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| RESUMEN:
Plantea el alcance de la cultura nacional y la problemática
por superar en la realidad cultural del país. Se revisa los
enfoques desde los cuales en Ecuador se ha tratado el problema regional
y la trascendencia de una reinterpretación del mismo que
tendría para las políticas de Modernización
del Estado. Se reivindica a los espacios subnacionales y particularmente
a la provincia, como los universos propicios para la participación
ciudadana, vivencia de la identidad local y punto central del itinerario
para la construcción a escala de la cultura nacional y desarrollo
del país.
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TEMA:
Aspectos diagnósticos de la cultura nacional del Ecuador.
pp. 1 - 2
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Nuestros países enfrentan en el área cultural
problemas de diverso carácter y magnitud; en lo interno, quizás,
lo más trascendental es la necesidad de superar la subvaloración
que históricamente ha soportado la cultura de las comunidades
étnicas por parte de la sociedad blanco-mestiza; y, dar otro
marco de referencia a las manifestaciones culturales y artísticas
elitarias y populares, lo mismo que a sus variantes regionales y locales,
vertebrándolas hacia objetivos de unidad y proyecto nacionales.
Organizar las capacidades de los diversos grupos y comunidades
para convivir en una sociedad pluricultural, constituye una prioridad.
La cultura nacional, prácticamente, se definiría alrededor
de las oportunidades gestadas para posibilitar esta convivencia
y multiplicar el aporte de los diversos grupos sociales en beneficio
de la sociedad en su conjunto.
En el orden externo, una aculturación que privilegia los
valores del "mundo desarrollado" representa el atributo
más significativo de nuestra realidad, caracterizada además,
por un sistemático debilitamiento de la identidad nacional,
subordinación a un proceso cada vez más creciente
de transnacionalización de una cultura de masas y una acentuada
dependencia científica y tecnológica, entre otros
principales aspectos diagnósticos.
Ante esta situación, superar la falta de oportunidades para
un desarrollo "endógeno" y evitar una mayor desnacionalización
que conlleve la pérdida de la conciencia histórica,
desinterés por la herencia cultural, desvalorización
de la propia realidad y sobredimensión de la "cultura
de la metrópoli"; resulta obligatorio en una coyuntura,
umbral del siglo XXI, en que los países enfrentan hoy más
que nunca, el reto de lograr el progreso.
El robustecimiento del "ser nacional" constituye, entonces,
la alternativa primordial que tendrá oportunidad de desarrollarse
como tal, en la medida que la población tenga los medios
para producirlo y exista claridad y amplitud en la orientación
de este proceso.
Esto nos remite a imaginar alternativas de carácter estratégico
e integral, que garanticen un encadenamiento de factores motivantes
de la autogestión-defensa de valores propios y "apropiación"
de otros, resultantes de la integración regional y subcontinental
de América Latina y favorables a los mismos. Tal es el caso
de: la organización y patrocinio de programas de divulgación
de las manifestaciones culturales nacionales y regionales, incentivando
la conveniencia de su conservación y desarrollo; dotación,
auspicio de recursos, orientación y capacitación sistemáticas
para la práctica de las tradiciones y costumbres; elaboración
de proyectos para la investigación y promoción cultural;
y, otras líneas de acción jerarquizadas con criterios
de planificación y gerencia modernas.
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SANDOVAL SIMBA, Patricio, CULTURA NACIONAL Y LA CUESTIÓN
REGIONAL, s.e., Quito, 1995,
pp. 1-10.
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TEMA:
Aspectos diagnósticos de la cultura nacional del Ecuador.
pp. 3 - 4
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Conjuntamente con los aspectos mencionados es fundamental,
analizar la problemática de las políticas e instituciones
oficiales del sector cultural.
Al respecto, el área cultural constituye una de las instancias
mayormente afectadas por la acción estatal inorgánica,
con una pronunciada subordinación institucional, dependencia
de mecanismos indirectos para la administración, fragilidad
presupuestaria y disponibilidad de recursos humanos no idóneos
para el cumplimiento de las responsabilidades.
El orgánico institucional educativo-cultural, tanto del
aparato central de los Estados como del régimen seccional,
refleja un comportamiento individualizado y competitivo entre sus
componentes, heterogeneidad entre entidades y enormes diferencias
en su capacidad de gestión, repercutiendo en la falta de
coordinación, duplicación de acciones e imposibilidad
de emprender en obras de mayor organicidad, coherencia y envergadura.
Así mismo, es pertinente también discutir los contenidos
de las políticas públicas pro-desarrollo cultural,
en las que predomina un tratamiento de "lo cultural" desprendido
del proceso de producción material de la sociedad y de las
relaciones entre sus diferentes estratos sociales.
Son evidentes el etnocentrismo con que se conducen los agentes
y entidades al difundir las prácticas occidentales como sinónimo
de progreso y privilegiar la producción elitaria de los intelectuales
y artistas como representativa de la cultura nacional; y, el carácter
vertical no-participativo y asistencialista con el que se incorpora
a las comunidades en los proyectos.
Lo señalado, en su conjunto y relación, subraya las
limitaciones de emprender una gestión de trascendencia con
una institucionalidad agobiada por la crisis y agotamiento del modelo
centralizador de nuestros Estados, tanto en su concepción
como en su estructura. Sobretodo, son evidentes los obstáculos
para emprender políticas que observen la dimensión
cultural del desarrollo y la praxis de la democracia participativa
en la construcción de la identidad cultural.
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SANDOVAL SIMBA, Patricio, CULTURA NACIONAL Y LA CUESTIÓN
REGIONAL, s.e., Quito, 1995,
pp. 1-10.
Es una visión institucional en relación a las políticas
prodesarrollo cultural.
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TEMA:
Premisas para una política cultural nacional.
pp. 5
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es posible plantear la necesidad de reconocer y discutir
estas limitaciones; así mismo, justificar la pertinencia de
nuevas formas de promoción y prioridades en el desarrollo cultural
desde otras perspectivas, tales como:
- Interiorizar en la sociedad nacional un discurso cultural globalizador
y valorativo de lo nacional y subnacional, de lo elitario y popular,
que coadyuve a una mayor participación de los diversos
sectores sociales en la construcción de Estados democráticos,
eficaces y activos, propiciadores del diálogo intercultural
entre las múltiples comunidades y grupos diferenciados
de la población.
- Promocionar las culturas nacionales, como expresiones articuladoras
del quehacer y aspiraciones de los sectores sociales representativos
de los países, cuya construcción atraviesa la valoración
de las manifestaciones indígenas, afroamericanas y blanco-mestizas,
en sus variantes regionales y locales, tradicionales y modernas;
situación que reafirma el carácter multiétnico
y pluricultural de nuestras sociedades.
- Concebir la cultura de manera integral, desde una perspectiva
interdisciplinaria y progresista; no restringida al tratamiento
del folclore, arte y producción académica; sino,
trascendente a aspectos cualificadores de la dimensión
del desarrollo social y de los propósitos histórico-políticos,
entre los que se destacan los afanes integracionistas emprendidos
por los países de la región.
- Jerarquizar las competencias y funciones en cada una de las
instancias que conforman las estructuras administrativas culturales
nacionales, preservando para las instancias centrales la responsabilidad
de dirección, coordinación, representación
institucional y asistencia técnica; en tanto, complementariamente,
se afirme a los círculos sociales locales y no gubernamentales,
como ejecutores de sus agendas y cuyas acciones reviertan en una
reelaboración constante de los objetivos y metas del desarrollo
cultural.
- Desplegar un mayor esfuerzo y capacidad institucional sobre
la base de la cooperación de recursos entre instituciones
estatales y privadas, centros educativos, círculos intelectuales,
profesionales, organizaciones comunitarias y gremios de artesanos
y artistas populares, comprometidos con la promoción de
las manifestaciones culturales locales, evitando reproducir una
actitud concentradora en las instancias centrales administrativas
del desarrollo cultural.
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SANDOVAL SIMBA, Patricio, CULTURA NACIONAL Y LA CUESTIÓN REGIONAL,
s.e., Quito, 1995,
pp. 1-10. |
TEMA:
Premisas para una política cultural nacional.
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... Estas premisas en su conjunto, prefiguran una imagen-objetivo
con dos ejes referenciales: la participación ciudadana como
componente básico de las alternativas a jugarse ante la realidad
cultural; y, la racionalización de roles y funciones en la
estructura institucional estatal.
. Tras el concepto de participación
ciudadana, subyacen varios aspectos como: espacios subnacionales,
círculos locales, sectores representativos, grupos diferenciados,
lo étnico, lo popular y elitario, lo tradicional y moderno,
lo nacional, regional, local, etc.; cuya prioridad y valoración
son vigentes en la medida que afirman la pluriculturalidad y
lo dinámico del proceso de construcción de la
identidad nacional.
.Lo relativo a "la racionalización de la estructura
institucional" del área cultural, igualmente contiene
aspectos substanciales como reestructurar la trama institucional
basada en la división político administrativa de los
países, en beneficio de un esquema flexible y directamente
relacionado con los grupos poblacionales productores del hecho cultural,
los problemas específicos a enfrentarse y las capacidades
de cooperación de esfuerzos-recursos para acceder a soluciones
viables.
En este contexto, es pertinente explorar alternativas desde el
ámbito cultural, particularmente en perspectiva de atender
el surgimiento de nuevas fuerzas sociales que demandan respeto por
parte del Estado a las comunidades regionales-locales y sus organizaciones,
atención a las agendas locales y no imposición de
soluciones burocrático-administrativistas en la gestión
del desarrollo.
Nos parece importante recuperar la problemática del desarrollo
regional y proyectarla en términos de un proceso y acción
concertados para el desarrollo armónico del país;
como una estrategia racionalizadora de la redistribución
del poder que flexibilice el aparato institucional para lograr eficiencia
y eficacia en su gestión y fortalezca una Praxis política
democratizadora y participativa, sustentada en la capacidad de las
comunidades locales.
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SANDOVAL SIMBA, Patricio, CULTURA NACIONAL Y LA CUESTIÓN
REGIONAL, s.e., Quito, 1995,
pp. 1-10. |
TEMA:
Regionalización del Estado.
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La regionalización se plantearía como una reforma
profunda de la sociedad política orientada a permitir al Estado
una mayor disposición para absorber la participación
ciudadana; acercar la toma de decisiones a las comunidades sociales
y territoriales, valorando "lo local" como el espacio propicio
para establecer grados de consenso entre distintos sectores, sin anticipar
virtudes especiales entre ellos.
Estos presupuestos pueden ser enunciados como una propuesta de
ingeniería social para potenciar las sociedades regionales
desde sus antecedentes y capacidad de auto-organización,
hacia comunidades de mayor cohesión, consciencia de su identidad
y capaces de movilizarse tras proyectos políticos colectivos,
es decir, protagonistas de su propio desarrollo.
Creemos pertinente, en este sentido, discutir la problemática
de lo regional como una estrategia que redundaría en beneficio
de la organización social, gobernabilidad y desarrollo socio-cultural,
sustentada en el potencial movilizador local.
La región la vislumbramos como el universo idóneo
de gestión, para lo cual será menester delimitar referentes
y un margen mínimo de interrelaciones que contribuyan a una
comprensión integral de la praxis sociocultural de la comunidades
locales.
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SANDOVAL SIMBA, Patricio, CULTURA NACIONAL Y LA CUESTIÓN
REGIONAL, s.e., Quito, 1995,
pp. 1-10.
Se plantean líneas de orientación para sustentar
políticas culturales y el desarrollo de la cultura nacional,
incorporando la participación ciudadana, descentralización
administrativa y la regionalización geopolítica y
cultural.
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TEMA:
Lo cultural: factor coadyuvante del desarrollo regional.
pp. 7 - 8
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La tesis de la construcción regional sugiere la identificación
de factores estratégicos, en función de los cuales debe
proyectarse este proceso en horizontes de corto, mediano y largo plazo.
Un aspecto trascendente, para el caso del Ecuador, resulta la
distribución geográfica del poder político,
asentada, aunque no en términos absolutos, en identidades
geográfico-sociales resultantes de particularidades históricas
regionales y locales.
La actual estructura político-administrativa que divide
al país en provincias, cantones y parroquias y, las "cuotas
" de representatividad política que observa el sistema
democrático establecido a escala nacional y seccional,
legitimarían a la provincia como el espacio inmediato de
aprehensión de la cuestión regional.
Significaría, además, el reconocimiento institucional
a entidades territoriales consolidadas desde el siglo pasado que
se han constituido como las instancias de mediación entre
el gobierno central con los ámbitos medios y periféricos
del Estado y la sociedad nacional.
En el contexto nacional, los espacios subnacionales son las entidades
que en mayor grado cuentan con estudios sobre "identidades
geográficas": indicadores demográficos (número
de habitantes, grado de urbanización, composición
población nativa/población migrante, etc.); geográficos
(superficie territorial y la calidad productiva de los suelos y
subsuelos); socioeconómicos (tipo de producción prevalecientes,
grados de concentración o distribución de medios de
producción, especialidad económica, industrial, agrícola,
artesanal, minera, comercial y su orientación hacia la exportación
o hacia el consumo interno); condición étnica de la
población; y, consistencia de las organizaciones sociales
independientes o preexistentes al Estado.
En lo relativo a "la racionalización de la estructura
institucional administrativa" del Estado, las regiones, departamentos,
provincias, etc., igualmente presentan aspectos substanciales para
reestructurar la trama institucional en beneficio de un esquema
flexible y directamente relacionado con los grupos poblacionales
protagonistas del desarrollo, problemas específicos y capacidades
de cooperación de esfuerzos-recursos para acceder a soluciones
viables.
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SANDOVAL SIMBA, Patricio, CULTURA NACIONAL Y LA CUESTIÓN REGIONAL,
s.e., Quito, 1995,
pp. 1-10.
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TEMA:
Lo cultural: factor coadyuvante del desarrollo regional.
pp. 9 - 10
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Otro elemento estratégico constituiría la idoneidad
que presentan los espacios subnacionales para propiciar una participación
ciudadana alejada de las prácticas democráticas formales,
a través de la autogestión de los círculos locales
representativos de sectores productivos industriales, agrícolas
y artesanales, gremios profesionales y organizaciones de base, clasistas
y de reivindicación étnico-cultural.
Un aspecto muy objetivo de la problemática cultural nacional,
es la necesidad de superar las prácticas homogeneizantes
y discriminatorias, para construir la unidad respetando la diversidad
y pluralismo presentes en los países. En este sentido, los
espacios regionales/locales son propicios para la interacción
cultural entre los diversos sectores sociales, a partir de un conjunto
de valores simbióticamente propios y auténticos; igualmente
si consideramos la viabilidad de desplegar un mayor esfuerzo y capacidad
para enfrentar las demandas, sobre la base de la cooperación
de recursos y autogestión de la institucionalidad y actores
locales.
Los ámbitos subnacionales históricamente se han
constituido en los escenarios "naturales" de la miscibilidad
étnica que ha recreado el valioso catálogo de las
manifestaciones culturales patrimoniales de nuestros países;
el proyecto de identidad y cultura nacional y regional, tendrá
cabal cumplimiento, en directa proporción, con el uso cuantitativo
y la intensidad o emoción con que nos sirvamos de estas
raíces y expresiones.
El problema regional es un referente básico ya que la definición
de los universos de su cobertura, tiende a sustentarse en diversos
parámetros de orden fenoménico y estructural, suficientemente
aprehensibles y al mismo tiempo globalizantes del problema cultural
con la "totalidad social": una base geográfica-ecológica,
una historia constituida por procesos que han desarrollado y desarrollan
las sociedades regionales-locales; factores de identificación,
pertenencia grupal y cohesión ideológica-cultural;
la articulación entre sectores sociales en una situación
productiva determinada y en una situación histórica
espacial concreta; y, las prácticas políticas en relación
con el proyecto del Estado Nacional.
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SANDOVAL SIMBA, Patricio, CULTURA NACIONAL Y LA CUESTIÓN REGIONAL,
s.e., Quito, 1995,
pp. 1-10.
Se argumenta sobre las posibilidades de la regionalización,
a partir de los espacios provinciales, como alternativa al desarrollo
del país y robustecimiento de la democracia.
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