencia
en los Andes septentrionales. ABYA YALA., Quito, 1987, pp. 71-112.
Son enfoques innovadores en el tratamiento de la cuestión
étnica y del movimiento indígena.
|
TEMA:
La organización indígena entre la participación
y la representación política.
pp. 79 - 83
|
|
En un ulterior intento por adentrarnos en los factores y
mecanismos que regulan tanto este campo de la politicidad étnica
como sus procedimientos organizativos vamos a desarrollar aquí
dos elementos fundamentales de toda acción y organización
políticas: el problema de la participación y
el problema de la representación.
Entendemos por participación política todo
movimiento social que supone la constitución de actores políticos,
los cuales a través de sus prácticas y discursos actúan
o bien como grupos de presión y de negociación directa
con el Estado o bien enfrentándose con otros grupos o sectores
de la sociedad con la finalidad de modificar la correlación
de fuerzas dentro de ella. La representación política
supone formas y procedimientos de delegación del poder y
de la acción política, estableciendo una clara diferencia
entre actores sociales y actores políticos; lo cual supone
una forma de sociedad donde la concentración del capital
político en manos de un pequeño sector es tanto menos
impugnable, por el hecho de fundamentarse sobre la disposición
de los instrumentos económicos y/o culturales de las clases
minoritarias.
En la comunidad andina no existe una clara y real demarcación
del "campo político", ya que las mismas instancias
formalizadas del poder/autoridad se encuentran inmersas en el campo
de las relaciones sociales y de la misma correlación de fuerzas
que mantienen entre sí las unidades domésticas y grupos
de parentesco. La no-especificidad de lo político hace que
toda la realidad social, económica, simbólica y ritual
se encuentre politizada. Hasta tal punto que los organismos de representación
del poder y autoridad de la comunidad, fuertemente y de diversa
manera controlados por el grupo, actúa más bien orientados
hacia las relaciones exteriores de la comunidad pero no son eficaces
en la "política interior", sino es en base al consenso
del grupo y como expresión de las voluntades y discursos,
de las estrategias de la colectividad.
... la dependencia de la masa indígena respecto de los patrones
normativos del orden tradicional de representación-participación
política, encuentra serias dificultades para adaptarse a
las exigencias de nuevas formas de liderazgo, más representativo,
más móvil y flexible, y en definitiva más perfilado
por el modelo democrático estatal.
...
|
| SANCHEZ PARGA, José, ETNIA, POLÍTICA E HISTORIA,
En: José Sánchez Parga, Comp., Etnia Poder y Diferencia
en los Andes septentrionales. ABYA YALA., Quito, 1987, pp. 71-112.
Son enfoques innovadores en el tratamiento de la cuestión
étnica y del movimiento indígena, en relación
a la sociedad nacional.
|
TEMA:
Nacionalidades Indígenas y fueros étnicos.
pp. 85 - 89
|
Es evidente que el problema de fondo sobre el que se plantea
la cuestión de las nacionalidades indígenas hace referencia
al conflicto, superposición o incompatibilidad entre la jurisdicción
territorial del Estado nacional y la que los grupos indígenas
podrían reivindicar. Aunque la reivindicación de las
nacionalidades indígenas nunca llegó a establecerse
claramente en términos de demarcación y autonomía
territorial, quizás precisamente porque ello levanta dificultades
insoslayables y se enfrenta con las limitaciones así mismo
incontrovertibles a la soberanía nacional.
... sin embargo, que la vía de una elaboración alternativa
y de propuestas de gran alcance ha dejado de ser visualizada hasta
ahora, ... el mundo andino posee precedentes históricos, los
cuales podrían ser susceptibles de serias consideraciones y
de actuales reconceptualizaciones.
Se trata de lo que podrían denominarse los "fueros étnicos".
Es decir la redefinición de las nacionalidades indígenas
en términos políticos y jurídicos; y dentro de
los cuales la cuestión de las territorialidades étnicas
podría ser reasumida. Ya que en el fondo lo que puede y debería
ser objeto de negociación es el ejercicio político no
tanto sobre un determinado territorio en términos de soberanía,
cuanto sobre un espacio social y referido a la autonomía política
de un determinado grupo dentro de su propio territorio; y por ello,
el reconocimiento de todo un derecho consuetudinario que regula la
organización y relaciones sociales a su interior, así
como aquellos que éste mantiene con la sociedad nacional.
El concepto y la figura jurídica de "fueros" es antigua
en la historia de muchos países y en la actualidad ha recobrado
vigencia en los procesos y estatutos de las regionalizaciones y de
re-autonomizaciones de aquellos grupos con diferencias históricas
y culturales.
Entendemos en general, por "fueros"
cada uno de los privilegios y exenciones que se conceden a una
provincia, población, familia o persona. En términos
de "jurisdicción especial" los "fueros"
hacen referencia al derecho y deber que tienen ciertas clases
de personas a ser juzgadas por tribunales o legislaciones especiales.
Históricamente el "fuero" era un pacto o convenio,
que supondría determinados compromisos por un lado y concesiones,
exenciones o "franquezas" por otro.
Cuando planteamos el problema de "fueros étnicos"
nos referimos en primer lugar al reconocimiento político
y jurídico de prácticas tradicionales de los grupos
indígenas, de sus formas de organización socio-políticas,
y de regulación; en segundo lugar, ello supondría
un ordenamiento "diferencial" y en ciertos casos preferencial,
dentro del sistema de participación de dichos grupos indígenas
en la sociedad nacional, lo que implicaría la readecuación
de "legisladores especiales" que tuvieran en cuenta las
particulares condiciones socio-culturales del los grupos indígenas.
Se trata de hacer de los "fueros étnicos" no solo
una conquista del movimiento indígena y una parte sustancial
del proyecto histórico de los grupos étnicos sino
también la más madura expresión democrática
de una nación que reconoce y respeta la existencia de la
realidad indígena y de las diferentes nacionalidades étnicas
a su interior.
|
| SANCHEZ PARGA, José, ETNIA, POLÍTICA E HISTORIA,
En: José Sánchez Parga, Comp., Etnia Poder y Diferencia
en los Andes septentrionales. ABYA YALA., Quito, 1987, pp. 71-112.
"fuero" es un concepto que enriquece el tratamiento
de la cuestión indígena en el país.
|
TEMA:
La organización indígena, impasses y periodizaciones.
pp. 91 - 92
|
|
La constitución de los grupos indígenas como
actores sociales y políticos en la escena nacional, sujetos
a prácticas y discursos específicamente étnicos,
conllevó a la conformación de organizaciones al interior
de las cuales se gestó una conciencia étnica y comenzó
a fraguarse y visualizarse un proyecto étnico dentro de la
misma sociedad nacional. Y será en este contexto, en el que
se inicia también la afirmación de una diferencia cultural
y de una identidad diferente; la doble dimensión histórica
de estas formas de conciencia dará a luz así mismo a
una doble discursividad: la de la "resistencia" india a
lo largo de casi cinco siglos de dominación, y la de las "nacionalidades"
indígenas, o lo que en términos más significativos
y aún con mayores alcances programáticos podría
traducirse como el propio "estatuto nacional" de los grupos
indígenas.
El movimiento organizativo indígena, surge, se desarrolla
y consolida en los últimos 15 años como una forma
de constitución de actores sociales en la escena nacional
y como parte de una lucha reivindicativa y de afirmaciones culturales
dentro del país. Sin embargo dicho movimiento comienza a
cambiar de signo en la segunda mitad de los años 70: la reconquista
de las tierras (aunque siempre actual de manera más o menos
latente) empieza a ceder ante nuevas demandas y negociaciones con
el Estado por servicios y programas e desarrollo.
Si este cambio supuso en el mismo movimiento étnico estrategias
más pacíficas, así como prácticas y
discursos más convencionales y conciliadores, las dirigencias
de dicho movimiento y de sus organizaciones adoptaron también
nuevos comportamientos y funciones en las negociaciones del desarrollo
con el Estado, instituciones públicas y privadas.
A diferencia de las movilizaciones en torno a las Reformas Agrarias,
cuando los dirigentes se encontraban más estrechamente vinculados
a los sectores étnicos a los que representaban por las mismas
condiciones de las luchas, en esta fase posterior marcada por las
treguas del desarrollo, por nuevas modalidades e interlocución,
y por la consecución de servicios de programas y proyectos,
las dirigencias de las organizaciones indígenas ubicadas
en un espacio privilegiado de las intermediaciones e interlocuciones
se encontrarán cada vez más distanciados de sus "bases"
étnicas y de los sectores comunales.
|
| SANCHEZ PARGA, José, ETNIA, POLÍTICA E HISTORIA,
En: José Sánchez Parga, Comp., Etnia Poder y Diferencia
en los Andes septentrionales. ABYA YALA., Quito, 1987, pp. 71-112.
Apuntala el tratamiento de la identidad en relación a los
actores y movimientos sociales con base en la cuestión étnica
de los indígenas.
|
|